La historia extraña de Laura

 

Una mujer joven, se emplea en el cuidado de un

 

jóven discapacitado, alli conoce a Francisco y se

 

ve envuelta en una serie de circuntancias de

 

sexo, inimaginable. Una historia real de la

 

serie.

 

Historias sexuales en un Buenos Aires duro,

 

actual e impersonal.

 

Capitulo 3ero.

 

Historia tercera.

 

La historia de Laura, quien vivía en barrio de

 

Flores.

 

Nunca se sabe el destino definitivo de las

 

personas, por momentos creemos que ello depende

 

de la suerte que puedan tener en la vida, o la

 

simple sucesión de acontecimientos que se

 

desencadenaran el la vida misma, como una cadena

 

de acontecimientos.

 

Para Laura G., la vida le deparó un giro

 

inesperado, duro e insalvable que terminó con su

 

insípida vida de enfermera y ama de casa a la

 

vez.

 

Más diría yo, con el tiempo con su matrimonio.

 

Quizá el amor no es más que la suma de buenos

 

momentos, o de un singular estadía provisoria

 

económica, yo creo que es la combinación de

 

ambas cosas sumado al deseo de progresar.

 

Eso era la vida de Laura una joven típica de

 

clase media de Buenos Aires, que un día decidió

 

unir su vida junto a Juan, ambos de iguales

 

ideales, de formar una familia y así lo hicieron

 

pero entonces ellos eran algo jóvenes, demasiado

 

a mi entender.

 

El tiempo y los avatares de Argentina, los

 

desgató mucho y eso se paga.

 

Lo que ocurrió con Laura me llegó a mi contada

 

por la amiga quien era una asidua concurrente a

 

mi negocio que tenía en el barrio de Balvanera o

 

mal llamado "Once", se comprometió diciéndome

 

que era muy amiga de Laura G, que trabajaba

 

junto a ella en el hospital Clínicas y siempre

 

se caracterizó por contarme cosas verdaderas por

 

lo que no tardé en comprender que la historia

 

también era real, pero si ello fuese poco conocí

 

a Laura, sin querer una tarde muy cruda de

 

invierno, en que ella vino junto a su amiga,

 

pero se la veía un tanto diferente a la mujer

 

del relato, mas .

 

Generosa, mas mujer y con una. vientre de

 

embarazada.

 

Al tiempo dos días creo me contó su historia,

 

ante la necesidad de un consejo de parte mía, y

 

en cuanto al hijo a una imprudente pregunta mía,

 

dijo que sería o no de su marido Juan o de

 

Francisco, no importaba.

 

Jamás lo sabré que tuvo, al tiempo yo me mudé...

 

Nunca más la volví a ver.

 

Gustavo Camisasca.

 

Noviembre del 04.

 

Barrio de Flores, en el verano del 2003.

 

Para Laura sería la única solución a sus

 

problemas, y era casi de inmediato.

 

Su amiga Cristina abandonaba un trabajo

 

mensualizado en el cuidado de un chico autista,

 

de un matrimonio de profesionales del barrio de

 

Flores.

 

Las causas del abandono de Cristina, eran que se

 

había encariñado de sobremanera con Ezequiel,

 

así se llamaba el joven de doce años especial,

 

autista y le estaba haciendo mal a su salud

 

mental.

 

¡No te hagas problema Laura!, le dijo Matilde su

 

amiga yo te reemplazaré.

 

Esa pareja es de los mas agradecida, la paga es

 

muy buena y solo estarás fuera de tu casa, no

 

mas que ocho horas

 

Además ayudarás a tu marido, que no anda muy

 

bien con el trabajo.

 

Juan el marido estaba trabajando en un bar de la

 

calle Rivadavia en la zona de Liniers, que

 

estaba poco concurrido después de un periodo de

 

cierre por problemas de sus socios y sus

 

comisiones de venta eran muy pequeñas así como

 

su sueldo, que eran la suma de las dos partes.

 

Si lo tomaré Matilde, a ese trabajo lo haré

 

además, y él me ayudará a terminar de pagar las

 

cuotas del coche que nos están ahogando

 

económicamente.

 

El lunes a la mañana Laura llegó a la casa de

 

Ana que era la madre de Ezequiel, presentando

 

sus correspondiente recomendaciones así como el

 

titulo de enfermera otorgado por la Ciudad

 

Buenos Aires.

 

Después de ciertas recomendaciones, además de la

 

ubicación de los implementos especiales que

 

necesitaba Ezequiel, para lo sanitario como lo

 

de su higiene personal, le dejó así de simple al

 

cuidado del mismo.

 

Antes de irse Ana al trabajo, le anunció que en

 

cinco horas llegaría su marido Francisco, que

 

arquitecto y que no se preocupase que el siempre

 

estaba en el estudio.

