De como empezó la adicción por el sexo de la

 

nena.

 

Mi Padre es un Diplomático Danes, que durante

 

toda su carrera siempre a servido en países

 

hispano hablantes porque uno de los 5 idiomas

 

que habla es el español, a excepción de los

 

últimos cuatro años en los que trabajó en

 

Alemania, razón por la que hemos tenido que viajar a

 

diversos países; digamos que me llamo Anneke,

 

soy hija única, ahora tengo 25 años, y mi

 

história comienza dos meses antes de cumplir 14

 

años:

 

Vivíamos en Jamaica, ya hacía año y medio, y

 

justo cuando papá fué trasladado encontró por

 

casualidad, a un antiguo servidor suyo, que

 

había trabajado para él durante los cuatro años

 

que sirvió en República Dominicana haciendo de

 

su Chofer hacía como nueve años, se llamaba

 

Roberto tenía en ese entonces 52 años, 4 más que

 

mi papá, y según él, era muy servicial, amable,

 

trabajador y confiable, (en esa época y siendo

 

mi padre un europeo muy desconfiado de los

 

"volubles latinos" le había hecho varias

 

"sólidas" pruebas para ver si caía en tentación

 

y jamás lo hizo, lo que le sirvió para ganarse

 

la absoluta confianza de mi padre); le había

 

contado que había vivído y trabajado en

 

diferentes países y que estaba en Jamaica

 

conociendo el país y buscando trabajo para poder

 

seguir haciendolo, y fué allí donde mi padre al

 

instante le ofreció empleo, pero ya no

 

necesitaba un chofer, sino alguien de confianza

 

que gobernara su casa, ya que ahora no tenía

 

mucho tiempo para supervisarlo todo y mi madre

 

tampoco porque tomaba participación plena en la

 

actividades de la Asociación de Damas

 

Diplomáticas y ayudaba a mi padre en la

 

supervisión de la inversión de los fondos de

 

cooperación que su país le daba a Jamaica;

 

bueno, a mi madre siempre le a gustado más las

 

actividades que quedarse en casa, así que ahora

 

que yo ya tenía 12 años y algo más, ya podía ir

 

dejándome más "libre" para que sea

 

"independiente", bueno, el hombre era moreno,

 

muy alto medía como 1.88 cm., ojos azules, piel

 

muy tostada por el sol más que por su raza

 

misma, el cabello algo rizado y negro, y era,

 

recuerdo, no muy atlético pero si estaba en su

 

peso, quizá kilos más, casi nada, se le veía

 

bien.

 

En verdad era muy respetuoso, sabía ocupar su

 

lugar, al principio se encargaba de gobernar la

 

casa, preguntándoles todo lo que iba a hacer a

 

mis padres, pero creo que se dió cuenta, yo si

 

me dí cuenta, de que querían que el decidiera

 

sólo, porque lo hacía bien, y en poco tiempo el

 

tomaba las decisiones, estaba al tanto de las

 

cuentas, que revisaban cada dos semanas,

 

disponía del dinero que dejaba mi padre, pero su

 

principal ocupacióm era llevarme a mis

 

actividades, así que todos los días me dejaba a

 

las 7:30 am en el Colegio Americano, y regresaba

 

por mí a las 6:00, los sábados me llavaba a los

 

diferentes deportes que yo practicaba y

 

regresabamos a las 3:00 p.m. a almorzar, como

 

generalmente no había nadie de la familia,

 

comíamos los dos solos, creo que como siempre me

 

veía con el uniforme escolar o el buzo (casaca y

 

pantalones) deportivos, no me tomaba en cuenta,

 

y me trataba de "niña" y Ud. nunca me tuteaba,

 

"niña esto y lo otro", y fuimos dentro de estos

 

parámetros, teniendo confianza, yo le pedía a él

 

todo lo que necesitaba incluso las toallas

 

higiénicas que a veces no encontraba porque no

 

las habían descargado en los depósitos, todo

 

seguía igual hasta que pasó el tiempo y cuando

 

me faltaban dos meses para cumplir 14 años, "él

 

me descubrió".

 

Un día una niña de mi escuela, hija de un

 

diplomático francés cumplia 15 años, así que le

 

organizaron una fiesta, sus mejores amigas

 

seriamos su corte y vestiriamos igual, solo que

 

nosotras de azul lavanda y ella de rosa, pusimos

 

a votación el modelo y escogimos uno precioso,

 

con un lindo escote corazón, dejando al aire los

 

hombros y falda recogida algo mini delante y más

 

largo atrás, pues bien, mi madre estaba

 

entusiasmada y yo más porque seria mi primera

 

fiesta "casi adulta", así que nos fuimos a un

 

spa y me dieron un cambio total, mi cabello

 

rubio que era largo lo recortaron dejándome un

 

cerquillo, me maquillaron y me enseñaron como

 

debía seguir haciéndolo, es decir me enseñaron a

 

empezar a comportarme como una mujercita y dejar

 

un poco de lado a la niña de mamá; cuando esa

 

noche baje al salón de mi casa hasta a mi padre

 

se le cayó el puro de la boca, porque me dijo

 

boquiabierto "ya no hay niños en ésta casa", me

 

dijo que me veía muy linda pero que parecia

 

mayor y eso no le convencia mucho, pero mi madre

 

que estaba muy ilusionada al ver mi cara de

 

decepción le dijo que yo era así, que ya había

 

crecido y que se acostumbrara porque empezaría a

 

tener compromisos y que siempre me vería así; la

 

verdad siendo hija de europeos me veía mayor que

 

las chicas de mi edad, era alta para mi edad, ya

 

media algo de 1.70 cm. y desde los once me

 

empezaron a crecer los senos, solo que como

 

siempre estaba o con uniforme, ropa deportiva,

 

jeans y camisetas no se me veía como debía

 

verseme, bueno, cuando llamaron a Roberto para

 

que nos llevara, hubieran visto la cara que

 

puso, hasta mis padres se rieron, papá le dijo:

 

ya vez estoy viejo, así que a tí te toca cuidar

 

con tu vida a mi joya más preciada, ahora que

 

habrán tantos moscones merodeando mi casa; él se

 

rió, pero algo me dejó turbada, fué la primera

 

vez en mi vida que me desnudaron con la mirada,

 

o al menos eso sentí, parecia que algo me

 

quemaba, me sentí rara. Esa noche en la fiesta,

 

noté la diferencia, fué como despertar a un

 

nuevo mundo, me miraban diferente, los chicos se

 

me acercaban y trataban de sacarme el número del

 

teléfono, hasta mis amigos de la escuela, ya no

 

me hablaban con la confianza de antes parecia

 

que recién me conocieran, su forma de mirarme me

 

hacía sentir en las nubes, pero, y ahora con más

 

experiencia lo sé, no me miraban con esa carga

 

de deseo que me miró Roberto, era otro tipo de

 

mirada, más inocente, menos... salvaje.

 

Al día siguiente, era Domingo, y los domingos él

 

salía, yo lo veía filtrear con una de las

 

sirvientas, y eran los Domingos en que mi padre

 

decía que ambos salían juntos, mis padres se

 

reían porque decían que se irían a hacer

 

"empanadas", y como yo pregunté, se miraron y mi

 

madre me dijo que como ya era grande, eso

 

significaba que eran pareja, bueno, a esa edad

 

entendí que eran noviecitos, de estar de la

 

manito, dándose besitos de mosca que ya estaba

 

deseando me dieran; pero justamente ese Domingo

 

no salió, se quedó y dijo que se sentía algo

 

indispuesto. Los Domingos era el único día en

 

había casí un 70% de seguridad de que mis padres

 

se quedarían, pero la casa no podía quedarse sin

 

servidumbre, así que ese día se turnaban para

 

quedarse una sirvienta, y así atender a los

 

miembros de la familia (yo casí el 90% de las

 

veces estaba en casa sola o salía con mis

 

padres) que se quedaran y calentarles la

 

merienda que ya dejaban preparada para los

 

agentes de seguridad externa que tenía la casa,

 

luego del almuerzo con mis padres, como a las

 

tres de la tarde, ellos se fueron a dormir pues

 

regresamos de madrugada, me pidieron que les

 

avisara a las seis de la tarde, y se fueron. Yo

 

no tenía sueño, hacía calor y estaba a burrida,

 

no sabía que hacer y cuando me salí del comedor,

 

estaba Roberto en el salón, me miró y me dijo:

 

- "tienes" cara de aburrida, a que si?; - la

 

verdad si, le dije, noté que me tuteó, pero no

 

me pareció extraño,

 

- yo también, así que si quieres vemos tele

 

juntos, y charlamos; asentí y fuimos al salón de

 

estar y prendimos la tele, yo no sabía que

 

decir, la verdad no estaba cohibida porque él

 

era parte de la casa, sino que no tenía de que

 

hablar con él, pero comenzó a charlar, y era

 

agradable, se esmeró en ser cómico, me contó

 

cosas chistosas que había visto el día anterior

 

mientras nos esperaba en carro a que termine la

 

fiesta, creo que las inventaba. Como a la hora,

 

yo estaba divertida, tranquila y me dijo, que

 

había notado que era una niña sola, y que ya que

 

mi padre era un hombre importante y ocupado al

 

igual que mi mamá, y como él podría ser algo

 

parecido a un padre o meor dicho un tío, y como

 

no tenía hijos, me ofrecia su mano de amigo para

 

lo que yo quisiera, que lo disculpara si no lo

 

había hecho antes, pero que en este año y medio

 

que habia pasado en casa, me había tomado

 

aprecio, y que si yo queria podía tener en él a

 

una amigo y compañero de aventuras con quien

 

divertirse "sanamente", acto seguido me dió su

 

mano, yo la tomé, y pensé !que bien! el amigo de

 

mi padre, en quien confiaba quería ser mi amigo,

 

pero, como al paso, me dijo que mejor delante de

 

mis padres él me seguía tratando como siempre,

 

porque ellos eran gente muy culta y estirada,

 

que de repente no iba a entender que me ayudara

 

en mis aventuras de adolescente, le dije: bien,

 

pensando en esas aventuras, las que no sabía en

 

que consistirían.

 

Al día siguiente al dejarme en la escuela, al

 

decirle adios, me dio que porque no nos

 

despediamos con un beso en la mejilla, que los

 

"panas" se despedían así, algo azorada le dí un

 

beso en la mejilla, me tomó la mano, me la beso

 

y me dijo "gracias", yo sentía que me había

 

"adoptado", y eso me daba seguridad. A solas me

 

trataba con gran confianza, pero noté al tiempo

 

que cuando en la casa no estaban mis padres, la

 

servidumbre no se aparecía salvo que la

 

llamaran, ya no estaban limpiando y caminando

 

por la casa durante el día. a la semana le

 

pregunté y me dijo que había ordenado que se

 

limpiara muy de mañana para no incomodar a la

 

"familia", y para que al ver que me él tuteaba,

 

los empleados no pensaran mal o se quisieran

 

tomar esas atribuciones, y que él lo hacía pero

 

con respeto a conciencia de que yo era la

 

señorita de la casa; eso me dió más confianza,

 

así que yo le empecé a decir "Roby" y él "Ane";

 

en lo que quedaba del mes me llevó a comer

 

helados luego del colegio como cuatro veces, le

 

dije riéndome, que con tanto helado ya me sentía

 

gorda; me tomó de los hombros, me hizo girar y

 

tomando mi rostro con sus manos me dijo con una

 

voz que me hizo tiritar el estómago: se nota que

 

tienes un cuerpo precioso, aún con ese feo

 

uniforme, y como si no hubiera dicho nada, me

 

soltó, y pidió los helados y me empezó a hablar

 

de otras cosas. En la noche, no sabía porque,

 

recordaba su voz y la manera en que me dijo eso,

 

sentía algo extraño, como que se encendia esa

 

lucesita roja que te dice algo anda mal, pero me

 

decía: !es él! !Roby!, !no pasa nada!, pero a la

 

vez eso me gustaba me hacía sentir... distinta.

 

La "camaraderia" seguía viento en popa por su

 

parte: me arreglaba el uniforme, me pasaba el

 

brazo por los hombros, me acariciaba la cabeza

 

mientras conversabamos, todo esto en el auto,

 

porque cuando llegabamos a casa, él volvía a

 

tratarme distante, mis padres llegaban

 

generalmente a partir de las 9 de la noche, y ya

 

no hablabamos. El fin de semana siguiente mis

 

padres debían viajar al interior y yo me

 

quedaría en casa, cuando lo supo Roby me dijo

 

que la pasaríamos en grande, yo esperaba que mis

 

padres se fueran para disfrutar lo que él tenía

 

planeado, se fueron el sábado en la mañana y

 

volverían el Lunes, el sábado en la noche, me

 

dijo: aquí comienza la diversión, y me llevó de

 

la mano a la sala de estar, cerró todas las

 

cortinas encendió el equipo de video-música y me

 

dijo que ibamos a tener una fiesta privada y que

 

me enseñaría a bailar salsa, yo estaba nerviosa,

 

más porque la empleada que quedaría de turno ese

 

fin de semana se diera cuenta, se lo dije, pero

 

me respondió que lo había previsto todo, que le

 

había dicho que él se quedaria sólo en casa y

 

que se encargaría porque yo iría a casa de unas

 

amigas a pasar el fin de semana.

 

No me quedé muy tranquila que digamos; lo notó,

 

me dijo muuy serio: si no quieres me voy y ya!;

 

yo me asusté y le dije que no, que empiece la

 

fiesta, tenía miedo de que se molestara y

 

pensara que era una tonta, así que de no sé

 

donde, él saco una jarrita llena de un líquido

 

medio blanco con espumita, que me dijo que era

 

un trago que había aprendido en Perú, se llamaba

 

Pisco Sour, era un licor originario de ese lugar

 

y que le había encantado porque era delicioso,

 

que me encantaría, yo le dije aprehensivamente

 

que no habia bebido nunca, el dijo que lo sabia,

 

y que por el nivel de vida que iba a tener debía

 

aprender, y eso debía ocurrir en un lugar seguro

 

como mi casa, y con personas seguras como "tu

 

tío Roby que te quiere mucho", además tenía

 

cierto dulcesito que me gustaria, que bebiera

 

tranquilamente, no me doleria la cabeza al día

 

siguiente porque el licor era de primera y era

 

legítimo de origen, "jamás le daria nada malo a

 

mi ane amada", y me sirvió un vaso. Me lo tomé y

 

en verdad me gustó, era delicioso, puso un DVD

 

de música salsa y me tomó de la cintura y me

 

dijo que me dejara guiar.

