El Campamento de colonias (I).
La partida.
El autocar salió puntualmente a las seis de la mañana, una
nueva temporada de campamentos acababa de empezar, el destino era una casa de
colonias para Scouts
junto a un lago, mi grupo estaba
formado por 7 monitores y 28 chicos y chicas de entre 17 y 19 años, mi nombre
es Liliana y soy una de las monitoras, de
hecho este era el primer año que
ejercía de monitora pues otros años iba en calidad de campista. Juan era mi
novio, tenía 29 años y era monitor desde hacía
dos, en el campamento del año
pasado nos liamos, y hasta hoy esta durando nuestra relación, yo tengo 24 y si
quería que pasáramos juntos aquellas vacaciones
tenía que ser como monitora pues no
le había tocado ir con los chicos mayores como el año pasado.
En el grupo de 17 a 19 años era normal que en los
campamentos se iniciaran muchas relaciones, más o menos serias, de las seis
chicas que compartimos cabaña
el año pasado sólo yo había
mantenido el novio durante tanto tiempo, aunque 5 perdimos la virginidad en el
campamento aquel año, con algún monitor, como
yo, o bien con otros compañeros Scouts.
El trayecto, que dura casi seis horas, sirvió para ir
conociéndonos los monitores, pues veníamos de distintas agrupaciones escoltas,
a parte de Juan y yo,
había dos chicas mas (Ana y Carla)
y tres chicos (Carlos, Pedro y Javier), de hecho solo conocía a Javier del año
pasado, era muy peludo y le apodaban
el "oso", también era el
mayor de todos y un poco el Jefe de expedición.
Con respecto a los chicos, de una manera intencionada se
procuraba al hacer los grupos que fueran igual número de chicas que de chicos,
así se fomentaban
mejor las relaciones entre ellos en
aquella etapa adolescente, me fijé que aunque había diferencias de hasta dos
años físicamente no se notaban mucho.
De una manera instintiva se fueron sentando al llegar los
chicos con los chicos y las chicas con las chicas, ellos cantaban canciones
propias de las viajes
en autocar mientras ellas se
dedicaban más a cuchichear entre ellas sobre los chicos (igual que hacía yo
años anteriores), me fijé en un muchacho en concreto,
debía tener sobre los 17, estaba
callado, sentado en la parte de delante, pregunté a "oso" por él y me
explicó que no era muy popular entre sus compañeros,
sus padres le obligaban a asistir a
los campamentos y él no se integraba, además físicamente era poca cosa por lo
que los chicos no querían compartir con
él los juegos de carácter
deportivo, nuestra labor era conseguir que se adaptara al grupo y que fuera
admitido por el resto de compañeros.
Después de un par de horas, el silencio reinaba en el
autocar, al salir tan pronto hizo que los muchachos se durmieran casi todos,
solo Enrique (el chico
solitario) seguía despierto, estaba
leyendo un libro. Me acerqué a él y me senté a su lado, levantó la cabeza del
libro y le saludé
- Hola, ¿cómo estás? - Hola, bien;contestó - ¿Qué lees? - "Escupiré sobre vuestra
tumba" de Boris Vian
Me quedé sorprendida, es un libro que había leído yo hacía
unos meses, y si no recordaba mal me pareció bastante fuerte, con algún
capítulo con descripciones
muy eróticas, intenté no darle
importancia...
- Y ¿te está gustando? - Bastante; contestó- ¿lo has leído?
- No; contesté algo avergonzada de haberlo leído - Es un poco
"picante", pero me gusta este
tipo de literatura - Ya... -no
sabía qué decirle, no estaba preparada para tratar de esos temas con un
adolescente de 17 años
- - - ¿Quieres que te lo deje cuando acabe? - Bueno, ¿crees
que me va a gustar? Igual me escandalizo -dije esbozando una sonrisa - Seguro
que sí, pero escandalizarse
un poco tampoco es malo -diciendo
esto me guiñó un ojo y sonrió.
