Mi perrita ojalina
Ojalina, una bendición de Dios
Cuando llegó este ser a mi hogar, mi vida cambió por completo. A su lado me siento feliz y contenta, pues con ella he encontrado la libertad y la independencia.
Es un tesoro, puedo desplazarme sin temor alguno a cualquier lugar poniendo todo su empeño en evitarme riesgos que pudieran surgirme.
He visitado muchos sitios de España: playa, montaña, puerto de mar... etc. y siempre confiando en mi perrita.
Todos la admiran, tiene una dulzura en su mirada que cautiva a cuantos la ven pasar, ¡se gana a todo el mundo! En cierta ocasión participó en un concurso,
en el que habían tres modalidades: simpatía, belleza y obediencia. ¡Ganó las tres!
Un diploma, un buen saco de pienso, varias cosillas más y los aplausos del público.
Comentan algunas personas que los animales no tienen inteligencia, pues yo digo que mi perra memoriza a la perfección lo que le ordeno; cuando volvemos
a una ciudad, (como fue el caso de Granada), a la hora de comer nos llevaba a mi marido y a mí al restaurante de siempre, no cometía ningún error. Para
evitar que se distraiga, yo voy conversando con ella y, así, camina muy suavecita, lo aconsejo a los que tengáis perro guía, os aseguro que funciona, ya
que de esta manera no coge nada del suelo y está más por su trabajo. Tiene una salud envidiable, en siete años que tiene sólo la han operado de un quiste.
El que quiera solicitar un perro, que no se lo piense dos veces, pues para el servicio que nos dan les devolvemos muy poco a cambio, ¡qué agradecidos que
son! Bien aplicado está el dicho "el perro es el mejor amigo del hombre", a la vez que te son útiles para tu vida diaria te dan cariño, alegría, son siempre
fieles y no son rencorosos.
¡Aúpa, Ojalina!
De: Paqui de Barcelona.