 

Al principio me tenía separada de su cuerpo y yo

 

lo seguía, veía en la tele a la pareja bailando

 

muy pegado y haciendo figuras muy lindas, y la

 

música era muy movida, todo eso me gustaba, me

 

servía más y yo bebía, me sentía con la cara

 

colorada y tenía calor, me preguntó si sentía

 

calor, le dije que sí y me dijo que me quitara

 

la camisa: !pero debajo tengo solo el sostén!,

 

-y eso que importa - me dijo haz de cuenta que

 

éstas en la playa conmigo!, además estas sólo

 

conmigo, y me lo quitó y siguió como si nada, ni

 

me miró, yo solo me deje guiar y bailaba al

 

compás de él, y ya había aprendido a seguirlo,

 

pero estaba mareada, y me reía mucho, me sirvió

 

más trago (tenía preparada otra jarrita), y me

 

dijo: ahora que ya sabes, vamos a bailar como

 

las parejas de la tele, y me pegó a su cuerpo y

 

se movia al compás, cuando me daba vueltas, como

 

por casualidad rosaba mis senos lo que me erectó

 

los pezones, yo sentía mi respiración más

 

agitada, y mi estómago tenía como bichos dentro,

 

el sintió mis pezones y como jugando me separó

 

de su cuerpo, me miró los senos y me dijo: tus

 

pezoncitos estas duritos por el frío.pegó mi

 

cabeza a su pecho y me sentí felíz, no sé porque

 

imaginaba estar en una baile con un novio,

 

sentía un bulto de él a la altura de mi bajo

 

vientre un poco más arriba, y sentí como

 

inchados los labios vaginales, no me dolia, me

 

agradaba, y seguía muy agitada. En un momento me

 

tomó de la mano y me llevó al sofá, me abrazó,

 

bajó el sonido, y me dijo que descansaramos, que

 

ya estaba viejito para esos trotes, y me

 

acariciaba el rostro, me dijo que estaba

 

preocupado por mi; pregunté porque?, y me dijo

 

que ya era una mujercita y que preveía que los

 

chicos me estarían rondando, y le preocupaba que

 

no tuviera ninguna experiencia con chicos, que

 

yo era muy inocente y que quería enseñarme a

 

lidiar con ellos:

 

- además es mejor que yo te ayude, porque tu

 

padre está muy ocupado en sus cosas, igual tu

 

mamá, y me siento responsable, porque tu misma

 

escuchaste que tu papá me dijo que te cuidara

 

con mi vida, él aparte de ser mi jefe es mi

 

amigo, me tiene toda la confianza del mundo para

 

dejarme al cuidado de su casa y de su más

 

preciado tesoro que eres tú, así que creo que

 

debo enseñarte algunas cosas sobre las mañas de

 

los chicos y como debes tratarlos, eso si tú

 

quieres.

 

¿Qué quedaba decirle?, estaba acariciándome, me

 

sentía aturdida, me palpitaba el sexo, y sentía

 

una enorme curiosidad, así que le dije que sí,

 

entonces me miró y me dijo: te enseñaré a

 

reconocer los besos de los chicos, para que

 

sepas que desea cada uno, luego me beso, fué un

 

beso inocente, solo un rozar de labios un

 

poquito entreabiertos, - ese es un beso de un

 

chico sano, alguién más o menos de tu edad sin

 

experiencia; yo estaba flotando, había recibido

 

mi primer beso, - si te dan un beso así puedes

 

estar algo tranquila, el chico querrá ser tú

 

enamorado, pero si te besan así; tomo mi boca,

 

abrió mis labios con los suyos y metió su lengua

 

de una manera que sentía que me estaba

 

chorreando de la entrepierna, me besó con

 

avidez, penetrando, asiéndome suya con la

 

lengua, luego me miró y me dijo: - si te besan

 

así, desconfia, porque ese chico querrá esto, (y

 

me tocó la entrepierna), no lo dejes avanzar; y

 

por último...: me tomó de la nunca me volvió a

 

besar con su lengua y me tomó un seno,

 

cariciándolo sobre el sostén y luego

 

masajeándolo con fuerza, me soltó y me dijo: -

 

jamás aceptes eso, te sueltas y le dices que no

 

eres de esas chicas, repite!, y me hizo decir No

 

soy de esas chicas, me acarició la mejilla y me

 

dijo: Buena Chica, ahora estoy más tranquilo,

 

sabrás defenderte, pero mira!, señaló la

 

entrepierna de mi panatalón celeste que se

 

notaba húmedo, - te mojaste, yo me sentí mal, me

 

dió verguenza, me puse colorada, y dije: No sé

 

que me pasó, disculpame; pero él me tomó

 

dulcemente la cara y me dijo: no quiero que

 

jamás te averguences de lo que siente tu cuerpo,

 

es muy normal, es lo más natural del mundo, te

 

explicaré, sólo te has excitado, porque eres una

 

mujer y muy hermosa; se acercó a mi oreja y

 

dijo: te estás convirtiendo en una verdadera

 

hembra; lejos de ofenderme, la verdad no sabía

 

si sentirme así, eso me gustó, me encantó ese

 

tono y esas palabras que dijo, me levantó y me

 

dijo: - se acabó la fiesta, vamos a tu

 

habitación a que descances, y como estaba creo

 

que casi borracha me cargó en brazos y me llevó,

 

quitó las sabanas y me empezó a quitar el

 

sostén, pero algo me hizo reaccionar y salir del

 

fondo del pozo en que me encontraba y le dije:

 

No, deja; el se detuvo pero me miró y dijo, ¿qué

 

pasa?, no temas, soy yo tu tío Roby y puedo ser

 

tu padre, no es de mi de tu padre quire que te

 

cuides, sino de los chicos que como moscas

 

vendrán porque estas muy linda, además así como

 

estas no puedes, déjame arroparte como si fueras

 

mi hijita; me quitó el sostén el pantalón y la

 

truza, tomó esta prenda y por la parte mojada,

 

la llevó a su naríz y la olió, como si fuera un

 

perfume exquisito, la puso en mi naríz y me

 

dijo: huele, estas empezando a oler a mujer,

 

pero lo dijo con esa voz diferente que tenía

 

para cosas íntimas, y como si no hubiera dicho

 

nada, me puso el camisón encima, me metió en la

 

cama, me besó la frente y se fué, yo sentía la

 

entrepierna tan inflamada que parecia que no

 

podía juntar las piernas, estaba aturdida, pero

 

me invadía una sensación de plenitud, y a la vez

 

una necesidad de no sabia que, luego me dormi.

 

Apenas abri los ojos, me invadió la verguenza y

 

la culpa, pero no me dió tiempo de pensar en más

 

porque Roby entró con la bandeja del desayuno y

 

una cara radiante: Buenos días amor, ¿cómo ha

 

amanecido mi hijita?, ¿con qué quiere empezar mi

 

bebé su desayuno?, yo no podía levantar la

 

vista, y se me salían las lágrimas, me senté,

 

puso la mesita sobre la cama, se sentó frente a

 

mi muy cerca y muy serio me dijo: ¿que te pasa?,

 

levantó mi barbilla y vió mis lágrimas: ¿porqué

 

lloras?, ¿tienes verguenza verdad?, asentí, a él

 

se le llenaron los ojos de lágrimas (es un gran

 

actor) me hizo sentir mal y más culpable, ya no

 

sabía que pensar, me dijo: - ¿acaso te hice

 

daño?, ¿ofendí anoche?, solo quería que a mi

 

niña ningún hombre le hiciera daño, he aprendido

 

a quererte como a un familiar cercano, eres muy

 

buena chica, y como tú ya no hay, las chicas

 

ahora son muy agrandadas, si fueras como ellas

 

yo no habría tenido la necesidad de enseñarte,

 

ni me habría importado pero tu eres tan dulce e

 

inocente,que me da miedo que se aprovechen de

 

tí, tu padre si supera esto de repente al

 

principio no entendería, es tán estirado, pero

 

es bueno y a la larga lo entendería y me lo

 

agradeceria, porque quisiera haberte enseñado

 

pero no sabe como y solo lo deja al destino,

 

porque solo queremos tu bien, pero yo solo

 

queria protegerte, pero si tu ya no quieres a tu

 

tío Roberto, me voy a mi país ahora mismo, a

 

pesar de lo mucho que te quiero, busco o espero

 

a las empleadas a la noche, para dejarte segura

 

con ellas y mañana a primera hora le digo a tu

 

padre que debo regresar a mi país; casi me

 

muero, me abracé a él y le pedi disculpas, le

 

dije que me perdonara que era una malagradecida,

 

y que no queria que se fuera de mi lado:

 

- No me iré con una condición, nunca más

 

volverás a sentir verguenza de lo que sienta tu

 

cuerpo a mi lado, acepté, - Nunca más

 

cuestionarás nada de lo que yo haga contigo para

 

ayudarte, claro, dije; - NO TENDRAS VERGUENZA

 

CONMIGO, esto lo dijo muy claro y fuerte,

 

acepto, le dije, sonrió con cara de triunfo,

 

entonces a comer, beso dulcemente mis labios,

 

acercó su boca a mi oreja y dijo: lo dicho, te

 

estas convirtiendo en una hembrota riquísima,

 

pero como yo me puse colorada, se molestó y me

 

increpó: !ves, sientes verguenza conmigo!,

 

noooo, le dije, es solo que tengo que

 

acostumbrarme, tenme paciencia, y empecé a

 

comer, le dije que estaba nerviosa por si mis

 

padres volvían y lo encontraban en mi cama,

 

ellos no entenderían que somos amigotes, me dijo

 

sonriendo que él era muy inteligente, que ya

 

había llamado para saber como estaban y para

 

reportarse, y que ellos estaban felices en el

 

interior muy lejos de aquí, que terminara rápido

 

que iríamos a nadar a la piscina, él nunca la

 

había usado porque solo la usabamos los de la

 

familia, me preguntó que poque no me gustaba la

 

playa y le dije que le tenía miedo al ozono, el

 

dijo que !Al diablo!, la próxima semana si tus

 

padres vuelven a salir de viaje nos vamos el fin

 

de semana a una casita de playa que tiene un

 

amigo ya se la pedí y me dijo que no hay

 

problema, solo lleva mucho bloqueador, le dije

 

que tenía miedo de que nos descubrieran mis

 

padres y me dijo: tranquila, yo se manejar esto,

 

no pasará nada, pero tengo un regalo de futuro

 

cumpleaños para tí, salió y volvió con un

 

paquete grande, toma y ábrelo, lo hice y había

 

un jean ultra cadera, uno que le dije que me

 

compraría, un top que solo cubría el busto, un

 

sostén y una braga de encaje, y una tanga para

 

la playa, -pero yo solo uso bañador, y me

 

respondió: deja de vestirte como una vieja, al

 

menos conmigo te vestirás como una chica de tu

 

edad, con tus padres y hasta que puedas

 

liberarte ponte lo que quieras, pero conmigo te

 

vistes como me dé la gana y se acabó!, quitó la

 

mesa del desayuno, y me dijo cambiate y baja, lo

 

hice y me sentía regía pero azorada, el me vió,

 

estaba con bañador, me tomo de los hombros y me

 

dijo: estás deliciosa, y beso mis labios, y

 

añadió, en mi país los amigos se dan piquitos en

 

los labios, así como tu y yo que somos

 

complices, me pidió el bloqueador y me pidió que

 

me tendiera para echarmelo y que cerrara los

 

ojos, sus manos me recorrieron toda, no tocaron

 

mi busto ni mi vagina, pero si mis nalgas,

 

cuando terminó otra vez tenía mojada la

 

entrepierna, el dijo: - estás creciendo muy

 

rápido, yo sonreí y me tiré al agua, nadamos

 

casí cuatro horas, almorzamos y el se encargó de

 

la comida de los agentes de seguridad externa,

 

no me volvió a tocar ni a besar el resto del

 

día, en la noche me acompañó a mi habitación y

 

me dijo: lástima que se acabó, pero la próxima

 

semana..., espero que tu padre decida ir a

 

supervisar de nuevo, duerme que ya es tarde, y

 

me dió otro piquito.

 

Durante la semana hicimos lo de siempre, en las

 

mañanas me llevaba a la escuela, yo ya no

 

viajaba en los asientos de atrás sino a su lado,

 

y antes de bajar del auto se detenía unas

 

cuadras antes y me arreglaba el uniforme, la

 

corbata, las medias, el cuello de la camisa, me

 

centraba la falda y me llevaba, al bajar nos

 

dábamos un piquito de "panas", a la salida

 

dabamos una vuelta antes de llegar y

 

conversabamos mucho de todo y me hacía reir,

 

llegabamos más tarde a la casa pero siempre

 

antes de que llegaran mis padres, y el jueves me

 

dijo que todo lo tenía listo para la playa y

 

estaba convenciendo a mi padre que tenía dudas

 

de si viajar de nuevo, porque la comida le había

 

caído un poco mal, pero como Roby decía, el

 

saber que podían malgastar los fondos y los

 

resultados no fueran satisfactorios lo mataban,

 

así que el Viernes él estaba felíz porque papá

 

le había pedido que ordenara todo que viajaba si

 

o si. Me dijo que debía decirles a mis papás que

 

quería ir el fin de semana con unas amigas a la

 

playa, pero que debía decirselos un par de horas

 

antes de que se fueran y que si se negaban

 

insistiera, pero cuando él estuviera presente

 

para apoyarme diciendo que ya conocía a mis

 

amigas y que les parecia buenas chicas, y que

 

además el me llevaría y me recogeria, y anotaría

 

direcciones y teléfonos y los constataría, lo

 

hice así, no quisieron porque no conocían a las

 

niñas de las que les hablé, cuando vino Roby

 

para recibir el dinero de los gastos toque el

 

tema, y como él dijo aceptarían, no sin antes

 

decirle mi padre que verificara todo

 

personalmente, que lo llamara para darle cuenta

 

y que si era necesario alquilara una habitación

 

cerca de la casa de playa donde me alojaría por

 

si lo necesitaba, le dejarían el carro y uno de

 

los celulares y que a la primera oportunidad

 

queria conocer a mis amigas, y que era la

 

primera y última vez que avisaba tan tarde. Se

 

fueron el Viernes a las siete de la tarde, y

 

nosotros salimos a las 8 de la noche, papá ya

 

había dejado dicho a la seguridad que la casa

 

estaría solo con una empleada hasta el Domingo

 

en la noche en que yo regresaría. Salí con la

 

ropa que me regaló Roby, pero para que nadie se

 

diera cuenta me puse una camiseta ancha,

 

partimos y una cuadras más allá me ordenó que me

 

quite la camiseta, - así es como me gusta verte,

 

mi niña; ¿y también te has puesto la ropa

 

interior que te dí?, le dije que sí, -

 

muestrame, levantate el top, yo no supe que

 

hacer, pero su voz fue impositiva cuando me

 

dijo: !vamos apúrate!, así que se lo enseñé, -

 

te ves adorable, así visten las jovencitas de tu

 

edad, y así vestirás para mi en adelante, y

 

siguió guiando, a las dos horas llegamos, era

 

muy tarde, y yo hice la mayor parte del trayecto

 

dormida, entramos a la casita, como un mini

 

departamento, todo muy simple, lo básico, solo

 

había una pequeña habitación y una cama, y como

 

era tarde me dijo que me acostara, que él

 

dormiría en el sofá, y que por la tarde iríamos

 

de compras, yo la verdad no podía dormir, así

 

que el sueño me vino muy tarde.

 

Cuando abrí los ojos, ya eran las once de la

 

mañana, él estaba sentado frente a mi,

 

mirándome, el desayuno estaba servido y

 

esperándome, me ayudó a levantarme y me dijo que

 

desayunara rápido y que me pusiera la tanga.