- - Desde luego, para ser poco popular con los chicos sabía
entrar a las chicas, entonces cerró el libro y se incorporó para ponerlo en la
bolsa que tenía
en la parte de arriba, casi di un
grito de sorpresa al ver el tremendo bulto que tenía en su pequeño pantalón
corto de Scout, aún no sé cómo me contuve,
me dio la impresión que era el
paquete más grande que había visto nunca, me puse un poco para atrás, pues
prácticamente lo tenía a un palmo de la cara,
después de dejar el libro se volvió
a sentar, comenzó a contarme que no era la primera vez que iba de campamento
pero que no le gustaba, que sus padres
le obligaban, que le gustaba más
estar en casa con el ordenador o leyendo un libro que ir de excursión. Yo me
limitaba a contestarle con monosílabos y
hacía un esfuerzo por no mirar
hacía abajo, juraría que la punta de su polla sobresalía por la pernera del
pantalón, no estaba segura de lo que había visto
pero de repente me había excitado
mucho, ya dice Juan (mi novio) que me cuesta muy poco ponerme a tono, pero si
era cierto lo que me había parecido ver
no era para menos que ponerse cachonda perdida. Con la excusa de que quería dormir un
poco me levanté y fui a mi sitio, me senté y cerré los ojos, una
gran polla apareció en mi mente y
no podía dejar de pensar en ella, por fin me dormí.
- - - ¡Despierta! ¡Hemos llegado! -me estaba zarandeando
Juan mientras me hablaba. - ¿Qué? ¿Cómo? -desperté sobresaltada - Que ya hemos
llegado, espabílate
que hemos de organizar todo - Sí,
de acuerdo
- - Al ir a levantarme noté mis braguitas mojadas, el sueño
que había tenido, aunque no lo recordaba bien, había sido muy erótico. No
conseguía recordar
con quién había soñado, con Juan o
con Enrique. Anudé un jersey a la cintura pues temía
que la mojadura hubiera traspasado el pantalón corto por detrás,
y comencé a ayudar a los chicos a
sacar sus mochilas del maletero, me propuse a mí misma comprobar que la polla
de Enrique no había sido imaginación mía,
ya se daría la oportunidad en los
días sucesivos de espiarlo en las duchas o en el dormitorio.
- - Las cabañas eran de 7 personas, un monitor y 6 Scouts, La única mixta fue la mía, me instalé en ella junto
con dos monitores (Pedro y Carlos), Enrique
y otro chico algo gordito que
tampoco era santo de la devoción de sus compañeros y un par de chicas (después
me enteré que las otras no querían dormir
con ellas pues decían que eran
lesbianas). No pude evitar pensar que durmiendo juntos no me faltarían ocasiones
para espiar a Enrique.
- - Javier, el "oso", nos dio unos pequeños
consejos a los monitores en la primera reunión que tuvimos, éramos novatos
exceptuando a Juan y Carla que era
el tercer año que venían, cuando
llegó al tema del sexo nos dijo que había que actuar con naturalidad, que era
normal en aquellas edades el despertar sexual
de los adolescentes y debíamos ser
tolerantes; hasta cierto punto, claro.
- - Pronto se hizo la hora de ir a dormir, por ser el primer
día todos íbamos cansados, por lo que después de cenar nos recluimos en
nuestras cabañas respectivas
con la idea de estar frescos para
mañana. Me acosté esperando a Juan, llevaba todo el día caliente por culpa de
Enrique y me apetecía mucho estar con él.
Tardaba en venir, casi sin darme cuenta mi mano bajo hasta
la vulva y comencé a acariciarme, procuré ser lo más discreta posible pues
aunque estábamos
a oscuras, podía oír a las dos
chicas cómo susurraban una conversación y no dormían, no podía entender lo que
decían, sólo eran murmullos, mis dedos ya
se perdían por dentro de las
braguitas que llevaba puestas cuando los susurros de las dos chicas se
convirtieron en ahogados gemidos, mis ojos ya se habían
acostumbrado a la oscuridad y pude
distinguir como en la cama de una de ellas había dos cuerpos, deduje que serían
ellas dos y que los rumores de lesbianismo
serían ciertos, al oírlas mi
calentura fue en aumento, me acariciaba los pechos e introducía mis dedos en mi
coñito muy mojado. No pude evitar un ligero
suspiro cuando llegué al orgasmo,
pero ni me oyeron enfrascadas como estaban entre ellas, los demás dormían.
- - Alguien picó a la ventana, era Juan, me bajé de la cama
sin hacer ruido, las dos chicas pararon, pasé a su lado y las miré, nuestras
miradas se cruzaron
unos segundos, salí al exterior y
allí estaba mi "macho".
