De como empezó la adicción por el sexo de la
nena.
Mi Padre es un Diplomático Danes, que durante
toda su carrera siempre a servido en países
hispano hablantes porque uno de los 5 idiomas
que habla es el español, a excepción de los
últimos cuatro años en los que trabajó en
Alemania, razón por la que hemos tenido que viajar a
diversos países; digamos que me llamo Anneke,
soy hija única, ahora tengo 25 años, y mi
história comienza dos meses antes de cumplir 14
años:
Vivíamos en Jamaica, ya hacía año y medio, y
justo cuando papá fué trasladado encontró por
casualidad, a un antiguo servidor suyo, que
había trabajado para él durante los cuatro años
que sirvió en República Dominicana haciendo de
su Chofer hacía como nueve años, se llamaba
Roberto tenía en ese entonces 52 años, 4 más que
mi papá, y según él, era muy servicial, amable,
trabajador y confiable, (en esa época y siendo
mi padre un europeo muy desconfiado de los
"volubles latinos" le había hecho varias
"sólidas" pruebas para ver si caía en tentación
y jamás lo hizo, lo que le sirvió para ganarse
la absoluta confianza de mi padre); le había
contado que había vivído y trabajado en
diferentes países y que estaba en Jamaica
conociendo el país y buscando trabajo para poder
seguir haciendolo, y fué allí donde mi padre al
instante le ofreció empleo, pero ya no
necesitaba un chofer, sino alguien de confianza
que gobernara su casa, ya que ahora no tenía
mucho tiempo para supervisarlo todo y mi madre
tampoco porque tomaba participación plena en la
actividades de la Asociación de Damas
Diplomáticas y ayudaba a mi padre en la
supervisión de la inversión de los fondos de
cooperación que su país le daba a Jamaica;
bueno, a mi madre siempre le a gustado más las
actividades que quedarse en casa, así que ahora
que yo ya tenía 12 años y algo más, ya podía ir
dejándome más "libre" para que sea
"independiente", bueno, el hombre era moreno,
muy alto medía como 1.88 cm., ojos azules, piel
muy tostada por el sol más que por su raza
misma, el cabello algo rizado y negro, y era,
recuerdo, no muy atlético pero si estaba en su
peso, quizá kilos más, casi nada, se le veía
bien.
En verdad era muy respetuoso, sabía ocupar su
lugar, al principio se encargaba de gobernar la
casa, preguntándoles todo lo que iba a hacer a
mis padres, pero creo que se dió cuenta, yo si
me dí cuenta, de que querían que el decidiera
sólo, porque lo hacía bien, y en poco tiempo el
tomaba las decisiones, estaba al tanto de las
cuentas, que revisaban cada dos semanas,
disponía del dinero que dejaba mi padre, pero su
principal ocupacióm era llevarme a mis
actividades, así que todos los días me dejaba a
las 7:30 am en el Colegio Americano, y regresaba
por mí a las 6:00, los sábados me llavaba a los
diferentes deportes que yo practicaba y
regresabamos a las 3:00 p.m. a almorzar, como
generalmente no había nadie de la familia,
comíamos los dos solos, creo que como siempre me
veía con el uniforme escolar o el buzo (casaca y
pantalones) deportivos, no me tomaba en cuenta,
y me trataba de "niña" y Ud. nunca me tuteaba,
"niña esto y lo otro", y fuimos dentro de estos
parámetros, teniendo confianza, yo le pedía a él
todo lo que necesitaba incluso las toallas
higiénicas que a veces no encontraba porque no
las habían descargado en los depósitos, todo
seguía igual hasta que pasó el tiempo y cuando
me faltaban dos meses para cumplir 14 años, "él
me descubrió".
Un día una niña de mi escuela, hija de un
diplomático francés cumplia 15 años, así que le
organizaron una fiesta, sus mejores amigas
seriamos su corte y vestiriamos igual, solo que
nosotras de azul lavanda y ella de rosa, pusimos
a votación el modelo y escogimos uno precioso,
con un lindo escote corazón, dejando al aire los
hombros y falda recogida algo mini delante y más
largo atrás, pues bien, mi madre estaba
entusiasmada y yo más porque seria mi primera
fiesta "casi adulta", así que nos fuimos a un
spa y me dieron un cambio total, mi cabello
rubio que era largo lo recortaron dejándome un
cerquillo, me maquillaron y me enseñaron como
debía seguir haciéndolo, es decir me enseñaron a
empezar a comportarme como una mujercita y dejar
un poco de lado a la niña de mamá; cuando esa
noche baje al salón de mi casa hasta a mi padre
se le cayó el puro de la boca, porque me dijo
boquiabierto "ya no hay niños en ésta casa", me
dijo que me veía muy linda pero que parecia
mayor y eso no le convencia mucho, pero mi madre
que estaba muy ilusionada al ver mi cara de
decepción le dijo que yo era así, que ya había
crecido y que se acostumbrara porque empezaría a
tener compromisos y que siempre me vería así; la
verdad siendo hija de europeos me veía mayor que
las chicas de mi edad, era alta para mi edad, ya
media algo de 1.70 cm. y desde los once me
empezaron a crecer los senos, solo que como
siempre estaba o con uniforme, ropa deportiva,
jeans y camisetas no se me veía como debía
verseme, bueno, cuando llamaron a Roberto para
que nos llevara, hubieran visto la cara que
puso, hasta mis padres se rieron, papá le dijo:
ya vez estoy viejo, así que a tí te toca cuidar
con tu vida a mi joya más preciada, ahora que
habrán tantos moscones merodeando mi casa; él se
rió, pero algo me dejó turbada, fué la primera
vez en mi vida que me desnudaron con la mirada,
o al menos eso sentí, parecia que algo me
quemaba, me sentí rara. Esa noche en la fiesta,
noté la diferencia, fué como despertar a un
nuevo mundo, me miraban diferente, los chicos se
me acercaban y trataban de sacarme el número del
teléfono, hasta mis amigos de la escuela, ya no
me hablaban con la confianza de antes parecia
que recién me conocieran, su forma de mirarme me
hacía sentir en las nubes, pero, y ahora con más
experiencia lo sé, no me miraban con esa carga
de deseo que me miró Roberto, era otro tipo de
mirada, más inocente, menos... salvaje.
Al día siguiente, era Domingo, y los domingos él
salía, yo lo veía filtrear con una de las
sirvientas, y eran los Domingos en que mi padre
decía que ambos salían juntos, mis padres se
reían porque decían que se irían a hacer
"empanadas", y como yo pregunté, se miraron y mi
madre me dijo que como ya era grande, eso
significaba que eran pareja, bueno, a esa edad
entendí que eran noviecitos, de estar de la
manito, dándose besitos de mosca que ya estaba
deseando me dieran; pero justamente ese Domingo
no salió, se quedó y dijo que se sentía algo
indispuesto. Los Domingos era el único día en
había casí un 70% de seguridad de que mis padres
se quedarían, pero la casa no podía quedarse sin
servidumbre, así que ese día se turnaban para
quedarse una sirvienta, y así atender a los
miembros de la familia (yo casí el 90% de las
veces estaba en casa sola o salía con mis
padres) que se quedaran y calentarles la
merienda que ya dejaban preparada para los
agentes de seguridad externa que tenía la casa,
luego del almuerzo con mis padres, como a las
tres de la tarde, ellos se fueron a dormir pues
regresamos de madrugada, me pidieron que les
avisara a las seis de la tarde, y se fueron. Yo
no tenía sueño, hacía calor y estaba a burrida,
no sabía que hacer y cuando me salí del comedor,
estaba Roberto en el salón, me miró y me dijo:
- "tienes" cara de aburrida, a que si?; - la
verdad si, le dije, noté que me tuteó, pero no
me pareció extraño,
- yo también, así que si quieres vemos tele
juntos, y charlamos; asentí y fuimos al salón de
estar y prendimos la tele, yo no sabía que
decir, la verdad no estaba cohibida porque él
era parte de la casa, sino que no tenía de que
hablar con él, pero comenzó a charlar, y era
agradable, se esmeró en ser cómico, me contó
cosas chistosas que había visto el día anterior
mientras nos esperaba en carro a que termine la
fiesta, creo que las inventaba. Como a la hora,
yo estaba divertida, tranquila y me dijo, que
había notado que era una niña sola, y que ya que
mi padre era un hombre importante y ocupado al
igual que mi mamá, y como él podría ser algo
parecido a un padre o meor dicho un tío, y como
no tenía hijos, me ofrecia su mano de amigo para
lo que yo quisiera, que lo disculpara si no lo
había hecho antes, pero que en este año y medio
que habia pasado en casa, me había tomado
aprecio, y que si yo queria podía tener en él a
una amigo y compañero de aventuras con quien
divertirse "sanamente", acto seguido me dió su
mano, yo la tomé, y pensé !que bien! el amigo de
mi padre, en quien confiaba quería ser mi amigo,
pero, como al paso, me dijo que mejor delante de
mis padres él me seguía tratando como siempre,
porque ellos eran gente muy culta y estirada,
que de repente no iba a entender que me ayudara
en mis aventuras de adolescente, le dije: bien,
pensando en esas aventuras, las que no sabía en
que consistirían.
Al día siguiente al dejarme en la escuela, al
decirle adios, me dio que porque no nos
despediamos con un beso en la mejilla, que los
"panas" se despedían así, algo azorada le dí un
beso en la mejilla, me tomó la mano, me la beso
y me dijo "gracias", yo sentía que me había
"adoptado", y eso me daba seguridad. A solas me
trataba con gran confianza, pero noté al tiempo
que cuando en la casa no estaban mis padres, la
servidumbre no se aparecía salvo que la
llamaran, ya no estaban limpiando y caminando
por la casa durante el día. a la semana le
pregunté y me dijo que había ordenado que se
limpiara muy de mañana para no incomodar a la
"familia", y para que al ver que me él tuteaba,
los empleados no pensaran mal o se quisieran
tomar esas atribuciones, y que él lo hacía pero
con respeto a conciencia de que yo era la
señorita de la casa; eso me dió más confianza,
así que yo le empecé a decir "Roby" y él
"Ane";
en lo que quedaba del mes me llevó a comer
helados luego del colegio como cuatro veces, le
dije riéndome, que con tanto helado ya me sentía
gorda; me tomó de los hombros, me hizo girar y
tomando mi rostro con sus manos me dijo con una
voz que me hizo tiritar el estómago: se nota que
tienes un cuerpo precioso, aún con ese feo
uniforme, y como si no hubiera dicho nada, me
soltó, y pidió los helados y me empezó a hablar
de otras cosas. En la noche, no sabía porque,
recordaba su voz y la manera en que me dijo eso,
sentía algo extraño, como que se encendia esa
lucesita roja que te dice algo anda mal, pero me
decía: !es él! !Roby!, !no pasa nada!, pero a la
vez eso me gustaba me hacía sentir... distinta.
La "camaraderia" seguía viento en popa por su
parte: me arreglaba el uniforme, me pasaba el
brazo por los hombros, me acariciaba la cabeza
mientras conversabamos, todo esto en el auto,
porque cuando llegabamos a casa, él volvía a
tratarme distante, mis padres llegaban
generalmente a partir de las 9 de la noche, y ya
no hablabamos. El fin de semana siguiente mis
padres debían viajar al interior y yo me
quedaría en casa, cuando lo supo Roby me dijo
que la pasaríamos en grande, yo esperaba que mis
padres se fueran para disfrutar lo que él tenía
planeado, se fueron el sábado en la mañana y
volverían el Lunes, el sábado en la noche, me
dijo: aquí comienza la diversión, y me llevó de
la mano a la sala de estar, cerró todas las
cortinas encendió el equipo de video-música y me
dijo que ibamos a tener una fiesta privada y que
me enseñaría a bailar salsa, yo estaba nerviosa,
más porque la empleada que quedaría de turno ese
fin de semana se diera cuenta, se lo dije, pero
me respondió que lo había previsto todo, que le
había dicho que él se quedaria sólo en casa y
que se encargaría porque yo iría a casa de unas
amigas a pasar el fin de semana.
No me quedé muy tranquila que digamos; lo notó,
me dijo muuy serio: si no quieres me voy y ya!;
yo me asusté y le dije que no, que empiece la
fiesta, tenía miedo de que se molestara y
pensara que era una tonta, así que de no sé
donde, él saco una jarrita llena de un líquido
medio blanco con espumita, que me dijo que era
un trago que había aprendido en Perú, se llamaba
Pisco Sour, era un licor originario de ese lugar
y que le había encantado porque era delicioso,
que me encantaría, yo le dije aprehensivamente
que no habia bebido nunca, el dijo que lo sabia,
y que por el nivel de vida que iba a tener debía
aprender, y eso debía ocurrir en un lugar seguro
como mi casa, y con personas seguras como "tu
tío Roby que te quiere mucho", además tenía
cierto dulcesito que me gustaria, que bebiera
tranquilamente, no me doleria la cabeza al día
siguiente porque el licor era de primera y era
legítimo de origen, "jamás le daria nada malo a
mi ane amada", y me sirvió un vaso. Me lo tomé y
en verdad me gustó, era delicioso, puso un DVD
de música salsa y me tomó de la cintura y me
dijo que me dejara guiar.
