La hija de
nuestro jefe...
Una invitación
a una casa de campo origina el
estreno de una chiquilla ardiente...
Hola amigos, yo
de nuevo, está vez les traigo un
relato
que sucedió apenas el sábado 14 de
agosto, y se podría catalogar como primera vez
sin embargo yo no fui el primero sino el segundo
por eso mi título de "dando una repasada", pues
bien, el día en citado un amigo nos invitó a
varios amigos con sus respectivas familias a una
casita de campo que tiene por allá en
Cuernavaca,
Morelos, para los que no conocen
esto es en México... la mañana de ese día
llegamos con nuestras familias a pasar un fin de
semana
yo sólo conocía a la esposa del amigo
pero al llegar y ver a sus dos hermosas hijas de
17 y 19 años
ambas muy bien formadas y metidas
en
un diminuto bikini color melón la más pequeña
y blanco la mayor mostrando sus grandes senos
(herencia de la mama) apenas soportados por su
sostén que remarcaban perfectamente sus pequeños
pezones, y el bikini abrigaba a penas sus
hermosas y grandes nalgas y mostrando apenas
sobre la tela mojada sus pequeñas pelambreritas
obscuras, en fin entre comida, bebida y miradas
escondidas a las dos bellezas transcurrió la
mañana y tarde.
Ya al atardecer
el dueño de la casa estaba más
que tomado, y lo llevamos a dormir otro
compañero y yo, al dejarlo en su cama yo decidí
entrar
al sanitario, al salir ya no encontré a
Jaime (por
llamarlo de alguna manera), caminando
por el pasillo hacia las escaleras de pronto
escuche el clásico gemidito de mujer excitada,
al aproximarme a la puerta de donde provenía la
abrí despacio y sin ruido y allí al fondo de la
habitación, Jaime tenía en sus brazos a Mónica
(también por darle un nombre, la más pequeña de
las chiquillas), y le estaba dando una fajada
riquísima aún con su bikini color melón puesto
pero con sus senos fuera del sostén Jaime lamía
sus pezones y amasaba las grandes nalgas, yo por
mi parte miraba al cuarto y en ocasiones a la
entrada
de las escaleras por si alguien venía no
pensé siquiera en entrar a cortar la inspiración
del caballero que supongo hizo una buena labor
de convencimiento.
En fin de
pronto la recargó sentadita sobre un
tocador y se dirigió a la entrepierna de la
chamaca e hizo a un lado el diminuto triangulito
color melón y mostrando una rajadita pequeña y
depiladita, él comenzó a lamer y a dar lengua a
ese pequeño orificio, la chiquilla sólo lo
sujetaba
de la cabeza revolviendo su cabello y
con el rostro colorado por la excitación
volteaba hacía el techo y ponía sus ojos en
blanco y moviendo su cadera y dando gemiditos de
placer. Después de un rato Jaime la recostó
sobre la cama, le quitó el bikini y abrió sus
bien
formadas piernas de par. Y saco su trozo de
carne que ya chorreaba al igual que el mío la
chiquilla con respiraciones profundas sintió
como la cabeza del invasor se posaba en su
pequeña entrada y comenzaba a introducirse lenta
pero firmemente de pronto la chiquilla lanzo un
grito de dolor que apagó tapándose la boca con
la mano y rebotando en la cama, Jaime al darse
cuenta la abrazó y detuvo su embate, yo desde mi
punto de observación que ya había abierto más la
puerta y prácticamente había metido la cabeza
pude ver perfectamente como la zona de la
conchita de la chiquilla se coloreaba por la
sangre,
¡era virgencita!, seguido Jaime siguió
con su embate hasta tenerla bien ensartada y
besándola la bombeo, primero lento y luego más y
más fuerte haciendo que sus grande senos fuera
de adelante a atrás, la chiquilla se estiraba y
agitaba de tal manera que seguro estoy se estaba
viniendo salvajemente, de pronto Jaime se salió
de ella y lanzo su chorro al estomago de la
chiquilla.
La beso en la
boca y no se que le dijo a lo que
la chiquilla asentía se levanto se acomodó la
ropa y salió del cuarto, yo me hice un poco
hacía a tras y cuando el cerró la puerta se
quedó con la boca abierta y trataba de decir
algo pero su susto fue más y sólo le hice la
señal de silencio y en voz baja le dije que
ahora
le tocaba a el hacerla de guardia, sólo
asintió sin decir nada y entre a la habitación
dejando la puerta abierta, por si él quería ver.
La chiquilla
estaba poniéndose el bikini después
de haber limpiado su vientre del semen de Jaime,
su sorpresa fue la misma que la de él, y le dije
que lo había visto todo, ella se puso a temblar
y acercándome la abrace y le dije que se calmara
que nadie lo iba a saber, desde luego yo creo
que entendió la frase y la bese en la boca a lo
que ella respondió también pronto me hice de sus
grandes senos y los chupe con mucho gusto y
mientras masajeaba sus grandes nalgas, por
cierto
muy duras y de piel tersa iniciaba ella
su nuevo contoneo de cadera, chiquilla caliente,
lentamente la recosté boca abajo sobre la cama
besándole la espalda y recorriendo hasta sus
nalgas redondas las bese, las masaje las abrí,
las cerré en fin me di gusto con tan divinas
nalgas luego ataque su hoyito posterior y
mojando mi dedo lo presionaba en su orificio
introduciéndolo un poco y luego se lo chupe un
largo rato hasta que lo sentí dilatado me
coloque
sobre ella y diciéndole al oído que
aguantara apunte mi miembro y colé la cabecita
en sus entrañas, ella bufó de dolor y pretendía
moverse así que la sujete y la tranquilice
acababa de perder también el virgo de su anito,
continué mi embate hasta colar la mitad de mi
miembro
y ella mordiendo la sobre cama comenzó a
mover un poco su cadera pronto tenía ensartada
toda mi macana dentro de la chiquilla e inicie
el bombeo lento, la verdad es que sentía como si
estrangulara mi palo de vez en vez lo mojaba con
saliva y comencé a bombearla fuertemente
haciendo que sus nalgas se bambolearan
deliciosamente y ella gemía y gemía metiendo su
cabeza en la cama de pronto no soporte más y
descargue mi leche en el interior de sus anito,
ella
se contraía apretándolo y permitiendo que
expulsara toda mi leche me desplomé sobre ella y
la bese en la nuca.
Nos levantamos
y sólo le guiñé el ojo y
mandándole un beso, al salir de la habitación
Jaime estaba
allí esperándome y diciéndome los
rico que había sido nos dirigimos a la reunión
nuevamente, al cuestionarnos por la tardanza lo
atribuimos a que Oscar el dueño de la casa
estaba impertinente y no quería acomodarse,
pronto
bajo "Mónica" ya bañada y cambiada en un
riquísimo pantalón blanco entallado y una
blusita verde, sólo se remitió a sonreír y a
charlar con los demás, no hizo ningún comentario
y de vez en vez nos volteaba a ver a Jaime y a
mi guiñándonos el ojo y sonriendo, seguros
estamos que le gusto y desde ese día comentamos
con nuestro amigo de que bella es su casa y
haber cuando hace otra fiesta, o cuando menos
poder volver
a ver a esa chiquilla y enseñarle
algo más, si no es que antes le da vuelo a la
hilacha y se acuesta con quien más pueda.