- - Sin decir nada me besó, nos dirigimos a la cabaña del
embarcadero, yo necesitaba una polla urgentemente, así que en cuanto entramos
me arrodillé y de
una vez le bajé el short hasta las
rodillas, su pene estaba semi erecto y me lo metí en
la boca, comencé a succionar y noté cómo aumentaba rápidamente
de tamaño, la chupaba y lamía
frenéticamente, tenía ganas de sentir la leche caliente en mi boca, pero Juan
me hizo parar y se estiró en suelo, adoptamos
una posición de 69, volvía a
mamarla mientras él pasaba su lengua y metía sus dedos en mi raja, notaba como
su lengua entraba dentro mío y cómo con sus
dientes aprisionaba mi clítoris y
lo mordisqueaba, mis flujos mojaban su cara, me estaba corriendo una y otra vez
cuando arqueando la espalda y con un
espasmo soltó su descarga en mi
boca, la tragué toda pasando mi lengua por su polla y recogiendo hasta la
ultima gota de leche. Me estiré a su lado y me
abrazó
- - - ¡Sí que te sientan bien los campamentos! -dijo - Llevo
todo el día deseando estar contigo, cariño - ¿Que te ponen caliente los Scouts? -sonrió - No
seas tonto, sabes que sólo me
gustas tú - Mal hecho - ¿Cómo? -dije sorprendida - Digo que mal hecho que sólo
te guste yo, verás cuando estamos en casa
me encanta ser tu novio y ser fiel
y que tú también lo seas, pero aquí es un problema, ahí demasiadas tentaciones.
- ¿Qué dices? ¿Me engañarías con otras
de aquí? - No se trata de
engañarte, sino de disfrutar de la juventud que nos rodea. Te propongo un trato.
- ¿Cuál? -me estaba dejando atónita con lo que
me decía - Tú sabes que me vuelves
loco, pero te propongo que los 10 días que vamos a estar aquí disfrutemos al
máximo con quien queramos, sin celos ni
malos rollos. ¿Qué te parece? -
¡¡¡VETE A LA MIERDA, CABRÓN !!!
- - Me levanté y me fui casi corriendo, el muy cerdo
pretendía que le dejara follar con quien quisiera y después volver conmigo como
si nada. Entré en la
cabaña y me acosté, ahora sí
dormían todos, cada uno en su cama, estuve un rato llorando hasta que me dormí.
- - Primer día. - - Por la mañana, Carlos vio la cara que
hacía yo y me preguntó si me encontraba mal, le dije que no había dormido bien
y me aconsejó que
descansara un poco, él se
encargaría de mi trabajo con los chicos, me quedé sola, pensaba en lo que me
había dicho el cabrón de Juan, decidí no volver
a salir con él nunca más, y a
partir de aquel momento ya sin novio desde luego que me follaría a quien
quisiera. Al cabo de media hora entró "oso" en la
cabaña, Carlos le había dicho que
no me encontraba bien, se acercó a mí. - -
- Cómo estás -dijo - Bien, no te preocupes, en unos momentos
saldré - Quieres contarme algo, soy el mayor y si puedo ayudarte... - Quizás sí
que debería
pedirte consejo - A ver, dime. Qué
pasa - Sabes que era la novia de Juan. ¿No? - Sí - Pues ayer me propuso dejar
de serlo durante los días que estemos
aquí para así tener libertad para
hacer lo que queramos y con quien queramos, el muy cerdo... - Y ¿has pensado
qué vas a hacer? - Por supuesto dejarlo,
así ya será libre, que folle con
quien quiera - Pero ¿volverás con él después? - ¡¡¡NOOO!!! - Piénsalo bien, tal
como lo veo yo es mejor decírtelo como
te lo dijo que engañarte sin que te
enteres, y a mí me consta que él te quiere... - Y yo qué hago, ¿follarme todo lo
que encuentre también? - Si es lo
que quieres, ¿por qué no? - Me
sorprendes - Cada año, chicos y chicas se juntan en estos campamentos,
muchísimos de ellos se inician aquí sexualmente,
por qué los monitores van a ser
distintos, no seas tonta, disfruta lo que puedas y cuando vuelvas a la ciudad
decide si quieres volver con él o no. - Quizá
tienes razón, lo pensaré cuando
vuelva, me voy a divertir mientras esté aquí. - Pues venga, arréglate y sal, te
esperan las chicas.
