Justino
Las aventuras
de un chico francés de 14 años con
un instrumento
muy peculiar.
Justino era un
adolescente de 14 años del siglo
XVII, desde
pequeño era huérfano de padre y
madre, estuvo
por diez años en un orfanato de
unas monjas Capuchinas, pero cuando
cumplió los
10 años
decidieron expulsarlo porque era muy
revoltoso. Así
que decidió dar propia cuenta de
su vida; una
cosa que siempre supo era que le
gustaban las
personas de su mismo sexo, en el
orfanato se
enamoró de un muchacho dos años
mayor que él,
pero no sucedió nada entre ellos;
vivió durante
cuatro años en el lugar más pobre
y grotesco de
la ciudad de París, comía las
sobras de los
ricos, su vida era parsimoniosa y
vil. A la edad de 14
años decidió vagar por toda
la campiña
francesa, así que robó una hogaza de
pan negro y un
frasco de encurtidos y emprendió
su aventura.
Se encontraba
ya en las praderas hermosas,
llevaba una
semana desde de que partió de París,
pero ahora ya
no tenía con qué alimentarse, para
su suerte,
encontró a un chico de 13 años
tendido en la
tierra bajo la sombra de un árbol
silbando
plácidamente, Justino se acercó a él
sigilosamente, de pronto lo
asaltó, aquél se
llevó un susto
tremendo, pero Justino lo
tranquilizó
diciéndole que era amigo, Paul, que
era como se
llamaba el chico pastor, le dijo que
se encontraba
pastando sus ovejas. Justino le
contó todas sus
cuitas, Paul se sintió conmovido
y le ofreció leche y pan, lo
único que traía,
Justino aceptó
gustoso y agradecido, devoró
inmediatamente
los alimentos, Paul sólo lo
observaba con
un brillo especial en los ojos,
esto lo notó
Justino, a lo cual decidió sacarle
provecho. Le
dijo que quería jugar a las luchas,
Paul aceptó
inmediatamente, los dos se sujetaron
de los brazos y
empezaron a "luchar", los dos
excitados se
tocaban las nalgas, sus miembros,
todo el cuerpo,
pero algo raro sucedió, el
pantaloncillo de
Paul se desabrochó y se le
bajó, como no
tenía ropa interior dejó al
descubierto su
mástil erecto de apenas 16cm. Su
rostro se puso colorado,
Justino lo vio
embelezado y se
acercó más a él:
-Te quiero
confesar algo, me has gustado desde
la primera vez
que te vi.
-Tú también- dijo Paul
nervioso
Justino se
acercó al miembro de Paul y lo asaltó
de un bocado,
lamía y succionaba con una
destreza
enorme, el pobre chico se retorcía de
un placer
gigantesco.
-Me voy a
venir, me voy a venir- dijo Paul
extasiado.
Entonces
Justino dejó de chupar y se incorporó,
Paul lo miró
ofuscado, entonces Justino le
indicó que
ahora le tocaba a él, desamarró los
cordones de su
pantaloncillo y una enorme verga
de 30cm. se
movió furiosamente, era algo tan
hermoso para
Paul, era grande, morena, con un
glande mulato, con unos vellos
negros
sirviéndole de
corona, acompañada de unos
testículos
grandes, apetitosos; el chico
hambriento de
aquél miembro poco común en un
muchacho de
corta edad, se abalanzó ansioso y de
un bocado
engulló la mitad del mástil, pero
Justino se
apartó, le indicó que se pusiera boca
arriba y con las
piernas abiertas y extendidas
hacia el cielo,
Justino mojó su miembro con las
saliva de Paul
y metió su lengua entre el ano
limpio y lampiño, lo hizo gozar con
esos
lengüetazos
dignos de un experto, cesó y puso la
vela en la
entrada, como era un poco ancha, 8cm.
tardó en entrar,
pero lo raro fue que no le
dolió a Paul,
razón que luego Justino sabría. Su
miembro sólo
cupo en tres cuartas partes, pero
así realizó un
mete y saca suave y sensual, que
hizo gozar
profundamente a los dos, Justino
soltó unos
chorros abundantes de semen en el
interior de
Paul, éste se excitó demasiado que
se corrió luego
luego, sentía como los fluidos
de su amante se
anidaban en él, los dos
estuvieron
descansando unos instantes y luego se
incorporaron. Justino le
preguntó a Paul acerca
del pueblo más
cercano y si había ahí algún
lugar donde él
pudiera quedarse, el chico le
dijo que el
pueblo más cercano quedaba a menos
de una hora de
ahí, también le dijo que podía
pasar la noche
en su casa, en la cual estaban
sus otros tres hermanos y su madre,
ya que su
padre había
muerto dos años antes, le contó
acerca de sus
hermanos, el mayor tenía 15 años y
se llamaba
Jean, el segundo, Louis, tenía 14
años, luego
seguía él y al último su hermano
Gerard de 12
años. Le informó que su mamá no
estaba en casa,
ya que trabajaba mucho, llegaba
a las 11 de la
noche.