 

Cuando me la puse, me dió verguenza, no queria

 

salir así, me quedaba bien, era solo que yo

 

jamás me había exhibido así. Ya me había llamado

 

varias veces, pero como me demoraba él entró sin

 

tocar, me vió y sólo atinó a decir: !Eres la

 

mejor hembra que he visto!, me hizo girar, y vió

 

mis nalgas al aire, con la tanga metida entre

 

ellas, cogió el bloqueador y me lo empezó a

 

esparcir por el cuerpo, con sumo cuidado,

 

primero la cara, cuello, hombros, se detuvo

 

mucho en los senos, metiendo un poquito los

 

dedos dentro de la miniatura de sostén rozándome

 

los pezones que estaban endurecidos, cerré los

 

ojos, me estaba mojando otra vez. Frotó mi

 

abdómen, cintura, caderas, nalgas,

 

masajeándolas, por un momento separó mis nalgas

 

y frotó casi hasta la entrada, no contener un

 

gemido, siguió frotando. Yo seguía con los ojos

 

cerrados, estaba como en trance, acercó su boca

 

a mi oído y me preguntó: ¿te gusta?, no pude

 

responder. Sin decir nada, separó nuevamente mis

 

nalgas y frotó, otra vez dijo a mi oído, bajito:

 

te dije que no debías sentir verguenza de lo que

 

sintiera tu cuerpo conmigo... ¿te gusta?... solo

 

pude asentir con la cabeza, él bajo sus manos y

 

frotó mis piernas y mis pies, subió nuevamente a

 

mis muslos y los masajeó, metiéndo sus manos

 

entre mis piernas echando bloqueador casi hasta

 

la entrada a mi vagina, las piernas me

 

temblaban, tuvo que sostenerme, me cargó y me

 

llevó a la cama, me trajo un poco de agua y

 

espero hasta que volviera a estar lúcida, al

 

verme muy colorada, se puso muy serio, y dijo:

 

!No debes sentir verguenza de mi!, !ya te dije

 

que te quiero, y todo lo que hago es para que te

 

acostumbres a ser mujer y cuando lo haga

 

cualquier muchacho y sientas lo mismo, sepas

 

como salir del paso, es solo cuestón de

 

costumbre!... -luego suavizando su voz- ¿quieres

 

regresar a tu casa? te llevaré si eso deseas...

 

-no, por favor, tío Roby, no te molestes,...

 

-¿te he ofendido?, ¿te hice daño?, ¿te sientes

 

mal?....

 

-no, claro que no!....

 

-entonces ¿porqué me haces sentir mal?, cuando

 

te averguenzas me haces sentir mal, me parece

 

que sientes que me quiero aprovechar de tí, y no

 

es eso lo que quiero, ya te lo expliqué, sólo

 

quiero ayudarte, tu padre y yo te queremos y no

 

va a pasar nada que tu no quieras que pase, si

 

me dices: tío Roby, ya no quiero aprender más...

 

está bien, me voy y punto...

 

Me hizo sentir mal, culpable, era tan mala y

 

desconfiada que hice sentir mal al bueno del tío

 

que me queria tanto, le pedí perdón, desesperada

 

me acerqué y me abracé a él:

 

-!perdóname tío!, !soy muy mala contigo y haz

 

sido tan bueno!, perdóname, trataré de que no

 

vuelva a pasar, pero entiéndeme es cuestión de

 

costumbre, solo necesito tiempo, y todo irá

 

bien... mira... cuando me azóre, haz como que no

 

pasa nada porque metete en la cabeza que no

 

podría pensar mal de tí.

 

El me miró... me soltó... paseo por la

 

habitación como meditando... mi corazón latía a

 

cien por hora (!que tonta!), hasta que por fín

 

dijo: !está bien!, haré como que no pasa nada,

 

pero si te disgusta algo me lo dices y ya... me

 

tomó de la mano y nos fuimos a la playa.

 

Había mucho sol y poca gente, pero lo blanca de

 

mi piel y mi figura llamaban mucho la atención,

 

el 98% de los que estaban allí eran negros,

 

además, y ahora me doy cuenta, era muy notoria

 

la diferencia de edades entre los dos, y la

 

gente se estaría preguntando ¿qué hace una

 

jovencita blanca sola con un moreno tan mayor?,

 

no parecen familia. Tendimos nuestra toallas,

 

dejamos las cosas y Roby me llevó a nadar. Yo

 

nadaba muy bien en piscina, pero jamás había

 

nadado en el mar, por eso estaba algo asustada,

 

pero Roby insistía en meterme más adentro,

 

cuando sentí la falta de piso me desesperé, no

 

había casi nada de oleaje, no sé como resbalé,

 

pero Roy me cogió por la cintura y me dijo:

 

cuélgate de mi cuello, él era mucho más alto que

 

yo, me sujeté a su cuello pegándome a él todo lo

 

que pude, sentía otra vez ese bultote de la otra

 

noche, otra vez me empecé a exitar. Es raro, yo

 

sentía ese bulto, pero le daba nombre, no

 

pensaba en que era, lo sabía, pero no le daba

 

forma ni nombre, solo sentía, a los casi catorce

 

años, no sabía con exactitud como era. Ruby se

 

hundía y volvía a salir, me abrazaba, para

 

cargarme y levantarme, me tomaba por debajo de

 

las nalgas, me las cogía, las agarraba y me

 

levantaba, eso me tenía muy excitada, pero no me

 

daba cuenta, solo sentía que me gustaba, estaba

 

felíz, asustada en el fondo, porque algo me

 

decía que no estaba bien, pero estaba felíz.

 

Salimos un poquito hacía la orilla, cuando pude

 

sostenerme en la arena del mar, notó que uno de

 

mis senos estaba al aire, yo quise arreglarlo,

 

pero me detuvo, me puso de espaldas a la gente y

 

me dijo: no te preocupes, nadie te ha visto

 

estamos muy metidos en el mar... yo te lo

 

arreglo...tomó mi pezón entre sus dos dedos y lo

 

apretó un poquito, sentí una descarga eléctrica,

 

levantó la tela y lo metió, acercó su boca a mi

 

oreja y me susurró: es el seno más lindo que he

 

visto en mi vida... eso me hizo latir el corazón

 

a mil por hora, me jaló hacia la orilla y dijo

 

que tomaramos el sol.

 

Estuvimos así como media hora, como eran cera de

 

las dos de la tarde, la playa estaba casi

 

desierta. Algo lejos de donde estabamos habían

 

uno jovencitos jugando futbol soccer, no nos

 

molestaban en nada, pero en eso él dijo: ya

 

vengo, voy a decirle a esos chicos que jueguen

 

más allá, porque molestan. Lo vi conversando con

 

un chiquillo negrito, y por un momento me

 

pareció que le daba algo. Regresó, lo chicos se

 

sentaron y nos miraban de reojo, él dijo que ya

 

estaba arreglado. Pasaron uno minutos y me dijo

 

que tomara sol boca arriba, me puse de esa

 

manera, él estaba tendido de lado, acariciaba mi

 

cabello, jugaba con mis lentes de sol. Un par de

 

minutos más tarde, me dijo: ahora que no hay

 

gente, aprovecha en tomar el sol con las piernas

 

algo abiertas para que la parte interior de tus

 

muslitos no se vean tan crudas... yo dude... me

 

preguntó ¿qué pasa?, le dije: no es por ti Roby,

 

es que la tanga es muy pequeña y ...ya sabes.

 

Tontita -me dijo- nadie te va a ver, ademáa,

 

esos bellitos rubios que tienes se hn estado

 

saliendo pero no se te han notado, solo yo, y me

 

encantan.., pero ya habrá tiempo para arreglarte

 

eso... bueno, no te preocupes que nadie te va a

 

ver la cosita. Abrí las piernas, y esa sensación

 

a prohibido me encantaba, él jugaba con mis

 

lentes, y con mi sombrero cubrió nuestras

 

cabezas para que el sol no nos dé de lleno,

 

estuvimos así un rato, hasta que no se como,

 

sentí que algo me caía en la entrepierna, !¿Qué

 

pasa?!, grité, levanté la vista y vi a un

 

muchachito irse corriendo con un baldecito, Roby

 

se levantó, me miró y empezó a gritarle

 

groserías en francés, me dí cuenta que el niño

 

me había tirado un balde lleno de arena sobre la

 

entrepierna llenandola de arena. Los chicos se

 

fueron corriendo, yo quise levantarme y Roby me

 

lo impidió, -No amor, quedate quietita, yo te

 

levantaré poco a poco, pero primero te limpiaré

 

un poco, empezó a sacudir con su mano, pero me

 

pareció como que por algo que hizo se me metió

 

arena en mi sexo. Me levantó, pero yo no podía

 

mover las piernas, el roce me molestaba, Roby,

 

empezó a despotricar contra los chicos, que

 

seguro lo hicieron en venganza por que los hizo

 

parar en su uego, que como se pudo distraer, que

 

él tenía la culpa, etc. -No te procupes amor, te

 

llevaré en brazos a la casa, si caminas te harás

 

daño en su cosita, la arena son cristalitos muy

 

finos, te podría salir sangre, yo te voy a

 

curar, felizmente la casa está cerca, y me

 

cargó, con lo que me dijo yo estaba aterrada.

 

Entramos, y me llevó al baño, me metió en la

 

bañera y me dijo:

 

-quítate la tanga...!y nada de verguenzas, esto

 

es una emergencia!, si te quito toda la arena no

 

tendré que llevarte a un ginecologo, o ¿quieres

 

que un extraño revise tu conchita?, le dije que

 

no, pero no atiné a quitarmelo, así que sacó su

 

navaja y cortó las tiritas y delicadamente me

 

las sacó de la entrepierna. Ahora abreme tus

 

piernitas y muestrame tu coñito, yo le echaré

 

agua tibia para que quite toda la arena que

 

pueda, luego te revisaré. Me abrió las piernas y

 

empezó a abrir el grifo de laregadera y dirigió

 

la manguera a mi vagina, seguía regándola, se

 

quitó los tenis y se metió en la tina, acercó su

 

cara a mi pubis, con un dedo toco uno de los

 

labios (eso me escalofrió el cuerpo) y me pidió

 

que me levantara

 

-mira corazón, ahora vamos a tenderte en la

 

cama, se debe haber metido arena dentro de tu

 

vaginita y debe salir, porque te estaría

 

haciendo daño por dentro, y tu cuerpo solito

 

debe sacarlo...-¿cómo?, le dije... -te enseñare,

 

aunque tu ya lo sabes... espera; fué hacia la

 

cama, quitó el cubre cama, la colcha y sólo dejó

 

las sábanas, trajo una toalla y me secó el

 

cuerpo cuidando de no refregar mi pubis, me

 

cargó y me llevó a la cama, me sentó y trajo una

 

silla y se sentó frente a mi muy pegado a la

 

cama, me dijo: -echate, abre las piernitas y

 

ponlas encima de mis piernas. Atiné a decirle:

 

-por favor Roby, explicame vas a hacer, tengo

 

miedo del daño que la arena me pudiera causar,

 

!no dudo de tí! !eso nunca!, solo que quiero

 

saber.

 

El tomo mi rostro entre sus manos, y me beso la

 

punta de la naríz, -tranquila mi hijita- me dijo

 

- ¿recuerdas la otra noche en que te enseñé como

 

besan los muchachos?, ¿recuerdas como se mojo tu

 

calzoncito?, pues eso mismo debe suceder ahora,

 

esos juguitos deben sacar la arena que pudiera

 

tener tu lindo chochito, ¿estás de acuerdo?,

 

-Si, le dije, y quise acostarme, pero me detuvo

 

y me dijo: -relajate, cierra los ojos, y déjame

 

a mi, pero sobre todo y mírame a los ojos...

 

DEJA LA VERGUENZA A UN LADO Y SOLO SIENTE, SINO

 

NO SALDRA NINGUN JUGUITO Y LA ARENA TE HARA

 

DAÑO..., se acercó a mi oreja y dijo bajito

 

acariciándola por momentos con sus labios:

 

además te gustará, te gustó cuando te besé, y te

 

gustará ahora que vas a sentir como una

 

hembra... y por encima del sostén tocó uno de

 

mis pezones y me recostó, puse mis caderas sobre

 

sus piernas, y mis piernas una a cada lado de su

 

cadera, dejándo mi vagina bien abierta, para que

 

pudiera hacer lo que quisiera, y para ese

 

momento creo yo que ya había expulsado sin

 

saberlo toda las arena que hubiera podido haber

 

dentro de mi, porque estaba chorreando.

 

El me dijo: -te voy a dar una clase de anatomía

 

para que conozcas como es tu conchita, tengo una

 

vista maravillosa de ella, te diré que es

 

preciosa, rosadita, como la de una nenita,

 

brillante porque le sale un delicioso juguito de

 

adentro, esto que estoy tocando... y que te ha

 

hecho saltar y gemir es tu clítoris... está

 

hinchado... y esto que estoy acariciándo son tus

 

labios vaginales... la piel de esta parte de tu

 

cuerpo es mejor que el terciopelo, !es

 

suavecita!... !ves como te gusta!... !y esa

 

descarga de juguito que te ha salido ahora y ese

 

espasmo que te ha dado se llama ORGASMO!... tu

 

primer orgasmo... y recuerda siempre que yo te

 

lo hice sentir... es fácil hacerte sentir...

 

aquí te va otro... sólo separaré tus labios

 

vaginales y meteré un poquito de mi dedo que

 

está empapado en tu juguito, que debe estar

 

delicioso... en un rato lo probare... me da pena

 

desperdiciar este manjar... pero ahora no puedo

 

dejarte... porque cuando empiece a mover la

 

puntita de mi dedo... así... ¿ves que rico te

 

corres?... el placer te hace gritar... nadie te

 

molestara amor... sigue disfrutando... voy a

 

mover otra vez mi dedito para que sientas...!huy

 

que rico te mojas!... ¿cuántos orgasmos vas

 

sintiendo?... no importa... goza ahora lo que

 

quieras... verte espléndida... abierta para

 

mi... me da mucho placer... aunque no me

 

corra... !mira como te late el coñito!... !se

 

come mi dedo!... eres una linda perrita... con

 

el coñito más lindo del mundo... pero...

 

espera... esto no está completo... -sacó su

 

navaja y cortó las tiras del brassiere dejándo

 

mis senos al dscubierto, !me sentí morir de

 

placer!-... ahora si... mi perrita desnuda,

 

entregada... así es como debe ser... !tienes la

 

mejores tetas que he visto!... !toma mi

 

reina!... !ahí te va otro orgasmo!... sólomuevo

 

un poquito más este dedito y... !eso es!...

 

!como quisiera correrme aquí adentro!... pero yo

 

sé que no debo... este coñito es para el que te

 

firme en un juzgado... pero... hay oras formas

 

de gozarte... !como gozas mi perrita!...