- - Durante el día en estas acampadas se suelen realizar
caminatas, competiciones deportivas, concursos culturales en fin, lo normal en
estas situaciones,
vi a Juan
dos o tres veces durante el día, pero no le dirigí la palabra, me di cuenta que
ente los chicos y chicas enseguida se habían formado pequeños
grupos, las "Les" de mi
cabaña (las llamaré así), eran inseparables, otro grupo lo formaban 5 o 6
chicos solos, otro era mixto de 8 o 9 entre chicos y
chicas, otro eran chicas solas, y
Enrique y "gordi", (así apodaban a Eduardo,
el chico algo gordo), también iban juntos. Entre los monitores enseguida
noté que Ana y Pedro se llevaban
muy bien así como Carla y Juan (mi ex), Carlos se acercaba a mí en cada ocasión
que podía, no cabía duda que yo era su
objetivo, "oso" era el
único que no parecía tener necesidad de compañía.
- - Por la tarde, después de comer, estábamos todos
descansando junto al lago, aprovechando las sombras de la arboleda, tenía ganas
de ir al servicio, me
dirigí a los lavabos, cerré la
puerta tras de mí y me senté en la taza, había alguien debajo de la ventana del
baño, oía unos ruidos que no dejaban lugar
a dudas, a alguien se la estaban
chupando, me puse de pie en la taza y casi me caigo al ver la escena que tenía
lugar allí, "oso" estaba apoyado contra
la pared mientras dos niñas le
chupaban la enorme polla a la vez, pugnaban entre las dos por tener dentro de
sus boquitas el gran aparato de Javier, ahora
entendía que lo de "oso"
no era sólo por el pelo que cubría su torso, mientras una chupaba la otra
pasaba la lengua por los huevos y el trozo que a la
otra no le cabía dentro, él con los
pantalones en los tobillos, y ellas dos completamente desnudas formaban un
cuadro impresionante, las dos chicas se
acariciaban sus coñitos con muy
poco vello, masturbándose mientras tragaban alternativamente de aquella polla
magnifica, él mientras acariciaba una teta
de cada una pellizcando los
pequeños pezones que se podían apreciar muy duros, eran la culminación de unos
pechos pequeños pero bien formados que cimbreaban
a cada acometida de Javier.
Mientras tenía lugar esto, yo empecé a masturbarme, abrí un poco las piernas y
con cuidado de no caer empecé a pasar mi mano
y a meter mis dedos en mi coño, no
tardé en correrme, casi a la vez que "oso"
y las dos nenas. Limpiaron bien la polla de Javier con las lenguas, en su
cara se veían claramente los restos de semen que las habían
salpicado, sentadas más que arrodilladas, exhaustas por el placer que habían
tenido, las dos
chicas pasaban ahora las lenguas
por la cara de la otra limpiando los restos de la corrida mientras Javier que
las cogía por las cabezas las guiaba hasta
que se encontraron las bocas y se
fundieron en un beso. Bajé de mi posición, me subí el tanga y los pantaloncitos
y salí al exterior, disimuladamente di
la vuelta a los servicios y
encontré a las dos chicas solas vistiéndose, Javier me debió oír y desapareció
en unos segundos. Vi a las dos chicas con
detenimiento,
una era Juani
de 17 años y la otra Marga de 18, empezaban pronto a saborear el sexo pensé, no
les dije nada, las saludé como si nada y seguí andando.
- - Me dirigí a mi cabaña, necesitaba una polla con
urgencia, se la había chupado a Juan la noche antes, pero ahora la necesitaba
entre las piernas, pensé
en ir a buscar al cabronazo de
Juan, pero mi orgullo me lo impedía. Al entrar encontré a "gordi" estirado en la cama durmiendo, sólo llevaba
puesto el
calzoncillo, no me atreví a mirar
debajo, pero no parecía tener la polla demasiado desarrollada, cogí una toalla
y me dirigí a las duchas, -lo arreglaré
con una ducha fría- pensé.
