El despertar de una mujer incompleta

 

Hace tiempo que María Laura no siente el peso de una mirada. El espejo le devuelve una imagen devaluada, un rostro lleno de sombras y decepciones. Se ve

gorda, fané, su cabello perdió el brillo, arrastra cansancio de mujer incompleta. Es odontóloga, anteayer cumplió 38, un hijo de 11 años, pero está peor

que sola.

 

María Laura es una repetidora de historias. Arturo, su marido, es el clon de lo que fue su padre, un disparador de sueños, un depredador de ilusiones. Ambos

pertenecen a la especie de los "in": informado, ingenioso, inútil. Es redactor creativo de ignota agencia pequeña, que sólo aspira a la derivación de trabajos

intrascendentes para las agencias poderosas. Trabaja con dos amigos, un diseñador gráfico y un licenciado en administración, sobreviven con mínimos ingresos,

deben meses de alquiler, perdieron la línea de teléfono, sólo cuidan la computadora, por ahora se aferran al milagro. Se mienten y se deprimen juntos.

 

El día de María Laura es una larga travesía, una epopeya sin final a la vista. A las siete, desayuno para su hijo Ignacio, el tránsito hacia el colegio,

el empalme a su consultorio en obra social. Un bocado a mediodía, cada vez más barato. A las dos a su consultorio, pacientes con honorarios en franco descenso.

Tres veces por semana hace guardia odontológica en institución pública. Retorna a las nueve, acuesta a su hijo, se baña, come todo y mal, suplica para

adentro que Arturo no le venda otro cuento. Tiene instalado, ya, el látigo de la desconfianza.

 

Cansada, desabrida, asfixiada, el sexo se tornó en una actividad descafeinada. Mira el cielo raso y se ve extrayendo muelas, extrayendo las migajas de sus

expectativas, extrayendo plata para el alquiler, para el colegio, para la comida, para sostener un símil de vida familiar.

 

Intenta sonreír y es una mueca. Se celebró en soledad su propio cumpleaños, cuando regresó, tarde, miró fijamente a su marido, lo desconoció. Le pareció

más bajo, con menos pelo, le molestó la marca del malhumor. Le pareció un tipo común. Está pensando hoy como será la vida después de Arturo.