 

La casa de Ana consistía en eso chalet bajos de

 

dos plantas construidos en forma gemela en un

 

mismo lote que era generalmente muy grande

 

De ladrillos en el exterior, y en el primer piso

 

un amplio balcón a la entrada guardaba lugar

 

para el coche.

 

El estudio de Francisco estaba en la planta baja

 

a la izquierda del comedor y el baño de planta

 

baja pero en diagonal a la cocina

 

De esa manera cuando no había clientes Francisco

 

miraba a Ezequiel, dejando abierta la puerta.

 

La casa estaba en un coqueto lugar de Flores,

 

muy cerca de la avenida Gaona.

 

Pasaron los días, y la confianza entre Ana y

 

Francisco se fue incrementando, al principio el

 

hombre dudaba de la capacidad de Laura en el

 

cuidado de su hijo, del cual era muy severo,

 

pero al correr los dias y ver como Laura le

 

atendía, las sospechas se fueron calmando.

 

Ana en cuanto a Laura le había dejado entrever,

 

que las relaciones emocionales entre ellos,

 

estaba distante

 

Ello es le dijo un día a Ana, es que Francisco

 

inconcientemente le acusaba de la enfermedad del

 

hijo, ya que ella tuvo un hermano en una

 

situación similar, y que ya estaba fallecido.

 

Con el correr de los meses se sinceró aún mas, y

 

un día justo en ese, en que las mujeres se

 

sienten muy frágiles, Ana le confió que desde

 

hacía mas de cinco meses ella, estaba saliendo

 

con un medico residente mucho menor que ella que

 

tenía cuarenta y dos, pero a ella, le

 

enloquecida.

 

Me ama, ese mocoso

 

Y lo que es peor, que yo también le terminó

 

diciendo a Laura.

 

Laura, con el esposo de Ana, a su vez mantenía

 

conversaciones intrascendentes, las más de las

 

veces en que él estaba en casa, eran sobre

 

Ezequiel, la situación económica del país pero

 

jamás hubo un atisbo de un arden sexual y menos

 

sin intención alguna

 

Laura se sentía protegida por Francisco cuando

 

estaba en la casa porque sabía lo severísimo que

 

era con su hijo y él asistía en todo los

 

cuidados de Ezequiel.

 

Un día en que Ezequiel, estaba en el comedor,

 

jugando con Laura cuando ella presintió el ser

 

observada por Francisco, al principio estaba

 

incomoda y no atinaba a moverse del lugar, sabia

 

que el estaba estudiando, y a un momento un

 

tanto forzado por ella, quedó mirando hacia

 

donde estaba él.

 

Allí pudo ver como Francisco, le miraba con los

 

ojos perdidos en ella, y al darse cuenta que

 

ella le miraba también, esbozó una sonrisa,

 

delicada y a la vez muy sensual

 

Laura por primera vez sintió una energía un

 

tanto diferente, le agradó y además le puso en

 

guardia porque su vagina respondió

 

inconcientemente a ese hombre

 

Ese hombre la estaba mirando no como la

 

institutriz de su hijo, sino como una mujer y

 

sin que ella lo contase su relación de cama con

 

su marido también como la de Francisco,

 

atravesaba no por los mejores momentos.

 

Hacía ya un tiempo largo que su marido no la

 

buscaba, y ella por el cansancio del trabajo, no

 

hacia lo suficiente para el encuentro. Y así

 

pasaban los dias, las semanas.

 

Al poco tiempo de ese incidente, una mañana en

 

que la mujer de Francisco salió enojada con su

 

esposo, casi sin saludarla a Laura (ya las

 

reyertas eran comunes y mas frecuentes) y cuando

 

Laura subió a el dormitorio a cambiar a Ezequiel

 

que aun dormía y para no despertarlo y al

 

encontrar la puerta abierta del dormitorio

 

aprovechó a entrar sin anunciarse pensando que

 

Francisco ya había salido a su trabajo, cuando

 

se encontró con ese hombre aun dormido sin estar

 

totalmente tapado, observándolo Laura no pudo de

 

dejar de mirar la parte inferior de su cuerpo.

 

Se sorprendió porque Francisco llevaba

 

pantalones holgados el ver en el bóxer un bulto

 

que a simple visto era muy superior al de su

 

marido, marcándole también dos pelotas de

 

regulares dimensiones

 

Después de unos segundos, ella muy turbada se

 

retiró a la pieza de Ezequiel, y notando que al

 

rato Francisco se levantara, tenía marcada su

 

verga, en forma desproporcionada.

 

Desde ese día no pudo dejar de pensar en esa

 

imagen, la de Francisco en la cama, o en la

 

cocina exhibiendo un buen miembro.

 

Siempre es buena la oportunidad.

 

Ocurrió, cuando Ana le comunicó que debía

 

asistir a un congreso desde el jueves hasta el

 

martes por la mañana, le pidió que si bien no se

 

quedase a dormir en su casa, le ayudase hasta

 

dejar dormido a Ezequiel y preparada la cena, a

 

cambio le ofrecía un extra.