 

¿quieres otro más? ... toma... !quisiera poner

 

un vaso para recoger ese delicioso juguito que

 

sale de tus entrañas!... !ahora amor, acabó esta

 

parte, veamos que tal salió la cura!. Esperó un

 

rato a que me pasara, o mejor dicho que bajara

 

de las nubes, tenía una sonrisa dibujada en su

 

rostro. Cuando vió que abría los ojos, y lo

 

miraba, tomó mis manos y me atrajo hacía él, me

 

abrazó contra su pecho, yo rodeaba su cintura

 

con mis piernas, estaba desnuda entre sus

 

brazos, sentía ese enorme bulto como latiendo.

 

Me tomó como a un bebé, acarició mi cabello, y

 

me hizo mirarlo:

 

-¿verdad que te gustó, amor?

 

-si-le dije, intentando bajar la mirada.

 

Notó que aún me azoraba tener que mirarlo,

 

después que me había visto sentir de esa manera,

 

una de sus manos sujetaban mi nuca acariciándola

 

y la otra tenuemente se deslizaba entre mis

 

nalgas, haciéndome sentir descargas eléctricas,

 

acercó su boca a mi oreja y me dijo:

 

-aún estás tímida conmigo, está bien, no me

 

mires, pero necesito saber, responde en mi oreja

 

bajito, cierra tus ojitos y deja hablar a tu

 

corazón.

 

-¿te gustó?

 

-si

 

-¿cuánto?

 

-mucho

 

-¿sientes culpa?

 

-un poco

 

-¿por qué?

 

-no sé

 

-¿quieres que te deje?

 

-no

 

-¿quieres regresar a casa?

 

-no

 

-¿de verdad no quieres?

 

-no

 

-¿me quieres?

 

-si

 

-¿mucho?

 

-si

 

-¿te gustó lo que te enseñé?

 

-si

 

-¿se lo dirás a alguién?

 

-no

 

-será un secreto tuyo y mío ¿está bien?

 

-si

 

-tengo que decirte algunas cosas más pero será

 

después de que quitemos de una vez por todas

 

bendita arena, ¿puedo seguir haciendo que tu

 

cuerpito solo bote la arena, amor?

 

-si

 

-ruegamelo

 

-te lo ruego

 

-entonces ahora vamos a quitarte esa arena, todo

 

lo que hice para hacerte sentir tan rico, ha

 

hecho que hayas botado casi toda la arena, pero

 

ahora tenemos que asegurarnos de que salga todo,

 

y así sentadita sobre mi, con tus piernitas bien

 

abiertas para que yo pueda acariciar tu coñito,

 

y la raita de tu culito; ya sabes que si toco tu

 

cuerpito es para que reaccione y deje fluir tu

 

juguito que arrastrará la arenita que quede

 

dentro de tu cuquita, tengo que excitarte mucho

 

para que salga mucho juguito amor, así que ahora

 

voy a besarte como te enseñe la otra vez, ese

 

beso que si te daban debías rechazar, bueno,

 

pero ahora no lo debes rechazar, es por tu bien,

 

además, te lo doy yo, que conozco ahora tu

 

cuerpo como la palma de mi mano, y solo te haré

 

disfrutar de tu cuerpo, ¿sabes que yo me

 

sacrifico por tí?, ¿sabes cómo?, ¿te gustaría

 

saber cómo?... mordia mi oreja, y no dejaba de

 

acariciarme la rajita, eso me volvía loca.

 

-si

 

-bueno, tu gozas mucho, y eso me encanta, porque

 

estas gozando conmigo, tengo todo bajo control,

 

nada te pasará que no quieras que te pase, pero

 

yo no puedo tener el mismo placer y ¿sabes

 

porqué?

 

-no

 

-por que tengo que controlarme, soy un hombre y

 

los hombres tenemos necesidades... tocame

 

aquí..., -llevó mi mano a tocar su pene sobre su

 

bañador- ¿sientes ese bulto, verdad?, pues es mi

 

pene, así como tu tienes esa linda conchita,

 

donde te hago gozar, esa conchita está hecha

 

para que el hombre meta su pene y disfrute de su

 

mujer y luego cuando sienta su propio orgasmo,

 

salga un líquido que se queda allí dentro, sirve

 

para que fabricar bebes, pero yo hace tiempo

 

decidí vivir libremente, sin dejar problemas,

 

así que me hice una operación para no tener

 

niños, así que aún si decidiera metertelo, lo

 

que no voy a hacer, no habría problemas de

 

bebes, pero yo te quiero, y nada sucederá que tu

 

no quieras, y por eso, aún con las ganas que

 

tengo de gozar, me aguanto y quiero curarte y

 

que a la vez lo disfrutes porque es tu primera

 

vez, tu primera experiencia y es conmigo, me

 

duele el pene, pero me aguantaré, por tí, otro

 

salvaje ya te lo hubiera metido sin miramientos,

 

por eso jamás debes cuestionar lo que yo haga

 

contigo, ¿entiendes lo que te he dicho?

 

-si tío, te quiero

 

-no más que yo, mi amor, ¿harás siempre lo que

 

yo diga, verdad?

 

-todo tío.

 

-y no tendrás verguenza de lo que sienta tu

 

cuerpo, ¿verdad?

 

-no tío

 

-!buena chica!, mereces un premio

 

Y empezó a besarme, su lengua recorría toda mi

 

boca profundamente, yo lo dejaba hacer, pero se

 

detuvo:

 

-responde a mi beso, haz lo mismo que yo con tu

 

lengua, dejate ir, amor, estás con tu tío Roby y

 

él te cuidará.

 

Volvió a besarme, ésta vez le respondí como

 

pude, hacía lo mismo que él, empezó a

 

acariciarme, tomó mis brazos e hizo que rodeara

 

su cuello, y con sus manos acariciaba mis

 

pechos, al principio con dulzura, despacio, poco

 

a poco era más fuerte, los agarraba, los

 

masajeaba como si fueran una masa de pan, ese

 

dolorcito me hacía gozar como loca, un orgasmo

 

tras otro, y sin ser penetrada, solo a punta de

 

un beso con lengua, y una buena masajeada de

 

senos, bajo una de sus manos hacia mi vagina, y

 

empezó a frotar, sin darme cuenta mi cadera

 

había empezado un vaivén loco, adelante y hacia

 

atrás, Roby quería separar mis labios vaginales

 

para meter un poco de su dedo, pero yo me movia

 

mucho y desistió solo me acariciaba las nalgas,

 

y encontró otra forma de hacerme explotar los

 

sentidos; tenía los dedos mojados de la humedad

 

de mis sexo, y acariciaba mis nalagas, y luego

 

metió sus dedos en la endidura entre ellos

 

tocándo el orificio del ano, lo acarició, yo

 

sentía que me desmayaría, su dedo daba vueltas

 

sobre ese circulito, metió un poquito de su dedo

 

y yo exploté, creo que todo ese tiempo gritaba,

 

y gemía y al final de ese gran orgasmo, me

 

derrumbe en los brazos de Roby, me sentía tan

 

pequeña entre los brazos de ese hombre grande,

 

que me sentía absolutamente segura, mis padres

 

en ese momento no eran ni un recuerdo, solo

 

eramos él y yo; pero él estaba jadeando,

 

tratándo de controlarse, me di cuenta, y le

 

dije:

 

-!tío, no quiero que sufras, no sé que hacer por

 

ti!.

 

-pequeña, espera, yo también buscaré mi propio

 

placer, pero aún me falta algo, y esto lo hago

 

por mi, ya no tienes nada de arena, porque con

 

todo lo que te has mojado, debe haber salido

 

todo, pero yo tengo ganas de algo, pero solo si

 

tu quieres y me lo permites, después de lo que

 

haga, tendré derecho a tí, porque de alguna

 

manera te habré hecho mía, ¿me entiendes?

 

-no mucho, tío

 

-te exlicaré, cuando un hombre le mete el pene

 

en la cuquita de una mujer, la goza y la hace

 

suya, por eso los hombres dicen de sus mujeres:

 

es mi mujer, yo no te meteré el pene, soy

 

conciente que otro lo debe hacer, ese que debe

 

firmar para hacerte suya y darte su apellido y

 

seguro será un señorito amariconado y con harto

 

billete que no podrá hacerte gozar ni la quinta

 

parte de lo que has gozado conmigo ahora, y sin

 

haberte penetrado, pero bueno, siempre hay una

 

forma, y yo quiero saber cual es el sabor de tu

 

conchita -pegó sus labios a mi oído- lo he

 

estado deseando desde hae mucho, !mira! !está

 

latiendo para mi!, !y cuando meta mi lengua

 

entre los labios de tu vagina, vas a ser mía, y

 

serás mi mujer!

 

Me tiró sobre la cama, me abrió las piernas y se

 

avalanzó sobre mi vagina, yo gritaba de placer,

 

había y estaba recibiendo todo el placer del

 

mundo, su lengua chupaba mi clítoris como si de

 

un chupón se tratára, mi cuerpo estaban

 

sufriendo descargas que hacían que la

 

respiración se me fuera y volviera de una manera

 

tremenda, sentía el sonido de los lamidos

 

desesperados de Roberto, y su lengua se abria

 

paso por entre los labios vaginales, metiéndose

 

dentro de mi hasta dentro, en el tiempo que duró

 

esa lamidas que me daba Roby, gocé como seis

 

orgasmos, hasta que él se levantó, estaba

 

transformado, la mirada desorbitada, se quitó el

 

bañador y apareció ante mis ojos, por primera

 

vez, el pene más estremecedor, sentí miedo y

 

deseo a la vez, yo deseaba a esas alturas ser su

 

mujer, pero tenía miedo de pedirlo, sentía a

 

pesar de todo lo que había pasado, verguenza de

 

pedirle que me tomara y me penetrara, tontamente

 

temía que pensara mal de mi, no me daba cuenta

 

de que todo lo había planificado

 

meticulosamente, además ese pene me daba miedo,

 

en unos segundos pensé que me destrozaría, pero

 

me era imposible decir algo, solo podía quedarme

 

allí observando, esperando, y sin darme tiempo

 

para más me jaló del brazo, se sentó en la silla

 

y me sentó nuevamente con las piernas bien

 

abiertas sobre él, rodeando su cintura, me elevó

 

un poco y me empezó a chupar los senos, me

 

mordia los pezones con ansia, me lactaba, luego

 

me beso, me mordia los labios, metía su lengua,

 

y subió a mis oídos, los lamía, los

 

mordisqueaba, me decía: -!eso pequeña dejate

 

hacer!, !eres mi mujer ahora!, !no aguanto más!,

 

!tengo que meterte aunque sea la punta del mi

 

pene adentro!, !no te romperé el hímen!, !pero

 

tengo que hacerte mía de todas las formas!,

 

!tengo que saber que me pertences!, !que puedo

 

hacer contigo lo que me venga en gana!, !te voy

 

a tomar de todas las formas posibles!

 

Cada cosa que decía me hacía delirar, ya no me

 

importaba el dolor, queria que me partiera, que

 

ese preciado tronco me lo metiera hasta lo más

 

hondo, sentía que se lo debía, era mi deuda con

 

él, me sentía culpable de haberlo hecho sentir

 

mal, y yo había gozado hasta el hartazgo.

 

Me miró, me abrió más las piernas, empuño su

 

falo y lo frotó contra mi vagina, !era delicia

 

pura!, !la enorme cabeza de ese falo se estaba

 

frotando y de a pocos hacía presión!, !todo lo

 

que yo había sentido era nada en comparación a

 

lo que estaba sintiendo en ese momento, empecéa

 

mover como loca la cadera hacia adelante, pero

 

Roby me detuvo: !no, tú no!, !déjame a mi!,

 

entonces empezó a meterlo de a pocos, me dolía

 

un poquito, sentía la piel muy estirada pero ese

 

ardorcito que sentía quería que se multiplicara

 

por mil, miré y tenía la cabecita de pene metida

 

hasta la mitad, no podía aguantar las ganas de

 

meterlo de un tirón, e iba a hacerlo, cuando

 

Roby gritó: !me vengo!, !que rica chucha!, y

 

empezó a eyacular, salía una cantidad

 

impresionante de un líquido lechoso, estaba

 

jadeante, me besó, susurró en mis oídos: !jamás

 

hubiera creído que poseer a una nena era tan

 

delicioso!, !pero tu ya eras una hembra, una

 

hembra de catorce años o mejor dicho de casi

 

catorce!, -se estaba sobando el pene, y quise

 

tomarlo yo por él pero no me dejó- espera, tú no

 

por ahora, solo lo hago porque no quiero que se

 

erecte solo un poco lo suficiente, lo necesito

 

para metertelo en otro sitio, ¿quieres saber por

 

donde?

 

-si

 

-por tu delicioso culito

 

Me quedé de una pieza, tuve miedo y se lo dije:

 

-!No por favor tío Roby!, !me haras daño!, !tú

 

me dijiste que me cuidarías y que si no quería

 

no harias nada!, !me harás daño!, !me dolerá!,

 

!te suplicó que me lo metas por delante!, me

 

abracé a él y lo besé con pasión, como me había

 

enseñado, me acomodé mejor y le abrí más mis

 

piernas.

 

-!mira Roby!, !hazmelo por aquí!, !por favor!,

 

!yo lo quiero!

 

-!cálmate!, !¿crées que te haría algo que

 

pudiera causarte daño!, !DIMELO!

 

-!no! -le dije dudando

 

-!entonces confía en mi!, !si te ha gustado todo

 

lo que te he hecho, te va a gustar mucho lo que

 

te voy a hacer!

 

-!porfavor Roby!, !yo creo que por allí no se

 

hace!, !nunca escuche nada parecido!

 

-!jajaja! -se rió, su pene ya estaba totalmente

 

erecto, y empezó otra vez a hablarme al oído, y

 

a meterme la mano por los dos lados, lográndo

 

excitarme nuevamente- eres una niña, no sabes

 

nada, mira mi amor, por delante va a dolerte un

 

poquito, quizá alguito más porque mi pene es

 

grande, pero es porque se romperá tu hímen y

 

perderás tu virginidad, pero yo lo haré de tal

 

manera que el dolor será un par de segundos y

 

luego !a gozar como locos!, siempre te he

 

explicado todo lo que voy a hacer, primero te

 

voy a excitar para que te mojes mucho, así como

 

estás ahora, pero quiero que me lo supliques,

 

pero te dejaré el control a tí por ser tu

 

primera vez, tu te sentarás sobre mi pene y te

 

lo irás metiendo de a pocos, si veo que por

 

temor no avanzas y creo que ya estas lo

 

suficientemente excitada para que mi pene

 

resbale hasta el fondo, te ayudaré, pero

 

¿soportarás verdad amor?, ¿le darás a tu Roby el

 

placer de meter su pene en tu chochito?

 

-si amor -yo ya estaba por el segundo orgasmo.

 

-!eso es mi perrita!, !te voy a llenar de

 

lechecita esa conchita deliciosa!

 

-!solo cuídame tío!

 

-!ven aquí!

 

Me sentó a un lado de la cama, tomó mi mano y la

 

puso en mi vagina, y me dijo:

 

-!acaríciate!, !eso se llama masturbarse!,

 

!masturbate mientras lo acomodo todo!, !no

 

quiero que te baje la excitación!

 

Nunca lo había hecho antes, no era como caundo

 

Roby lo hacía pero era muy agradable.

