Lujúria
Un hombre tuvo un sueño.
En el sueño caminaba a lo largo de la costa del mar
y Dios lo acompañaba.
Mirando el cielo, de pronto vio, como en un a película,
los acontecimientos de su vida.
Y junto a cada acontecimiento había dos pares de huellas;
uno, las huellas del hombre; otro, las huellas de Dios.
Al final aparecieron ante sus ojos imágenes de sus últimos años.
Dio vuelta la cabeza para ver las huellas de esos sucesos.
Encontró que en la mayor parte de los casos
sólo había un par de huellas.
Estudió esos casos y notó que eran todos casos de tristeza,
de pena, de dolor.
Eso le molestó.
Entonces preguntó a Dios:
- "Dios, tenía entendido que siempre caminarías conmigo
si yo caminaba contigo. Pero hay tramos de mi vida
donde sólo aparece un par de huellas. Esos son los tramos
de la tristeza y de la angustia, ¿y justo en ellos me abandonaste?"
Y Dios le respondió:
- "Hijo mío, mucho te quiero y jamás te abandonaré.
En esos tiempos aciagos y de sufrimiento estuve siempre contigo.
Las huellas que viste eran las mías, porque te llevaba en mis brazos..."