Fotografía digital
Lección: 24
Capítulo: Exposición
El diafragma permite regular la cantidad de luz que llega al sensor.
Habitualmente se trata de un conjunto de láminas en forma de iris que dejan una
abertura
central circular. Cuánto más pequeña es esta abertura, menor cantidad de luz
penetra en el interior de la cámara. A la inversa, incrementar el diámetro
implica el paso de una mayor cantidad de luz. Habitualmente, hablamos de abrir
el diafragma para aumentar la luz y de cerrarlo para reducirla.
Al igual que en el caso del obturador aquí también nos encontramos con una
escala de valores:
1,3 2,5 3,5 / 4 5,6 8 11 16 22
En este caso, los valores de la izquierda de la tabla suponen un diafragma
abierto, mientras que a medida que avanzamos hacia la derecha el diafragma se
cierra. Como en el caso del obturador, es importante recordar que cada valor
supone el doble de luz del valor que se encuentra a la derecha, y la mitad
del que se encuentra a la izquierda.
Así, un diafragma de 5,6 deja pasar el doble de luz que un diafragma 8, y la
mitad que un diafragma 3,5 o 4.
En este caso hablamos de 3.5 o 4, porque son los valores equivalentes que
emplean los distintos tipos de cámaras. En unas podemos encontrar el valor 3,5
y en otras el valor 4. Ambos representan una abertura de diafragma similar.
En esta serie de tres fotografías del parque natural de Sant Lloreng del Munt,
todas han sido tomadas desde una misma localización. En la primera se enfocó
el fotómetro hacia la zona rocosa donde la luz es menor. En consecuencia se
abrió automáticamente el diafragma, por lo que la zona del cielo se quemó.
El diafragma tenía un valor de 4,2.
En la segunda toma se apuntó el fotómetro hacia la zona media. El cielo está
sólo ligeramente quemado, mientras la zona de rocas y árboles tiene detalle.
El diafragma tenía un valor de 5,8.
Finalmente, la tercera fotografía se tomó con el fotómetro apuntado hacia el
cielo. El detalle en éste es correcto, pero la zona de la montaña está
excesivamente
oscura. El valor del diafragma era de 6,8.
De toda la escala de valores que presenta el diafragma, las aberturas que
ofrecen una mayor calidad óptica son las que se sitúan en la mitad del
recorrido.
Habitualmente se trata de los valores 5,6 o 8.
En todos los modelos existe una abertura máxima. En los casos más corrientes se
trata de un valor 3,5 o 4. En los modelos de un nivel superior las aberturas
pueden oscilan entre 1,8 y 2,5, aunque estos valores pueden variar ligeramente
en función de cada marca. Normalmente los valores de luminosidad de cada
objetivo se visualizan en la parte frontal de la óptica junto con los valores
del zoom. El valor más luminoso corresponde a la posición angular del zoom,
mientras que el menos luminoso es el válido para la posición teleobjetivo. La
disminución de luminosidad corre paralela al cierre del ángulo visual que
ocurre al cerrar el zoom.
A continuación podemos ver tres ejemplos.
Un objetivo Nikon con una focal entre 7,85 y 32 mm y una luminosidad de 2,6 /
5,1.
Un objetivo Cari Zeiss de una cámara Sony con una focal entre 9,7 y 48,5 mm y
una luminosidad de 2 / 2,4.
Un objetivo Canon con una focal entre 7,1 y 21,3 mm y una luminosidad de 2,8 /
4.
La luminosidad, es decir, la cantidad máxima de luz que puede recoger el
objetivo, es uno de los factores que determina la calidad de un objetivo. La
luminosidad,
denominada a veces velocidad del objetivo, se expresa con la abertura máxima de
diafragma a la que puede trabajar. Un objetivo luminoso presenta ventajas:
- La imagen proyectada en el visor de la cámara será más luminosa y por lo tanto
más fácil de enfocar, tanto manualmente como por medio del autofocus.