 

Puso todos los cojines sobre la cama, en montón,

 

corrió a la salita y trajo los de los sofas, los

 

acomodó y se sentó encima, se acomodó, su pene

 

se erguía muy firme, parecía de roca, me llamó a

 

su lado:

 

-siéntate sobre mí.

 

Como se había elevado un poco sobre la cama, con

 

las justas llegaba a superar la altura del pene,

 

-ahora, mi perrita, juega con tu pene, es solo

 

tuyo, frótalo contra tu chochito, inténta ir

 

metiéndolo.

 

Me dejó jugar con ese durísimo tronco. No sé

 

como aguantó, tantos minutos. Al rato me dijo:

 

-!párate y pónme tu coñito al alcance de mi

 

boca!, !quiero lamertelo!

 

!Que manera de lamer!, era fantástico, me cogía

 

de las nalgas y prácticamente me hizo sentar

 

sobre su boca, metía y sacaba su lengua como un

 

poseído, me vine como tres veces en ese rato,

 

entre mis piernas corría mucho líquido, iba a

 

desfallecer, cuando me vió en el clímax, Roby me

 

hizo bajar, su cara estaba totalmente mojada, me

 

acomodó sobre su pene, y yo no tenía fuerzas, lo

 

dejaba hacer, sentí la punta de su tremendo

 

pene, contra la entrada de mi vagina, Roby me

 

atrajó hacía él y dijo:

 

-!bésame perrita! !mi boca está llena de tus

 

jugos!, !prueba tu sabor!

 

Sin pensarlo dos veces, abrí mis labios y acepte

 

su boca, disfrutándo de ese beso, cuando sus

 

manos acariciaron mis piernas, y en un momento

 

de un tirón las hizo resbalar, haciéndo que me

 

clave su pene como una estaca. Grité:

 

-!Ayyy!

 

-!es sólo un momento!, !no te muevas!, !deja que

 

tu chuchita se acostumbre a mi palo!

 

Me sentía traspasada, fué un fogonazo de dolor,

 

y luego un ardor, sentía la piel de mi vagina,

 

totalmente dilatada, y estaba totalmente abierta

 

sentada sobre ese pene, me llenaba todo y cada

 

uno de los rincones de la vagina.

 

-!ERES DELICIOSA!, !QUE RICO COÑO QUE TE

 

MANEJAS!, !Y ESAS TETAS!, !Y ESE CULAZO QUE SERA

 

MIO!

 

Esas cosas que me decía, mientras por atrás me

 

separaba las nalgas y acaricia mi rajita, me

 

hicieron olvidar el dolor, poco a poco solo

 

empezaba a invadirme el placer, él lo notó:

 

-!viste que rico es!, !vamos niñita, haz tu

 

trabajo!, !aprende a moverte!, !muevete como

 

quieras y goza el tiempo que quieras!, !voy

 

disfrutarte un rato antes de llenarte de leche

 

el chocho!

 

Tomó mis caderas y me movia a su ritmo, el

 

placer me invadió, me empecé a mover, y lo

 

estaba haciéndo de arriba hacía abajo, cuando él

 

me detuvo y me dijo:

 

-!no así no que acabaré rápido!, !eres una

 

zorra! !lo traes en las venas Zorrita!

 

Y empecé a moverme de adelante hacía atrás, y

 

como mi clítoris se frotaba directamente,

 

terminé muy rápido y con tanta intensidad, que

 

me derrumbé sobre el pecho de Roby, pero él no

 

estaba dispuesto a darme tregua, me sostenía

 

contra su pecho y me movía como quería, mi

 

cuerpo solo sentía un placer detrás de otro,

 

casi sin reaccionar, solo sentía, estaba

 

vencida; se recostó más hacía atrás cosa que yo

 

reposara sobre su pecho, y sus manos empujaban

 

mis caderas hacia abajo, haciéndo más intensa la

 

penetración. Yo ni siquiera podía gritar, el

 

placer me ahogaba, la fricción de mi clítoris

 

contra la base de su pene, me hacía estallar de

 

placer, me sentía morir. El jadeaba como un

 

loco, y sus palabras provocaban orgasmos hasta

 

en mis oídos:

 

!que coño más rico!... !que puta más deliciosa

 

me he conseguido!... !te voy a enseñar a

 

follarme y darme tanto placer como el que te

 

estoy dando a tí!... !como gozas putita mía!...

 

!quisiera que el estirado de tu padre viera como

 

me estoy cachando a su joyita!... !¿viste que

 

rico se siente después del dolor?!... !igual

 

será en tu culito!... !te lo voy a partir!...

 

!serás mía por todos tus huecos!... !

 

Yo estaba sin fuerzas, mi cuerpo no paraba de

 

sentír, él manejaba mis caderas a su antojo,

 

presionanado hacia abajo y fricionando

 

intensamente. Al verme desmadejada sobre él,

 

dejó de moverme; me abrazó y sin dejar de

 

tenerme ensartada, nos tendió sobre sobre la

 

cama, quedándo sobre mí; sentía todo su peso,

 

era la primera vez que lo tenía así, solo movía

 

sus caderas, acariciaba mi rostro, me besaba:

 

-!eres mía!, !no lo puedo creer!, !estoy

 

montando a una niña muy bella y muy fina!, !y

 

estás gozando como una condenada!, !esto jamás

 

lo olvidarás!, !podrán montarte caballeros muy

 

finos y adinerados, pero lo que yo te hice

 

sentir este día, nadie lo va a igualar... y lo

 

que te falta...!, !... ahora me toca a mi... te

 

voy a bombar como nunca te lo harán!

 

Yo tenía las piernas abiertas, pero él me las

 

tomó y las levantó, y las puso alrededor de su

 

cintura, metió su mano la piel de mi vagina

 

penetrada, y la estiró hacía afuera, me abrió

 

más para él, se clavó más profundamente en mí,

 

me tomó de los hombros y empezó a moverse sobre

 

mí como un rodillo sobre una masa, lo sentía

 

entrar y salir y volver a entrar freneticamente,

 

muy rudo, muy fuerte, dolía pero eso aumentaba

 

el placer, no podía entenderlo, sólo podía

 

dejarlo hacer, jadear y sentir, hasta que de

 

pronto, él pareció sufrir una convulsión, emitió

 

un ronco gemído y me sentí inundada por algo

 

caliente dentro de mí, Roby gemía, tenía

 

espasmos y por fin se quedó quieto, jadeando

 

sobre mí, yo casi no podía respirar pero era

 

delicioso, sentía todo su peso encima mío,

 

parecía un niño, un bebé indefenso, y yo lo

 

recibía como un dulce cojín, totalmente desnuda,

 

con las piernas y brazos bien abiertas. Me

 

enterneció, lo abracé, y sentí agradecimiento

 

por todo eso que sentí y que sentía y que no

 

podía ni sabía definir. Pasaron algunos minutos.

 

Al volver en sí y darse cuenta de que yo

 

respiraba con dificultad se derrumbó a mi lado:

 

-!a sido el mejor polvo de mi vida!, !y me lo ha

 

dado una niña de trece años!

 

-!catorce... o casi catorce!

 

Sonrió.

 

Me sentía muy húmeda, toque mi vagina y salía un

 

líquido algo gomoso, me senté y me miré, era

 

lechoso, pero también estaba manchada de sangre.

 

Me asusté.

 

-!Tío Roby... es sangre!

 

-no te asustes bebé, es solo que has perdido la

 

virginidad, rompí tu hímen, ¿sabes que es el

 

hímen?

 

-... creo que no...

 

-!ja, ja, ja!,... bueno... seguiré educándote

 

que me queda: mirá las mujeres tienen como una

 

telita dentro de su cuquita, cuando por primera

 

vez un pene las penetra, esa telita se rompe y

 

sale un poquito de sangre, no es nada del otro

 

mundo, nadie se a muerto de eso, y todas las

 

mujeres del mundo pasan por eso, para mañana ya

 

habrá pasado.

 

-!tengo miedo!

 

-!tonterias!, ya te he dicho que no pasa nada,

 

te dije que te dolería, pero que después

 

sentirías riquísimo, dime... ¿te mentí?

 

-pues no

 

-entonces

 

-...................

 

-...¿y ese líquido blanco...?

 

-se llama esperma, pero es más conocido como

 

leche... te gustará..., sale de mi pene cuando

 

llego al mi propio placer,... te llené el

 

chochito de lechita cuando tuve mi orgasmo...

 

!ahora ya eres una mujer!... ¿te arrepientes?

 

No pude responder. No sabía que decirle. Por un

 

lado había sentido tantas cosas, y por otro,

 

sentía que algo estaba mal, que así no debía

 

suceder y que era mi culpa, aunque algo muy en

 

el fondo me decía que no, pero esa voz me

 

parecía muy lejana, producto de la justificación

 

y pensaba en mis padres. Los había engañados por

 

primera vez, y siempre me habían dicho que la

 

mentira era mala. !Lindo momento para acordarse

 

de lo malo de las mentiras!. Hasta ese momento

 

no me había puesto a pensar si lo que estaba

 

haciendo era malo o no. En el último mes y medio

 

no había pensado que estaba haciendo nada malo,

 

solo estaba viviendo una aventura en mi monótona

 

vida. Quería preguntarle a alguién. Que alguién

 

me sacara de la confusión. No sé porque sentí,

 

justo en ese momento añoranza de mi madre. No

 

eramos muy unidas, es más recién me daba cuenta

 

de ello, pero la extrañaba, quería que me tomara

 

entre sus brazos y me acunara. Me sentía

 

perdida.

 

-!qué te pasa!... ¿estás llorando?...

 

-!no te preocupes...!, en realidad no se que me

 

pasa

 

Yo había seguido sentada, me tomó del brazo y me

 

acostó a su lado. La tarde se oscurecía. La

 

habitación había estaba casi en penunbras. La

 

brisa marina que se filtraba por entre las

 

cortinas de las ventanas, mantenía muy fresca y

 

agradable la habitación. Me besó. Fué un beso

 

dulce. Lo necesitaba. Acariciaba mi rostro sin

 

decir nada. Algo estaba circulando por su mente.

 

Su mano fué hacía mi cuello. La punta de sus

 

dedos apenas rozaba mi piel. Me erizaba. Quería

 

mantenerme ecuánime, había decidido que todo eso

 

parara un poco para pensar. Pero me estaba

 

volviendo a perder. Intenté detener su mano para

 

pedirle que hablemos. Le dije: -espera...,- pero

 

alejo mi mano despacio, cerró mis ojos y me dijo

 

al oído, susurrando:

 

-cierra los ojos... se lo que te sucede amor...,

 

tu Roby sabe..., vamos a hablar y aclarar

 

algunas cosas, y vas a aprender como serán las

 

cosas de aquí en adelante..., tu solo escucha...

 

y disfruta.

 

Nuevamente el calor me estaba invadiendo, mi

 

mente otra vez estaba confundida, no podía

 

pensar. Sus dedos iban bajando hacia mis senos.

 

Con la punta de ellos rozaba los pezones, los

 

sentía endurecerse... tenía ya la piel erizada.

 

-nunca te hubiera hecho mía si tu misma no me lo

 

hubieses pedido..., me dijiste: !hazmelo tío

 

Roby!, y lo hice pero tú fuiste la que lo pidió.

 

Yo quise preservar tu chochito para un señorito

 

rico, y solo ibamos a disfrutar tú y yo de tu

 

culito, pero me pediste que lo hicieramos todo y

 

solo te obedecí... ¿estoy diciendo la verdad?

 

-... si... pero...

 

-¿pero qué?

 

-pero lo hice porque me dió miedo por atrás...

 

-¿me hechas la culpa?

 

-...!no, claro que no!...

 

-¿confiabas en mi?

 

-si, claro

 

-entonces... si ya te había dicho que te iba a

 

doler un poco, pero que después lo ibas a

 

disfrutar horrores, ¿porqué me pediste que te

 

penetrara por delante?, !no confiabas en mi

 

¿verdad?, a pesar de que sabes que eso me

 

disgusta...

 

-!no si confio!... no se que me pasó...

 

- yo si sé...

 

El hablaba pero sus manos y sus labios no

 

dejaban de actuar. La punta de sus dedos habían

 

baado por mi vientre y se habían estacionado en

 

la región púbica. Sus labios húmedos, rozaban

 

tenuemente mis pezones, por momentos los

 

aprisionaban, y la punta de su lengua los

 

humedecía, mientras sus dedos ya se habían

 

apoderado de la vagina, y acariciaban loslabios

 

vaginales por dentro y por fuera. La excitación

 

que sentía, me hacía lubricar mucho y

 

estremecer.

 

-te pasa esto... ¿sientes?... tu chochito

 

empieza a llorar suplicando que le den de comer.

 

Quiere a su dueño. Quiere otra vez a su pene. Ya

 

lo conoce. Y antes le pasaba lo mismo, quería

 

conocerlo, se moría de ganas, y habló por tu

 

boca y dijiste: -!házmelo por acá tío!... ¿no es

 

cierto que te gusto?... ¿no es cierto que te

 

gusta?... ¿no es cierto que te morias porque te

 

lo metiera?... ahora mismo ¿no estás suplicando

 

que te dé por delante?... !contesta!

 

Ya no podía más. ¿Qué iba a decirle?. Sentía que

 

él tenía razón: yo se lo pedí, se lo supliqué,

 

yo tenía toda la culpa, él solo me había hecho

 

caso, él era bueno. Era maravilloso.

 

-!si yo te lo pedí!...!perdóname!

 

-!mi niña buena!... me gusta que reconozcas que

 

tu lo dicidiste, y ahora solo falta que sepas

 

que va a pasar de ahora en adelante, y a quien

 

vas a obedecer... ya lo sabes ¿verdad?

 

-!si, lo sé!, !a tí!

 

-por supuesto, pero nunca vas a poner en duda

 

otra vez lo que te diga ¿verdad?

 

-nunca, Roby

 

-!bien chochito rico!, !muy bien!

 

-¿sabes que eres mi mujer ahora?

 

-si

 

-me perteneces absolutamente ¿lo sabes?

 

-si, lo sé

 

-Cuando te abrí el chochito con mi tronco, te

 

compré. Me perteneces, porque a ningún otro le

 

va a gustar un chochito que ya abrió otro, ¿lo

 

sabias?

 

-... bueno... eso no... pero no importa

 

-bueno, en realidad no importa, porque llegado

 

el momento, hay médicos que disfrazan los

 

chochitos abiertos... aquí se hace mucho... y

 

cuando tengas que darle el chochito a otro que

 

aprueben tus papás, tu Roby se encargará que

 

nadie se dé cuenta que ya lo uso hasta la

 

saciedad.

 

-!Jamás dejaré que me lo meta otro Roby!,

 

!Nunca!

 

-!ja, ja, ja,!, eso dices ahora... no te

 

preocupes pasará..., pero lo siempre vas a

 

recordar es esto: aunque te cases en el futuro,

 

yo tendré derecho a meterme en tu chochito y en

 

todos tus huecos las veces que me dé la gana,

 

porque soy el primero, soy tu dueño, siempre

 

serás mi mujer, aunque nadie lo sepa, no me

 

importará compartirte, así que no estaré alejado

 

de tí, y solo yo tendré derecho de dejarte

 

cuando quiera, ¿está claro?

