"   Las Ciudades del Estrecho de Magallanes (1581)"

Martín A. Cagliani

 

     Corría el año 1581. En la actual Argentina, hacia un año que se había fundado Buenos Aires por segunda vez, ocho años desde las fundaciones de Córdoba

y Santa Fe. Eran las ciudades, en realidad poblachos de no más de 100 habitantes, más importantes y más al sur de la colonización española al este de los

Andes. Sin embargo, el rey Felipe II de España creyó conveniente fundar una serie de fuertes y ciudades a casi 2.200 Km de Buenos Aires; hacia el sur,

en el Estrecho de Magallanes. Como sabrán esa zona es muy fría ahora, pero en esa época lo era más todavía, y estaba totalmente aislada y alejada de toda

ayuda posible. Eso no importó ni preocupó a los españoles, que habían tolerado lo intolerable, y menos que nada a Felipe II, quien vivía en un hermoso

palacio con todos los lujos, sin arriesgarse siquiera un poco.

 

     El propulsor de esta idea de colonizar el Estrecho de Magallanes fue Sarmiento de Gamboa, que ya había explorado el estrecho en una ocasión, y creía

que había que proteger ese paso de los corsarios ingleses como Francis Drake. Este último le había dado más de un dolor de cabeza a las colonias españolas.

 

     El Real Consejo y el Consejo de Indias avalaron el proyecto de Gamboa.

 

Organización

 

     En España hasta los expertos militares tomaron partido, y se diseñaron los fuertes a construir en el estrecho, se hicieron planos para construir una

fortaleza a cada lado del estrecho en su parte más angosta. El sistema defensivo se iba a completar con una inmensa cadena de madera "con tablazones gruesas

y fuertes de hierro", tendida de lado a lado del estrecho, detrás de la cual maniobrarían seis barcazas chatas y bajas. Se ocuparon sobremanera de todos

los planes, menos de pensar cómo sobrevivirían en semejante soledad, ya que no estaba preparados ni acostumbrados como los Onas y Tehuelches que habitaban

en esa zona.

 

     Se designó General de la armada a un español bastante oportunista y cobarde, llamado Diego Flores de Valdés. Sarmiento de Gamboa fue designado "Capitán

General del Estrecho de Magallanes y Gobernador de lo que en él se poblare". No tendría poder, sino hasta llegar al estrecho y desembarcar.

 

     Los preparativos fueron muy importantes ya que era una de las expediciones más importantes que habían salido de España. Ya de entrada las cosas funcionaron

mal, detrás de las ordenes del rey se tejió una trama de traficantes que realizaron más de un negociado.

 

     Gamboa, no pudiendo hacer nada contra este desorden, se ocupó personalmente de conseguir los pobladores, 350 que fueron cuidadosamente seleccionados.

Había de todo, diez frailes franciscanos, albañiles, carpinteros, herreros y pedreros, criados, peluqueros y trompeteros. Muchos eran casados y llevaban

consigo a la mujer y sus hijos, a veces a la suegra y la cuñada. Los niños sumaban 28.

 

La Partida

 

     La expedición partió el 25 de septiembre de 1581 desde Sanlúcar de Barrameda. Eran 23 navíos, que llevaban más de tres mil personas, contando entre

ellas 600 soldados que iban a Chile con su nuevo Gobernador, Álvaro de Sotomayor; 350 pobladores y el resto constituían la guarnición militar para las

fortalezas del estrecho y los 670 marineros. La escuadra iba muy bien armada y abastecida.

 

     Ya a la salida los azotó un temporal, que los hizo volver a Cádiz, en el cual perdieron cuatro barcos y tres quedaron en la miseria, siendo abandonados.

Dos meses después, el 9 de diciembre, vuelven a partir; esta vez con 16 barcos.

 

     El 9 de enero de 1582 hacen escala en las islas de Cabo Verde, frente al África. Los maestres y otros, con el aval de Flores, vendieron gran parte

de los alimentos de la Armada, vino, pólvora, lonas y ropa. Un desastre. Finalmente parten, y cruzan el Atlántico, llegando a Río de Janeiro el 25 de marzo.

 

     El Brasil ahora era una posesión española, ya que Felipe II había unido los reinos de España y Portugal.

 

     En la travesía se perdieron 150 hombres, por diversas enfermedades, y en Río murieron 200 más.