 

El dinero venía muy bien y cuando le consulto al

 

marido, éste estuvo de acuerdo.

 

El primer día las cosas ocurrieron con

 

normalidad era un viernes y Francisco ese día

 

estuvo gran parte de la mañana en atender a unos

 

nuevos clientes, en la tarde se dedicó a hacer

 

las compras en el supermercado, así llegó bien

 

tarde.

 

El sábado amaneció muy lindo, y pese a que era

 

julio y estaba llegando la época de los fríos y

 

vientos ese día merecía ser vivido a pleno.

 

Francisco cuando llegó le dijo a Laura, hoy

 

haremos una día especial para honrarlo pues nos

 

iremos a almorzar al Tigre que (que es una

 

localidad del gran buenos aires) al parque de

 

los juegos mecánicos y mas al mediodía,

 

almorzaremos

 

Nos tomaremos la tarde para no hacer nada, más.

 

La idea parecía propicia y Laura estaba

 

entusiasmada con la idea, ya que hacia mucho que

 

no salía con su marido y Ezequiel, más porque

 

dispondría de un día diferente.

 

Fueron al parque de diversiones y subieron a

 

todos los juegos en que Ezequiel podía, y en

 

algunos Laura hospicio de ayuda, hasta que los

 

tres, subieron a la montaña en un carrito, allí

 

Ezequiel reía pero Laura se asustó e

 

inconcientemente le tomó la mano a Francisco

 

quien a su vez le pasó el brazo por detrás de su

 

cabeza.

 

Fue un acto reflejo, pero lo cierto es que ambos

 

se separaron cuando el juego termino, Laura

 

excitada de alguna manera no quiso mirarlo a él,

 

y él después de que emprendieron el camino a

 

otro juego, le tomó la mano

 

Señor, le dijo.

 

No te asustes Laura, no nos pasará nada más que

 

lo que ambos deseamos.

 

Ella quiso desprenderse de la mano, pero

 

Francisco se la retuvo.

 

Así ambos avanzaron al próximo juego que era la

 

cueva mágica.

 

Francisco, es necesario que me lleves de la

 

mano, mira si.

 

Que le dijo él, si se lo cuenta a la madre, y

 

riéndose.

 

Yo no se que estará ahora ella haciendo Ana en

 

Mendoza, pero presiento que no dejaría de

 

perderse de una oportunidad como ésta.

 

Una vez que Laura llevó a Ezequiel, Francisco

 

los esperó a la salida, y en cuanto ella, bajó

 

él le ofreció su ayuda diciéndole al oído:

 

Tonta no vez, que me agradas, como mujer

 

Francisco, que decís.

 

Que me gustas como mujer y estirándole el brazo

 

le obligó a que ella, a que se tomara de él

 

Así llegaron al restaurante, estaba a la salida

 

del parque, pidiendo su comidas ella empezó a

 

cortarle la carne a Ezequiel, que estaba

 

embelesado con el viaje.

 

Ella no atinaba a mirarle a los ojos a

 

Francisco, en verdad le gustaba y constantemente

 

se le ofrecía en su mente el cuerpo desnudo de

 

él.

 

En medio de la comida, ella sintió por debajo de

 

la mesa como el pie de él, le buscaba primero

 

pasándole despacio sobre la pierna, luego

 

asentándose en sus pies, hasta que de alguna

 

manera le fue separando las piernas.

 

Ella al principio se sorprendió, le miró y miro

 

en derredor a ver si ello eran observado por los

 

otros comensales, pero los pocos que había,

 

estaban en sus cosas, o mirando la televisión en

 

pantalla grande.

 

Le hizo gestos, al que él ni se inmuto es mas,

 

presionó mas sobre las piernas abriéndoselas por

 

completo

 

Ello le excitó y se sorprendió al tiempo que su

 

vagina se empezase a lubricar, a mojarse como

 

por largos días no le había ocurrido.

 

Ella sin querer, o queriendo fue tomando también

 

con sus piernas el pie de ese hombre, entrando

 

en un juego que ella misma no sabría como

 

terminaría.

 

Laura ahora estaba descontrolada, y le estaba

 

abriendo el paso a ese hombre que ella, desde

 

hacía un tiempo deseba.

 

Al tiempo no sabía cuando sintió que el pie se

 

desprecia de sus piernas y se sorprendió cuando

 

el mismo se encontraba en su asiento,

 

pretendiendo ingresar entre sus muslos.

 

Ella tomándole las manos, le dijo

 

No Francisco, termine el juego que me da

 

vergüenza y de vernos, me estará dejando como

 

una cualquiera.

 

Francisco tomo realidad de su aventura y se

 

contuvo hasta el final del almuerzo.

