...Una mentira repetida mil veces, puede parecer una verdad,
sin embargo, en su esencia, siempre será una mentira...
Estarán de acuerdo conmigo, estimados amigos, que la mentira
es uno de los peores defectos del ser humano, sobre todo, la mentira dicha con
el único afán
de obtener un beneficio personal en perjuicio del resto de
las personas. Es tan detestable la mentira, que desde niños nos enseñaron sobre
las mentiras
de un personaje llamado -pinocho-, a quien le crecía la
nariz cada vez que decía un embuste. Un cuento al fin, pero lleno de sabiduría
de vida.
Habrá quienes, sin embargo, busquen justificar su afecto
hacia la mentira, tratando de explicar que algunas son "piadosas" y
se dicen con el fin de no perjudicar
a los demás, sin embargo, la piedad, como una virtud humana,
no puede estar fincada en una mentira. Otros dirán que depende de la magnitud
de la mentira,
unas serán mentirillas y las otras mentiras grandotas, sin
embargo, la mentira es en su esencia inconmensurable y por lo tanto no tiene
tamaño ni puede
ser medible, a pesar de que sus
efectos conlleven daños o consecuencias leves o muy graves.
Nuestra reflexión nos lleva también a considerar que hay
quienes se justifican diciendo que nunca levantan falsos ni expresan mentiras,
sin embargo, no
debemos olvidar que "ocultar la verdad" es también
una forma de mentir, y en consecuencia de hacer daño a terceros y lograr
beneficios personales. Quienes
ocultan la verdad, son igualmente detestables. Podemos
complementar diciendo que al hombre que le gusta o disfruta diciendo mentiras o
engañando a los
demás, igualmente le disgusta ser engañado con mentiras.
Aquí se refleja un ego adicional en este tipo de personas, que además de
mentirosos y embusteros,
son convenencieros.
Hay un aforismo muy conocido que dice que: "la mentira
dura mientras la verdad llega", lo que significa que la mentira no es
infalible y no puede ocupar
el lugar de la verdad, pues mientras esta es brillante y
llena de luz, aquella es opaca y tenebrosa. A pesar de ello, el hombre es tan
hábil diciendo mentiras,
que en ocasiones se auto engaña y durante muchos años vive
creyéndose sus propias mentiras y fantasías. Esta ha sido a veces la vida de
personajes de nuestra
historia.
¡No nos dejemos llevar por los cantos de las sirenas! y
mantengamos una actitud alerta para distinguir las mentiras y las verdades de
cada quién. Es una
responsabilidad a la que no debemos de renunciar, aunque al
fin y al cabo, también debemos de estar consientes que hay quienes pueden
engañar a mucha gente
durante algún tiempo, o bien, engañar a algunas gentes
durante mucho tiempo, pero nunca podrán engañar a mucha gente durante mucho
tiempo. ¿ No lo cree
usted así.?