 

     En este puerto continuaron los negociados y el tráfico, pero terminó con la partida de la flota el 2 de noviembre. En el viaje hasta el Río de la Plata

tuvieron temporales y fueron atacados por corsarios, quedando únicamente con ocho naves. Entre las que se perdieron iba la Proveedora, que como su nombre

lo indica era el barco almacén. Así que decidieron volver atrás para arreglar las naves, enfilaron hacia Santa Catalina, donde permanecieron hasta el 7

de enero de 1583, fecha en que partieron nuevamente hacia el sur.

 

     El 19 de enero se bajó el Gobernador de Chile con sus soldados en el Río de la Plata.

 

     La escuadra más imponente jamás salida de España llegó al estrecho el 17 de febrero de 1583 con sólo cinco naves de las 23 que habían salido de España.

Los vientos contrarios impedían la entrada al estrecho, lo intentaron durante varios días, entrando y volviendo a salir por culpa de los vientos y las

mareas. El general Flores se cansó de esto y decidió dar media vuelta, ante el desconcertado Gamboa.

 

Discordias

 

     En mayo llegaron de vuelta a Río de Janeiro, y ahí se dividieron en dos bandos, Flores de Valdés decidió volver a España, mientras que Sarmiento de

Gamboa se decidió a cumplir su misión.

 

     Sarmiento preparó su expedición durante todo el invierno, y partió el 2 de diciembre otra vez hacia el estrecho, esta vez decidido a fundar los asentamientos

que crecieran en la mente de Felipe II.

 

     El 1º de febrero de 1584 llegaron al estrecho, pero recién pudieron desembarcar el 7, por culpa de los vientos. Tomaron posesión de los territorios,

y procedieron a buscar un buen lugar donde fundar una ciudad.

 

Primera Fundación

 

     El 11 de febrero de 1584 funda la Ciudad del Nombre de Jesús. Estaba cerca del Cabo Vírgenes, la punta sureste del continente. Todos los pobladores

estaban presentes. Daban una imagen deprimente. Casi todos estaban descalzos y la mayor parte sin camisas y con la poca ropa que tenían, estaba hecha harapos.

Eran unos 300.

 

     En los días siguientes se trazó la ciudad, se distribuyeron los terrenos entre los pobladores, los cuales comenzaron a levantar sus casas. Y por supuesto

se instituyeron las autoridades de la ciudad. Se nombró Cabildo, regidores, procurador, ejecutor, escribano y alguacil mayor.

 

     Como si hubieran sido pocos los problemas sufridos, el almirante Diego de la Ribera se volvió a España sin siquiera avisar a los que estaban en tierra,

dejando sólo una nave, previamente despojada de su carga y hasta de clavos y candados, para los pobres 177 soldados, 48 marineros, dos frailes, 58 pobladores,

13 mujeres y 10 niños; más algunos peones, en total 338 personas. Todas estas personas, más las que murieron o escaparon en el viaje iban a depender de

la ayuda exterior para sobrevivir en un lugar tan alejado e inaccesible, pero fueron abandonados a sus propios recursos.

 

     Sarmiento alentó a los pobladores a que construyeran viviendas sólidas, que araran la tierra y sembraran granos y hortalizas. Con un optimismo que

enternece, plantaron membrillos, parras y jengibres. Emplazaron algunos cañones para defenderse de ataques indígenas.

 

Segunda Fundación

 

     Estando en tan malas condiciones y con tanta desventaja, a Sarmiento se le ocurrió la loca idea de fundar otra ciudad, a casi 200 Km; en la Segunda

Angostura, cerca de la actual Punta Arenas (fundada en 1849).

 

     Eligió a los 90 hombres más robustos y enfiló hacia la Segunda Angostura por tierra; mandando a la María, única nave que tenía, por mar para encontrarse

allá.

 

     La marcha fue sumamente penosa, no tenían ya calzados y sus ropas eran harapos, para colmo de males fueron atacados por los indígenas. Muchos murieron

en el camino, otros tantos se dejaban caer para dejarse morir y poder huir de tanto suplicio. Pero finalmente llegaron y se encontraron con sus compañeros

del barco.

 

     El 25 de marzo de 1584 se funda la segunda población, llamada Ciudad del Rey don Felipe. Es un lugar muy bueno, ya que tiene agua, bosque, y demás

cosas; en este lugar tendría que haberse fundado una única población.