Al principio me tenía separada de su cuerpo y yo
lo seguía, veía en la tele a la pareja bailando
muy pegado y haciendo figuras muy lindas, y la
música era muy movida, todo eso me gustaba, me
servía más y yo bebía, me sentía con la cara
colorada y tenía calor, me preguntó si sentía
calor, le dije que sí y me dijo que me quitara
la camisa: !pero debajo tengo solo el sostén!,
-y eso que importa - me dijo haz de cuenta que
éstas en la playa conmigo!, además estas sólo
conmigo, y me lo quitó y siguió como si nada, ni
me miró, yo solo me deje guiar y bailaba al
compás de él, y ya había aprendido a seguirlo,
pero estaba mareada, y me reía mucho, me sirvió
más trago (tenía preparada otra jarrita), y me
dijo: ahora que ya sabes, vamos a bailar como
las parejas de la tele, y me pegó a su cuerpo y
se movia al compás, cuando me daba vueltas, como
por casualidad rosaba mis senos lo que me erectó
los pezones, yo sentía mi respiración más
agitada, y mi estómago tenía como bichos dentro,
el sintió mis pezones y como jugando me separó
de su cuerpo, me miró los senos y me dijo: tus
pezoncitos estas duritos por el frío.pegó mi
cabeza a su pecho y me sentí felíz, no sé porque
imaginaba estar en una baile con un novio,
sentía un bulto de él a la altura de mi bajo
vientre un poco más arriba, y sentí como
inchados los labios vaginales, no me dolia, me
agradaba, y seguía muy agitada. En un momento me
tomó de la mano y me llevó al sofá, me abrazó,
bajó el sonido, y me dijo que descansaramos, que
ya estaba viejito para esos trotes, y me
acariciaba el rostro, me dijo que estaba
preocupado por mi; pregunté porque?, y me dijo
que ya era una mujercita y que preveía que los
chicos me estarían rondando, y le preocupaba que
no tuviera ninguna experiencia con chicos, que
yo era muy inocente y que quería enseñarme a
lidiar con ellos:
- además es mejor que yo te ayude, porque tu
padre está muy ocupado en sus cosas, igual tu
mamá, y me siento responsable, porque tu misma
escuchaste que tu papá me dijo que te cuidara
con mi vida, él aparte de ser mi jefe es mi
amigo, me tiene toda la confianza del mundo para
dejarme al cuidado de su casa y de su más
preciado tesoro que eres tú, así que creo que
debo enseñarte algunas cosas sobre las mañas de
los chicos y como debes tratarlos, eso si tú
quieres.
¿Qué quedaba decirle?, estaba acariciándome, me
sentía aturdida, me palpitaba el sexo, y sentía
una enorme curiosidad, así que le dije que sí,
entonces me miró y me dijo: te enseñaré a
reconocer los besos de los chicos, para que
sepas que desea cada uno, luego me beso, fué un
beso inocente, solo un rozar de labios un
poquito entreabiertos, - ese es un beso de un
chico sano, alguién más o menos de tu edad sin
experiencia; yo estaba flotando, había recibido
mi primer beso, - si te dan un beso así puedes
estar algo tranquila, el chico querrá ser tú
enamorado, pero si te besan así; tomo mi boca,
abrió mis labios con los suyos y metió su lengua
de una manera que sentía que me estaba
chorreando de la entrepierna, me besó con
avidez, penetrando, asiéndome suya con la
lengua, luego me miró y me dijo: - si te besan
así, desconfia, porque ese chico querrá esto, (y
me tocó la entrepierna), no lo dejes avanzar; y
por último...: me tomó de la nunca me volvió a
besar con su lengua y me tomó un seno,
cariciándolo sobre el sostén y luego
masajeándolo con fuerza, me soltó y me dijo: -
jamás aceptes eso, te sueltas y le dices que no
eres de esas chicas, repite!, y me hizo decir No
soy de esas chicas, me acarició la mejilla y me
dijo: Buena Chica, ahora estoy más tranquilo,
sabrás defenderte, pero mira!, señaló la
entrepierna de mi panatalón celeste que se
notaba húmedo, - te mojaste, yo me sentí mal, me
dió verguenza, me puse colorada, y dije: No sé
que me pasó, disculpame; pero él me tomó
dulcemente la cara y me dijo: no quiero que
jamás te averguences de lo que siente tu cuerpo,
es muy normal, es lo más natural del mundo, te
explicaré, sólo te has excitado, porque eres una
mujer y muy hermosa; se acercó a mi oreja y
dijo: te estás convirtiendo en una verdadera
hembra; lejos de ofenderme, la verdad no sabía
si sentirme así, eso me gustó, me encantó ese
tono y esas palabras que dijo, me levantó y me
dijo: - se acabó la fiesta, vamos a tu
habitación a que descances, y como estaba creo
que casi borracha me cargó en brazos y me llevó,
quitó las sabanas y me empezó a quitar el
sostén, pero algo me hizo reaccionar y salir del
fondo del pozo en que me encontraba y le dije:
No, deja; el se detuvo pero me miró y dijo, ¿qué
pasa?, no temas, soy yo tu tío Roby y puedo ser
tu padre, no es de mi de tu padre quire que te
cuides, sino de los chicos que como moscas
vendrán porque estas muy linda, además así como
estas no puedes, déjame arroparte como si fueras
mi hijita; me quitó el sostén el pantalón y la
truza, tomó esta prenda y por la parte mojada,
la llevó a su naríz y la olió, como si fuera un
perfume exquisito, la puso en mi naríz y me
dijo: huele, estas empezando a oler a mujer,
pero lo dijo con esa voz diferente que tenía
para cosas íntimas, y como si no hubiera dicho
nada, me puso el camisón encima, me metió en la
cama, me besó la frente y se fué, yo sentía la
entrepierna tan inflamada que parecia que no
podía juntar las piernas, estaba aturdida, pero
me invadía una sensación de plenitud, y a la vez
una necesidad de no sabia que, luego me dormi.
Apenas abri los ojos, me invadió la verguenza y
la culpa, pero no me dió tiempo de pensar en más
porque Roby entró con la bandeja del desayuno y
una cara radiante: Buenos días amor, ¿cómo ha
amanecido mi hijita?, ¿con qué quiere empezar mi
bebé su desayuno?, yo no podía levantar la
vista, y se me salían las lágrimas, me senté,
puso la mesita sobre la cama, se sentó frente a
mi muy cerca y muy serio me dijo: ¿que te pasa?,
levantó mi barbilla y vió mis lágrimas: ¿porqué
lloras?, ¿tienes verguenza verdad?, asentí, a él
se le llenaron los ojos de lágrimas (es un gran
actor) me hizo sentir mal y más culpable, ya no
sabía que pensar, me dijo: - ¿acaso te hice
daño?, ¿ofendí anoche?, solo quería que a mi
niña ningún hombre le hiciera daño, he aprendido
a quererte como a un familiar cercano, eres muy
buena chica, y como tú ya no hay, las chicas
ahora son muy agrandadas, si fueras como ellas
yo no habría tenido la necesidad de enseñarte,
ni me habría importado pero tu eres tan dulce e
inocente,que me da miedo que se aprovechen de
tí, tu padre si supera esto de repente al
principio no entendería, es tán estirado, pero
es bueno y a la larga lo entendería y me lo
agradeceria, porque quisiera haberte enseñado
pero no sabe como y solo lo deja al destino,
porque solo queremos tu bien, pero yo solo
queria protegerte, pero si tu ya no quieres a tu
tío Roberto, me voy a mi país ahora mismo, a
pesar de lo mucho que te quiero, busco o espero
a las empleadas a la noche, para dejarte segura
con ellas y mañana a primera hora le digo a tu
padre que debo regresar a mi país; casi me
muero, me abracé a él y le pedi disculpas, le
dije que me perdonara que era una malagradecida,
y que no queria que se fuera de mi lado:
- No me iré con una condición, nunca más
volverás a sentir verguenza de lo que sienta tu
cuerpo a mi lado, acepté, - Nunca más
cuestionarás nada de lo que yo haga contigo para
ayudarte, claro, dije; - NO TENDRAS VERGUENZA
CONMIGO, esto lo dijo muy claro y fuerte,
acepto, le dije, sonrió con cara de triunfo,
entonces a comer, beso dulcemente mis labios,
acercó su boca a mi oreja y dijo: lo dicho, te
estas convirtiendo en una hembrota riquísima,
pero como yo me puse colorada, se molestó y me
increpó: !ves, sientes verguenza conmigo!,
noooo, le dije, es solo que tengo que
acostumbrarme, tenme paciencia, y empecé a
comer, le dije que estaba nerviosa por si mis
padres volvían y lo encontraban en mi cama,
ellos no entenderían que somos amigotes, me dijo
sonriendo que él era muy inteligente, que ya
había llamado para saber como estaban y para
reportarse, y que ellos estaban felices en el
interior muy lejos de aquí, que terminara rápido
que iríamos a nadar a la piscina, él nunca la
había usado porque solo la usabamos los de la
familia, me preguntó que poque no me gustaba la
playa y le dije que le tenía miedo al ozono, el
dijo que !Al diablo!, la próxima semana si tus
padres vuelven a salir de viaje nos vamos el fin
de semana a una casita de playa que tiene un
amigo ya se la pedí y me dijo que no hay
problema, solo lleva mucho bloqueador, le dije
que tenía miedo de que nos descubrieran mis
padres y me dijo: tranquila, yo se manejar esto,
no pasará nada, pero tengo un regalo de futuro
cumpleaños para tí, salió y volvió con un
paquete grande, toma y ábrelo, lo hice y había
un jean ultra cadera, uno que le dije que me
compraría, un top que solo cubría el busto, un
sostén y una braga de encaje, y una tanga para
la playa, -pero yo solo uso bañador, y me
respondió: deja de vestirte como una vieja, al
menos conmigo te vestirás como una chica de tu
edad, con tus padres y hasta que puedas
liberarte ponte lo que quieras, pero conmigo te
vistes como me dé la gana y se acabó!, quitó la
mesa del desayuno, y me dijo cambiate y baja, lo
hice y me sentía regía pero azorada, el me vió,
estaba con bañador, me tomo de los hombros y me
dijo: estás deliciosa, y beso mis labios, y
añadió, en mi país los amigos se dan piquitos en
los labios, así como tu y yo que somos
complices, me pidió el bloqueador y me pidió que
me tendiera para echarmelo y que cerrara los
ojos, sus manos me recorrieron toda, no tocaron
mi busto ni mi vagina, pero si mis nalgas,
cuando terminó otra vez tenía mojada la
entrepierna, el dijo: - estás creciendo muy
rápido, yo sonreí y me tiré al agua, nadamos
casí cuatro horas, almorzamos y el se encargó de
la comida de los agentes de seguridad externa,
no me volvió a tocar ni a besar el resto del
día, en la noche me acompañó a mi habitación y
me dijo: lástima que se acabó, pero la próxima
semana..., espero que tu padre decida ir a
supervisar de nuevo, duerme que ya es tarde, y
me dió otro piquito.
Durante la semana hicimos lo de siempre, en las
mañanas me llevaba a la escuela, yo ya no
viajaba en los asientos de atrás sino a su lado,
y antes de bajar del auto se detenía unas
cuadras antes y me arreglaba el uniforme, la
corbata, las medias, el cuello de la camisa, me
centraba la falda y me llevaba, al bajar nos
dábamos un piquito de "panas", a la salida
dabamos una vuelta antes de llegar y
conversabamos mucho de todo y me hacía reir,
llegabamos más tarde a la casa pero siempre
antes de que llegaran mis padres, y el jueves me
dijo que todo lo tenía listo para la playa y
estaba convenciendo a mi padre que tenía dudas
de si viajar de nuevo, porque la comida le había
caído un poco mal, pero como Roby decía, el
saber que podían malgastar los fondos y los
resultados no fueran satisfactorios lo mataban,
así que el Viernes él estaba felíz porque papá
le había pedido que ordenara todo que viajaba si
o si. Me dijo que debía decirles a mis papás que
quería ir el fin de semana con unas amigas a la
playa, pero que debía decirselos un par de horas
antes de que se fueran y que si se negaban
insistiera, pero cuando él estuviera presente
para apoyarme diciendo que ya conocía a mis
amigas y que les parecia buenas chicas, y que
además el me llevaría y me recogeria, y anotaría
direcciones y teléfonos y los constataría, lo
hice así, no quisieron porque no conocían a las
niñas de las que les hablé, cuando vino Roby
para recibir el dinero de los gastos toque el
tema, y como él dijo aceptarían, no sin antes
decirle mi padre que verificara todo
personalmente, que lo llamara para darle cuenta
y que si era necesario alquilara una habitación
cerca de la casa de playa donde me alojaría por
si lo necesitaba, le dejarían el carro y uno de
los celulares y que a la primera oportunidad
queria conocer a mis amigas, y que era la
primera y última vez que avisaba tan tarde. Se
fueron el Viernes a las siete de la tarde, y
nosotros salimos a las 8 de la noche, papá ya
había dejado dicho a la seguridad que la casa
estaría solo con una empleada hasta el Domingo
en la noche en que yo regresaría. Salí con la
ropa que me regaló Roby, pero para que nadie se
diera cuenta me puse una camiseta ancha,
partimos y una cuadras más allá me ordenó que me
quite la camiseta, - así es como me gusta verte,
mi niña; ¿y también te has puesto la ropa
interior que te dí?, le dije que sí, -
muestrame, levantate el top, yo no supe que
hacer, pero su voz fue impositiva cuando me
dijo: !vamos apúrate!, así que se lo enseñé, -
te ves adorable, así visten las jovencitas de tu
edad, y así vestirás para mi en adelante, y
siguió guiando, a las dos horas llegamos, era
muy tarde, y yo hice la mayor parte del trayecto
dormida, entramos a la casita, como un mini
departamento, todo muy simple, lo básico, solo
había una pequeña habitación y una cama, y como
era tarde me dijo que me acostara, que él
dormiría en el sofá, y que por la tarde iríamos
de compras, yo la verdad no podía dormir, así
que el sueño me vino muy tarde.
Cuando abrí los ojos, ya eran las once de la
mañana, él estaba sentado frente a mi,
mirándome, el desayuno estaba servido y
esperándome, me ayudó a levantarme y me dijo que
desayunara rápido y que me pusiera la tanga.
