Nos juntamos en la noche a la espera del 17, el tirano del látigo me azotaba mostrándome como mujeres sin intensidad buscaban de sus servicios como lo hacen

las de alta sociedad y ya fuera del servicio, conociendo de ello con los taxi voys. él yacía en la cama y a pesar de saber que ese espíritu iba a poseerlo

se negaba a recibirlo pero siempre esa bestia sin sitio lo tomaba y me penetraba de mil formas. Encendimos 3 velones rojos y bebimos una bebida fuerte,

él giró y ya estaba preparado para recibirlo, quiso hacerme olvidar el haberme mostrado los videos y las llamadas que sus amantes le hicieron en busca

de sexo, ver como ellas eran poseídas sin deseo por él solo maquinalmente como a quien se le paga por sus servicios. Me relató el asco que le daba ver

esos cuerpos no tan jóvenes, sin periodo de crecimiento y con partes sexuales según él muy abiertas en las cuales ya no se puede tener sensación, me dijo:

esas mujeres son a mí lo que a la computadora la papelera de reciclaje, yo no pude reírme me dio repulsión ver como me acostaba con un hombre desalmado,

que no sentía nada por ninguna mujer porque solo sentía necesidad sexual. Pero me guistaba, era mi esclavo, decía: solo decime y yo lo hago y en eso no

puedo quejarme, llegué a lo increíble, el ser poseído por alguien no era algo pedido, pero yo sabía quien era y él las primeras veces tuvo miedo y se enojaba,

no conmigo sino con esa energía a quien iba conociendo. Esa noche con las velas encendidas, el fuego del licor y la mezcla del café con el chocolate empezamos

a besarnos, se subió sobre mí y su lengua frenéticamente me besaba, luego su pene se introdujo en mi bagina mientras sus piernas abiertas posaban sobre

la cama manteniendo todo el peso del resto del cuerpo y se movió deserebradamente tomando mis cabellos al mismo tiempo que su bestia daba vueltas dentro

mío como un perro sin saber donde va. Al fín tuvimos un orgasmo al mismo tiempo y caímos sobre el colchón, luego me puso boca abajo y me tiró el locor

como roseando algo, para luego pasar su lengua por todo mi cuerpo y tiró whisky en mi bagina y en mi culo para luego lamerlos, era intenso el ardor del

alcohol pero fue mas intenso el persibir su lengua entrando en mi ano como entra un sediento a un oasis en el desierto, chupó tanto que yo pensaba que

iba a sacarme un pedazo o sangrarme, fue tanto lo que le causó que empezó a golpearme para luego subrime sobre su cuerpo y dejar que me penetre por quien

sabe número de veces, me hizo tomar la mezcla que hizo con el alcholo y su cemen y yo hice sin negarme, no sabe de hechizos y no me preocupaba ello. Entonces

bebí el whisky con el cemen y el café, tuve un maero muy fuerte y quedé dormida, casi a las 5 de la mañana me desperté y se estaba masturbando, cuando

hacía eso yo sabía como seguía, sin que me diga nada fuí y le subsioné el pene hasta probocarle un orgasmo que lo hizo temblar y me pegó; luego para curar

mi dolor me chupó la bagina y me produjo un orgasmo, luego al ver la alta temperatura de dicho sitio introdujo su bestia y tocó mi punto G, luego no recuerdo,

fueron tantas veces y luego a las 11 con el calor del día y el sol en alto partí, dejando al hombre sin alma solo para volver quien sabe cuando.