 

-!sí Roby!

 

-jamás harás nada que yo no sepa. No tomarás

 

decisiones solita, me lo dirás todo. Cuando

 

estemos solos, yo decidiré que hacemos o que no

 

hacemos. El tiempo que podamos pasar juntos, tu

 

solo tratarás de hacerme felíz, aunque duermas

 

poco; ya tendrás tiempo de dormir cuando estes

 

la mayor parte de tiempo con tus padres, ¿verdad

 

que lo harás amor?, ¿verdad que quieres que yo

 

también sienta como estás sintiendo?

 

-!Sí Roby, mi amor, quiero que seas tan felíz

 

como yo!

 

Mientras el hablaba sus manos y sus labios se

 

dedicaban a mantenerme excitada. tan excitada

 

que ya había sentido tres orgasmos.

 

-Tu padre y tu madre están casados porque han

 

firmado un papel, pero hacen lo que nosotros

 

hemos hecho, el papel es la única diferencia

 

entre nosotros y ellos, tu madre es la mujer de

 

tu padre y tu padre decide, ella obedece. Tú

 

eres mi mujer ahora y me debes obediencia, !eres

 

mi mujer!... !como si fueras mi esposa!, así que

 

cuidado con ver a alguien más yo lo sabré, te

 

vigilaré, te tienes que sentir casada donde

 

vayas, incluso en el Colegio, no se lo dirás a

 

nadie, pero tienes que sentir que ya tienes

 

dueño, ¿a quién le perteneces?

 

-!a tí Roby!

 

-¿quién es tu dueño?

 

-!tú Roby!

 

-¿quién es tu marido?

 

-!tú Roby!

 

-¿quién es el único que puede meter la lengua en

 

tu cosita y lamerte y hacerte suya, como lo

 

estoy haciendo ahora?

 

No pude responder. No podía. Solo gritaba,

 

gemía, jadeaba, estaba en éxtasis. Sentía su

 

lengua lamer cada rincón de mi sexo. Sus labios

 

succionaban mis labios vaginales intentándo

 

mordisquearlos y eso me extraviaba la mente

 

hundiéndome en un mundo donde solo se podía

 

sentir, no cabían pensamientos, estaba fuera de

 

este mundo, ya no era dueña de mi, no podía

 

percibir el exterior, la culpa no existía y no

 

quería volver atrás. Todo valía la pena por

 

sentir lo que estaba sintiendo. No supe en que

 

momento perdí el sentido.

 

Desperté. Miré el reloj fosforescente: 3:21 de

 

la madrugada. Roby estaba dormido a mi lado, su

 

mano tenía tomado uno se mis senos. Sentía un

 

hambre feroz. No había comido nada desde el

 

desayuno, pero lo que sentía en el estómago era

 

tremendo. También sentía un cierto ardor en el

 

sexo. Me toque. Aún estaba húmeda, muy pegajosa,

 

y sobre todo tenía como inflamada esa parte;

 

pensé en la cantidad de semen que tenía dentro,

 

y supuse que aún cuando estaba desvanecida, Roby

 

había seguido penetrándome y descargándo su

 

deseo. Ese pensamiento no sé porque, me excitó

 

un poco. Traté de levantarme para ir a la

 

cocina, el movimiento lo despertó.

 

-!ya despertaste mi amor!,... al principio me

 

asustaste, pero luego te dejé así para que

 

descanses, !haz dormido mucho!, ¿qué quieres?

 

-tengo mucha hambre, voy a la cocina a comer

 

algo.

 

-!no te levantes!, !tengo todo listo!, !yo lo

 

traeré!

 

Se levantó y así desnudo fué a la cocina, yo

 

estaba cubierta por una sábana. Me senté. Me

 

dolió todo. Era como si hubiera corrido la

 

maratón. Me dolían las nalgas y sentía molestias

 

en la vagina. Me envolví con la sábana, no tenía

 

frío, todo estaba muy fresco, el clima de la

 

habitación era muy agradable, pero ...

 

tontamente tuve algo de ... pudor.

 

-Toma nena, hamburguesas, papas fritas, huevos

 

revueltos, agua mineral, leche, soda. Come lo

 

que quieras. Lo siento pero no sé cocinar, sólo

 

hago comida chatarra. ¿porqué te cubres?

 

Yo no podía hablar, ni siquiera lo escuchaba, lo

 

único que en ese momento me importaba era comer

 

y beber todo lo que pudiera, y en esa labor me

 

enfrasque por 10 minutos. Roby solo reía al

 

verme.

 

-Eres una pac-man, lo devoraste todo, la verdad

 

es que luego de saciarme de tí, me dió muchísimo

 

hambre, y me preparé lo mismo y he guardado eso

 

para tí, el amor en su primera vez te desata el

 

hambre...

 

-Roby... ¿qué me pasó?

 

-bueno... estabas gozando mucho cuando estaba

 

chupeteando tu clítoris, estabas jadeando y

 

contorsionandote, en eso diste un grito y te

 

desvaneciste, me asusté, te tomé el pulso,

 

estaba algo acelerado pero nada fuera de lo

 

corriente en estos casos, traje sales y te

 

desperté, cuando te besé, me dijiste estoy

 

cansada y otra vez te desvaneciste.

 

-no recuerdo nada.

 

-es lógico, haz gozado como una condenada toda

 

la tarde, yo saque mi cuenta, empezamos como a

 

las dos, te desvaneciste a eso de las siete

 

treinta, cinco horas de amor para una

 

primeriza... era lógico.

 

-después que pasó...

 

-bueno..., la verdad yo recién empezaba, !ya te

 

darás cuenta de cual es mi ritmo!, !soy muy

 

fuerte!, bueno..., estabas preciosa desnuda,

 

dormida, con las piernas abiertas, tu sexo

 

expuesto... !¿qué querías que hiciera?!...

 

cualquier hombre en mi lugar hubiera seguido

 

hasta lograr calmar su sed de amor ... y yo lo

 

hice... te monté, tres veces más y en todas

 

acabé, pero !tienes un no sé qué, que me hace

 

volver a querer más y más...!... !como ahora!...

 

Había estado sentado en un extremo de la cama,

 

se levantó y vino hacia mi, tenía el pene

 

totalmente erecto nuevamente, yo queria hablar,

 

aún me dolia el sexo para querer hacelo

 

nuevamente.

 

-!espera!, !espera!

 

-¿...a qué? -se sentó a mi lado

 

-... es que... no quiero que te enfades... pero

 

es que me duele un poco mi cosita y... me dolerá

 

más si lo hacemos de nuevo... dame tiempo...

 

solo un poco...

 

-!Ahhh eso!, no te preocupes yo tengo la

 

solución, compre una crema de coco que usan aquí

 

para estos casos, es casi milagrosa... la tengo

 

aquí -abrió uno de los cajones de la cómoda- te

 

la aplicas esperas unos minutos y !voila! se fué

 

la molestia... pero mientras te la aplico,

 

tienes razón vamos a conversar de algunas

 

cositas que deben quedar claras...

 

En primer lugar: Cuando estas a solas conmigo te

 

quiero desnunda. Así que esa sábana está demás

 

nena. -me la quitó-, !eso es!, tienes un cuerpo

 

precioso como para ocultarmelo... recuestate y

 

abreme tus piernas... !eso...! !allí está el

 

chochito más rico que he probado? -empezó a

 

aplicarme la crema.

 

En segundo lugar: Ya te dije que se acabaron las

 

verguenzas conmigo, eres mi mujer y mi mujer

 

debe estar dispuesta en cualquier momento en que

 

yo quiera complacerme con ella. Por supuesto que

 

todo seguirá como antes ante de tus padres o

 

extraños. Pero solos, mi mujer no usará ropa

 

interior, porque a mi me gusta tocarte en el

 

momento en que yo quiera.

 

En tercer lugar: Estoy pensando en algún motivo

 

para quedarme a dormir en la casa y no en la

 

casa de los empleados. Aún no se me ocurre

 

nada... pero, ya veremos. Si logro meterme con

 

autorización en la casa, podré meterme en tu

 

habitación a dormir juntos, será más fácil

 

cuando tus padres se vayan. De ahora en adelante

 

si ellos te invitan a salir, buscaras una

 

excusa, yo te necesito más que ellos, solo si es

 

inevitable te vas.

 

En cuarto lugar: date la vuelta y ponte de

 

cuatro.

 

-!¿quééé?!

 

-date la vuelta y ponte en cuatro.

 

-!¿para qué?!

 

-!Obedece! -su voz se elevó y era muy áspera.

 

No queria enfadarlo, sabia para que era, y no

 

queria, pero menos queria que se enojara, así

 

que me di vuelta y me puse de cuatro enseñandole

 

el trasero.

 

-!bien!, !eres una buena niña! !solo hay que

 

forzarte a veces! !... y deja de temblar, que

 

luego del dolor te va a gustar!...!tienes un

 

precioso culo y tu agujerito parece un botón

 

rosadito!

 

Empezó a untarme en el ano la dichosa crema. Lo

 

hacía prolijamente, me gustaba lo que me estaba

 

haciendo, por momentos metía su dedo y me

 

provocaba escalofrios. Luego de unos minutos

 

terminó y me volví a sentar.

 

-bien hay que esperar cinco minutos y luego

 

retiramos la crema... mientras tanto podemos ir

 

terminando lo que dejamos a medias y termíno de

 

educarte en estos... menesteres... !ja,ja,ja!.

 

-¿no lo habíamos hecho todo?

 

-no terminé por ejemplo, de hacerte mía...

 

-!pero si ya soy tu mujer!

 

-solo de una manera, y yo quiero que me

 

pertenezcas de todas las maneras.

 

Ya lo tenía a mi lado, acariciándome.

 

-Lo quiero todo de tí.

 

Volteó y miró el despertador de la mesita de

 

noche, lo tomó y lo puso en la mesita que estaba

 

frente a él. Luego me beso, al principio muy

 

suavemente, su mano acariciaba mi cabello y la

 

otra mis senos. Solo los acariciaba. Empezó a

 

hablarme al oído, bajito, con esa voz cargada de

 

deseo que me erizaba la piel, intermitentemente

 

mordisqueaba, lamía mi oreja:

 

-eres deliciosa..., (lamía mis pezones) tienes

 

unos senos hechos para ser mordidos..., te voy a

 

enseñar a ser como yo quiero..., (su lengua se

 

perdØ1a en mi boca) esa boquita va a ser mía...

 

primero... (metió un dedo en mi vagina) !como te

 

mojas perrita...!,... no voy a necesitar limpiar

 

la crema !ja,ja,ja!,...bueno... !vas bien!, te

 

estás excitando al límite otra vez... (lamía mi

 

vientre) eso es lo que quiero..., !que deliciosa

 

perrita me haz salido!... bueno, sigamos...,

 

primero... voy poseerte por la boquita...

 

neceitas una buena ración de lechita,

 

!ja,ja,ja!..., luego... (su boca absorbía mis

 

senos y trataba de engullirla toda) !que rica

 

estas!... luego vas a querer tener tu placer...

 

entonces... (mordisqueaba mi cuello) te lo daré

 

pero... por atrás... !no temas!, solo dolerá al

 

comienzo luego gozarás tanto que me pedirás

 

más... yo lo sabré hacer amor... no temas.

 

Yo ya estaba perdida otra vez en el espacio.

 

Estaba tremendamente excitada, quería sentir

 

otra vez esa tonelada de placer que me había

 

hecho desvanecer, otra vez me sentía muy mojada.

 

Ya lo quería dentro de mí.

 

-!amor por favor házmelo de nuevo!

 

-... todavía no...

 

-!te lo suplico!, !montame otra vez!

 

-!ja,ja,ja!... eres una putita...

 

-no me digas así... solo te quiero a tí...

 

-!eres una putita!, porque yo te quiero asi de

 

putita... porque eres mi puta,... !dime que te

 

gusta ser mi puta!...

 

-!no soy una puta! !solo he estado contigo!

 

Jaló mi cabello hacía atrás y mordió mis labios,

 

me dolió pero eso no sé porque me invadió de

 

placer.

 

-!Sí eres mi puta!, !eres solo mi puta!, !solo

 

para mí!... !tienes que querer ser igual de

 

placentera como la mejor puta de Jamaica, solo

 

para mí!, !dí que te gusta ser mi puta! !dímelo!

 

-!me encanta ser tu puta!

 

Lo invadió la pasión. Me beso desesperadamente,

 

su lengua se enroscaba a la mía y le enseñaba la

 

dulce lucha de un beso ardiente, sus dedos se

 

metían dentro de mi vagina haciéndome delirar,

 

mordía mis senos con rabía, lamía y mordía los

 

pezones como una poseído, y ese dolor de manera

 

ilógica para mi me llenaba de placer... pero no

 

me penetraba.

 

-!vamos, vamos, de una vez montame!

 

-...quieres tu tronco ¿verdad amor?

 

-!Sí!, !dámelo ya!

 

-... bueno... si lo quieres, vas a tener que

 

besarlo y acariciarlo con tu lenguita...

 

-...!¿cómo?!

 

-... si... ¿acaso le tienes asco?

 

-... bueno... no... no sé... ¿eso se hace?

 

-yo lamo tu chochito y me bebo el juguito que

 

sale por allí, es delicioso y es muy

 

saludable... !lo dicen los yogas!... asi que tu

 

debes hacer lo mismo... !ven!

 

-...pero...

 

me sentó al borde de la cama, él quedó de pie,

 

su pene estaba a la altura de mi boca, pero de

 

pronto recordó algo, salió y trajo un pote de

 

helado.

 

-mira, te gusta el helado de fresa, entonces me

 

untaré un poco de helado... de repente me bajará

 

la erección un poco... pero cuando empieces a

 

comertelo !te aseguro que regresará!

 

Se empezó a poner helado en su endurecido pene,

 

el se quejaba, su erección declinó bastante,

 

pero el helado también se empezó a derretir.

 

-!vamos rápido cometelo, que duele!

 

Como yo no me decidía me tomó de la cabeza y

 

metió su pene en mi boca.

 

-!obedéceme!, !lámelo como los helados que

 

comemos!, !te he visto hacerlo y lo haces muy

 

bien!

 

Yo no queria enfadarlo, cuando el se ponía serio

 

y levantaba la voz, parecia que se violentaba.

 

Además no queria molestarlo, y queria el placer

 

que me fué negado.

 

Así que obedecí, cerré los ojos y solo pensé en

 

lo felíz que mi Roby se pondría si lo hacía

 

bien, además yo era... su mujer.

 

-!bien putita!, !muy bien!... así... sigue... no

 

lo haces tan mal... te voy a enseñar... lamelo

 

como si fuera lo más delicioso del mundo... como

 

si no lo vas a volver a saborear nunca...

 

!!Eso.. que rico!!... !tienes madera para ser

 

una buena mamadora!... !ya quiero venirme!...

 

!mételo hasta el fondo y sácalo!... !así no!...

 

!así!...

 

Y empezó a bombear dentro de mi boca, lo metía y

 

lo sacaba hasta adentro, por momentos sentía

 

arcadas, pero el pensar que se enfadaria si

 

vomitaba me quitaba la sensación, además...

