AY, SOY PRINCESA
[ Lo importante es lo de adentro. (Jack el
Destripador)
]
Ay, que rico
vestirme de mujer y sentir la
maravillosa sensación de no ser hombre sino una
delicada, deliciosa y sensual mujercita.
CONFESIONES
INTIMAS DE ALBERTO
Ay, me fascina
quedarme solo en casa porque es
cuando puedo desahogar mis más íntimos anhelos.
Me quito
rápidamente toda mi ropa de hombre y
comienzo mi transformación, que rico es
depilarme completamente todo mi cuerpo, y luego
aplicar en mi piel cremas suavizantes para
eliminar todo vestigio de masculinidad, para
luego vestirme de mujer y así sentir la
irrefrenable
y deliciosa sensación de ser chica.
Me encanta el
ajuste perfecto de los pantys
metidos bien rico en mi culito y el ajuste
delicioso de las pantimedias en mis piernas.
Además me
siento rico sintiendo las tiras
apretaditas del corpiño alrededor de mi torso, y
como las medias ajustaditas levantan mi culito.
Huy, que rico
además cuando me pongo un
minivestido negro bien lindo de tela muy suave y
delicada, entallado en mi cinturita y de falda
amplia
supercorta o blusita estraple de lycra
semitransparente y minifalda también de vuelo
tan cortita, que permita ver mis delgadas y
lindas piernas realzadas con las medias veladas,
el encaje blanco de las enaguas y la parte
sensual de mi culito apenas cubierta por los
pantys.
Me encantan las telas suaves de colores
claros como el blanco, rosa o amarillo porque
son semitransparentes y así se alcanzan a
traslucir los pantys y el sostén, lo cual me
hace sentir muy femenina. Ah! Todo esto lo
complemento con unos zapatitos de tacón alto con
correas y hebillitas que dejen ver los dedos de
mis pies pintados con esmalte y la punta de las
medias veladas que son tan femeninas.
Como no me
siento hombre, me dejé crecer el pelo
para
poder peinármelo con secador, que tome
volumen y luego con rulitos ensortijarlo bien
lindo para que enmarque mi rostro y así verme y
sentirme más mujer. También me dejé crecer las
uñas de las manos para arreglármelas como las
mujeres y pintármelas con esmalte rosado
intenso. Ay, como me siento de rico con solo
escribirlo. (imaginen cuando lo he
hecho de
verdad, que son muchas veces).
El complemento
de todo esto es maquillarme el
rostro
de tal forma que desaparezca cualquier
rasgo masculino. Para esto soy toda una experta,
me consiento mucho frente al espejo antes de
empezar, me mando besitos, me lanzo miradas
coquetas y femeninas, le digo a la imagen del
espejo lo linda y loquita que es, luego, después
de afeitarme cuidadosamente para no dejar rastro
alguno de barba, comienzo por aplicarme la base
que elimine las imperfecciones de mi piel, luego
me
pinto el contorno de mis ojos con delineador
negro de modo que resalten bien y la mirada se
vea dulce y provocadora, complemento con
bastante rimel o pestañina que alargue mis
pestañas y las haga ver lindas y femeninas,
después me aplico sombras de colores claros
preferiblemente rosa o azul cielo que iluminan
mi rostro, me depilo delicadamente las cejas y
con un lápiz las dejo delineadas coquetamente y,
luego me aplico rubor en mis mejillas y lo más
lindo
de todo, con lápiz de labios me delineo
femeninamente el contorno de mi boca y me pinto
los labios de color rojo o rosa intenso.
Al final me recojo el pelo largo
con una
pañoleta blanca o floreada de colores claros o
me hago colita de caballo y me coloco una
gargantilla en mi cuello. Luego me pongo unos
lindos aretes de presión en mis orejitas y
listo.