Cuando me la puse, me dió verguenza, no queria
salir así, me quedaba bien, era solo que yo
jamás me había exhibido así. Ya me había llamado
varias veces, pero como me demoraba él entró sin
tocar, me vió y sólo atinó a decir: !Eres la
mejor hembra que he visto!, me hizo girar, y vió
mis nalgas al aire, con la tanga metida entre
ellas, cogió el bloqueador y me lo empezó a
esparcir por el cuerpo, con sumo cuidado,
primero la cara, cuello, hombros, se detuvo
mucho en los senos, metiendo un poquito los
dedos dentro de la miniatura de sostén rozándome
los pezones que estaban endurecidos, cerré los
ojos, me estaba mojando otra vez. Frotó mi
abdómen, cintura, caderas, nalgas,
masajeándolas, por un momento separó mis nalgas
y frotó casi hasta la entrada, no contener un
gemido, siguió frotando. Yo seguía con los ojos
cerrados, estaba como en trance, acercó su boca
a mi oído y me preguntó: ¿te gusta?, no pude
responder. Sin decir nada, separó nuevamente mis
nalgas y frotó, otra vez dijo a mi oído, bajito:
te dije que no debías sentir verguenza de lo que
sintiera tu cuerpo conmigo... ¿te gusta?... solo
pude asentir con la cabeza, él bajo sus manos y
frotó mis piernas y mis pies, subió nuevamente a
mis muslos y los masajeó, metiéndo sus manos
entre mis piernas echando bloqueador casi hasta
la entrada a mi vagina, las piernas me
temblaban, tuvo que sostenerme, me cargó y me
llevó a la cama, me trajo un poco de agua y
espero hasta que volviera a estar lúcida, al
verme muy colorada, se puso muy serio, y dijo:
!No debes sentir verguenza de mi!, !ya te dije
que te quiero, y todo lo que hago es para que te
acostumbres a ser mujer y cuando lo haga
cualquier muchacho y sientas lo mismo, sepas
como salir del paso, es solo cuestón de
costumbre!... -luego suavizando su voz- ¿quieres
regresar a tu casa? te llevaré si eso deseas...
-no, por favor, tío Roby, no te molestes,...
-¿te he ofendido?, ¿te hice daño?, ¿te sientes
mal?....
-no, claro que no!....
-entonces ¿porqué me haces sentir mal?, cuando
te averguenzas me haces sentir mal, me parece
que sientes que me quiero aprovechar de tí, y no
es eso lo que quiero, ya te lo expliqué, sólo
quiero ayudarte, tu padre y yo te queremos y no
va a pasar nada que tu no quieras que pase, si
me dices: tío Roby, ya no quiero aprender más...
está bien, me voy y punto...
Me hizo sentir mal, culpable, era tan mala y
desconfiada que hice sentir mal al bueno del tío
que me queria tanto, le pedí perdón, desesperada
me acerqué y me abracé a él:
-!perdóname tío!, !soy muy mala contigo y haz
sido tan bueno!, perdóname, trataré de que no
vuelva a pasar, pero entiéndeme es cuestión de
costumbre, solo necesito tiempo, y todo irá
bien... mira... cuando me azóre, haz como que no
pasa nada porque metete en la cabeza que no
podría pensar mal de tí.
El me miró... me soltó... paseo por la
habitación como meditando... mi corazón latía a
cien por hora (!que tonta!), hasta que por fín
dijo: !está bien!, haré como que no pasa nada,
pero si te disgusta algo me lo dices y ya... me
tomó de la mano y nos fuimos a la playa.
Había mucho sol y poca gente, pero lo blanca de
mi piel y mi figura llamaban mucho la atención,
el 98% de los que estaban allí eran negros,
además, y ahora me doy cuenta, era muy notoria
la diferencia de edades entre los dos, y la
gente se estaría preguntando ¿qué hace una
jovencita blanca sola con un moreno tan mayor?,
no parecen familia. Tendimos nuestra toallas,
dejamos las cosas y Roby me llevó a nadar. Yo
nadaba muy bien en piscina, pero jamás había
nadado en el mar, por eso estaba algo asustada,
pero Roby insistía en meterme más adentro,
cuando sentí la falta de piso me desesperé, no
había casi nada de oleaje, no sé como resbalé,
pero Roy me cogió por la cintura y me dijo:
cuélgate de mi cuello, él era mucho más alto que
yo, me sujeté a su cuello pegándome a él todo lo
que pude, sentía otra vez ese bultote de la otra
noche, otra vez me empecé a exitar. Es raro, yo
sentía ese bulto, pero le daba nombre, no
pensaba en que era, lo sabía, pero no le daba
forma ni nombre, solo sentía, a los casi catorce
años, no sabía con exactitud como era. Ruby se
hundía y volvía a salir, me abrazaba, para
cargarme y levantarme, me tomaba por debajo de
las nalgas, me las cogía, las agarraba y me
levantaba, eso me tenía muy excitada, pero no me
daba cuenta, solo sentía que me gustaba, estaba
felíz, asustada en el fondo, porque algo me
decía que no estaba bien, pero estaba felíz.
Salimos un poquito hacía la orilla, cuando pude
sostenerme en la arena del mar, notó que uno de
mis senos estaba al aire, yo quise arreglarlo,
pero me detuvo, me puso de espaldas a la gente y
me dijo: no te preocupes, nadie te ha visto
estamos muy metidos en el mar... yo te lo
arreglo...tomó mi pezón entre sus dos dedos y lo
apretó un poquito, sentí una descarga eléctrica,
levantó la tela y lo metió, acercó su boca a mi
oreja y me susurró: es el seno más lindo que he
visto en mi vida... eso me hizo latir el corazón
a mil por hora, me jaló hacia la orilla y dijo
que tomaramos el sol.
Estuvimos así como media hora, como eran cera de
las dos de la tarde, la playa estaba casi
desierta. Algo lejos de donde estabamos habían
uno jovencitos jugando futbol soccer, no nos
molestaban en nada, pero en eso él dijo: ya
vengo, voy a decirle a esos chicos que jueguen
más allá, porque molestan. Lo vi conversando con
un chiquillo negrito, y por un momento me
pareció que le daba algo. Regresó, lo chicos se
sentaron y nos miraban de reojo, él dijo que ya
estaba arreglado. Pasaron uno minutos y me dijo
que tomara sol boca arriba, me puse de esa
manera, él estaba tendido de lado, acariciaba mi
cabello, jugaba con mis lentes de sol. Un par de
minutos más tarde, me dijo: ahora que no hay
gente, aprovecha en tomar el sol con las piernas
algo abiertas para que la parte interior de tus
muslitos no se vean tan crudas... yo dude... me
preguntó ¿qué pasa?, le dije: no es por ti Roby,
es que la tanga es muy pequeña y ...ya sabes.
Tontita -me dijo- nadie te va a ver, ademáa,
esos bellitos rubios que tienes se hn estado
saliendo pero no se te han notado, solo yo, y me
encantan.., pero ya habrá tiempo para arreglarte
eso... bueno, no te preocupes que nadie te va a
ver la cosita. Abrí las piernas, y esa sensación
a prohibido me encantaba, él jugaba con mis
lentes, y con mi sombrero cubrió nuestras
cabezas para que el sol no nos dé de lleno,
estuvimos así un rato, hasta que no se como,
sentí que algo me caía en la entrepierna, !¿Qué
pasa?!, grité, levanté la vista y vi a un
muchachito irse corriendo con un baldecito, Roby
se levantó, me miró y empezó a gritarle
groserías en francés, me dí cuenta que el niño
me había tirado un balde lleno de arena sobre la
entrepierna llenandola de arena. Los chicos se
fueron corriendo, yo quise levantarme y Roby me
lo impidió, -No amor, quedate quietita, yo te
levantaré poco a poco, pero primero te limpiaré
un poco, empezó a sacudir con su mano, pero me
pareció como que por algo que hizo se me metió
arena en mi sexo. Me levantó, pero yo no podía
mover las piernas, el roce me molestaba, Roby,
empezó a despotricar contra los chicos, que
seguro lo hicieron en venganza por que los hizo
parar en su uego, que como se pudo distraer, que
él tenía la culpa, etc. -No te procupes amor, te
llevaré en brazos a la casa, si caminas te harás
daño en su cosita, la arena son cristalitos muy
finos, te podría salir sangre, yo te voy a
curar, felizmente la casa está cerca, y me
cargó, con lo que me dijo yo estaba aterrada.
Entramos, y me llevó al baño, me metió en la
bañera y me dijo:
-quítate la tanga...!y nada de verguenzas, esto
es una emergencia!, si te quito toda la arena no
tendré que llevarte a un ginecologo, o ¿quieres
que un extraño revise tu conchita?, le dije que
no, pero no atiné a quitarmelo, así que sacó su
navaja y cortó las tiritas y delicadamente me
las sacó de la entrepierna. Ahora abreme tus
piernitas y muestrame tu coñito, yo le echaré
agua tibia para que quite toda la arena que
pueda, luego te revisaré. Me abrió las piernas y
empezó a abrir el grifo de laregadera y dirigió
la manguera a mi vagina, seguía regándola, se
quitó los tenis y se metió en la tina, acercó su
cara a mi pubis, con un dedo toco uno de los
labios (eso me escalofrió el cuerpo) y me pidió
que me levantara
-mira corazón, ahora vamos a tenderte en la
cama, se debe haber metido arena dentro de tu
vaginita y debe salir, porque te estaría
haciendo daño por dentro, y tu cuerpo solito
debe sacarlo...-¿cómo?, le dije... -te enseñare,
aunque tu ya lo sabes... espera; fué hacia la
cama, quitó el cubre cama, la colcha y sólo dejó
las sábanas, trajo una toalla y me secó el
cuerpo cuidando de no refregar mi pubis, me
cargó y me llevó a la cama, me sentó y trajo una
silla y se sentó frente a mi muy pegado a la
cama, me dijo: -echate, abre las piernitas y
ponlas encima de mis piernas. Atiné a decirle:
-por favor Roby, explicame vas a hacer, tengo
miedo del daño que la arena me pudiera causar,
!no dudo de tí! !eso nunca!, solo que quiero
saber.
El tomo mi rostro entre sus manos, y me beso la
punta de la naríz, -tranquila mi hijita- me dijo
- ¿recuerdas la otra noche en que te enseñé como
besan los muchachos?, ¿recuerdas como se mojo tu
calzoncito?, pues eso mismo debe suceder ahora,
esos juguitos deben sacar la arena que pudiera
tener tu lindo chochito, ¿estás de acuerdo?,
-Si, le dije, y quise acostarme, pero me detuvo
y me dijo: -relajate, cierra los ojos, y déjame
a mi, pero sobre todo y mírame a los ojos...
DEJA LA VERGUENZA A UN LADO Y SOLO SIENTE, SINO
NO SALDRA NINGUN JUGUITO Y LA ARENA TE HARA
DAÑO..., se acercó a mi oreja y dijo bajito
acariciándola por momentos con sus labios:
además te gustará, te gustó cuando te besé, y te
gustará ahora que vas a sentir como una
hembra... y por encima del sostén tocó uno de
mis pezones y me recostó, puse mis caderas sobre
sus piernas, y mis piernas una a cada lado de su
cadera, dejándo mi vagina bien abierta, para que
pudiera hacer lo que quisiera, y para ese
momento creo yo que ya había expulsado sin
saberlo toda las arena que hubiera podido haber
dentro de mi, porque estaba chorreando.
El me dijo: -te voy a dar una clase de anatomía
para que conozcas como es tu conchita, tengo una
vista maravillosa de ella, te diré que es
preciosa, rosadita, como la de una nenita,
brillante porque le sale un delicioso juguito de
adentro, esto que estoy tocando... y que te ha
hecho saltar y gemir es tu clítoris... está
hinchado... y esto que estoy acariciándo son tus
labios vaginales... la piel de esta parte de tu
cuerpo es mejor que el terciopelo, !es
suavecita!... !ves como te gusta!... !y esa
descarga de juguito que te ha salido ahora y ese
espasmo que te ha dado se llama ORGASMO!... tu
primer orgasmo... y recuerda siempre que yo te
lo hice sentir... es fácil hacerte sentir...
aquí te va otro... sólo separaré tus labios
vaginales y meteré un poquito de mi dedo que
está empapado en tu juguito, que debe estar
delicioso... en un rato lo probare... me da pena
desperdiciar este manjar... pero ahora no puedo
dejarte... porque cuando empiece a mover la
puntita de mi dedo... así... ¿ves que rico te
corres?... el placer te hace gritar... nadie te
molestara amor... sigue disfrutando... voy a
mover otra vez mi dedito para que sientas...!huy
que rico te mojas!... ¿cuántos orgasmos vas
sintiendo?... no importa... goza ahora lo que
quieras... verte espléndida... abierta para
mi... me da mucho placer... aunque no me
corra... !mira como te late el coñito!... !se
come mi dedo!... eres una linda perrita... con
el coñito más lindo del mundo... pero...
espera... esto no está completo... -sacó su
navaja y cortó las tiras del brassiere dejándo
mis senos al dscubierto, !me sentí morir de
placer!-... ahora si... mi perrita desnuda,
entregada... así es como debe ser... !tienes la
mejores tetas que he visto!... !toma mi
reina!... !ahí te va otro orgasmo!... sólomuevo
un poquito más este dedito y... !eso es!...
!como quisiera correrme aquí adentro!... pero yo
sé que no debo... este coñito es para el que te
firme en un juzgado... pero... hay oras formas
de gozarte... !como gozas mi perrita!...
