Fotografía digital
Lección: 13
Capítulo: Auto foco - II
Vemos, pues, que el auto foco, si bien es de gran ayuda, en modo alguno es lo
más recomendable para todas las ocasiones. En algunos casos es preferible
recurrir al enfoque manual o a controlar el foco mediante los recursos que
permita la cámara. En la Sony 717, por ejemplo, el enfoque manual se lleva a
cabo de forma similar a una cámara clásica. Se acciona el conmutador
correspondiente y se gira el anillo de enfoque. Incluso presenta la opción de
ampliar
digitalmente la imagen cuando se encuentra en posición macro. Una especie de
lupa digital muy interesante y útil.
En la Nikon Coolpix 4500 el enfoque manual no es tan práctico como en el caso
anterior. En este modelo es mejor optar por el enfoque automático, pero usando
las posibilidades de control a las que se accede a partir de distintos menús.
Entrando en los menús de la cámara llegamos a las opciones de enfoque, y dentro
de éstas a la posibilidad de determinar el área de enfoque. Con motivos
cercanos resulta de gran utilidad. Veamos el siguiente ejemplo. Analizaremos
mediante algunas fotos de borrajas tomadas en posición de macro las distintas
opciones de enfoque.
En una primera opción automática la cámara selecciona como zona de enfoque el
motivo más cercano a la cámara. En el ejemplo que nos ocupa la flor está más
próxima al objetivo. La zona seleccionada se muestra en la pantalla de TFT
mediante unos indicadores rojos y blancos que aparecen al oprimir ligeramente
el botón del disparador.
Una segunda opción (imagen página siguiente) permite seleccionar manualmente la
zona a enfocar mediante los indicadores de selección que aparecen en pantalla.
Para enfocar sobre un objeto se apunta hacia éste el área central señalada entre
paréntesis rojos, y se oprime un primer punto del disparador. Manteniendo
este punto oprimido se puede desplazar la cámara y componer la fotografía. El
foco se mantendrá sobre el motivo enfocado, independientemente de que éste
no se encuentre en la zona central. En las dos imágenes siguientes, en una se ha
centrado el foco sobre la flor más cercana, mientras en la segunda se
ha enfocado sobre la lejana.
Como podemos comprobar, si bien la cámara funciona en opción de foco automático,
el hecho de disponer de control sobre el enfoque es esencial. Ya sea mediante
la clásica operación de girar el anillo de enfoque, ya sea mediante operaciones
como las descritas, en las cuales la cámara enfoca de forma automática
sobre el motivo que decide el usuario. Poder controlar el foco es un activo de
extraordinario valor en manos del fotógrafo. Es imprescindible, por ejemplo,
para lograr composiciones de imágenes interesantes aplicando un foco selectivo.
Separar las hojas de la vid del fondo contribuye a dar interés a la siguiente
imagen, por ejemplo.
Hablamos de foco selectivo cuando captamos un motivo con nitidez contra un fondo
o un primer término desenfocados. Para su correcta realización precisamos
contar con una profundidad de campo reducida, y controlar con precisión el área
sobre la que deseamos enfocar.