 

Cuando subieron al coche ella iba a sentarse

 

atrás como acostumbraba, pero Francisco le dijo:

 

Ata bien a Ezequiel, acomódalo que se quiere

 

dormir y siéntate adelante junto a mi.

 

Así lo hizo y apoyó la cabeza de Ezequiel sobre

 

la almohada, durmiéndose de inmediato el viaje a

 

Flores era de una hora, así que en el podría

 

aclararle la situación a éste hombre, pensó

 

Laura.

 

Ni bien salieron a la autopista Francisco sin

 

que medie palabra le dijo:

 

Laura, no te enojes pero desde hace un tiempo

 

que me gustas, me agradas y me gustaría estar

 

envuelto en tus cosas

 

Pero Francisco, tu mujer y mi marido.

 

No se la relación con tu marido, pero la mía con

 

mi mujer es un desastre, además y ahora

 

tomándole la mano, me gustas

 

Y frenando al costado del camino en un lugar

 

solitario le dio, su primer beso.

 

Al principio ella asustada le cerró la boca pero

 

la insistencia de Francisco pudo más y ella se

 

sintió invadida por él

 

Era un beso suave, tierno profundo así lo sintió

 

Laura, Francisco acompañaba sus movimientos en

 

pequeñas y sentidas caricia sobre el pelo de

 

Laura, que ahora un tanto mas segura ella, había

 

cerrado los ojos, dejándose recostar sobre la

 

puerta del auto.

 

Sentía y eso le agradaba también el peso de ese

 

hombre, y ella le respondía a las caricias cada

 

vez mas sensuales de él, con su lengua.

 

La introducía dentro de él, como buscándole sus

 

dientes para luego esas misma lengua

 

escondiéndose en las cavidades profundas de

 

Francisco.

 

Al rato ella cambiaba su saliva con él, y eso a

 

Francisco eso, le enervó.

 

Al final Laura había vencido su propia

 

inhibición festejándolo con un abrazo a

 

Francisco y cerrando sus brazos en la espalda

 

masculina de él.

 

Estaba excitada Laura ya que sus treinta y

 

cuatro años así se lo exigían.

 

Y él lo comprendió.

 

Empezaba a pasar sobre su vestido sus manos,

 

como buscándole el camino apropiado para llegar

 

a los senos de Laura que se dejaban aplastar

 

sobre el pecho de Francisco cuando ella le

 

suplicó:

 

No Francisco esto es una locura, lo que estamos

 

haciendo y,

 

¡Donde lo hacemos!

 

Te amo Laura, le dijo ya muy seguro de su

 

sentimiento, fue solo al poco tiempo que

 

llegaste a la casa, que lo supuse

 

Y desde una mañana en que jugabas con Ezequiel

 

comprendí cuanto te querría.

 

Dame tiempo, Francisco solo te pido ello.

 

Aun tengo a mi marido en mi casa, mis cosas sin

 

resolver y escucho de vos que me queres.

 

Pero aun no te amo, Francisco, si te deseo.

 

Como hombre en verdad siento algo por vos, pero

 

aun no es amor, es deseo de mujer que no se

 

siente conformada en casa

 

Pero ahora sigamos hasta tu casa, allí mas

 

tranquilo hablaremos de los dos, cuando deje a

 

Ezequiel en la cama.

 

Si tienes como siempre razón aun nos quedan unas

 

cuantos días en casa.

 

Así lo hicieron en el viaje ella se había

 

recostado sobre Francisco, además se sentía

 

mojada en su entrepiernas, y una sensación

 

extraña le embriagaba, estaba deseando acostarse

 

con Francisco.

 

Llegaron a la casa, en silencio Ezequiel aun

 

seguía dormido y lo acomodaron en la silla

 

transportándolo de inmediato a su dormitorio, en

 

donde Laura lo vistió para dormir dándole la

 

medicación correspondiente para terminar

 

apoyándolo en su cama y tapándolo.

 

De inmediato se fue a su pieza, a buscar una

 

bombacha limpia y fue al baño.

 

Se higienizo, se puso perfume entre sus senos,

 

estaba convencida que en minutos haría el amor

 

con Francisco, lo que le excitó aun mas, se miró

 

al espejo acomodándose su cabello, y salió a la

 

planta baja en busca de Francisco.

 

Tuvo una extraña sensación al bajar las

 

escaleras, su esposo.

 

Ello la cohibió, se detuvo un tanto pero nunca

 

más oportunas las palabras de Francisco cuando

 

le dijo

 

Ven, sin temor es algo que ambos lo deseamos,

 

Laura.

 

Ella bajó un tanto sonrojada, y de un solo

 

movimiento le besó, el enseguida buscó su lengua

 

y ambos se tranzaron en un desenfrenado abrazo

 

que a ella, le pareció infinito.