 

     Se realizaron las mismas tareas que en la anterior ciudad. Se levantó un buen poblado, ya que tenían abundante madera, material que no existía en Nombre

de Jesús.

 

     Hubo sublevaciones e intentos de huir a Chile, pero fueron aplastados por Gamboa.

 

Todo listo

 

     Finalmente a fines de mayo Gamboa decidió partir hacia Nombre de Jesús a ver como andaban las cosas. Fue por mar, con la única nave. Una vez allí sólo

tuvo tiempo de enviar información y algunas instrucciones, ya que se le cortó el ancla y fue expulsado por los vientos hacia el Atlántico. Los vientos

eran tan fuertes y contrarios, y el barco estaba en tan malas condiciones, que desistieron de entrar en el estrecho y partieron a Brasil en busca de ayuda

y provisiones. Pero Gamboa no sabía que le esperaba una gran racha de mala suerte.

 

     Los barcos que envía desde Brasil al estrecho naufragan en la cosa brasileña. Ya sin dinero decide partir a España en el próximo barco que saliese.

Como si fuera poco, en camino a España es capturado por unos corsarios ingleses en 1585 y nunca más volvería al estrecho. Recién lo liberarían en 1590;

él mismo se tuvo que pagar el rescate.

 

Abandonados

 

     ¿Qué pasó con la gente del estrecho? Nadie más se preocupó por ellos. Al pobre Gamboa no le prestaron atención en España, luego de su largo cautiverio

en cárceles inglesas, y lo hicieron olvidarse de los pobres pobladores.

 

     Nadie va a partir en su ayuda ni siquiera un pequeño barco. Si no fuera por dos corsarios ingleses que pasaron por el estrecho, no se sabría nada sobre

que les pasó.

 

     Los únicos relatos que nos cuentan lo sucedido en esas ciudades hasta su desaparición, son los de dos corsarios ingleses y el de Tomé Hernández, sobreviviente

rescatado por uno de los corsarios, que cuenta en 1620 su historia frente a la corte de Lima (Perú).

 

     En Nombre de Jesús había 193 personas al mando de Andrés de Biedma en mayo de 1584, cuando partió Gamboa, y unos 100 en Rey Don Felipe al mando de

Juan Suárez de Quiroga.

 

     Los pobres estaban descalzos y casi desnudos. No tenían que comer, más que mariscos y algunos frutos silvestres, sin quererlo se habían convertido

en otros indígenas más, salvo que con menos experiencia para sobrevivir en el Estrecho.

 

     El 6 de enero de 1587 llegó al estrecho una flota corsaria inglesa al mando de Thomas Cavendish. Los pobladores ya no estaban en las ciudades, sino

que se esparcían por la costa para poder pescar mejor.

 

     Estos corsarios encontraron a 16 españoles. Según uno de ellos, Hernando, los demás habían muerto de hambre.

 

     Tres españoles suben abordo, los otros son temerosos del enemigo, Tomé es uno de los que sube. Más tarde los otros dos bajan a tierra con misión de

traer a todos los sobrevivientes, ya que los ingleses se ofrecen a salvarlos; pero repentinamente sopla un viento favorable y los ingleses deciden partir,

dejando a los pobres sobrevivientes en tierra, pero llevándose a Tomé Hernández. Quedaban 12 hombres y tres mujeres.

 

     El día 9 los ingleses desembarcan en la segunda ciudad, Rey Don Felipe y se roban las piezas de artillería. Cavendish rebautizo la ciudad como Port

Famine o puerto Hambre. Los cadáveres de los españoles eran los únicos pobladores, hasta quedaban tres colgados de la horca, ajusticiados quién sabe porqué.

 

     Luego desembarcan en la costa de Chile, donde el español se escapa, y puede contar el cuento.

 

     En 1590 pasa por el estrecho el corsario ingles Andrew Merrick. Encuentra a un solo español, totalmente loco. Era el último sobreviviente de los 338

que habían desembarcado seis años antes, con las intenciones de fundar dos ciudades que protegieran el Estrecho de los corsarios ingleses.

 

     Gracias a Tomé Hernández y a los corsarios ingleses, se supo como los pobres pobladores del estrecho sufrieron el frío, el hambre, los ataques indígenas...

y el abandono.

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