¿quieres otro más? ... toma... !quisiera poner
un vaso para recoger ese delicioso juguito que
sale de tus entrañas!... !ahora amor, acabó esta
parte, veamos que tal salió la cura!. Esperó un
rato a que me pasara, o mejor dicho que bajara
de las nubes, tenía una sonrisa dibujada en su
rostro. Cuando vió que abría los ojos, y lo
miraba, tomó mis manos y me atrajo hacía él, me
abrazó contra su pecho, yo rodeaba su cintura
con mis piernas, estaba desnuda entre sus
brazos, sentía ese enorme bulto como latiendo.
Me tomó como a un bebé, acarició mi cabello, y
me hizo mirarlo:
-¿verdad que te gustó, amor?
-si-le dije, intentando bajar la mirada.
Notó que aún me azoraba tener que mirarlo,
después que me había visto sentir de esa manera,
una de sus manos sujetaban mi nuca acariciándola
y la otra tenuemente se deslizaba entre mis
nalgas, haciéndome sentir descargas eléctricas,
acercó su boca a mi oreja y me dijo:
-aún estás tímida conmigo, está bien, no me
mires, pero necesito saber, responde en mi oreja
bajito, cierra tus ojitos y deja hablar a tu
corazón.
-¿te gustó?
-si
-¿cuánto?
-mucho
-¿sientes culpa?
-un poco
-¿por qué?
-no sé
-¿quieres que te deje?
-no
-¿quieres regresar a casa?
-no
-¿de verdad no quieres?
-no
-¿me quieres?
-si
-¿mucho?
-si
-¿te gustó lo que te enseñé?
-si
-¿se lo dirás a alguién?
-no
-será un secreto tuyo y mío ¿está bien?
-si
-tengo que decirte algunas cosas más pero será
después de que quitemos de una vez por todas
bendita arena, ¿puedo seguir haciendo que tu
cuerpito solo bote la arena, amor?
-si
-ruegamelo
-te lo ruego
-entonces ahora vamos a quitarte esa arena, todo
lo que hice para hacerte sentir tan rico, ha
hecho que hayas botado casi toda la arena, pero
ahora tenemos que asegurarnos de que salga todo,
y así sentadita sobre mi, con tus piernitas bien
abiertas para que yo pueda acariciar tu coñito,
y la raita de tu culito; ya sabes que si toco tu
cuerpito es para que reaccione y deje fluir tu
juguito que arrastrará la arenita que quede
dentro de tu cuquita, tengo que excitarte mucho
para que salga mucho juguito amor, así que ahora
voy a besarte como te enseñe la otra vez, ese
beso que si te daban debías rechazar, bueno,
pero ahora no lo debes rechazar, es por tu bien,
además, te lo doy yo, que conozco ahora tu
cuerpo como la palma de mi mano, y solo te haré
disfrutar de tu cuerpo, ¿sabes que yo me
sacrifico por tí?, ¿sabes cómo?, ¿te gustaría
saber cómo?... mordia mi oreja, y no dejaba de
acariciarme la rajita, eso me volvía loca.
-si
-bueno, tu gozas mucho, y eso me encanta, porque
estas gozando conmigo, tengo todo bajo control,
nada te pasará que no quieras que te pase, pero
yo no puedo tener el mismo placer y ¿sabes
porqué?
-no
-por que tengo que controlarme, soy un hombre y
los hombres tenemos necesidades... tocame
aquí..., -llevó mi mano a tocar su pene sobre su
bañador- ¿sientes ese bulto, verdad?, pues es mi
pene, así como tu tienes esa linda conchita,
donde te hago gozar, esa conchita está hecha
para que el hombre meta su pene y disfrute de su
mujer y luego cuando sienta su propio orgasmo,
salga un líquido que se queda allí dentro, sirve
para que fabricar bebes, pero yo hace tiempo
decidí vivir libremente, sin dejar problemas,
así que me hice una operación para no tener
niños, así que aún si decidiera metertelo, lo
que no voy a hacer, no habría problemas de
bebes, pero yo te quiero, y nada sucederá que tu
no quieras, y por eso, aún con las ganas que
tengo de gozar, me aguanto y quiero curarte y
que a la vez lo disfrutes porque es tu primera
vez, tu primera experiencia y es conmigo, me
duele el pene, pero me aguantaré, por tí, otro
salvaje ya te lo hubiera metido sin miramientos,
por eso jamás debes cuestionar lo que yo haga
contigo, ¿entiendes lo que te he dicho?
-si tío, te quiero
-no más que yo, mi amor, ¿harás siempre lo que
yo diga, verdad?
-todo tío.
-y no tendrás verguenza de lo que sienta tu
cuerpo, ¿verdad?
-no tío
-!buena chica!, mereces un premio
Y empezó a besarme, su lengua recorría toda mi
boca profundamente, yo lo dejaba hacer, pero se
detuvo:
-responde a mi beso, haz lo mismo que yo con tu
lengua, dejate ir, amor, estás con tu tío Roby y
él te cuidará.
Volvió a besarme, ésta vez le respondí como
pude, hacía lo mismo que él, empezó a
acariciarme, tomó mis brazos e hizo que rodeara
su cuello, y con sus manos acariciaba mis
pechos, al principio con dulzura, despacio, poco
a poco era más fuerte, los agarraba, los
masajeaba como si fueran una masa de pan, ese
dolorcito me hacía gozar como loca, un orgasmo
tras otro, y sin ser penetrada, solo a punta de
un beso con lengua, y una buena masajeada de
senos, bajo una de sus manos hacia mi vagina, y
empezó a frotar, sin darme cuenta mi cadera
había empezado un vaivén loco, adelante y hacia
atrás, Roby quería separar mis labios vaginales
para meter un poco de su dedo, pero yo me movia
mucho y desistió solo me acariciaba las nalgas,
y encontró otra forma de hacerme explotar los
sentidos; tenía los dedos mojados de la humedad
de mis sexo, y acariciaba mis nalagas, y luego
metió sus dedos en la endidura entre ellos
tocándo el orificio del ano, lo acarició, yo
sentía que me desmayaría, su dedo daba vueltas
sobre ese circulito, metió un poquito de su dedo
y yo exploté, creo que todo ese tiempo gritaba,
y gemía y al final de ese gran orgasmo, me
derrumbe en los brazos de Roby, me sentía tan
pequeña entre los brazos de ese hombre grande,
que me sentía absolutamente segura, mis padres
en ese momento no eran ni un recuerdo, solo
eramos él y yo; pero él estaba jadeando,
tratándo de controlarse, me di cuenta, y le
dije:
-!tío, no quiero que sufras, no sé que hacer por
ti!.
-pequeña, espera, yo también buscaré mi propio
placer, pero aún me falta algo, y esto lo hago
por mi, ya no tienes nada de arena, porque con
todo lo que te has mojado, debe haber salido
todo, pero yo tengo ganas de algo, pero solo si
tu quieres y me lo permites, después de lo que
haga, tendré derecho a tí, porque de alguna
manera te habré hecho mía, ¿me entiendes?
-no mucho, tío
-te exlicaré, cuando un hombre le mete el pene
en la cuquita de una mujer, la goza y la hace
suya, por eso los hombres dicen de sus mujeres:
es mi mujer, yo no te meteré el pene, soy
conciente que otro lo debe hacer, ese que debe
firmar para hacerte suya y darte su apellido y
seguro será un señorito amariconado y con harto
billete que no podrá hacerte gozar ni la quinta
parte de lo que has gozado conmigo ahora, y sin
haberte penetrado, pero bueno, siempre hay una
forma, y yo quiero saber cual es el sabor de tu
conchita -pegó sus labios a mi oído- lo he
estado deseando desde hae mucho, !mira! !está
latiendo para mi!, !y cuando meta mi lengua
entre los labios de tu vagina, vas a ser mía, y
serás mi mujer!
Me tiró sobre la cama, me abrió las piernas y se
avalanzó sobre mi vagina, yo gritaba de placer,
había y estaba recibiendo todo el placer del
mundo, su lengua chupaba mi clítoris como si de
un chupón se tratára, mi cuerpo estaban
sufriendo descargas que hacían que la
respiración se me fuera y volviera de una manera
tremenda, sentía el sonido de los lamidos
desesperados de Roberto, y su lengua se abria
paso por entre los labios vaginales, metiéndose
dentro de mi hasta dentro, en el tiempo que duró
esa lamidas que me daba Roby, gocé como seis
orgasmos, hasta que él se levantó, estaba
transformado, la mirada desorbitada, se quitó el
bañador y apareció ante mis ojos, por primera
vez, el pene más estremecedor, sentí miedo y
deseo a la vez, yo deseaba a esas alturas ser su
mujer, pero tenía miedo de pedirlo, sentía a
pesar de todo lo que había pasado, verguenza de
pedirle que me tomara y me penetrara, tontamente
temía que pensara mal de mi, no me daba cuenta
de que todo lo había planificado
meticulosamente, además ese pene me daba miedo,
en unos segundos pensé que me destrozaría, pero
me era imposible decir algo, solo podía quedarme
allí observando, esperando, y sin darme tiempo
para más me jaló del brazo, se sentó en la silla
y me sentó nuevamente con las piernas bien
abiertas sobre él, rodeando su cintura, me elevó
un poco y me empezó a chupar los senos, me
mordia los pezones con ansia, me lactaba, luego
me beso, me mordia los labios, metía su lengua,
y subió a mis oídos, los lamía, los
mordisqueaba, me decía: -!eso pequeña dejate
hacer!, !eres mi mujer ahora!, !no aguanto más!,
!tengo que meterte aunque sea la punta del mi
pene adentro!, !no te romperé el hímen!, !pero
tengo que hacerte mía de todas las formas!,
!tengo que saber que me pertences!, !que puedo
hacer contigo lo que me venga en gana!, !te voy
a tomar de todas las formas posibles!
Cada cosa que decía me hacía delirar, ya no me
importaba el dolor, queria que me partiera, que
ese preciado tronco me lo metiera hasta lo más
hondo, sentía que se lo debía, era mi deuda con
él, me sentía culpable de haberlo hecho sentir
mal, y yo había gozado hasta el hartazgo.
Me miró, me abrió más las piernas, empuño su
falo y lo frotó contra mi vagina, !era delicia
pura!, !la enorme cabeza de ese falo se estaba
frotando y de a pocos hacía presión!, !todo lo
que yo había sentido era nada en comparación a
lo que estaba sintiendo en ese momento, empecéa
mover como loca la cadera hacia adelante, pero
Roby me detuvo: !no, tú no!, !déjame a mi!,
entonces empezó a meterlo de a pocos, me dolía
un poquito, sentía la piel muy estirada pero ese
ardorcito que sentía quería que se multiplicara
por mil, miré y tenía la cabecita de pene metida
hasta la mitad, no podía aguantar las ganas de
meterlo de un tirón, e iba a hacerlo, cuando
Roby gritó: !me vengo!, !que rica chucha!, y
empezó a eyacular, salía una cantidad
impresionante de un líquido lechoso, estaba
jadeante, me besó, susurró en mis oídos: !jamás
hubiera creído que poseer a una nena era tan
delicioso!, !pero tu ya eras una hembra, una
hembra de catorce años o mejor dicho de casi
catorce!, -se estaba sobando el pene, y quise
tomarlo yo por él pero no me dejó- espera, tú no
por ahora, solo lo hago porque no quiero que se
erecte solo un poco lo suficiente, lo necesito
para metertelo en otro sitio, ¿quieres saber por
donde?
-si
-por tu delicioso culito
Me quedé de una pieza, tuve miedo y se lo dije:
-!No por favor tío Roby!, !me haras daño!, !tú
me dijiste que me cuidarías y que si no quería
no harias nada!, !me harás daño!, !me dolerá!,
!te suplicó que me lo metas por delante!, me
abracé a él y lo besé con pasión, como me había
enseñado, me acomodé mejor y le abrí más mis
piernas.
-!mira Roby!, !hazmelo por aquí!, !por favor!,
!yo lo quiero!
-!cálmate!, !¿crées que te haría algo que
pudiera causarte daño!, !DIMELO!
-!no! -le dije dudando
-!entonces confía en mi!, !si te ha gustado todo
lo que te he hecho, te va a gustar mucho lo que
te voy a hacer!
-!porfavor Roby!, !yo creo que por allí no se
hace!, !nunca escuche nada parecido!
-!jajaja! -se rió, su pene ya estaba totalmente
erecto, y empezó otra vez a hablarme al oído, y
a meterme la mano por los dos lados, lográndo
excitarme nuevamente- eres una niña, no sabes
nada, mira mi amor, por delante va a dolerte un
poquito, quizá alguito más porque mi pene es
grande, pero es porque se romperá tu hímen y
perderás tu virginidad, pero yo lo haré de tal
manera que el dolor será un par de segundos y
luego !a gozar como locos!, siempre te he
explicado todo lo que voy a hacer, primero te
voy a excitar para que te mojes mucho, así como
estás ahora, pero quiero que me lo supliques,
pero te dejaré el control a tí por ser tu
primera vez, tu te sentarás sobre mi pene y te
lo irás metiendo de a pocos, si veo que por
temor no avanzas y creo que ya estas lo
suficientemente excitada para que mi pene
resbale hasta el fondo, te ayudaré, pero
¿soportarás verdad amor?, ¿le darás a tu Roby el
placer de meter su pene en tu chochito?
-si amor -yo ya estaba por el segundo orgasmo.
-!eso es mi perrita!, !te voy a llenar de
lechecita esa conchita deliciosa!
-!solo cuídame tío!
-!ven aquí!
Me sentó a un lado de la cama, tomó mi mano y la
puso en mi vagina, y me dijo:
-!acaríciate!, !eso se llama masturbarse!,
!masturbate mientras lo acomodo todo!, !no
quiero que te baje la excitación!