 

Ahora Laura no tenía ya control de sus

 

movimientos, él le estaba buscando en sus senos,

 

sentía como buscaba los botones de su blusa para

 

desprenderlos, ella le ayudaba inconcientemente

 

permitiéndoselo, y fue cuando sintió por primera

 

vez las manos de Francisco sobre su corpiño.

 

Buscaron sus pezones, que duros sobresalían del

 

liviano corpiño, estaban tontamente parados,

 

duros llenos de sangre Laura y Francisco se

 

encontraban en medio del living, besándose,

 

tocándose, como adolescentes llenos de fuego,

 

calientes

 

A un tiempo, Francisco la lleva hacia el sillón

 

de pana, despacio tomándola de la cintura,

 

obligándola a sentarse

 

Ella intuitivamente más que racionalmente, se

 

desprende de la camisa y se saca su corpiño,

 

tirándolo hacia el costado, fue ahí que

 

Francisco la miraba extasiado.

 

Son hermosos, tiernos, eres una mujer muy bella

 

Laura, demasiado premio para un hombre como yo,

 

es solo lo que atina a decir:

 

Ella se puso orgullosa, a decir verdad Laura,

 

tenía un hermoso busto, joven aun sin niños que

 

le amantara, sus senos se mantenían duros, de

 

pezones fuertes a la vista bien compuestos, eran

 

coronados por unas aureolas, en que se podía

 

definir círculos perfectos, de un tona mas

 

apagado que su piel.

 

Francisco, es la primera vez que un hombre me

 

toma sin que sea mi marido, se consiente de

 

ello, espérame a mis tiempos no me exijas mas de

 

lo que hoy te voy a dar, le cuestiona ella, sin

 

que ellos sonase a arrepentimiento, pero a su

 

vez dándole la fuerza suficiente para que

 

prosiguiese.

 

Así lo haré mi amor, te amare como nadie en tu

 

vida la habría hecho, y tomándole la mano, la

 

llevó hacia el dormitorio del matrimonio.

 

Cuando entraron a la pieza del matrimonio, Laura

 

se encontraba ya semidesnuda y era la primera

 

vez que entraba en esas condiciones a esa misma

 

pieza.

 

Francisco sintió de resquemor pero no fue que

 

algo pasajero, el sexo lo dominaba, era mayor su

 

calentura que el respecto a la persona de Ana.

 

Se sentó en la cama, Laura apoyando los brazos

 

hacia atrás.

 

Francisco aprovechando esa misma condición de

 

sometimiento de Laura se empezó a desnudar,

 

lento pero seguro de sus cosas.

 

Laura lo observaba. Primero se sacó la camisa

 

mostrando un cuerpo un tanto flaco, sin grandes

 

contexturas, después se sacó el pantalón, y allí

 

pudo observar que Francisco era realmente un

 

hombre que le iba a causar placer.

 

Era o llamaba la atención el bulto del bóxer,

 

estaba como apisonada una masa de carne, que

 

realmente sorprendía, era llamativo:

 

Francisco a estas condiciones se inclinó

 

tomándole la cintura le bajó, el pantalón donde

 

apareció su bombacha negra.

 

Ella se dejaba desnudad sin inhibiciones, luego

 

tomó sus botas y se las quito, quedando solo en

 

la cama con la medias bombacha y su bombacha.

 

La paró y ella se sometió a su voluntad así le

 

fue besando en los hombros para llegar a los

 

senos, en donde Laura ya estaba lo suficiente

 

caliente entregándose a sus caricias con la

 

complicidad de la pasividad.

 

Mientras el le besaba los pezones ella

 

inconcientemente alargó su mano para posarla

 

sobre la piel de él, primero se detuvo en su

 

panza para despacio ir metiéndola la mano dentro

 

del bóxer hasta llegar hasta su miembro.

 

No pudo dejar de asombrarse, lo que había visto

 

ese día y era ahora una realidad.

 

Francisco le dijo, acuéstate mi amor.

 

Ella sumisa se acostó en la cama y se dejó sacar

 

la bombacha, apareció así una vagina que a la

 

vista de Francisco se le hizo hermosa, ya que

 

Laura era no muy peluda sus dos labios vaginales

 

excitados sobresalían a la vista y el reflejo de

 

su concha era rojiza oscura.

 

Se quedó así tendida en la cama mientras él se

 

desnudó y ella le miró:

 

Se acercó a Francisco, le tomó con suma

 

delicadeza su miembro, estaba rígido, y húmedo

 

en verdad Laura se moría de ganas de tenerlo

 

dentro de su sexo, pero aguardó quería brindarle

 

el mayor placer a él.

 

Se fue acercando y a un momento le empezó a

 

recorrer con la lengua, su punta haciendo un

 

juego que a Francisco le posesionó de inmediato

 

Dándole pequeños besos en la punta del sexo,

 

retirándose cuando él se la quería meter en la

 

boca, pero ella emprendía de nuevo el juego.

