Después de un tiempo en contacto por el messenger, Tamara yo, al fin nos encontramos.

Hola! qué tal el viaje?, dijo Tamara.

Un poco largo, y algo agitado al poco de salir, pues debimos meternos en alguna turbulencia, y el avión bailaba mejor que cualquier bailarina persa, por

lo demás, bien.

¡Por dios, qué hermosa te ha puesto, con ese vestido negro, cortito, sin mangas, y ese pelo tuyo, es mejorque me había imaginado!

¡Pues tú no estás nada mal, aunque se te nota cansado, y el traje, del viaje, está un poco arrugaado!

Tomamos un táxi hasta el hotel. Después de los trámites habituales, subimos a mi habitaión. Tamara me ayudó a r un poco el equipaje, aunque, como era muy

poco, bastaron dos minutos para que todo quedara listo.

Nos sentamos a charlar, pregunté qa Taara si deseaba beber algo del minibar, perosólo quiso un poco de agua, y yo tome un botellita de refresco, pues para

mi cansancio, el alcohol vendría peor...

¿Qué tal el día por aquí hoy?

Bastante bueno, diría mejor caloroso, pero no demasiado, ya puedes verlo por mi vestido, para más tarde, puede que sí refresque un poco, no creo que mucho,

y para mañana, dijeron que tal vez lluvia...

bien, espero que los 7 días que voy a estar contigo sean, climatológicamete, bueos, y, amorosamente, mejores...

Tras unos diez o doce minutos de charla sin mayor importancia, de pronto nos quedamos callados. Nuestras manos estaban unidas, en ningún momento se habían

separado, pero ahora, notábamos que, por momentos, la presión que ambos ejercíamos aumentaba y el calor que sentíamos también aumentaba. Sabíamos lo que

vendría, y esperábamos tranquilos, dejándolo llegar por sus pasos contados, pues es lo mejor en estos casos.

Casi sin darnos totalmente cuenta, los dos nos levantamos al mismo tiempo de nuestros asientos, y quedamos frente a frente, muy cerca uno del otro, con

las manos tomadas, con una presión ya muy fuerte...

Tamara vino a mis brazos, inclinó su cabeza sobre mi hombro y yo empecé a pasar mis manos sobre su cabello, que es uno de los placeres más grandes que puedo

imaginar, pues es largo, muy fino, desde la cabeza a hasta la espalda, una y otra vez, así casi dos minutos, o tal vez tres...

Luego empecé a desabrocharle los botones de la remera, y ella hacía lo mismo con mi camisa. Nos ayudamos a quitárnoslas y quedamos, ella con el sugjetador,

y yo sin nada debajo de la camisa.

acaricié sus senos, sus pezones estaban duritos y palpitantes, los besé...

Luego quité su vestido, dejándola en bragas, y ella me bajó lso pantalones. Nos abrazamos así, sintiendo cada uno el calor del otro, apretando, no demasiado,

pero procurando que hubiera la mayor superficie posible de piel en contacto.

No me gusta presumir de pola grande, es como debe ser, y basta, pienso que los hombres que presumen, o es que son muy orgullosos, y quieren presumir ante

los demás, a los que desprecian, o es que no lo tienen...

Luego me tendí bocarriba, con mi nene preparado par el trabajo que habría de hacer, mientras ella se acababa de sacar las bragas...

Lo que siguieó, ¿para qué describirlo? A quien no lo haya experimentado, no le sirven las palabras que pudieran describir este encuentro tan maravilloso,

tan único entre dos personas que se quieren. Los que sí lo conozcn, las palabras les estoban y estropean el gozo tan profundo....