Usa los recuerdos, no para vivir en ellos, úsalos para modificar tu
presente y soñar tu futuro.
Usa tus palabras, no para regodearte de tu magnifico léxico, úsalas para
sanarte, alentar a los demás y bendecir a Dios.
Usa el tiempo, no para agotarte en él, úsalo para que tus metas se realicen al
debido tiempo, para que ames al debido tiempo y partas al debido tiempo,
porque tú no vives en el tiempo, él vive en ti.
Usa el amor, no para negociar tu soledad, úsalo para amar a la persona que
elijas, sin temores, sin por qués, sin miedos, usa tu amor correcta y
prolijamente,
porque más allá de lo externo, al final de la belleza, sólo el amor verdadero
perdurará.
Usa la muerte, no para temer y pensar obsesivamente en ella, úsala para tener en
cuenta que todos moriremos en cualquier momento y en cualquier lugar, que
la muerte no te sorprenda con grandes pesos y deudas en tu alma.
Usa tu valor, no para que los demás te teman, úsalo para decir eso que nunca te
atreviste, para hacer una vez más eso que tienes postergado, porque todos
podemos perder, pero más honorable es perder haciendo, que perder deseando, gana
y pierde teniendo valor.
Usa los días, no para contarlos en un calendario, úsalos para comprender que los
recuerdos, las palabras, el tiempo, el amor, la muerte, el valor, todos
ellos forman parte de tu vida...úsala, no para maldecir la vida, maldecir la
muerte, o maldecir tu suerte, úsala a tu favor, porque no solamente es
arriesgado
ser parte de la vida, sino que también es mejor vivir tratando y ganando con
valor, que morir soñando y deseando con temor.