Después me miro
al espejo, doy vueltas
coquetamente para recrearme, contemplo mi lindo
rostro afeminado, mis manos con las uñas
pintadas, me fascina verme con falda, y me la
levanto para verme las enaguas y los pantys, la
dejo caer, la siento, admiro mis piernas que se
me ven lindas con las medias veladas, me doy
vuelta para mirarme por detrás, contemplo el
brasiere debajo de mi blusita, y no puedo creer
que esa delicada, femenina y preciosa mujercita
que veo reflejada en el espejo, sea yo. ( para
nosotras
las travestis el espejo es una parte
esencial de nuestra vida).AAAAy, que rica
sensación de feminidad, que felicidad de verme y
sentirme del otro sexo, de no sentirme hombre,
de tener anhelos y deseos de mujer, de sentir en
mi pene apretado por los pantys el delicioso
placer de no ser varón, sino una delicada, bella
y sensual mujercita, de caminar coquetamente con
mis tacones altos, de tener ademanes femeninos,
de sentarme como si fuera mujer, de sentarme al
baño, de leer revistas femeninas de moda con los
últimos trucos de maquillaje, catálogos de ropa
interior femenina, en fin de olvidarme
totalmente
de mi sexo masculino para sumergirme
deliciosamente en la sensación de ser mujer.
Y cuando estoy
así travestido, vestido de mujer,
comienzo a experimentar un cambio maravilloso en
mi sexualidad. Ya no soy hombre, sino Marybel la
linda loquita, que debió ser mi verdadero
nombre. Mis deseos son deliciosamente femeninos,
quiero ser acariciada y deseada como mujer.
Quiero sentir
los tibios, tiernos y apasionados
besos de un hombre en mis labios femeninos, en
mi cuello, en mi espalda para que me sienta
estremecer de emoción. Deseo ser acariciada
sensualmente por las fuertes manos varoniles,
ser abrazada, que sus manos me levanten la falda
y se introduzcan por mis pantys hacia mis
nalgas.
UUUUUYYY....
que rico me siento, mientras mis
brazos se cuelgan de su cuello y soy yo ahora la
hembra que, enloquecida de placer, lo beso con
pasión.
Hasta aquí,
casi todo lo que he narrado ha sido
muchas veces una maravillosa realidad, que me ha
hecho vibrar de delicioso placer en la casa, en
la oficina y hasta en la calle, (porque varias
veces he salido vestido de mujer) para que el
mundo sepa como soy en realidad. Cuando he
salido a la calle en la noche, ha sido muy lindo
porque antes de salir me da un miedo terrible de
que me descubran, pero al mismo tiempo el deseo
de hacerlo es delicioso. Cuando ya estoy afuera
me
parece que no resistiré en mi pene atrapado
por el panty, el inmenso placer de lo prohibido.
Disfruto
deliciosamente el frío de la brisa que
sube
por mis piernas y por debajo de mi falda,
disfruto caminar coqueta y afeminadamente,
disfruto pasar frente a una vitrina y ver mi
reflejo de mujer en los vidrios, disfruto
detenerme frente a una vitrina de ropa interior
femenina y contemplar extasiada los brasieres,
los lindos calzoncitos que quisiera ponérmelos
todos, las enaguas tantos encajes, tantas telas
lindas y delicadas, los babydolls las medias
veladas,
me siento libre, femenina, decidida a
todo. De pronto una ráfaga de viento me levanta
la falda repentinamente y yo, en un acto reflejo
de mujer trato de contenerla, pero al instante
me doy cuenta que es una más de las maravillas
de mi condición de mujer, que aumentan el placer
y mi coquetería con los hombres que atentos
esperan ver mis calzones, disfruto sentarme en
una banca de parque y cruzar mis piernas
coquetamente de tal forma que la falda se me
suba
y se vean mis parte íntimas, que rico es
todo eso y que fascinación tan grande tengo por
el delicioso placer que siento en mi verguita.
Pero siento otras
cositas...., que me excitan
muchísimo, pero son tema de otra carta.......