- Se podrán tomar fotografías con menos luz.
- Trabajar con un diafragma abierto potencia el uso del foco selectivo.
El incremento de luminosidad se relaciona siempre con un incremento de precio.
Es decisión de cada fotógrafo decidir si le interesa o no invertir en un
presupuesto más alto. Los factores para la decisión estriban en valorar un par
de aspectos.
En primer lugar, hasta qué punto le interesa o precisa de realizar fotografías
en situaciones de poca luz
(con objetivos luminosos es posible fotografiar aún con condiciones pobres de
iluminación). La siguiente imagen de la puerta de Elvira granadina se captó
con la luz nocturna. La elevada luminosidad del objetivo contribuye a resolver
satisfactoriamente estas situaciones.
En segundo lugar, su interés por aplicar la técnica del foco selectivo. A
diafragmas abiertos se facilita la posibilidad de centrar el foco sobre un punto
determinado y dejar fuera de foco el resto. En el ejemplo siguiente, el hecho de
disparar hacia un objetivo cercano con un diafragma abierto permitió emplear
el foco selectivo dejando el fondo borroso.
La exposición correcta se obtiene a partir de la combinación de una escala de
valores de obturador y diafragma. Así, supongamos que para una determinada
cantidad de luz una combinación adecuada fuese 125 de velocidad de obturación y
8 de diafragma.
- Si modificamos estos valores de forma equilibrada la exposición seguirá siendo
la correcta en múltiples combinaciones.
- Si reducimos la velocidad a la mitad (250) deberemos compensar la pérdida de
luz duplicando al doble el valor del diafragma. Pasaremos éste a 5,6.
- Por el contrario, si incrementamos la velocidad de obturación al doble del
valor inicial (y la ponemos en 60), será preciso reducir a la mitad la entrada
de luz a través del diafragma. Lo pondremos por tanto en 8.
También las combinaciones 125/8 , 500/4 y 30/16 suponen la misma exposición.
¿Podemos pues suponer que es indiferente utilizar una u otra combinación? Aunque
podamos estar tentados a responder afirmativamente, la respuesta es no. Es
cierto que las tres combinaciones representan la misma cantidad de luz, pero
existen otros factores en juego.
El primer factor diferencial lo encontramos en la velocidad de obturación. Una
velocidad de 500 es rápida y permite por tanto congelar el movimiento. Es
decir, los motivos en movimiento pueden reproducirse con nitidez. En cambio, una
velocidad de 30 puede provocar la trepidación de la imagen si el fotógrafo
no tiene suficiente pulso o no dispone de trípode.
También una velocidad de obturación lenta permite crear efectos interesantes. En
la serie de fotografías anterior se captaron imágenes de la plaza de la
Cibeles con una velocidad de 1 segundo. Las luces de los coches quedan
reflejadas como estelas de luz La serie pertenece a un vídeo en el que los
fotogramas
sucesivos se encadenan a un ritmo rápido.
El segundo factor se relaciona con la abertura del diafragma. Un valor de 4, por
ejemplo, presenta una profundidad de campo reducida y favorece por tanto
el foco selectivo. En cambio uno de 16 implica mucha profundidad de campo.
De las tres fotografías anteriores la primera se captó con un diafragma cerrado.
El árbol del primer término y el monasterio del fondo están enfocados.
En la segunda, al aplicar un filtro polarizador disminuyó la entrada de luz a
causa del uso del filtro. El diafragma se abrió para compensar la falta de
luz y disminuyó la profundidad de campo. El árbol está fuera de foco. Finalmente
en la tercera se cerró el diafragma y se usó un trípode para poder usar
una velocidad larga a pesar de la luz del sol. Entre la disminución de luz
causada por el uso del filtro y la necesidad de cerrar el diafragma para obtener
una profundidad de campo elevado, la velocidad de disparo era larga, y se hizo
necesario el uso del trípode.