 

Pasando sus labios por el grande bebía toda la

 

lubricación que de ese miembro empezaba a salir,

 

y fue así que en un momento Francisco se la

 

empujó metiéndosela lo que ella pudo en la boca.

 

Laura en ese momento sintió como casi llegaba al

 

fondo de su garganta, y suavemente se la retiró

 

empezando un juego que al marido de ella le

 

enloquecía.

 

Suavemente la sacaba de su boca, mientras

 

entraba y salía al compás de su mano, marcando

 

en un momento la circunferencia del glande para

 

luego metérselo de nuevo en la boca.

 

Francisco acostado en la cama, deliraba ya que

 

su mujer últimamente no había practicado este

 

juego con él, y empezó a decirle casi a los

 

gritos:

 

¡Si así Laura!, seguí querida, que me

 

enloqueces.

 

Ésto a ella la energizó, lo había vencido desde

 

el inicio ese hombre y era ya de ella,

 

Y con ello indirectamente había vencido el

 

recuerdo de Ana y por ello gozaba doblemente.

 

En cambio a él lo notaba sudoroso y en la frente

 

de Laura, se delineaban las primeras gotas de

 

sudor.

 

El olor a sexo había invadido la pieza y ahora

 

solo se escuchaba los quejidos callados de él, y

 

el movimiento rítmico en la cama de dos cuerpos.

 

A un momento en que ella consideró ideal, con la

 

otra mano le tomó los huevos, ahora no solo le

 

tenía en la baca sino en sus manos. Paró como

 

respondiendo a una orden mental. Se detuvo y

 

nuevamente le tomo la pija con la mano, echando

 

la piel hacia atrás y delicadamente empezó a

 

apretarle los huevos, y pajéandolo al mismo

 

tiempo, mientras su lengua recorría el sexo.

 

El dolor y el placer se combinaron en Francisco.

 

Rara combinación de placer absoluto.

 

Laura, me estremeces, seguí jamás nadie me había

 

echo esto es el paraíso.

 

Ella se arqueó un segundo y bajó su boca, empezó

 

pasándole la lengua por los huevos, mientras

 

seguía pajeándole despacio llegó a un tiempo a

 

sus huevos los fue recorriendo con la punta de

 

la lengua, jugando y provocándole pequeñas

 

descargas de placer mientras seguía

 

masturbándole pero ahora casi

 

imperceptiblemente, quería que él no se viniese,

 

además Laura estaba afiebrada, caliente, como

 

jamás lo había estado, era la primera vez que se

 

lo hacia a otro hombre y no tenía ningún cargo

 

de conciencia en ello.

 

Me corro le dijo, Francisco ahogado de placer.

 

Espera, y parando el juego se acerca, le besa en

 

los labios profundos y escucha, de nuevo

 

Me corro por favor Laura recíbeme.

 

Se agachó tomó el sexo y notó los tradicionales

 

movimientos del recorrido de la leche hacia el

 

exterior y estallo esa pija en su cara, en su

 

pechos, en su pelo.

 

Laura le paso los labios sobre el ahora miembro

 

fláccido, y sacada de sí le dijo:

 

Me encanta tu leche, amor, me encarta

 

chupártela.

 

El le sonrió desde la cama, ella se encontraba

 

arrodilla ante él sudorosa mojada en su cabellos

 

por el, liquido y sus senos duros, apuntado a

 

él, aun no había acabado pero ella no le

 

molestaba en un tiempo le exigiría a él que le

 

penetrara.

 

Se acostó al lado de él y este le pasó una mano

 

sobre el hombro.

 

Sos toda una mujer, querida le dijo.

 

Pasó un tiempo, no se cuanto pero ambos nos

 

quedamos dormidos, sería una hora media no

 

importaba la casa estaba en silencio Ezequiel,

 

dormía solo se escuchaba el reloj de horas desde

 

el living, él se despertó y me besó en la boca.

 

Le respondí atrapándolo en mis manos, aun con

 

sabor a su sexo.

 

Francisco se colocó encima de mi, a lo largo yo

 

empecé como pude a abrir ligeramente las

 

piernas, mientras me besaba con una extrema

 

pasión, con delicadeza recorría mi cara mi

 

cuello ello me iba excitando, a un tiempo noté

 

como su miembro rozaba mi clítoris, ello me

 

enloquecía lo notó, en la forma que le abrazaba.

 

Moviendo un tanto mi cintura terminé de abrir

 

mis piernas y ahora elevando mi cintura me

 

penetró.

 

Al principio, le recibí con dolor.

 

Espera, Francisco se lento que me duele aunque

 

me dilato fácil lo tuyo es importante, empieza

 

lento amor

 

Empezó metiéndomela, despacio sentía como mis

 

paredes se llenaban sentía el sexo caliente de

 

él, y un mar de sensaciones me transportaban,

 

luego en un movimiento que ayudé con mi cintura

 

se dejó caer un tanto mas, y allí entró lo que

 

seguramente era su cabeza y algo del miembro.