-Oye, tengo una
duda-dijo Justino
-Dímela-contestó feliz Paul
-Cuando te metí
mi pija no sentiste dolor.
-Ya sabrás por
qué cuando lleguemos a casa.
Media hora
después estaban en la casa de Paul,
una choza muy
humilde, pero era el refugio
necesario para Justino, al
entrar lo primero que
vio fue a tres
hermosos chicos, rubios, blancos
como la leche
de cabra, pero lo que le dejó una
grata sorpresa fue que estaban
totalmente
desnudos, ni
una prenda encima, podía ver sus
ricas y
redondas nalgas lampiñas, sus perinolas
en reposo. Paul
les presentó a sus hermanos a
Justino,
aquellos estaban complacidos, era
evidente que
ellos también estaban fuertemente
atraídos por
Justino, ya que se le quedaron
viendo
embelesadamente, Justino estaba muy
emocionado, así
que les propuso un juego que,
según él, les
gustaría mucho.
Les explicó
todo y se alistaron, el juego
consistía en
que Justino cogería a todos, esto
les agradó
mucho. Paul solamente observaba los
movimientos de
sus compañeros. Se encontraba
excitado, con
su miembro durísimo, y esto se
podía percatar
fácilmente ya que al entrar se
había
desnudado, el mismo requisito le hicieron
a Justino, el cual
también estaba a mil. Primero
se sacó la
blusa dejando ver un bello torso
juvenil, con su
abdomen marcado y sus dos
sobresalientes
pectorales, luego se quitó sus
sandalias de
mimbre, a continuación desamarró su
pantalón y dejó
ver su enorme verga, tan hermosa
y apetitosa
como siempre. Los otros tres chicos
se
entusiasmaron e inmediatamente se empalmaron,
la vela de Jean
medía 17cm., la de Louis 15cm.,
y la de Gerard
16cm. este último era el único
que no tenía
vello, los otros dos y Paul tenían
sus miembros
coronados de un espeso vello rubio
y rizado. El
primero que cogería Justino sería
el más grande
mientras los otros tomaron unos
plátanos y los
lamieron como si fueran miembros
viriles. Jean
se puso en cuatro dejando al
descubierto un bello trasero
sin vello con un
anito rico,
Justino lo lamió con un gozoso
placer, luego
ensalivó su mástil y lo puso en la
entrada, lo fue
introduciendo poco a poco, Jean
daba leves
gemidos de placer, de pronto Justino
empezó con unas
embestidas frenéticamente
placenteras, el chico en cuatro
gritaba:
"Aaaaaaaaaaaaaaaaaah, sí, sí, así me gusta,
oooooooooooooh".
Esta escena
transcurría mientras los otros tres
chicos se
masturbaban su esfínter con los
plátanos. Luego
de unos minutos, Justino se
corrió en las
entrañas de Jean, éste acabó
exhausto también con una corrida. Justino
descansó un
momento y se volvió a empalmar, el
que seguía era
Louis, Justino se sentó en una
silla y el
chico se sentó encima de él, ahora el
de los
movimientos era el rubito, estaba
sonrojado y
ardiente, sus movimiento enfáticos
hicieron que
pronto Justino se corriera, Louis
sintió sus
fluidos en su interior.
El siguiente
era el menor, al cual Justino
colocó boca
arriba, primero le introdujo dos
dedos con
suficiente saliva, luego los sacó y
metió su
potente verga, la cual bombeo de una
manera suave,
hasta que luego de 10 minutos se
corrió. El
último era Paul, al cual cogería
nuevamente, a
este no le puso lubricante ni
nada, lo agarró
parado y comenzó su mete y saca,
Justino se
sentía en la gloria ya se había
corrido tres veces
ese día. Justino terminó
exhausto, se
sentó en una silla y se puso a
descansar, pero
los cuatro hermanos todavía no
estaban
satisfechos, así que se acercaron a
Justino y
empezaron a lamer el pene fláccido del
chico, cada uno
una porción del miembro, para
sorpresa de ustedes lectores, el
chico se volvió
a poner a mil,
lo cual a los hermanitos los puso
contentos,
comenzaron a besar, a lamer, a
succionar el
miembro erecto, se empalagaban de
tan solo ver
ese magnífico monumento de una
carne tan
sabrosa, Justino se corrió, pero esta
vez con más
chorros que las otras veces, gozando
de un placer
más intenso.
A la mañana
siguiente, Justino tuvo que
despedirse de
sus primero amantes, éstos se
sintieron tan tristes cuando su grandioso
espadachín se
fue para siempre de sus vidas. Así
comienzan las
aventuras intensas de un chico con
un instrumento muy peculiar.