Nunca lo había hecho antes, no era como caundo
Roby lo hacía pero era muy agradable.
Puso todos los cojines sobre la cama, en montón,
corrió a la salita y trajo los de los sofas, los
acomodó y se sentó encima, se acomodó, su pene
se erguía muy firme, parecía de roca, me llamó a
su lado:
-siéntate sobre mí.
Como se había elevado un poco sobre la cama, con
las justas llegaba a superar la altura del pene,
-ahora, mi perrita, juega con tu pene, es solo
tuyo, frótalo contra tu chochito, inténta ir
metiéndolo.
Me dejó jugar con ese durísimo tronco. No sé
como aguantó, tantos minutos. Al rato me dijo:
-!párate y pónme tu coñito al alcance de mi
boca!, !quiero lamertelo!
!Que manera de lamer!, era fantástico, me cogía
de las nalgas y prácticamente me hizo sentar
sobre su boca, metía y sacaba su lengua como un
poseído, me vine como tres veces en ese rato,
entre mis piernas corría mucho líquido, iba a
desfallecer, cuando me vió en el clímax, Roby me
hizo bajar, su cara estaba totalmente mojada, me
acomodó sobre su pene, y yo no tenía fuerzas, lo
dejaba hacer, sentí la punta de su tremendo
pene, contra la entrada de mi vagina, Roby me
atrajó hacía él y dijo:
-!bésame perrita! !mi boca está llena de tus
jugos!, !prueba tu sabor!
Sin pensarlo dos veces, abrí mis labios y acepte
su boca, disfrutándo de ese beso, cuando sus
manos acariciaron mis piernas, y en un momento
de un tirón las hizo resbalar, haciéndo que me
clave su pene como una estaca. Grité:
-!Ayyy!
-!es sólo un momento!, !no te muevas!, !deja que
tu chuchita se acostumbre a mi palo!
Me sentía traspasada, fué un fogonazo de dolor,
y luego un ardor, sentía la piel de mi vagina,
totalmente dilatada, y estaba totalmente abierta
sentada sobre ese pene, me llenaba todo y cada
uno de los rincones de la vagina.
-!ERES DELICIOSA!, !QUE RICO COÑO QUE TE
MANEJAS!, !Y ESAS TETAS!, !Y ESE CULAZO QUE SERA
MIO!
Esas cosas que me decía, mientras por atrás me
separaba las nalgas y acaricia mi rajita, me
hicieron olvidar el dolor, poco a poco solo
empezaba a invadirme el placer, él lo notó:
-!viste que rico es!, !vamos niñita, haz tu
trabajo!, !aprende a moverte!, !muevete como
quieras y goza el tiempo que quieras!, !voy
disfrutarte un rato antes de llenarte de leche
el chocho!
Tomó mis caderas y me movia a su ritmo, el
placer me invadió, me empecé a mover, y lo
estaba haciéndo de arriba hacía abajo, cuando él
me detuvo y me dijo:
-!no así no que acabaré rápido!, !eres una
zorra! !lo traes en las venas Zorrita!
Y empecé a moverme de adelante hacía atrás, y
como mi clítoris se frotaba directamente,
terminé muy rápido y con tanta intensidad, que
me derrumbé sobre el pecho de Roby, pero él no
estaba dispuesto a darme tregua, me sostenía
contra su pecho y me movía como quería, mi
cuerpo solo sentía un placer detrás de otro,
casi sin reaccionar, solo sentía, estaba
vencida; se recostó más hacía atrás cosa que yo
reposara sobre su pecho, y sus manos empujaban
mis caderas hacia abajo, haciéndo más intensa la
penetración. Yo ni siquiera podía gritar, el
placer me ahogaba, la fricción de mi clítoris
contra la base de su pene, me hacía estallar de
placer, me sentía morir. El jadeaba como un
loco, y sus palabras provocaban orgasmos hasta
en mis oídos:
!que coño más rico!... !que puta más deliciosa
me he conseguido!... !te voy a enseñar a
follarme y darme tanto placer como el que te
estoy dando a tí!... !como gozas putita mía!...
!quisiera que el estirado de tu padre viera como
me estoy cachando a su joyita!... !¿viste que
rico se siente después del dolor?!... !igual
será en tu culito!... !te lo voy a partir!...
!serás mía por todos tus huecos!... !
Yo estaba sin fuerzas, mi cuerpo no paraba de
sentír, él manejaba mis caderas a su antojo,
presionanado hacia abajo y fricionando
intensamente. Al verme desmadejada sobre él,
dejó de moverme; me abrazó y sin dejar de
tenerme ensartada, nos tendió sobre sobre la
cama, quedándo sobre mí; sentía todo su peso,
era la primera vez que lo tenía así, solo movía
sus caderas, acariciaba mi rostro, me besaba:
-!eres mía!, !no lo puedo creer!, !estoy
montando a una niña muy bella y muy fina!, !y
estás gozando como una condenada!, !esto jamás
lo olvidarás!, !podrán montarte caballeros muy
finos y adinerados, pero lo que yo te hice
sentir este día, nadie lo va a igualar... y lo
que te falta...!, !... ahora me toca a mi... te
voy a bombar como nunca te lo harán!
Yo tenía las piernas abiertas, pero él me las
tomó y las levantó, y las puso alrededor de su
cintura, metió su mano la piel de mi vagina
penetrada, y la estiró hacía afuera, me abrió
más para él, se clavó más profundamente en mí,
me tomó de los hombros y empezó a moverse sobre
mí como un rodillo sobre una masa, lo sentía
entrar y salir y volver a entrar freneticamente,
muy rudo, muy fuerte, dolía pero eso aumentaba
el placer, no podía entenderlo, sólo podía
dejarlo hacer, jadear y sentir, hasta que de
pronto, él pareció sufrir una convulsión, emitió
un ronco gemído y me sentí inundada por algo
caliente dentro de mí, Roby gemía, tenía
espasmos y por fin se quedó quieto, jadeando
sobre mí, yo casi no podía respirar pero era
delicioso, sentía todo su peso encima mío,
parecía un niño, un bebé indefenso, y yo lo
recibía como un dulce cojín, totalmente desnuda,
con las piernas y brazos bien abiertas. Me
enterneció, lo abracé, y sentí agradecimiento
por todo eso que sentí y que sentía y que no
podía ni sabía definir. Pasaron algunos minutos.
Al volver en sí y darse cuenta de que yo
respiraba con dificultad se derrumbó a mi lado:
-!a sido el mejor polvo de mi vida!, !y me lo ha
dado una niña de trece años!
-!catorce... o casi catorce!
Sonrió.
Me sentía muy húmeda, toque mi vagina y salía un
líquido algo gomoso, me senté y me miré, era
lechoso, pero también estaba manchada de sangre.
Me asusté.
-!Tío Roby... es sangre!
-no te asustes bebé, es solo que has perdido la
virginidad, rompí tu hímen, ¿sabes que es el
hímen?
-... creo que no...
-!ja, ja, ja!,... bueno... seguiré educándote
que me queda: mirá las mujeres tienen como una
telita dentro de su cuquita, cuando por primera
vez un pene las penetra, esa telita se rompe y
sale un poquito de sangre, no es nada del otro
mundo, nadie se a muerto de eso, y todas las
mujeres del mundo pasan por eso, para mañana ya
habrá pasado.
-!tengo miedo!
-!tonterias!, ya te he dicho que no pasa nada,
te dije que te dolería, pero que después
sentirías riquísimo, dime... ¿te mentí?
-pues no
-entonces
-...................
-...¿y ese líquido blanco...?
-se llama esperma, pero es más conocido como
leche... te gustará..., sale de mi pene cuando
llego al mi propio placer,... te llené el
chochito de lechita cuando tuve mi orgasmo...
!ahora ya eres una mujer!... ¿te arrepientes?
No pude responder. No sabía que decirle. Por un
lado había sentido tantas cosas, y por otro,
sentía que algo estaba mal, que así no debía
suceder y que era mi culpa, aunque algo muy en
el fondo me decía que no, pero esa voz me
parecía muy lejana, producto de la justificación
y pensaba en mis padres. Los había engañados por
primera vez, y siempre me habían dicho que la
mentira era mala. !Lindo momento para acordarse
de lo malo de las mentiras!. Hasta ese momento
no me había puesto a pensar si lo que estaba
haciendo era malo o no. En el último mes y medio
no había pensado que estaba haciendo nada malo,
solo estaba viviendo una aventura en mi monótona
vida. Quería preguntarle a alguién. Que alguién
me sacara de la confusión. No sé porque sentí,
justo en ese momento añoranza de mi madre. No
eramos muy unidas, es más recién me daba cuenta
de ello, pero la extrañaba, quería que me tomara
entre sus brazos y me acunara. Me sentía
perdida.
-!qué te pasa!... ¿estás llorando?...
-!no te preocupes...!, en realidad no se que me
pasa
Yo había seguido sentada, me tomó del brazo y me
acostó a su lado. La tarde se oscurecía. La
habitación había estaba casi en penunbras. La
brisa marina que se filtraba por entre las
cortinas de las ventanas, mantenía muy fresca y
agradable la habitación. Me besó. Fué un beso
dulce. Lo necesitaba. Acariciaba mi rostro sin
decir nada. Algo estaba circulando por su mente.
Su mano fué hacía mi cuello. La punta de sus
dedos apenas rozaba mi piel. Me erizaba. Quería
mantenerme ecuánime, había decidido que todo eso
parara un poco para pensar. Pero me estaba
volviendo a perder. Intenté detener su mano para
pedirle que hablemos. Le dije: -espera...,- pero
alejo mi mano despacio, cerró mis ojos y me dijo
al oído, susurrando:
-cierra los ojos... se lo que te sucede amor...,
tu Roby sabe..., vamos a hablar y aclarar
algunas cosas, y vas a aprender como serán las
cosas de aquí en adelante..., tu solo escucha...
y disfruta.
Nuevamente el calor me estaba invadiendo, mi
mente otra vez estaba confundida, no podía
pensar. Sus dedos iban bajando hacia mis senos.
Con la punta de ellos rozaba los pezones, los
sentía endurecerse... tenía ya la piel erizada.
-nunca te hubiera hecho mía si tu misma no me lo
hubieses pedido..., me dijiste: !hazmelo tío
Roby!, y lo hice pero tú fuiste la que lo pidió.
Yo quise preservar tu chochito para un señorito
rico, y solo ibamos a disfrutar tú y yo de tu
culito, pero me pediste que lo hicieramos todo y
solo te obedecí... ¿estoy diciendo la verdad?
-... si... pero...
-¿pero qué?
-pero lo hice porque me dió miedo por atrás...
-¿me hechas la culpa?
-...!no, claro que no!...
-¿confiabas en mi?
-si, claro
-entonces... si ya te había dicho que te iba a
doler un poco, pero que después lo ibas a
disfrutar horrores, ¿porqué me pediste que te
penetrara por delante?, !no confiabas en mi
¿verdad?, a pesar de que sabes que eso me
disgusta...
-!no si confio!... no se que me pasó...
- yo si sé...
El hablaba pero sus manos y sus labios no
dejaban de actuar. La punta de sus dedos habían
baado por mi vientre y se habían estacionado en
la región púbica. Sus labios húmedos, rozaban
tenuemente mis pezones, por momentos los
aprisionaban, y la punta de su lengua los
humedecía, mientras sus dedos ya se habían
apoderado de la vagina, y acariciaban loslabios
vaginales por dentro y por fuera. La excitación
que sentía, me hacía lubricar mucho y
estremecer.
-te pasa esto... ¿sientes?... tu chochito
empieza a llorar suplicando que le den de comer.
Quiere a su dueño. Quiere otra vez a su pene. Ya
lo conoce. Y antes le pasaba lo mismo, quería
conocerlo, se moría de ganas, y habló por tu
boca y dijiste: -!házmelo por acá tío!... ¿no es
cierto que te gusto?... ¿no es cierto que te
gusta?... ¿no es cierto que te morias porque te
lo metiera?... ahora mismo ¿no estás suplicando
que te dé por delante?... !contesta!
Ya no podía más. ¿Qué iba a decirle?. Sentía que
él tenía razón: yo se lo pedí, se lo supliqué,
yo tenía toda la culpa, él solo me había hecho
caso, él era bueno. Era maravilloso.
-!si yo te lo pedí!...!perdóname!
-!mi niña buena!... me gusta que reconozcas que
tu lo dicidiste, y ahora solo falta que sepas
que va a pasar de ahora en adelante, y a quien
vas a obedecer... ya lo sabes ¿verdad?
-!si, lo sé!, !a tí!
-por supuesto, pero nunca vas a poner en duda
otra vez lo que te diga ¿verdad?
-nunca, Roby
-!bien chochito rico!, !muy bien!
-¿sabes que eres mi mujer ahora?
-si
-me perteneces absolutamente ¿lo sabes?
-si, lo sé
-Cuando te abrí el chochito con mi tronco, te
compré. Me perteneces, porque a ningún otro le
va a gustar un chochito que ya abrió otro, ¿lo
sabias?
-... bueno... eso no... pero no importa
-bueno, en realidad no importa, porque llegado
el momento, hay médicos que disfrazan los
chochitos abiertos... aquí se hace mucho... y
cuando tengas que darle el chochito a otro que
aprueben tus papás, tu Roby se encargará que
nadie se dé cuenta que ya lo uso hasta la
saciedad.
-!Jamás dejaré que me lo meta otro Roby!,
!Nunca!
-!ja, ja, ja,!, eso dices ahora... no te
preocupes pasará..., pero lo siempre vas a
recordar es esto: aunque te cases en el futuro,
yo tendré derecho a meterme en tu chochito y en
todos tus huecos las veces que me dé la gana,
porque soy el primero, soy tu dueño, siempre
serás mi mujer, aunque nadie lo sepa, no me
importará compartirte, así que no estaré alejado
de tí, y solo yo tendré derecho de dejarte
cuando quiera, ¿está claro?
