era el mediodía y decidimos que era
la hora de celebrar. Yo no estaba para nada preparada pero Dick
era de darme semejantes sorpresas que me asustaban en
ocacsiones.
Nos fuimos y pasamos por el mismo cementerio para recordar ese día tan grabado
en nuestras memorias. Luego él se detuvo y entramos en la capilla.
En ella los santos estaban inmóviles y estudiamos todo el
sitio. Había gente y se estaba celebrando una misa por el día mencionado. Luego
nos fuimos y
regresamos a nuestra casa, dentro
del cuarto nos recostamos pero como no hubo prisa Dick
dejó que me durmiera mientras me observaba, le agradaba bastante
hacerme ddormir.
En un momento pude sentir como me tomó por la cintura y me dio vuelta, luego
algo muy duro entró como una bestia desequilibrada, haciendome
dar un alarido de terror. Su animal
entró en mi ano sin dejarme ni siquiera pensar en eso, yo al estar dormida
traté de sacarlo porque en un principio
no recordaba ni donde estaba al
despertarme, era el frío algo que me desubicaa porque
pnesaba que estaba quien sabe donde. Y luego mientras
mi mente volvía
en sí y mis ojos derra maban lágrimas del dolor oí
su voz que me dijo: vamos a jugar al abusador sexual, por eso te penetro de
esta forma. Yo no pude decir
nada, dado que el dolor era fuerte
y sentí como un poco de sangre se derramaba de mi recto. él
dijo: en esta fecha tan especial te desvirgué nuevamente
mi amor, yo lloraba y al fín tuvo el orgasmo que yo esperaba que tuviese, se movió
tanto que en ese instante solo sentí el líquido caliente que entraba
a mi recto y se mezclaba con la sangre que iba brotando en gotas pequeñas.