 

Exploté de placer y una serie de pequeños

 

tirones aparecieron, nacían de mi mente

 

recorriendo mi cuerpo acabando en la punta de su

 

pija, que hervía dentro de mi sexo.

 

Jamás había sentido tanto placer ese miembro se

 

acomodaba despacio en mi interior, llenándome.

 

Así lo sentí; estaba llena de su carne en mi

 

concha.

 

Nos mirábamos a los ojos él estaba perdido en un

 

lugar cualquiera, y yo le comía de deseo

 

En verdad fue todo un caballero con mi sexo, la

 

hizo entrar despacio.

 

Lo hizo la más espaciosamente posible,

 

disfrutando del privilegio de hacerlo sin que el

 

tiempo nos corriera, aprovechando mi dilatación

 

que por ahora ella la mayor posible.

 

Jamás me imagine que me hubiese comido esa pija,

 

que ella invadiese totalmente mi cueva, que por

 

ahora estaba lubricada al máximo.

 

Sentí desde el interior de mi cuerpo un

 

flechazo, jamás había disgustado en mis entrañas

 

esa sensación que se convirtió en un espasmo.

 

Al principio me quitó el aire, luego como

 

sofocadas me aventuré con el recorrido de ese

 

polvo mágico y termine gritando, acabando como

 

una aloquecida.

 

Creo que de ser un departamento me hubiesen

 

escuchado en su totalidad los habitantes.

 

Con el espasmo le apreté, la pija a él dentro de

 

mi concha.

 

Laura exclamó eres la mujer ideal.

 

Y se corrió dentro de mí.

 

Ambos nos volteamos, casados.

 

Yo jamás había acabado de esa manera con mi

 

marido, notaba como ahora lentamente, me bajaba

 

su leche entre mis piernas, no había tomado

 

ningún cuidado y estaba cerca de la fecha

 

peligrosa.

 

Mi sexo estaba rojo su pija la de Francisco,

 

arqueado y brillante por mis fluidos,

 

La noche se reflejaba en nuestros cuerpos, y la

 

respiración ronca que se estaba calmando.

 

Serían las nueve de la noche, cuando me desperté

 

sobresaltada, debía llamar a casa, mi marido

 

Bajé al living así desnuda como estaba, tomé el

 

teléfono y dizque, a casa

 

Mi marido me atendió después de un rato.

 

Me estaba bañando me dijo, Laura

 

¿Que pasa que no llegas?

 

Ezequiel, esta con fiebre mentí y el señor me

 

dijo que si podía quedarme, no te preocupa ello,

 

Juan.

 

Si quieres puedes venir a verlo, si dudas le

 

dijo jugándose

 

No, pero Laura había preparado ya la comida, y

 

luego de un momento de confusión le dijo:

 

Hasta cuando seguirá nuestra vida Laura, así la

 

verdad es que.

 

Bueno Juan no es el momento de discutir, mañana

 

saldré mas temprano y cenaremos afuera hace

 

tanto que no lo hacemos

 

Bueno, hasta mañana.

 

No le gustó el tono de Juan pero ella, hoy

 

estaba viviendo el sueño de su vida.

 

Laura, oyó desde la planta alta pasa algo.

 

No querido llame a mi esposo, me quedo contigo

 

toda la noche.

 

Bien, muy bien por mi mujer.

 

Atendieron a Ezequiel y esperaron que se

 

durmiese nuevamente, abrasados se durmieron la

 

mañana los encontró ardientes, amanecía y ella

 

salía del baño despierta, distinta contenta.

 

Amor, dúchate que Ezequiel nos dará algo mas de

 

tiempo yo te preparé el café y te lo traigo de

 

paso, aprovechamos.

 

A los quince minutos subía con el café, la

 

esperaba en la cama, bien despierto y duchado.

 

Sos toda una mujer, le dijo mientras bebía el

 

café.

 

¡Y con Ana cuando venga!, ¿que vamos a hacer?

 

Yo no resistiría que te maltrate Francisco sos

 

un tipo bárbaro y casi se va de lengua,

 

además.ella.

 

¿Ella que Laura?,

 

No, no claro te grita, dijo corrigiéndose casi

 

le iba a decir te engaña.

 

Y vos, Laura.

 

Seguiré con Juan, me ama además, vivimos en la

 

casa de la madre, que nos la prestó, seguiré

 

así.

 

Pero nos podemos seguir viendo, Francisco.

 

Si...claro mientras ella no se de cuenta, Ana

 

digo

 

.

 

Bueno terminemos este diálogo y empecemos a

 

aprovechar el tiempo.