-!sí Roby!
-jamás harás nada que yo no sepa. No tomarás
decisiones solita, me lo dirás todo. Cuando
estemos solos, yo decidiré que hacemos o que no
hacemos. El tiempo que podamos pasar juntos, tu
solo tratarás de hacerme felíz, aunque duermas
poco; ya tendrás tiempo de dormir cuando estes
la mayor parte de tiempo con tus padres, ¿verdad
que lo harás amor?, ¿verdad que quieres que yo
también sienta como estás sintiendo?
-!Sí Roby, mi amor, quiero que seas tan felíz
como yo!
Mientras el hablaba sus manos y sus labios se
dedicaban a mantenerme excitada. tan excitada
que ya había sentido tres orgasmos.
-Tu padre y tu madre están casados porque han
firmado un papel, pero hacen lo que nosotros
hemos hecho, el papel es la única diferencia
entre nosotros y ellos, tu madre es la mujer de
tu padre y tu padre decide, ella obedece. Tú
eres mi mujer ahora y me debes obediencia, !eres
mi mujer!... !como si fueras mi esposa!, así que
cuidado con ver a alguien más yo lo sabré, te
vigilaré, te tienes que sentir casada donde
vayas, incluso en el Colegio, no se lo dirás a
nadie, pero tienes que sentir que ya tienes
dueño, ¿a quién le perteneces?
-!a tí Roby!
-¿quién es tu dueño?
-!tú Roby!
-¿quién es tu marido?
-!tú Roby!
-¿quién es el único que puede meter la lengua en
tu cosita y lamerte y hacerte suya, como lo
estoy haciendo ahora?
No pude responder. No podía. Solo gritaba,
gemía, jadeaba, estaba en éxtasis. Sentía su
lengua lamer cada rincón de mi sexo. Sus labios
succionaban mis labios vaginales intentándo
mordisquearlos y eso me extraviaba la mente
hundiéndome en un mundo donde solo se podía
sentir, no cabían pensamientos, estaba fuera de
este mundo, ya no era dueña de mi, no podía
percibir el exterior, la culpa no existía y no
quería volver atrás. Todo valía la pena por
sentir lo que estaba sintiendo. No supe en que
momento perdí el sentido.
Desperté. Miré el reloj fosforescente: 3:21 de
la madrugada. Roby estaba dormido a mi lado, su
mano tenía tomado uno se mis senos. Sentía un
hambre feroz. No había comido nada desde el
desayuno, pero lo que sentía en el estómago era
tremendo. También sentía un cierto ardor en el
sexo. Me toque. Aún estaba húmeda, muy pegajosa,
y sobre todo tenía como inflamada esa parte;
pensé en la cantidad de semen que tenía dentro,
y supuse que aún cuando estaba desvanecida, Roby
había seguido penetrándome y descargándo su
deseo. Ese pensamiento no sé porque, me excitó
un poco. Traté de levantarme para ir a la
cocina, el movimiento lo despertó.
-!ya despertaste mi amor!,... al principio me
asustaste, pero luego te dejé así para que
descanses, !haz dormido mucho!, ¿qué quieres?
-tengo mucha hambre, voy a la cocina a comer
algo.
-!no te levantes!, !tengo todo listo!, !yo lo
traeré!
Se levantó y así desnudo fué a la cocina, yo
estaba cubierta por una sábana. Me senté. Me
dolió todo. Era como si hubiera corrido la
maratón. Me dolían las nalgas y sentía molestias
en la vagina. Me envolví con la sábana, no tenía
frío, todo estaba muy fresco, el clima de la
habitación era muy agradable, pero ...
tontamente tuve algo de ... pudor.
-Toma nena, hamburguesas, papas fritas, huevos
revueltos, agua mineral, leche, soda. Come lo
que quieras. Lo siento pero no sé cocinar, sólo
hago comida chatarra. ¿porqué te cubres?
Yo no podía hablar, ni siquiera lo escuchaba, lo
único que en ese momento me importaba era comer
y beber todo lo que pudiera, y en esa labor me
enfrasque por 10 minutos. Roby solo reía al
verme.
-Eres una pac-man, lo devoraste todo, la verdad
es que luego de saciarme de tí, me dió muchísimo
hambre, y me preparé lo mismo y he guardado eso
para tí, el amor en su primera vez te desata el
hambre...
-Roby... ¿qué me pasó?
-bueno... estabas gozando mucho cuando estaba
chupeteando tu clítoris, estabas jadeando y
contorsionandote, en eso diste un grito y te
desvaneciste, me asusté, te tomé el pulso,
estaba algo acelerado pero nada fuera de lo
corriente en estos casos, traje sales y te
desperté, cuando te besé, me dijiste estoy
cansada y otra vez te desvaneciste.
-no recuerdo nada.
-es lógico, haz gozado como una condenada toda
la tarde, yo saque mi cuenta, empezamos como a
las dos, te desvaneciste a eso de las siete
treinta, cinco horas de amor para una
primeriza... era lógico.
-después que pasó...
-bueno..., la verdad yo recién empezaba, !ya te
darás cuenta de cual es mi ritmo!, !soy muy
fuerte!, bueno..., estabas preciosa desnuda,
dormida, con las piernas abiertas, tu sexo
expuesto... !¿qué querías que hiciera?!...
cualquier hombre en mi lugar hubiera seguido
hasta lograr calmar su sed de amor ... y yo lo
hice... te monté, tres veces más y en todas
acabé, pero !tienes un no sé qué, que me hace
volver a querer más y más...!... !como ahora!...
Había estado sentado en un extremo de la cama,
se levantó y vino hacia mi, tenía el pene
totalmente erecto nuevamente, yo queria hablar,
aún me dolia el sexo para querer hacelo
nuevamente.
-!espera!, !espera!
-¿...a qué? -se sentó a mi lado
-... es que... no quiero que te enfades... pero
es que me duele un poco mi cosita y... me dolerá
más si lo hacemos de nuevo... dame tiempo...
solo un poco...
-!Ahhh eso!, no te preocupes yo tengo la
solución, compre una crema de coco que usan aquí
para estos casos, es casi milagrosa... la tengo
aquí -abrió uno de los cajones de la cómoda- te
la aplicas esperas unos minutos y !voila! se fué
la molestia... pero mientras te la aplico,
tienes razón vamos a conversar de algunas
cositas que deben quedar claras...
En primer lugar: Cuando estas a solas conmigo te
quiero desnunda. Así que esa sábana está demás
nena. -me la quitó-, !eso es!, tienes un cuerpo
precioso como para ocultarmelo... recuestate y
abreme tus piernas... !eso...! !allí está el
chochito más rico que he probado? -empezó a
aplicarme la crema.
En segundo lugar: Ya te dije que se acabaron las
verguenzas conmigo, eres mi mujer y mi mujer
debe estar dispuesta en cualquier momento en que
yo quiera complacerme con ella. Por supuesto que
todo seguirá como antes ante de tus padres o
extraños. Pero solos, mi mujer no usará ropa
interior, porque a mi me gusta tocarte en el
momento en que yo quiera.
En tercer lugar: Estoy pensando en algún motivo
para quedarme a dormir en la casa y no en la
casa de los empleados. Aún no se me ocurre
nada... pero, ya veremos. Si logro meterme con
autorización en la casa, podré meterme en tu
habitación a dormir juntos, será más fácil
cuando tus padres se vayan. De ahora en adelante
si ellos te invitan a salir, buscaras una
excusa, yo te necesito más que ellos, solo si es
inevitable te vas.
En cuarto lugar: date la vuelta y ponte de
cuatro.
-!¿quééé?!
-date la vuelta y ponte en cuatro.
-!¿para qué?!
-!Obedece! -su voz se elevó y era muy áspera.
No queria enfadarlo, sabia para que era, y no
queria, pero menos queria que se enojara, así
que me di vuelta y me puse de cuatro enseñandole
el trasero.
-!bien!, !eres una buena niña! !solo hay que
forzarte a veces! !... y deja de temblar, que
luego del dolor te va a gustar!...!tienes un
precioso culo y tu agujerito parece un botón
rosadito!
Empezó a untarme en el ano la dichosa crema. Lo
hacía prolijamente, me gustaba lo que me estaba
haciendo, por momentos metía su dedo y me
provocaba escalofrios. Luego de unos minutos
terminó y me volví a sentar.
-bien hay que esperar cinco minutos y luego
retiramos la crema... mientras tanto podemos ir
terminando lo que dejamos a medias y termíno de
educarte en estos... menesteres... !ja,ja,ja!.
-¿no lo habíamos hecho todo?
-no terminé por ejemplo, de hacerte mía...
-!pero si ya soy tu mujer!
-solo de una manera, y yo quiero que me
pertenezcas de todas las maneras.
Ya lo tenía a mi lado, acariciándome.
-Lo quiero todo de tí.
Volteó y miró el despertador de la mesita de
noche, lo tomó y lo puso en la mesita que estaba
frente a él. Luego me beso, al principio muy
suavemente, su mano acariciaba mi cabello y la
otra mis senos. Solo los acariciaba. Empezó a
hablarme al oído, bajito, con esa voz cargada de
deseo que me erizaba la piel, intermitentemente
mordisqueaba, lamía mi oreja:
-eres deliciosa..., (lamía mis pezones) tienes
unos senos hechos para ser mordidos..., te voy a
enseñar a ser como yo quiero..., (su lengua se
perdØ1a en mi boca) esa boquita va a ser mía...
primero... (metió un dedo en mi vagina) !como te
mojas perrita...!,... no voy a necesitar limpiar
la crema !ja,ja,ja!,...bueno... !vas bien!, te
estás excitando al límite otra vez... (lamía mi
vientre) eso es lo que quiero..., !que deliciosa
perrita me haz salido!... bueno, sigamos...,
primero... voy poseerte por la boquita...
neceitas una buena ración de lechita,
!ja,ja,ja!..., luego... (su boca absorbía mis
senos y trataba de engullirla toda) !que rica
estas!... luego vas a querer tener tu placer...
entonces... (mordisqueaba mi cuello) te lo daré
pero... por atrás... !no temas!, solo dolerá al
comienzo luego gozarás tanto que me pedirás
más... yo lo sabré hacer amor... no temas.
Yo ya estaba perdida otra vez en el espacio.
Estaba tremendamente excitada, quería sentir
otra vez esa tonelada de placer que me había
hecho desvanecer, otra vez me sentía muy mojada.
Ya lo quería dentro de mí.
-!amor por favor házmelo de nuevo!
-... todavía no...
-!te lo suplico!, !montame otra vez!
-!ja,ja,ja!... eres una putita...
-no me digas así... solo te quiero a tí...
-!eres una putita!, porque yo te quiero asi de
putita... porque eres mi puta,... !dime que te
gusta ser mi puta!...
-!no soy una puta! !solo he estado contigo!
Jaló mi cabello hacía atrás y mordió mis labios,
me dolió pero eso no sé porque me invadió de
placer.
-!Sí eres mi puta!, !eres solo mi puta!, !solo
para mí!... !tienes que querer ser igual de
placentera como la mejor puta de Jamaica, solo
para mí!, !dí que te gusta ser mi puta! !dímelo!
-!me encanta ser tu puta!
Lo invadió la pasión. Me beso desesperadamente,
su lengua se enroscaba a la mía y le enseñaba la
dulce lucha de un beso ardiente, sus dedos se
metían dentro de mi vagina haciéndome delirar,
mordía mis senos con rabía, lamía y mordía los
pezones como una poseído, y ese dolor de manera
ilógica para mi me llenaba de placer... pero no
me penetraba.
-!vamos, vamos, de una vez montame!
-...quieres tu tronco ¿verdad amor?
-!Sí!, !dámelo ya!
-... bueno... si lo quieres, vas a tener que
besarlo y acariciarlo con tu lenguita...
-...!¿cómo?!
-... si... ¿acaso le tienes asco?
-... bueno... no... no sé... ¿eso se hace?
-yo lamo tu chochito y me bebo el juguito que
sale por allí, es delicioso y es muy
saludable... !lo dicen los yogas!... asi que tu
debes hacer lo mismo... !ven!
-...pero...
me sentó al borde de la cama, él quedó de pie,
su pene estaba a la altura de mi boca, pero de
pronto recordó algo, salió y trajo un pote de
helado.
-mira, te gusta el helado de fresa, entonces me
untaré un poco de helado... de repente me bajará
la erección un poco... pero cuando empieces a
comertelo !te aseguro que regresará!
Se empezó a poner helado en su endurecido pene,
el se quejaba, su erección declinó bastante,
pero el helado también se empezó a derretir.
-!vamos rápido cometelo, que duele!
Como yo no me decidía me tomó de la cabeza y
metió su pene en mi boca.
-!obedéceme!, !lámelo como los helados que
comemos!, !te he visto hacerlo y lo haces muy
bien!
Yo no queria enfadarlo, cuando el se ponía serio
y levantaba la voz, parecia que se violentaba.
Además no queria molestarlo, y queria el placer
que me fué negado.
Así que obedecí, cerré los ojos y solo pensé en
lo felíz que mi Roby se pondría si lo hacía
bien, además yo era... su mujer.
-!bien putita!, !muy bien!... así... sigue... no
lo haces tan mal... te voy a enseñar... lamelo
como si fuera lo más delicioso del mundo... como
si no lo vas a volver a saborear nunca...
!!Eso.. que rico!!... !tienes madera para ser
una buena mamadora!... !ya quiero venirme!...
!mételo hasta el fondo y sácalo!... !así no!...
!así!...