 

sentía que en el fondo me iba a gustar, el

 

jadeaba y me daba indicaciones.

 

-!aprieta los labios!... !eso, que delicioso!...

 

!mueve la lengua y aprieta los labios!... !falta

 

poco!, !me voy a venir!..., !tómate toda la

 

leche mi amor!, !no dejes que quede una una

 

gota!, !dejame seco!... !Ahhhhh!

 

Un grueso chorro de semen llenó mi boca, no me

 

dió tiempo más que a tragarlo, y seguía

 

saliendo. Era algo salado, no era desagradable,

 

traté de imaginar que era una papilla. Roby

 

estaba agitado, me miraba tomarme su semen, y su

 

pene se agitaba vomitando todo lo que tenía.

 

-!!preciosa!!, !!eres fantástica!!... !no dejes

 

nada amor!... !es el semen de tu marido!...

 

!ahora eres más mía!

 

Tuve que dejarlo limpio. Realmente no era

 

desagradable, imaginaba que por ser la primera

 

vez no lo había disfrutado como debía, la

 

sorpresa por la manera de hacerlo, los nervios,

 

... bueno, pero no había sido desagradable, no

 

me había disgustado, es más me había excitado

 

mucho.

 

-!te gusto perrita!... !¿verdad?!

 

-!Sí Roby, mucho!

 

-!eso es!, -estaba sobre sobre mí besándome- !te

 

voy a enseñar a dar las mejores mamadas!, !te

 

voy a rehacer para mi!

 

-No sé que me pasa contigo -besaba mis orejas y

 

me hablaba quedito- no se me acaban las ganas.

 

Acabo de terminar en tu boquita y ya me están

 

entrando las ganas de encularte..., no

 

tiembles... todo lo que te he hecho te gusto

 

¿no?... y eso te gustará más... lo quiero todo

 

contigo hoy... todo... !... y es que eres

 

preciosa!... !tus senos son una delicia!... !he

 

tenido mucha suerte en tenerte!... !mi

 

chiquita!... !estos pezones tan duros son mis

 

caramelos... humm!!!..., !tu cintura pequeña y

 

tu vientre plano me vuelven loco!... !ya estoy

 

listo otra vez!... !basta que bese tu cuerpo y

 

me pones duro de nuevo, no importa las veces que

 

lo haya hecho!... !es como regresar en el

 

tiempo! !he vuelto a mis diecisiete años! !puedo

 

cogerte todo el día!... !y este coño tan

 

jugosito y sabroso!... !tu clítoris es como el

 

chupete de un nene! !lo tendría todo el día en

 

la boca!...

 

Había ido descendiendo por mi cuerpo y las cosas

 

que me decía sobre el me encendian como una tea,

 

yo temblaba como una hoja al viento pero no de

 

miedo sino de placer. Cuando no estaba hablando

 

solo se escucha los chasquido de su lengua

 

jugando con mi cuerpo. Me estaba penetrando con

 

su lengua y ya estaba por el tercer orgasmo

 

cuando me puso boca abajo sobre la cama, y me

 

pidió que me pusiera de cuatro, me acomodó y

 

empezó nuevamente a jugar con mi clítoris, lo

 

chupaba y mordisqueaba como un nene a su chupón,

 

pero a la vez empezó a meterme el dedo dentro

 

del agujerito del ano, su dedo se sentía

 

resbaloso y al principio me dolió; se lo dije

 

pero no hizo caso. Movia su dedo en circulos,

 

estuvo haciendome eso por mucho tiempo, ya no

 

sentía molestias por atrás, metía el dedo cada

 

vez más adentro y no dejaba de frotarme el

 

clítoris, la excitación me estaba consumiendo, y

 

sentía ganas desesperadas de ser nuevamente

 

traspasada por ese pene que me había hecho tan

 

felíz, pero no decía nada porque sabía la razón

 

de estar por atrás y a eso le tenía miedo. Pero

 

era muy hábil para prodigar placer y sabía

 

exactamente donde tocarme para hacerme sentir su

 

esclava, el placer me dominaba y ya no podía

 

poner resistencia, no queria enfadarlo, todo

 

había sucedido como a él le había venido en gana

 

y me había convencido de que él debía hacer

 

conmigo lo que quisiera porque nunca me haría

 

daño, yo era suya y debía obedecerle, porque

 

obedecerle era satisfacerlo y satisfacerlo era

 

hacerlo sentir contento, y hacerlo sentir

 

contento era que me prodigara muchísimo placer.

 

Ese era el círculo vicioso.

 

No sé cuanto tiempo pasó tocándome así, yo

 

sentía que eran horas, y ya me gustaba su manera

 

de meter los dedos por atrás, estaba

 

disfrutándolo, entonces quitó su dedo y sentí la

 

cabecita de su miembro urgar en ese agujerito.

 

-No te muevas bebé, quiero empezar a metertelo

 

por el culito.

 

-!haz lo que quieras amor pero que no me duela!

 

-Solo te dolerá al principio luego de un rato te

 

volverás a desmayar de placer.

 

Y empezó a empujar y también empezó el dolor.

 

Cuando la cabecita entró pensé que ya había

 

entrado todo, sentía algo de dolor pero era

 

nada. !Que equivocada estaba!. Empezó a bombear

 

o al menos a parecer hacerlo, como para que el

 

esfínter se fuera acostumbrando, lo hizo como

 

por cinco minutos, yo pregunté:

 

-¿ya estas adentro, amor?

 

-no todo, pero lo estaré... !!!AHORA!!!

 

Y sin más tomó mis caderas y me dió tal empujón

 

contra él que me enteró toda la extensión de su

 

miembro. Pegué tal grito que creo se escucho

 

hasta mi casa, fué un dolor terrible; las

 

lágrimas se me salían, y Roby enterrado hasta

 

dentro de mí, me abrazó por detrás y me seguía

 

manipulando el clítoris, besaba mi espalda y

 

solo decía:

 

-!quieta!,!quédate quieta!,... !ahora si eres

 

totalmente mía!, deja que tu culito se

 

acostumbre a mi miembro...no te dolerá nada en

 

unos minutos, me embadurne de la crema que curó

 

tu chochito, así que el dolor se quitará en unos

 

minutos...

 

A los tres minutos solo sentía un poco de ardor

 

y quemazón en esa parte. Un par de minutos

 

después, el dolor había desaparecido. Estaba

 

ensartada por detrás, Roby masajeaba mis senos

 

con una mano y con la otra acariciaba mi

 

clítoris.

 

-¿... ya no hay dolor?

 

-no amor nada.

 

-!pues ahora, cosita rica, vas a desmayarte de

 

placer otra vez...!, !que rico y apretadito esta

 

tu culito!..., !voy a empezar a moverme

 

despacito para acostumbrarte, luego te culearé a

 

mi gusto!

 

Me tomó de las caderas y empezó a meter y sacar

 

su miembro muy despacio. Al principio volvió un

 

poquito de quemazón, pero desapareció, y seguía

 

bombeando lento.

 

-!... esto es fantástico... que culo más

 

delicioso me he cogido!

 

Empecé a sentir contracciones por atrás, me

 

empezó a gustar, me invadió una sensación

 

deliciosa, me estaba tomando por detrás y

 

manipulaba mi clítoris a la vez, eso provocaba

 

esas contracciones, sentía que me venía por

 

enésima vez.

 

-!ves como gozas... eres una puta riquísima!,,,

 

!en tu primera cogida por atrás estas gozando

 

como una grandísima puta!..., tu Roby no te

 

mintió cuando te decía que te gustaría, esa

 

crema es maravillosa, te adormece el dolor y

 

cicatriza, podré cogerte cuantas veces quiera

 

hasta que se acostumbre tu cuerpo y sentirás

 

como si lo hubieras hecho toda tu vida...

 

¿verdad que te gusta perrita?

 

-!si Roby me gusta mucho!

 

-¿te gusta ser mi perra?

 

-Adoro ser tu perra.

 

-¿y sabes que eres mi puta y te puedo tomar

 

cuando yo quiera?

 

-cuando tu quieras, amor.

 

-¿eres mi puta?

 

-sabes que lo soy

 

-¿te gusta ser mi puta?

 

-me encanta

 

-!voy a culearte de lo lindo!

 

Se separó de mi y me hizo bajar de la cama, yo

 

estaba desconcertada. Tomó un par de almohadas y

 

las puso al borde de un extremo de una

 

escritorio pegado a la pared, me colocó sobre

 

las almohadas, protegiendo mi abdómen del borde,

 

y me hizo inclinar sobre el escritorio; entendí

 

lo que queria y me acomodé de la mejor manera.

 

Echo más crema en su pene y me penetró de nuevo,

 

entró fácil y empezó a bombear de muy fuerte,

 

igual de fuerte que acariciaba mi clítoris,

 

perdió la razón y empezó a meter y sacar su pene

 

muy fuerte, pero a mi me volvia loca, el placer

 

nuevamente me invadió y estallé en placer, el

 

seguia y seguia, jadeando, murmurando, por

 

momentos gritaba, hasta que también estalló, y

 

me sentí inundada de algo caliente, era

 

delicioso sentirlo.

 

Roby cayó sobre mi espalda, la besaba, esos

 

besos que le daba llenaban mi corazón de amor

 

por él, sentía que lo amaba y que había nacido

 

para él. No podía ser de otra manera, nada de lo

 

que había pasado podía ser sino era porque yo

 

había nacido para él y pertenecerle era como

 

llegar a una meta en una carrera en la que no me

 

había dado cuenta de que participaba, y que solo

 

cuando fuí totalmente suya, supe que había

 

llegado al final. Mi vida ya no podía tener otro

 

objetivo más que el de hacerlo felíz.

 

Pasaron algunos minutos y los dos seguíamos

 

agitados, él se incorporó, se separó de mi. Yo

 

seguía sobre el escritorio, me levantó y me tomó

 

en sus brazos y me llevó cargada al baño. Me

 

sentía tan felíz, totalmente segura entre sus

 

brazos, infinitamente pequeña y vulnerable, no

 

podía creer que existiera tanta felicidad; me

 

dejó en pie mientras llenaba la tina, acomodaba

 

todos los utensilios del baño cuidadosamente:

 

toallas, sales, shampoo, etc. sin decir palabra,

 

se notaba muy relajado como si se hubiera

 

quitado una gran peso de encima.

 

Yo estaba de pie y sin darme cuenta, con mis

 

manos cubría mis senos y pubis, cuando terminó

 

lo que estaba haciendo, Roby me miró, lo hizo

 

largamente, pero ya no lo hacía con deseo sino

 

con ternura, y sonrió. Creo que yo había

 

enrojecido al ser observada tan explícitamente,

 

vino hacía a mí y quitó mis manos de donde

 

estaba y las puso a los lados, yo bajé la mirada

 

y él observó por un rato más mi cuerpo desnudo.

 

-Si tuvieras conciencia de lo bella que eres y

 

del embelezo que me produce tu cuerpo desnudo,

 

no querrias usar ropa nunca más.

 

Acariciaba mi rostro y me obligaba a mirarlo.

 

-Amo cada centimetro de tu piel, nunca una mujer

 

me produjo tanto placer, no creí que se pudiera

 

gozar tanto... y a mi edad creí que lo había

 

disfrutado todo...

 

-Me besaba y delicadamente con ternura

 

acariciaba mis senos. Me hablaba casi sobre los

 

labios.

 

-¿cómo puede ser posible que una mujer...

 

ja,ja,ja... !qué digo mujer... una niña me dé

 

tanto placer!.. !una niña de trece años!

 

-!casi catorce!-protesté yo.

 

-bueno: catorce... ja,ja,ja...

 

-no quiero que me trates como una nena, ahora

 

soy tu mujer y te amo, además tu mismo decías

 

qeu parezco de más edad...

 

-sí pareces de más edad... de quince... ja,ja,ja

 

-!eres malo!

 

-no te enfades, es tu edad la que me vuelve loco

 

por tí.

 

-¿osea que cuando sea más grande... no me

 

querrás?

 

-... no digas bobadas loquita... tú no me vas a

 

querer en un par de años cuando sea más viejo...

 

-!eso jamás mi amor!

 

-... mi amor... la boquita de una nena de

 

trece... está bien casi catorce... bueno...

 

catorce... no te enfades... diciéndo te amo a un

 

tipo mayor... no me amas crees que me amas.

 

-!te amo!, yo sé que es lo que quiero

 

-me amas en este momento pero no se puede jurar

 

por el futuro

 

-!yo te amo, créeme por favor! -le dije casi

 

llorando

 

-no llores, yo te amo, está bien, pero todo esto

 

será nuestro secreto, nunca nadie podrá saber

 

nada de lo nuestro. porque tu eres una menor y

 

podrían meterme a la cárcel y morirme allí si

 

saben que hice mía una nena de tu edad, y tú no

 

quieres eso para mí ¿verdad?

 

-!JAMAS NADIE SABRA NADA DE NOSOTROS!, !NUNCA

 

DIRE NI UNA SOLA PALABRA A NADIE!...!TE LO JURO!

 

-!bien, muy bien!, nadie podría entender que haz

 

gozado hasta desvanecerte, dirán que no sabías

 

lo que querías, que yo te violé, que te obligué,

 

nadie te escuchara aunque les digas que me amas,

 

te dirán que estas confundida, que no sabes lo

 

que quieres y ya conoces a tu papá y lo

 

impositivo que es, y a tu mamá que no quiere

 

tener problemas... estamos solos en esto y no

 

necesitamos a nadie metiéndose entre los dos,

 

eres mi mujer aunque no lo sepa nadie y eso me

 

lo tienes que respetar.

 

-!nunca diré nada amor, aunque me torturen!

 

-!ja,ja,ja!

 

-... Roby... ¿te casarás conmigo cuando sea

 

mayor de edad?

 

-... si pudiera me casaría contigo ahora...

 

Me abracé a él. La sola promesa de matrimonio me

 

hacía más dichosa de lo que en toda mi corta

 

vida lo había sido. Me cargó y me sumergió en el

 

agua tibia de la tina, él también se metió. Me

 

puso de espaldas hacia él y empezó a enjabonarme

 

con sumo cuidado, me estaba bañando como a una

 

nenita, se enjabonó él también, no sentía dolor

 

en ni en el ano ni en la vagina, tampoco me las

 

había enjabonado. Luego se enjuagó el primero,

 

cuando hubo terminado empezó a quitarme el jabón

 

a mi también. Cuando terminó me envolvió con una

 

toalla y me secó con cuidado, retiró la toalla y

 

me cargó. Me llevó hacía la cama, me dejó a un

 

lado y me dió una toalla pequeña para que seque

 

alguna parte que se hubieran humedecido de mi

 

recogido cabello, retiró la sábana, había una

 

solera que limpió con la sábana sucia, puso

 

sábanas limpias y ordenó la cama. Saqué mi

 

camisón de dormir de Barbie, cuando la vi me

 

pareció ridículo que me gustara en mi "nueva

 

vida", pero Roby me hizo dejarla en su lugar,

 

diciéndome:

 

-a mi me gustas más desnuda que con ropa, además

 

me falta secarte el chochito y ponerte algo de

 

crema para que en un par de días ya no lo

 

necesites más..., échate en la cama y abre las

 

piernas, déja que vea mi coñito y tu huequito de

 

atrás para secarlos.

