Nos acostumbramos.

 

 

  Nos acostumbramos a lo fácil, a tal punto que se nos olvida soñar;
no queremos esforzarnos ni luchar por lo que anhelamos alcanzar.
para muchos es mejor que caiga del cielo lo que se quiere y así
poderlo disfrutar.
Nos acostumbramos a sufrir, convirtiéndonos en masoquistas y
conformistas, creyendo que para ello hemos nacido, y que es lo que
nos toca vivir.Nos ponemos en el papel de víctimas que buscan
lástima y compasión, que el mundo entero nos tenga consideración.

Nos acostumbramos a reír, de tal forma que si algún día nos toca
llorar, se nos viene el mundo encima, no sabemos que hacer ni que
camino tomar.era mejor cuando todo era fácil y vivíamos para tener
y gozar...
Nos acostumbramos a las personas que están a nuestro lado,
transformando el amor en costumbre, cayendo en la rutina que acaba
los detalles y mata la relación.

Nos acostumbramos a perder y antes de intentar algo sentimos que no
lo vamos a realizar; nos rotulamos como fracasados, dudamos de lo
que podemos hacer o lograr.
Nos acostumbramos a herir, hablar mal, a tal punto que hacemos daño
al otro y destruimos corazones, porque consideramos que es nuestra
manera de ser y de hablar, que le guste al que quiera y se aguante
el que no la sepa aceptar.

Nos acostumbramos a ser espectadores de la miseria y el dolor de los
demás, que hacemos de las noticias crueles un pasatiempo más, nos
entretienen las imágenes que muestran más claramente la tragedia de
la humanidad.
Nos acostumbramos a tratarnos a nosotros mismos mal, a fin de que
transmitamos ese auto-concepto que tenemos y permitimos que otros
nos humillen y pisoteen nuestra dignidad.

Nos acostumbramos a reírnos del prójimo, a burlarnos si le vemos
caer, a señalar su discapacidad; consideramos que si otros también
lo hacen no es malo, pensamos que con ello a nadie hacemos daño.
Nos acostumbramos a pasar por encima de otros con tal de lograr lo
que queremos, aunque arrasemos con sus sueños o le robemos la
esperanza y las ganas de continuar.

Nos acostumbramos a herir, destruir, criticar, dejar que otros
hagan, estancarnos, renunciar, perder o siempre ganar; nos
acostumbramos a mentir, a creer que todo lo que hacemos está bien,
aunque esté mal; a justificarlo todo, a caer en la moda de que todo
hoy en día es normal.es fácil que nuestra humanidad se deje
envolver por la rutina y se acostumbre a lo que vive o tiene; sin
mirar más allá.es necesario permitirnos experimentar otras cosas,
pensar siempre en la posibilidad de vivir algo diferente y que todo
de un solo vuelco nos puede cambiar ,se nos puede mover el piso,
perder aquello a lo que nos aferramos y nos da seguridad; por ello
no podemos vivir de costumbres, sino estar siempre preparados a los
que nos vendrá; recuperar esa capacidad de asombro, aprender a ser
solidarios y ponernos siempre en el lugar de los demás; ser capaces
de disfrutar de las cosas más pequeñas y valorar aquello que cada
día se nos regala para que la podamos disfrutar sanamente, sin
aferrarnos ni acostumbrarnos a tenerla siempre, sino gozarla y dar
gracias por ello, mientras nos vaya a durar.

Hay quienes se acostumbran a vivir y seguir sin el ser amado que
perdió por cosas del destino; precisamente por ese deseo de no
acostumbrarse a sufrir y aferrarse a lo perdido; es mejor en ese
caso aceptar y superar la ausencia y el vacío, cerrando las puertas
que solo conducen al dolor y martirio.Y a veces cuando ese ser que
tanto causó dolor, regresa demasiado tarde en el tiempo, encuentra a
un corazón que ya se acostumbró a vivir sin su amor, entonces todo
estará perdido, la costumbre de la ausencia habrá sanado las heridas
que había dejado el abandono y el olvido. Por eso si eres de los
que se han ido, regresa antes de que la costumbre borre lo que se
había construido.

Hay que acostumbrarse a dar, estando abiertos a recibir; a reír,
aprendiendo también a llorar; a soñar y aterrizar, a mantener
siempre un equilibrio, a darse siempre una nueva oportunidad.
Acostumbrémonos a buscar el rostro de Dios en los demás, así nos
será más fácil acostumbrarnos a amar y el amor del Amigazo
experimentar.

 

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