Y empezó a bombear dentro de mi boca, lo metía y
lo sacaba hasta adentro, por momentos sentía
arcadas, pero el pensar que se enfadaria si
vomitaba me quitaba la sensación, además...
sentía que en el fondo me iba a gustar, el
jadeaba y me daba indicaciones.
-!aprieta los labios!... !eso, que delicioso!...
!mueve la lengua y aprieta los labios!... !falta
poco!, !me voy a venir!..., !tómate toda la
leche mi amor!, !no dejes que quede una una
gota!, !dejame seco!... !Ahhhhh!
Un grueso chorro de semen llenó mi boca, no me
dió tiempo más que a tragarlo, y seguía
saliendo. Era algo salado, no era desagradable,
traté de imaginar que era una papilla. Roby
estaba agitado, me miraba tomarme su semen, y su
pene se agitaba vomitando todo lo que tenía.
-!!preciosa!!, !!eres fantástica!!... !no dejes
nada amor!... !es el semen de tu marido!...
!ahora eres más mía!
Tuve que dejarlo limpio. Realmente no era
desagradable, imaginaba que por ser la primera
vez no lo había disfrutado como debía, la
sorpresa por la manera de hacerlo, los nervios,
... bueno, pero no había sido desagradable, no
me había disgustado, es más me había excitado
mucho.
-!te gusto perrita!... !¿verdad?!
-!Sí Roby, mucho!
-!eso es!, -estaba sobre sobre mí besándome- !te
voy a enseñar a dar las mejores mamadas!, !te
voy a rehacer para mi!
-No sé que me pasa contigo -besaba mis orejas y
me hablaba quedito- no se me acaban las ganas.
Acabo de terminar en tu boquita y ya me están
entrando las ganas de encularte..., no
tiembles... todo lo que te he hecho te gusto
¿no?... y eso te gustará más... lo quiero todo
contigo hoy... todo... !... y es que eres
preciosa!... !tus senos son una delicia!... !he
tenido mucha suerte en tenerte!... !mi
chiquita!... !estos pezones tan duros son mis
caramelos... humm!!!..., !tu cintura pequeña y
tu vientre plano me vuelven loco!... !ya estoy
listo otra vez!... !basta que bese tu cuerpo y
me pones duro de nuevo, no importa las veces que
lo haya hecho!... !es como regresar en el
tiempo! !he vuelto a mis diecisiete años! !puedo
cogerte todo el día!... !y este coño tan
jugosito y sabroso!... !tu clítoris es como el
chupete de un nene! !lo tendría todo el día en
la boca!...
Había ido descendiendo por mi cuerpo y las cosas
que me decía sobre el me encendian como una tea,
yo temblaba como una hoja al viento pero no de
miedo sino de placer. Cuando no estaba hablando
solo se escucha los chasquido de su lengua
jugando con mi cuerpo. Me estaba penetrando con
su lengua y ya estaba por el tercer orgasmo
cuando me puso boca abajo sobre la cama, y me
pidió que me pusiera de cuatro, me acomodó y
empezó nuevamente a jugar con mi clítoris, lo
chupaba y mordisqueaba como un nene a su chupón,
pero a la vez empezó a meterme el dedo dentro
del agujerito del ano, su dedo se sentía
resbaloso y al principio me dolió; se lo dije
pero no hizo caso. Movia su dedo en circulos,
estuvo haciendome eso por mucho tiempo, ya no
sentía molestias por atrás, metía el dedo cada
vez más adentro y no dejaba de frotarme el
clítoris, la excitación me estaba consumiendo, y
sentía ganas desesperadas de ser nuevamente
traspasada por ese pene que me había hecho tan
felíz, pero no decía nada porque sabía la razón
de estar por atrás y a eso le tenía miedo. Pero
era muy hábil para prodigar placer y sabía
exactamente donde tocarme para hacerme sentir su
esclava, el placer me dominaba y ya no podía
poner resistencia, no queria enfadarlo, todo
había sucedido como a él le había venido en gana
y me había convencido de que él debía hacer
conmigo lo que quisiera porque nunca me haría
daño, yo era suya y debía obedecerle, porque
obedecerle era satisfacerlo y satisfacerlo era
hacerlo sentir contento, y hacerlo sentir
contento era que me prodigara muchísimo placer.
Ese era el círculo vicioso.
No sé cuanto tiempo pasó tocándome así, yo
sentía que eran horas, y ya me gustaba su manera
de meter los dedos por atrás, estaba
disfrutándolo, entonces quitó su dedo y sentí la
cabecita de su miembro urgar en ese agujerito.
-No te muevas bebé, quiero empezar a metertelo
por el culito.
-!haz lo que quieras amor pero que no me duela!
-Solo te dolerá al principio luego de un rato te
volverás a desmayar de placer.
Y empezó a empujar y también empezó el dolor.
Cuando la cabecita entró pensé que ya había
entrado todo, sentía algo de dolor pero era
nada. !Que equivocada estaba!. Empezó a bombear
o al menos a parecer hacerlo, como para que el
esfínter se fuera acostumbrando, lo hizo como
por cinco minutos, yo pregunté:
-¿ya estas adentro, amor?
-no todo, pero lo estaré... !!!AHORA!!!
Y sin más tomó mis caderas y me dió tal empujón
contra él que me enteró toda la extensión de su
miembro. Pegué tal grito que creo se escucho
hasta mi casa, fué un dolor terrible; las
lágrimas se me salían, y Roby enterrado hasta
dentro de mí, me abrazó por detrás y me seguía
manipulando el clítoris, besaba mi espalda y
solo decía:
-!quieta!,!quédate quieta!,... !ahora si eres
totalmente mía!, deja que tu culito se
acostumbre a mi miembro...no te dolerá nada en
unos minutos, me embadurne de la crema que curó
tu chochito, así que el dolor se quitará en unos
minutos...
A los tres minutos solo sentía un poco de ardor
y quemazón en esa parte. Un par de minutos
después, el dolor había desaparecido. Estaba
ensartada por detrás, Roby masajeaba mis senos
con una mano y con la otra acariciaba mi
clítoris.
-¿... ya no hay dolor?
-no amor nada.
-!pues ahora, cosita rica, vas a desmayarte de
placer otra vez...!, !que rico y apretadito esta
tu culito!..., !voy a empezar a moverme
despacito para acostumbrarte, luego te culearé a
mi gusto!
Me tomó de las caderas y empezó a meter y sacar
su miembro muy despacio. Al principio volvió un
poquito de quemazón, pero desapareció, y seguía
bombeando lento.
-!... esto es fantástico... que culo más
delicioso me he cogido!
Empecé a sentir contracciones por atrás, me
empezó a gustar, me invadió una sensación
deliciosa, me estaba tomando por detrás y
manipulaba mi clítoris a la vez, eso provocaba
esas contracciones, sentía que me venía por
enésima vez.
-!ves como gozas... eres una puta riquísima!,,,
!en tu primera cogida por atrás estas gozando
como una grandísima puta!..., tu Roby no te
mintió cuando te decía que te gustaría, esa
crema es maravillosa, te adormece el dolor y
cicatriza, podré cogerte cuantas veces quiera
hasta que se acostumbre tu cuerpo y sentirás
como si lo hubieras hecho toda tu vida...
¿verdad que te gusta perrita?
-!si Roby me gusta mucho!
-¿te gusta ser mi perra?
-Adoro ser tu perra.
-¿y sabes que eres mi puta y te puedo tomar
cuando yo quiera?
-cuando tu quieras, amor.
-¿eres mi puta?
-sabes que lo soy
-¿te gusta ser mi puta?
-me encanta
-!voy a culearte de lo lindo!
Se separó de mi y me hizo bajar de la cama, yo
estaba desconcertada. Tomó un par de almohadas y
las puso al borde de un extremo de una
escritorio pegado a la pared, me colocó sobre
las almohadas, protegiendo mi abdómen del borde,
y me hizo inclinar sobre el escritorio; entendí
lo que queria y me acomodé de la mejor manera.
Echo más crema en su pene y me penetró de nuevo,
entró fácil y empezó a bombear de muy fuerte,
igual de fuerte que acariciaba mi clítoris,
perdió la razón y empezó a meter y sacar su pene
muy fuerte, pero a mi me volvia loca, el placer
nuevamente me invadió y estallé en placer, el
seguia y seguia, jadeando, murmurando, por
momentos gritaba, hasta que también estalló, y
me sentí inundada de algo caliente, era
delicioso sentirlo.
Roby cayó sobre mi espalda, la besaba, esos
besos que le daba llenaban mi corazón de amor
por él, sentía que lo amaba y que había nacido
para él. No podía ser de otra manera, nada de lo
que había pasado podía ser sino era porque yo
había nacido para él y pertenecerle era como
llegar a una meta en una carrera en la que no me
había dado cuenta de que participaba, y que solo
cuando fuí totalmente suya, supe que había
llegado al final. Mi vida ya no podía tener otro
objetivo más que el de hacerlo felíz.
Pasaron algunos minutos y los dos seguíamos
agitados, él se incorporó, se separó de mi. Yo
seguía sobre el escritorio, me levantó y me tomó
en sus brazos y me llevó cargada al baño. Me
sentía tan felíz, totalmente segura entre sus
brazos, infinitamente pequeña y vulnerable, no
podía creer que existiera tanta felicidad; me
dejó en pie mientras llenaba la tina, acomodaba
todos los utensilios del baño cuidadosamente:
toallas, sales, shampoo, etc. sin decir palabra,
se notaba muy relajado como si se hubiera
quitado una gran peso de encima.
Yo estaba de pie y sin darme cuenta, con mis
manos cubría mis senos y pubis, cuando terminó
lo que estaba haciendo, Roby me miró, lo hizo
largamente, pero ya no lo hacía con deseo sino
con ternura, y sonrió. Creo que yo había
enrojecido al ser observada tan explícitamente,
vino hacía a mí y quitó mis manos de donde
estaba y las puso a los lados, yo bajé la mirada
y él observó por un rato más mi cuerpo desnudo.
-Si tuvieras conciencia de lo bella que eres y
del embelezo que me produce tu cuerpo desnudo,
no querrias usar ropa nunca más.
Acariciaba mi rostro y me obligaba a mirarlo.
-Amo cada centimetro de tu piel, nunca una mujer
me produjo tanto placer, no creí que se pudiera
gozar tanto... y a mi edad creí que lo había
disfrutado todo...
-Me besaba y delicadamente con ternura
acariciaba mis senos. Me hablaba casi sobre los
labios.
-¿cómo puede ser posible que una mujer...
ja,ja,ja... !qué digo mujer... una niña me dé
tanto placer!.. !una niña de trece años!
-!casi catorce!-protesté yo.
-bueno: catorce... ja,ja,ja...
-no quiero que me trates como una nena, ahora
soy tu mujer y te amo, además tu mismo decías
qeu parezco de más edad...
-sí pareces de más edad... de quince... ja,ja,ja
-!eres malo!
-no te enfades, es tu edad la que me vuelve loco
por tí.
-¿osea que cuando sea más grande... no me
querrás?
-... no digas bobadas loquita... tú no me vas a
querer en un par de años cuando sea más viejo...
-!eso jamás mi amor!
-... mi amor... la boquita de una nena de
trece... está bien casi catorce... bueno...
catorce... no te enfades... diciéndo te amo a un
tipo mayor... no me amas crees que me amas.
-!te amo!, yo sé que es lo que quiero
-me amas en este momento pero no se puede jurar
por el futuro
-!yo te amo, créeme por favor! -le dije casi
llorando
-no llores, yo te amo, está bien, pero todo esto
será nuestro secreto, nunca nadie podrá saber
nada de lo nuestro. porque tu eres una menor y
podrían meterme a la cárcel y morirme allí si
saben que hice mía una nena de tu edad, y tú no
quieres eso para mí ¿verdad?
-!JAMAS NADIE SABRA NADA DE NOSOTROS!, !NUNCA
DIRE NI UNA SOLA PALABRA A NADIE!...!TE LO JURO!
-!bien, muy bien!, nadie podría entender que haz
gozado hasta desvanecerte, dirán que no sabías
lo que querías, que yo te violé, que te obligué,
nadie te escuchara aunque les digas que me amas,
te dirán que estas confundida, que no sabes lo
que quieres y ya conoces a tu papá y lo
impositivo que es, y a tu mamá que no quiere
tener problemas... estamos solos en esto y no
necesitamos a nadie metiéndose entre los dos,
eres mi mujer aunque no lo sepa nadie y eso me
lo tienes que respetar.
-!nunca diré nada amor, aunque me torturen!
-!ja,ja,ja!
-... Roby... ¿te casarás conmigo cuando sea
mayor de edad?
-... si pudiera me casaría contigo ahora...
Me abracé a él. La sola promesa de matrimonio me
hacía más dichosa de lo que en toda mi corta
vida lo había sido. Me cargó y me sumergió en el
agua tibia de la tina, él también se metió. Me
puso de espaldas hacia él y empezó a enjabonarme
con sumo cuidado, me estaba bañando como a una
nenita, se enjabonó él también, no sentía dolor
en ni en el ano ni en la vagina, tampoco me las
había enjabonado. Luego se enjuagó el primero,
cuando hubo terminado empezó a quitarme el jabón
a mi también. Cuando terminó me envolvió con una
toalla y me secó con cuidado, retiró la toalla y
me cargó. Me llevó hacía la cama, me dejó a un
lado y me dió una toalla pequeña para que seque
alguna parte que se hubieran humedecido de mi
recogido cabello, retiró la sábana, había una
solera que limpió con la sábana sucia, puso
sábanas limpias y ordenó la cama. Saqué mi
camisón de dormir de Barbie, cuando la vi me
pareció ridículo que me gustara en mi "nueva
vida", pero Roby me hizo dejarla en su lugar,
diciéndome:
-a mi me gustas más desnuda que con ropa, además
me falta secarte el chochito y ponerte algo de
crema para que en un par de días ya no lo
necesites más..., échate en la cama y abre las
piernas, déja que vea mi coñito y tu huequito de
atrás para secarlos.