 

Así lo hice y lo esperé con las piernas bien

 

abiertas, ya no sentía tanta verguenza, trataba

 

de meterme en la cabeza que no debía tenerla con

 

mi marido: soy su mujer -me decía a mi misma. El

 

recogió el pote de crema, volteó y me miró, y me

 

hizo sonrojar nuevamente.

 

-... tienes la vagina más linda que he visto...

 

antes la tenías como una rosa en botón... ahora

 

está abierta... a florecido y está muy

 

enrojecida con sus pétalos muy inchados... te la

 

voy a secar para ponerte más crema... pero creo

 

que no usaré toalla porque te va a raspar un

 

poquito... me provoca usar otra cosa... aunque

 

creo que no es la solución porque te mojarás

 

más...

 

Se tendió sobre la cama y empezó a lamer toda

 

esa zona de adelante hasta atrás, yo sentía

 

riquísimo, al darse cuenta de mi estado

 

nuevamente febril, se empezó a reir.

 

-loquita... eres insaciable... como yo... mejor

 

lo dejamos, no quiero que te me enfermes, mira

 

como me tienes, estoy empalado de nuevo, mejor

 

te pongo la crema y a ver si dormimos algo,

 

trata de descansar porque apenas abra el ojo te

 

montaré de nuevo y lo haré todo el día.

 

Me puso la crema como pudo, metió su dedo por

 

detrás pero yo no sentía nada más que

 

excitación. Terminó y se metió bajo las sábanas,

 

se puso y me puso de costado y me subió un poco

 

más arriba que él, con mis senos a la altura de

 

su boca, y empezó a chuparlos, y me dijo:

 

-así vamos a descansar de ahora en adelante, a

 

la hora de dormir yo seré tu bebé y me vas a dar

 

el pecho para que yo pueda dormir tranquilo...

 

aunque no sé como, si cuando tengo el pezón en

 

la boca me erecto inmediatamente... ja,ja,ja;

 

bueno, vamos a descansar porque si seguimos te

 

puede dar algo, es mucho para tu primera vez,

 

así que intenta dormirte y yo haré lo mismo.

 

Eran casi las cinco y treinta y seis de la

 

mañana en el reloj del velador; apagó la luz y

 

así, desnudos, con su brazo alrededor de mi

 

cintura y mi pezón en su boca, queria que yo

 

pudiera dormir, lo que en ese momento me parecía

 

imposible, pero no sé en que momento a pesar de

 

la excitación se fue haciendo la noche dentro de

 

mi cabeza y empecé a caer en un delicioso y

 

profundo pozo muy obscuro.

 

No sabía cuanto tiempo había pasado, pero una

 

tenue luz se veía al final del pozoy lentamente

 

empecé a emerger fuera de la obscuridad, en mi

 

cabeza se mezclaban escena de lo ocurrido el día

 

anterior, y claramente sentía la excitación y el

 

placer que había vivído y que me parecia un

 

precioso sueño, solo un sueño. Pero era un sueño

 

muy real, dentro de ea obscuridad sentía como su

 

lengua recorría nuevamente los pliegues de la

 

vagina y como me latía desenfrenadamente, era

 

delicioso.

 

Recordé como fuí penetrada, y lentamente

 

recreándome en ello sentía como su duro pene se

 

metía lentamente dentro de mi haciéndome suya

 

otra vez, y nuevamente ese suave vaivén, ese

 

mete y saca exquisito que me provocaba súbitas

 

erupciones de placer, era el mejor sueño de mi

 

vida, nuevamente me sentía cabalgada, pero ahora

 

suavemente y no con ese movimiento frenético de

 

la pasión desbordada; era tan real que hasta

 

sentía la presión de su cuerpo sobre mi, en mi

 

cabeza no queria despertar porque temía

 

encontrarme al abrir los ojos con mi habitación

 

llena de muñecos y de cortinas con cintas rosa,

 

pero a la vez, ansiaba despertar y que todo lo

 

sucedido solo hubiera sido el sueño más

 

placntero y salvaje que en mi vida hubiera

 

tenido, pero ¿cómo había podido imaginar

 

semejantes escenas, si antes ni siquiera me

 

había detenido a pensar en el sexo salvo para

 

las clases de puericultura y la maestra no había

 

sido explícita en sus explicaciones?, ahora si

 

temía despertarme, no quería salir de ese sueño

 

hasta que no tuviera la seguridad que estaría en

 

mi cama, pero a la vez quería que todo hubiera

 

sido realidad, todo era tan confuso, solo queria

 

tener tiempo para pensar, para darme cuenta de

 

todo lo que había pasado y volver a la

 

racionalidad; pero otra vez me estaba deslizando

 

por la resbaladilla del placer, esa resbaladilla

 

que me alejaba de todo pensamiento racional, y

 

que solo permitía el paso de sensaciones y

 

emociones, que alejaba las culpas y las

 

amontonaba en un rincón lejano de mi memoria

 

esperando por un momento de cordura, en ese

 

rinconcito donde estaban muy serios mi padre y

 

mi madre que miraban desaprobatoriamente, otra

 

vez estaba allí, sola, siendo dominada

 

absolutamente por la pasión y el placer, pero

 

también por el amor que sentía me invadía por

 

quien era mi dueño absoluto; era hora de

 

enfrentar la realidad y debía intentar abrir los

 

ojos aunque desapareciera todo el placer que

 

estaba sintiendo en ese sueño en el que era

 

poseída tiernamente, y donde el placer espantaba

 

esa sensacción de dolor muscular por todo el

 

cuerpo como si hubiera corrido la maratón sin

 

estar preparada para ello.

 

Pero ese sueño era muy poderoso, demasiado real,

 

me recorría las venas como corriente eléctrica,

 

y me impulsaba a mi propio movimiento; me decidí

 

y abrí los ojos y realmente estaba siendo

 

cabalgada por mi dueño. Tenía las pierna muy

 

abiertas recibiendo los embates de su sexo,

 

empujándo y saliendo en una fricción placentera.

 

Al principio, al constatar la realidad me

 

invadió un sentimiento de desesperación ("que

 

cosa tan terrible he hecho!"), queria llorar,

 

pero Roby al ver mis ojos llenarse de lágrimas

 

empezó a besarme, y lo hizo de esa manera única

 

que solo el sabía, esa que espantaba tristezas y

 

convocaba pasiones, esa que alejaba todo mal

 

pensamiento y me conectaba al placer, y la

 

desesperación empezó a ceder y huir, y mi cuerpo

 

empezó a moverse al compás de su cuerpo, en esa

 

danza erótica que precede a la convulsión que

 

provoca el placer. El sabía todo lo que me

 

pasaba y sabía como mantenerme donde el queria,

 

para él era solo tiempo para que yo asimilara

 

sin remordimientos la idea de esa nueva vida que

 

ya había empezado a vivir. Ahora y con los años

 

descubrí que todo lo había planificado para

 

llevar a una chica de casi catorce a asumir la

 

responabilidad de haberse iniciado sexualmente

 

con un hombre de casi cuarenta años mayor, lo

 

que viví fué delicioso, pero no fué mi

 

responsabilidad.

 

Todo tipo de pensamiento huyo cuando llegué al

 

orgasmo, una vez llegada a ese punto, cuando me

 

vió vencida y laxada Roby sacó su pene de mi

 

vagina y lo puso entre mis senos apretujando su

 

pene entre ellos, me dijo:

 

-a esto que vamos a hacer le dicen "una cubana",

 

voy a terminar entre tus pechos, aprieta tus

 

senos que voy a empezar... tienes que tomar

 

leche para el desayuno bebé...

 

Y empezó a friccionarse entre mis senos hasta

 

que entre gemidos llegó su placer y empezó a

 

expulsar semen, caía sobre mi cuello y rostro el

 

me pedía que me lo tome

 

-!vamos nena, aprovecha y no dejes una gota...

 

toma la lechita de tu marido!, !limpia bien tu

 

pene!

 

Lo hice y me gustaba, deje muy limpio su pene y

 

también lo deje en camino a una nueva erección.

 

-!buena chica!, !eres muy inteligente aprendes

 

rápido amor!, !a este paso serás mejor que la

 

mejor puta de este país,... ja,ja,ja...!

 

Descansamos una rato y nos dimos una ducha

 

juntos, no dejabamos de abrazarnos y besarnos.

 

Yo era más bajita que él, medía a los catorce

 

1.69 cm. pero Roby era tan alto como mi padre,

 

media 1.87 cm., me cargaba como una pluma, me

 

penetró en la ducha, parados, me sostenía

 

mientras yo lo rodeaba con mis piernas, fué muy

 

excitante, llegué como tres veces, no podiamos

 

terminar de bañarnos, ya estabamos arrugados de

 

tanto mojarnos.

 

Casí al mediodía nos sentamos a tomar desayuno,

 

el tenía puesto solo una toalla alrededor de la

 

cintura y yo una alrededeor del cuerpo, pero

 

cuando nos sentamos a la mesa me quitó la toalla

 

y también me la puso a la cintura:

 

-me gusta ver tus hermosos senos, si yo pudiera

 

te pasearia por la playa, toda desnuda para que

 

vean la mujer que tengo.

 

Eso me hizo reir y sentir como una reina, al

 

menos yo era su reina. Era tan delicado y

 

caballero conmigo me atendía como a una bebé, no

 

permitía que hiciera nada, ni siquiera llevar

 

los platos al lavadero:

 

-deja todo... yo lo haré... tu nunca lo haz

 

hecho y no te he traído acá para eso... tu única

 

ocupación de ahora en adelante cuando estes

 

conmigo será obedecerme y estar linda para mi...

 

solo ocupate en hacerme felíz... esperame en la

 

cama que voy a cambiarte y ponerte la tanga y el

 

bloqueador, vamos a la playa

 

Regresé a la habitación y saqué la ropa y el

 

bolso de playa, estaba metiendo las cosas allí,

 

cuando el regresó y me dijo:

 

-!te dije que me esperaras!, tú eres mi muñeca,

 

yo te atenderé, tu solo: o-be-de-ce,

 

¿entendiste?, solo tienes que obedecerme siempre

 

y no habrán problemas.

 

Sacó la tanga, abrí las piernas para que me

 

pusiera la parte de abajo, ató las cintas,

 

acomodó mis nalgas aprisionando la tela y se

 

detuvo a acariciarme atrás lo que provocó que me

 

excitará por ene vez, se empezó a reir; me puso

 

la parte de arriba, ató las cintas y acomodó los

 

senos, también se detuvo a acariciarlos y

 

besarlos, tenía una verdadera devoción por mis

 

pezones:

 

-ahora tienes unos senos deliciosos, no son

 

pequeños pero tampoco grandes, pero en un año

 

más serán mejor de lo que son ahora... y lo

 

mejor de todo es que ... !son míos!...

 

Terminó cuando me provocó un nuevo orgasmo, solo

 

se reía, luego se puso un bañador y salimos, me

 

dijo que solo estariamos una hora, solo

 

nadariamos una rato y después iríamos a comprar

 

comida y regresariamos, y que pasariamos la

 

tarde haciendo el amor, según él, tenía que

 

saciarse de mí porque en casa estaríamos

 

alejados y no sabiamos si estariamos juntos el

 

fin de semana, y debíamos pensar que hacer para

 

solucionar eso, y que yo debía la más interesada

 

en arreglar esa situación porque no iba a

 

aguantar sin sexo.

 

Tenía razón, yo me estaba acostumbrando a una

 

velocidad sin límites al placer y ni bien

 

salíamos a la playa, ya estaba deseando volver

 

para ser amada, mejor dicho para ser sexualmente

 

satisfecha, a esa edad pensaba que mi necesidad

 

de Roby era porque estaba traspasada de amor,

 

tenía que amarlo para necesitarlo de esa manera,

 

tenía que ser mi otra mitad, porque solo las

 

verdaderas mitades podían ser tan felicces; me

 

solazaba pensando que, como él mismo me decía,

 

ninguna "mujer" lo había satisfecho tanto en el

 

sexo como yo, y me decía que tenía que aprender

 

muy rápido todo eso del sexo porque mientras más

 

supiera, más felíz se sentiria mi amado y no

 

podría dejarme jamás, siempre seria mío, porque

 

sólo yo podría darle tanto placer, mientras él

 

estuviera satisfecho y contento, no debía haber

 

nada que yo no hiciera, porque él me amaba

 

tanto, me lo había demostrado con tanta

 

preocupación por mi y con tanto cuidado como

 

tenía en el sexo por ser mi primera vez. No

 

podía ser de otra forma.

 

Nos metimos al agua, igual que el día anterior

 

yo andaba prendida de él, no perdía oportunidad

 

de meterme las manos por todos lados, pero se

 

cuidada que nadie se diera cuenta. Estuvimos

 

como una hora, salimos y nos fuimos a la casa,

 

nos secamos y cambiamos, mejor dicho él me

 

cambió, no sin antes hacerme pasar por varios

 

orgasmos solo lamiendo mi sexo, su erección era

 

grandísima, le pedí que se desahogara conmigo,

 

que de una buena vez me penetrara y eyaculara

 

dentro de mi, pero dijo que no, que tenía toda

 

la tarde y la noche para hacerlo, y que ahora

 

solo había tiempo para "hacerme adicta a él". No

 

entendí muy bien que queria decir eso. Salimos,

 

comimos en un restaurant, compramos comida, y

 

regresamos a la casa; en público no me tomaba de

 

la mano ni del hombro, y lo compramos todo con

 

prisa, pero en el auto de camino de regreso al

 

departamento metía sus dedos en mi sexo.

 

Apenas entramos a la casa, tiró las bolsas a

 

mitad del saloncito y practicamente me arrancó

 

los shorts, no llevaba ropa interior como él

 

queria, me arastró hacia la cama y sin

 

miramientos me penetró, parecía un poseído,

 

cambiaba de posiciones, si bien ya ponía mis

 

piernas sobre sus hombros, al rato me tomaba

 

dsde atrás, o bien de costado; no me daba

 

tregua, estuvo cabalgándome hasta que empezó a

 

atadecer y no paraba, yo ya no podía participar,

 

estaba exhausta de placer solo me dejaba hacer,

 

y eso lo excitaba más, parecía que me estaba

 

violando, bombeaba muy fuerte, violentamente,

 

por momentos sentía algo de dolor, pero eso

 

contribuía a mi placer, él hablaba por momentos

 

y me decía cosas groseras, pero lejos de

 

ofenderme, me encendía y hasta mis orejas

 

sentían orgasmos:

 

-esto te gusta perra..., si que te gusta...

 

naciste para ser una puta... te gusta que te den

 

por el coño... te lo voy a destrozar y luego te

 

romperé el culo... aguantas bien... !como te

 

gusta que te culéen!... no hay duda eres una

 

puta... fina pero puta al fin... disfrutas que

 

te metan la pija por todos tus huecos... !si tu

 

padre supiera que me estoy montando a su

 

nena...!