- - Llegué y me desnudé, creía estar sola, sin preocuparme
en taparme me fui hacía el chorro de agua, una voz me sobresaltó: - -
- Hola - ¡Qué susto! Hola, Carlos, no te había visto -ya era
tarde para taparme, mi tolla había quedado fuera en el vestuario. - ¿Tienes
calor? - Sí un
poco, por eso he venido a ducharme
- No te importa que esté yo, ¿no? - No, que va, además tú estabas antes, si
quieres salgo - ¡Qué dices! Quédate y dúchate,
esto es muy grande y cabemos de
sobras -dijo riendo - Vale -lo mire de arriba a bajo, tenía un cuerpo bien
formado, y su pene colgaba flácido pero se intuía
que en erección era de buen tamaño.
- ¿Quieres que te enjabone la espalda? -dijo - Sí -aún no sé por qué contesté
que sí, sería la calentura de aquellos
dos días - Ven
- - Me acerqué a él, me dio la vuelta y vertió jabón en mi
espalda, sus manos la recorrían en su totalidad, cada vez que pasaban por mis
caderas bajaban
un poco más hasta que ya
acariciaban completamente mis nalgas, noté algo que rozaba mi culo, sus manos
se asieron a mi cadera y me atrajo hacía él, bajé
la mano y me encontré con la verga
que ya estaba tomando proporciones importantes, me di la vuelta, ahora sus
manos acariciaban mis pechos y su polla se
me colaba entre las piernas sin
entrar pero haciéndomela sentir cómo recorría toda su longitud rozando la
entrada de mi cueva, me besó con pasión, su lengua
entraba y salía de entre mis labios
dándome un inmenso placer, me empujó hasta que mi espalda tocó la pared de la
ducha, cogiéndome por los muslos me levantó
y con mis piernas abrazadas a su
cuerpo me dejó caer sobre su tranca que entró hasta el fondo de una sola vez,
grité de dolor al notar aquel trozo de carne
que se había colado directamente
hasta el fondo. Empezó un movimiento salvaje de mete y saca y convirtió el
dolor inicial en placer, cogida a su cuello
lo apretaba contra mis pechos que
con el roce de su cuerpo ya muy duros me proporcionaban un gran placer, él
besaba mi boca y cuello dándome pequeños mordiscos
que me volvían loca. Sus manos me
sostenían por el culo, abriéndomelo a la vez que un dedo jugaba con la entrada
trasera de mi cuerpo por la cual era virgen
y aunque el dedo no era una polla debido
a la estrechez del mismo lo notaba entrar y salir de allí como si fuera un gran
cipote, gemía y gritaba sin parar,
me tenía ensartada hasta dentro del
todo a la vez que su dedo entraba en mi culo frenéticamente, me corrí
violentamente (creo que hasta le mordí en la
lengua) a la vez que noté cómo
oleadas de leche entraban en mis entrañas a borbotones y resbalaban por mis
piernas. Quedamos los dos sentados en el suelo
debajo del chorro de agua que
limpiaba nuestros cuerpos de flujos y sudor, nos miramos y nos besamos
tiernamente. Nos levantamos y nos secamos, entre besos
y caricias nos vestimos y salimos
al exterior de las duchas. Nos separamos y volví a la cabaña, quería vestirme
para cenar.
- - Por fin había echado un polvo en condiciones, la verdad es
que lo necesitaba, lo cierto es que con el único chico con el que había follado
había sido
Juan, con otros no había pasado de toqueteos o alguna
mamada, y me estaba dando cuenta que Juan no era nada del otro mundo, desde
luego con Carlos había
pegado el mejor polvo de mi vida, y
la polla que había visto de Javier era mucho más grande, incluso la de Enrique
(a falta de confirmación) me pareció
más importante. Estaba descubriendo
nuevas posibilidades dentro del mundo sexual, incluso el dedo de Carlos en mi
culo me había hecho experimentar algo
inimaginable antes de aquellos
días. Con estos pensamientos andaba hacía la cabaña cuando a unos 50 metros de
llegar vi entrar en ella a Enrique, pensé
que era la ocasión, deduje que iba
a cambiarse el bañador por ropa larga para cenar, por la noche refrescaba y
había que taparse un poco. Con cuidado me
acerqué a la ventana para espiar
cómo se vestía e intentar verle la verga y confirmar lo que me había parecido
ver el día antes. Tardé unos minutos en
llegar, menuda sorpresa me
encontré, Enrique estaba de pie, desnudo junto a la cama de "gordi", este le chupaba la polla que crecía a ojos
vista, Quique
acompañaba con la mano la cabeza de
"gordi", no era un ritmo rápido pero metía
la polla completamente cada vez, parecía imposible que aquel pollón perteneciera
a un muchacho de 17 años, (rondaba
los 20 cm), y menudas tragaderas tenía el "gordi", desde luego le traspasaba la campanilla y le
entraba hasta la garganta,
lo que tampoco me acababa de creer
es que aquellos dos fueran gays, a Enrique le excitó
el libro de Boris Vian que no es homosexual, y había
visto a "gordi"
mirando a las chicas de una manera
que no dejaba lugar a dudas sobre sus apetencias sexuales, no lo entendía.