Así lo hice y lo esperé con las piernas bien
abiertas, ya no sentía tanta verguenza, trataba
de meterme en la cabeza que no debía tenerla con
mi marido: soy su mujer -me decía a mi misma. El
recogió el pote de crema, volteó y me miró, y me
hizo sonrojar nuevamente.
-... tienes la vagina más linda que he visto...
antes la tenías como una rosa en botón... ahora
está abierta... a florecido y está muy
enrojecida con sus pétalos muy inchados... te la
voy a secar para ponerte más crema... pero creo
que no usaré toalla porque te va a raspar un
poquito... me provoca usar otra cosa... aunque
creo que no es la solución porque te mojarás
más...
Se tendió sobre la cama y empezó a lamer toda
esa zona de adelante hasta atrás, yo sentía
riquísimo, al darse cuenta de mi estado
nuevamente febril, se empezó a reir.
-loquita... eres insaciable... como yo... mejor
lo dejamos, no quiero que te me enfermes, mira
como me tienes, estoy empalado de nuevo, mejor
te pongo la crema y a ver si dormimos algo,
trata de descansar porque apenas abra el ojo te
montaré de nuevo y lo haré todo el día.
Me puso la crema como pudo, metió su dedo por
detrás pero yo no sentía nada más que
excitación. Terminó y se metió bajo las sábanas,
se puso y me puso de costado y me subió un poco
más arriba que él, con mis senos a la altura de
su boca, y empezó a chuparlos, y me dijo:
-así vamos a descansar de ahora en adelante, a
la hora de dormir yo seré tu bebé y me vas a dar
el pecho para que yo pueda dormir tranquilo...
aunque no sé como, si cuando tengo el pezón en
la boca me erecto inmediatamente... ja,ja,ja;
bueno, vamos a descansar porque si seguimos te
puede dar algo, es mucho para tu primera vez,
así que intenta dormirte y yo haré lo mismo.
Eran casi las cinco y treinta y seis de la
mañana en el reloj del velador; apagó la luz y
así, desnudos, con su brazo alrededor de mi
cintura y mi pezón en su boca, queria que yo
pudiera dormir, lo que en ese momento me parecía
imposible, pero no sé en que momento a pesar de
la excitación se fue haciendo la noche dentro de
mi cabeza y empecé a caer en un delicioso y
profundo pozo muy obscuro.
No sabía cuanto tiempo había pasado, pero una
tenue luz se veía al final del pozoy lentamente
empecé a emerger fuera de la obscuridad, en mi
cabeza se mezclaban escena de lo ocurrido el día
anterior, y claramente sentía la excitación y el
placer que había vivído y que me parecia un
precioso sueño, solo un sueño. Pero era un sueño
muy real, dentro de ea obscuridad sentía como su
lengua recorría nuevamente los pliegues de la
vagina y como me latía desenfrenadamente, era
delicioso.
Recordé como fuí penetrada, y lentamente
recreándome en ello sentía como su duro pene se
metía lentamente dentro de mi haciéndome suya
otra vez, y nuevamente ese suave vaivén, ese
mete y saca exquisito que me provocaba súbitas
erupciones de placer, era el mejor sueño de mi
vida, nuevamente me sentía cabalgada, pero ahora
suavemente y no con ese movimiento frenético de
la pasión desbordada; era tan real que hasta
sentía la presión de su cuerpo sobre mi, en mi
cabeza no queria despertar porque temía
encontrarme al abrir los ojos con mi habitación
llena de muñecos y de cortinas con cintas rosa,
pero a la vez, ansiaba despertar y que todo lo
sucedido solo hubiera sido el sueño más
placntero y salvaje que en mi vida hubiera
tenido, pero ¿cómo había podido imaginar
semejantes escenas, si antes ni siquiera me
había detenido a pensar en el sexo salvo para
las clases de puericultura y la maestra no había
sido explícita en sus explicaciones?, ahora si
temía despertarme, no quería salir de ese sueño
hasta que no tuviera la seguridad que estaría en
mi cama, pero a la vez quería que todo hubiera
sido realidad, todo era tan confuso, solo queria
tener tiempo para pensar, para darme cuenta de
todo lo que había pasado y volver a la
racionalidad; pero otra vez me estaba deslizando
por la resbaladilla del placer, esa resbaladilla
que me alejaba de todo pensamiento racional, y
que solo permitía el paso de sensaciones y
emociones, que alejaba las culpas y las
amontonaba en un rincón lejano de mi memoria
esperando por un momento de cordura, en ese
rinconcito donde estaban muy serios mi padre y
mi madre que miraban desaprobatoriamente, otra
vez estaba allí, sola, siendo dominada
absolutamente por la pasión y el placer, pero
también por el amor que sentía me invadía por
quien era mi dueño absoluto; era hora de
enfrentar la realidad y debía intentar abrir los
ojos aunque desapareciera todo el placer que
estaba sintiendo en ese sueño en el que era
poseída tiernamente, y donde el placer espantaba
esa sensacción de dolor muscular por todo el
cuerpo como si hubiera corrido la maratón sin
estar preparada para ello.
Pero ese sueño era muy poderoso, demasiado real,
me recorría las venas como corriente eléctrica,
y me impulsaba a mi propio movimiento; me decidí
y abrí los ojos y realmente estaba siendo
cabalgada por mi dueño. Tenía las pierna muy
abiertas recibiendo los embates de su sexo,
empujándo y saliendo en una fricción placentera.
Al principio, al constatar la realidad me
invadió un sentimiento de desesperación ("que
cosa tan terrible he hecho!"), queria llorar,
pero Roby al ver mis ojos llenarse de lágrimas
empezó a besarme, y lo hizo de esa manera única
que solo el sabía, esa que espantaba tristezas y
convocaba pasiones, esa que alejaba todo mal
pensamiento y me conectaba al placer, y la
desesperación empezó a ceder y huir, y mi cuerpo
empezó a moverse al compás de su cuerpo, en esa
danza erótica que precede a la convulsión que
provoca el placer. El sabía todo lo que me
pasaba y sabía como mantenerme donde el queria,
para él era solo tiempo para que yo asimilara
sin remordimientos la idea de esa nueva vida que
ya había empezado a vivir. Ahora y con los años
descubrí que todo lo había planificado para
llevar a una chica de casi catorce a asumir la
responabilidad de haberse iniciado sexualmente
con un hombre de casi cuarenta años mayor, lo
que viví fué delicioso, pero no fué mi
responsabilidad.
Todo tipo de pensamiento huyo cuando llegué al
orgasmo, una vez llegada a ese punto, cuando me
vió vencida y laxada Roby sacó su pene de mi
vagina y lo puso entre mis senos apretujando su
pene entre ellos, me dijo:
-a esto que vamos a hacer le dicen "una cubana",
voy a terminar entre tus pechos, aprieta tus
senos que voy a empezar... tienes que tomar
leche para el desayuno bebé...
Y empezó a friccionarse entre mis senos hasta
que entre gemidos llegó su placer y empezó a
expulsar semen, caía sobre mi cuello y rostro el
me pedía que me lo tome
-!vamos nena, aprovecha y no dejes una gota...
toma la lechita de tu marido!, !limpia bien tu
pene!
Lo hice y me gustaba, deje muy limpio su pene y
también lo deje en camino a una nueva erección.
-!buena chica!, !eres muy inteligente aprendes
rápido amor!, !a este paso serás mejor que la
mejor puta de este país,... ja,ja,ja...!
Descansamos una rato y nos dimos una ducha
juntos, no dejabamos de abrazarnos y besarnos.
Yo era más bajita que él, medía a los catorce
1.69 cm. pero Roby era tan alto como mi padre,
media 1.87 cm., me cargaba como una pluma, me
penetró en la ducha, parados, me sostenía
mientras yo lo rodeaba con mis piernas, fué muy
excitante, llegué como tres veces, no podiamos
terminar de bañarnos, ya estabamos arrugados de
tanto mojarnos.
Casí al mediodía nos sentamos a tomar desayuno,
el tenía puesto solo una toalla alrededor de la
cintura y yo una alrededeor del cuerpo, pero
cuando nos sentamos a la mesa me quitó la toalla
y también me la puso a la cintura:
-me gusta ver tus hermosos senos, si yo pudiera
te pasearia por la playa, toda desnuda para que
vean la mujer que tengo.
Eso me hizo reir y sentir como una reina, al
menos yo era su reina. Era tan delicado y
caballero conmigo me atendía como a una bebé, no
permitía que hiciera nada, ni siquiera llevar
los platos al lavadero:
-deja todo... yo lo haré... tu nunca lo haz
hecho y no te he traído acá para eso... tu única
ocupación de ahora en adelante cuando estes
conmigo será obedecerme y estar linda para mi...
solo ocupate en hacerme felíz... esperame en la
cama que voy a cambiarte y ponerte la tanga y el
bloqueador, vamos a la playa
Regresé a la habitación y saqué la ropa y el
bolso de playa, estaba metiendo las cosas allí,
cuando el regresó y me dijo:
-!te dije que me esperaras!, tú eres mi muñeca,
yo te atenderé, tu solo: o-be-de-ce,
¿entendiste?, solo tienes que obedecerme siempre
y no habrán problemas.
Sacó la tanga, abrí las piernas para que me
pusiera la parte de abajo, ató las cintas,
acomodó mis nalgas aprisionando la tela y se
detuvo a acariciarme atrás lo que provocó que me
excitará por ene vez, se empezó a reir; me puso
la parte de arriba, ató las cintas y acomodó los
senos, también se detuvo a acariciarlos y
besarlos, tenía una verdadera devoción por mis
pezones:
-ahora tienes unos senos deliciosos, no son
pequeños pero tampoco grandes, pero en un año
más serán mejor de lo que son ahora... y lo
mejor de todo es que ... !son míos!...
Terminó cuando me provocó un nuevo orgasmo, solo
se reía, luego se puso un bañador y salimos, me
dijo que solo estariamos una hora, solo
nadariamos una rato y después iríamos a comprar
comida y regresariamos, y que pasariamos la
tarde haciendo el amor, según él, tenía que
saciarse de mí porque en casa estaríamos
alejados y no sabiamos si estariamos juntos el
fin de semana, y debíamos pensar que hacer para
solucionar eso, y que yo debía la más interesada
en arreglar esa situación porque no iba a
aguantar sin sexo.
Tenía razón, yo me estaba acostumbrando a una
velocidad sin límites al placer y ni bien
salíamos a la playa, ya estaba deseando volver
para ser amada, mejor dicho para ser sexualmente
satisfecha, a esa edad pensaba que mi necesidad
de Roby era porque estaba traspasada de amor,
tenía que amarlo para necesitarlo de esa manera,
tenía que ser mi otra mitad, porque solo las
verdaderas mitades podían ser tan felicces; me
solazaba pensando que, como él mismo me decía,
ninguna "mujer" lo había satisfecho tanto en el
sexo como yo, y me decía que tenía que aprender
muy rápido todo eso del sexo porque mientras más
supiera, más felíz se sentiria mi amado y no
podría dejarme jamás, siempre seria mío, porque
sólo yo podría darle tanto placer, mientras él
estuviera satisfecho y contento, no debía haber
nada que yo no hiciera, porque él me amaba
tanto, me lo había demostrado con tanta
preocupación por mi y con tanto cuidado como
tenía en el sexo por ser mi primera vez. No
podía ser de otra forma.
Nos metimos al agua, igual que el día anterior
yo andaba prendida de él, no perdía oportunidad
de meterme las manos por todos lados, pero se
cuidada que nadie se diera cuenta. Estuvimos
como una hora, salimos y nos fuimos a la casa,
nos secamos y cambiamos, mejor dicho él me
cambió, no sin antes hacerme pasar por varios
orgasmos solo lamiendo mi sexo, su erección era
grandísima, le pedí que se desahogara conmigo,
que de una buena vez me penetrara y eyaculara
dentro de mi, pero dijo que no, que tenía toda
la tarde y la noche para hacerlo, y que ahora
solo había tiempo para "hacerme adicta a él". No
entendí muy bien que queria decir eso. Salimos,
comimos en un restaurant, compramos comida, y
regresamos a la casa; en público no me tomaba de
la mano ni del hombro, y lo compramos todo con
prisa, pero en el auto de camino de regreso al
departamento metía sus dedos en mi sexo.
Apenas entramos a la casa, tiró las bolsas a
mitad del saloncito y practicamente me arrancó
los shorts, no llevaba ropa interior como él
queria, me arastró hacia la cama y sin
miramientos me penetró, parecía un poseído,
cambiaba de posiciones, si bien ya ponía mis
piernas sobre sus hombros, al rato me tomaba
dsde atrás, o bien de costado; no me daba
tregua, estuvo cabalgándome hasta que empezó a
atadecer y no paraba, yo ya no podía participar,
estaba exhausta de placer solo me dejaba hacer,
y eso lo excitaba más, parecía que me estaba
violando, bombeaba muy fuerte, violentamente,
por momentos sentía algo de dolor, pero eso
contribuía a mi placer, él hablaba por momentos
y me decía cosas groseras, pero lejos de
ofenderme, me encendía y hasta mis orejas
sentían orgasmos:
-esto te gusta perra..., si que te gusta...
naciste para ser una puta... te gusta que te den
por el coño... te lo voy a destrozar y luego te
romperé el culo... aguantas bien... !como te
gusta que te culéen!... no hay duda eres una
puta... fina pero puta al fin... disfrutas que
te metan la pija por todos tus huecos... !si tu
padre supiera que me estoy montando a su
nena...!