Estás en la sala de las fábulas de Samaniego, que se caracterizan por su ingenio y humor.
A continuación, se detalla un poco de su biografía y si te apetece, puedes verlas en el listado de lectura, que más abajo encontrarás, para deleitarte de las mismas.
Acomódate, toma cualquier tema de esta estantería y espero lo disfrutes!.
FÉLIX DE SAMANIEGO
Cuando Félix de Samaniego era chico... Supo enseguida cómo era ser noble, rico y vasco en el siglo XVIII. Era muy chico todavía cuando heredó cinco villas para él solo mientras su tío, el gran conde de Peñaflorida, le enseñaba a comportarse como corresponde a todo señorito bien educado. De todas estas suertes, casi sale hecho un noble español idéntico a cualquiera de los que ya había por allí. Pero la fama que tenía París de ser el lugar más interesante del planeta y el dinero de su familia lo pusieron en el camino que conduce a Francia. En cuanto llegó, aprendió a tocar el violín y la vihuela, a bailar danzas elegantes y a conversar en francés. Al poco tiempo encontró en una biblioteca las graciosas fábulas que años antes había escrito La Fontaine y las leyó todas. Cuando volvió a España, ya hecho un hombre, trató de contar historias parecidas pero como quien escribe, sin dejar por eso de tocar el violín. "Sus fábulas tienen música", le decían los demás profesores. Y Félix de Samaniego se acordaba siempre de París.
scribió estas fábulas especialmente para sus alumnos del colegio español que dirigía. Pensaba, como muchas personas de su época, que la educación era más curadora que cualquier medicina, más poderosa que cualquier orden y más necesaria que la comida. La lectura y el arte de pensar serían capaces de hacer más buenas a las gentes, pensaba Samaniego. También pensaba que para hablar de lo que se debe hacer y de lo que no se debe, mejor que los sermones eran las travesuras de animales contadas en verso; ya que cuando hay rima, las historias viajan más cómodas. Había leído muchas fábulas en su vida, entre ellas, las de Tomás de Iriarte, quien también leyó las suyas. Fueron muy amigos hasta que llegó el momento de ponerse de acuerdo sobre quién había sido el primero y más original en dar su versión personal de los encuentros entre conejos, leones, gatos y lechuzas. La discusión fue tan grande que todavía hoy, cuando han pasado casi 300 años, hay gente que la recuerda y hay quienes están a favor de Iriarte y quienes de Samaniego. Samaniego era capaz de reconocer sus errores y decir cosas como ésta: "En una alforja, al hombro, llevo los vicios, los ajenos delante, detrás los míos. Esto hacen todos, así ven los ajenos y no los propios." Sus palabras lo llevaron a la cárcel en la época de la Inquisición española, donde casi todo estaba prohibido. Poco antes de morir hizo quemar muchas de sus obras, no fuera que los brutales inquisidores pretendieran poner presos a sus libros o a su pobre fantasma...