Después de unos minutos, aceleraron el ritmo
y apartándose de la cara de "gordi" que se masturbaba con la mano mientras chupaba,
se corrió copiosamente sobre el suelo de la cabaña. No había visto
mal, su polla era impresionante.
Esperé un par de minutos para que se recompusieran y entré en la cabaña.
- - - Hola chicos - Hola Lily
-dijeron los dos al unísono - ¿Preparando para la cena? - Sí, nos vamos a
vestir -estaban los dos con el calzoncillo sólo
- Mejor id así mismo, seríais el
centro de todas las miradas -dije riendo - Se reirían de nosotros como siempre
-dijo "gordi" - Por el bulto del
calzoncillo
no creo que las chicas se rieran de
ti Enrique, las volverías locas sin duda. -dije con la intención de saber qué
pasaba - ¿Tú crees? - A ver, bajaos los
calzoncillos, veremos si me
equivoco -me lo jugué todo a una carta, quería saber si eran gays o no.
- - Se miraron los dos, primero "gordi"
se bajo el slip, su polla aún erecta, pues no se había llegado a correr, dejaba
ver una verga normal para la edad
- - - La tienes muy bien -dije - Normalita - Ahora tú,
Enrique, venga ánimo - Me da vergüenza - No seas tonto, no será la primera que
veo una, y entre vosotros
ya os la habréis visto en alguna
ocasión - al decir esto le guiñe un ojo - Como quieras -se bajó el calzón y
dejó al aire su hermosa polla ya flácida -
La tienes hermosa -no podía apartar la vista de aquel trasto
- Pues a las chicas no les gusto, dicen que soy raro - A mí me pasa lo mismo
-dijo "gordi"-
dicen que estoy gordo y no me hacen
caso - Por que serán unas niñatas que no saben lo que
es bueno, una chica con vuestros aparatos disfrutaría como una
loca - ¿Disfrutarías tú? -dijo de
repente Enrique
- - Por unos segundos quedé pensativa, si respondía que sí
corría el riesgo que me quisieran follar allí mismo y si decía que no podía
crearles un trauma,
aunque después de lo que había
visto hacía un rato, si les gustaban las chicas y se lo hacían entre ellos el
trauma ya lo tenían. Después de todo aquel
día estaba resultando sexualmente
muy activo, ya no venía de aquí y respondí que afirmativamente
- - - Claro que disfrutaría con dos pollas como las vuestras
para mi sola, y si fueran a la vez, mejor - ¿De verdad? - Sí, "gordi" de verdad -mientras hablaba
me acerqué a ellos y los cogí por
los hombros, los acerqué a la cama y sentándome en ella quedé con las dos vergas delante mío. - ¿Vas a chuparnos ?
-
¿Queréis? - ¡¡¡Claro1!! -exclamo "gordi"
- Siiii - dijo Enrique
- - Comencé a chupar la de gordi
primero, que estaba más excitado, mientras pajeaba a Enrique con la mano, iba
alternando las dos pollas en la boca, ellos
tocaban mis tetas
que habían quedado al aire, no tardó mucho en correrse
"gordi". Enrique, que se había corrido
hacía un rato, aguantaba más, me dediqué
a él, casi no me cabía toda en la
boca, recordaba cómo antes "gordi" se la
había tragado entera e intentaba imitarlo pero me resultaba imposible, sin
avisar
de repente soltó un chorro de leche
que entró directa hasta mi garganta y que tragué con gusto. Se la limpié con la
lengua y recogí hasta la ultima gota
que salió. - -
Se sentaron a mi lado y dijeron casi a la vez
- - - Gracias Lily, ha sido
fantástico
- - Continuará...