 

Nos empezamos a besar y mi calentura aumentaba,

 

no se de que forma Francisco me giró quedando a

 

espaldas de él, me sorprendió pero no le presté

 

atención, sería una experiencia nueva para mi,

 

me empezó a besar la espalda, acariciar la nuca,

 

era algo nuevo que me producía placer, además

 

sentía las manos sobre mis muslos, lo que ello

 

me producía una sensación de que él, era mi

 

dueño.

 

Me tocaba los muslos, apretándomelos, hasta que

 

una de sus manos llegó a mi vagina.

 

Yo levanté un poco mi cola para facilitarle su

 

trabajo.

 

Sintiendo los masajes que me repercutían en el

 

fondo de mi vientre, mientras su mano derecha se

 

desplazaba en idas y vueltas por mis piernas y

 

mis nalgas hasta sentir su mano sobre mi vagina.

 

Remontaba su mano desde abajo hacia arriba pero

 

sin entrar en mi vulva y cuando sus dedos

 

llegaban hasta mi ano, jugaba con el

 

introduciéndome un poco su dedo

 

Ello me extasiaba me llevaba a un aturdimiento

 

de placer sin igual.

 

¡Que sensación fuerte se estaba produciendo en

 

mi cuerpo!... iba aprendiendo con ese hombre una

 

nueva rutina, nuevos sentimientos nuevos gozos

 

era sin dudar Francisco una persona ideal en la

 

cama.

 

Ya no era una simple excitación la que me había

 

producido, que se confundían en ganas de ser

 

penetrada lo que me estaban produciendo sus

 

manos, era una especie de mezcla extraña que me

 

invadían enteramente desde la cabeza a los pies,

 

desde el cerebro al corazón que parecía reventar

 

por sus latidos.

 

Era la impotencia de se poseída, mi sexo

 

respondiendo a un juego delicioso nunca

 

descubierto en mi por mi propio esposo, es mas

 

creo que.

 

Una especie de excitación, frustración y deseos

 

locos que aumentaban la eternidad del tiempo.

 

Porque el tiempo parecía haberse detenido.

 

Cuando Francisco descubrió que yo, estaba por

 

llegar a mi orgasmo se detuvo.

 

Me pidió que me pusiera en cuatro patas, a lo

 

largo de la cama.

 

¡Métemela por favor!, le dije Francisco de una

 

vez, casi suplicándole.

 

No querida.

 

Acepta lo que te indico, y de mala gana le

 

obedecí, pero estaba recaliente.

 

Se retiró Francisco un paso atrás y apoyando su

 

mano sobre la cola, empezó un juego con sus

 

dedos

 

Ellos le penetraron lentamente en la vagina y a

 

la vez en el ano, y cuando estaban dentro el los

 

apretaba moviéndolos al mismo tiempo,

 

enterrándolo en mi cuerpo.

 

Ello llamó mi curiosidad pero aumento mi placer

 

a mil.

 

Entonces ya no pude contenerme y mi cuerpo se

 

sacudió. Como un yegua en celo movía mi cabeza a

 

medida que el líquido me invadía la concha

 

mojándole los dedos.

 

Acabé como jamás lo hice, fue en una serie de

 

espasmos menores mientras se me presentaba un

 

orgasmo superior, el que me estremecieron, que

 

había bajado directamente desde mi corazón.

 

Amaba y ahí me di cuenta a Francisco, además

 

estaba caliente con él.

 

Le entregaba a ese hombre todo mi cuerpo.

 

Reventaba con fuerza tanto en mi cerebro como en

 

mi sexo en sus dos dedos y ahora veía como él

 

subsuionaba mis jugos en su boca. Jamás pensé

 

ver un cuadro así.

 

Yo sentía mi vagina toda mojada por el flujo que

 

emanaba, hasta sentía la sensación que mi ano se

 

había lubricado en espera de una penetración

 

profunda del mismo.

 

Sin embargo me hizo sentar de nuevo. Jugaba con

 

mi cuerpo, y yo le respondía en todo.

 

El estaba ahora parado en el piso dejando su

 

pene erguido a escasos centímetros de mi cara.

 

¡Tenía un sexo enorme!

 

Como yo se lo había visto esa mañana cuando

 

entre a su pieza.

 

Su miembro era violáceo y largo con venas

 

rosadas que recorrían a lo largo, y su glande

 

parecía una flor abierta.

 

Era un sexo grueso que estaba frente mío como

 

nunca lo hubiera imaginado en él; entonces abrí

 

la boca y lo tragué alocadamente. Fervientemente

 

repetí el juego de la noche anterior

 

Mamaba como desposeída, mis labios hacían

 

presión y con la lengua le cacheteaba su glande.

 

El me sostenía la cabeza con una mano para que

 

su miembro entrara hasta el fondo de mi

 

garganta, y con la otra mano iba apretando mis

 

senos, uno al otro, sintiendo su contextura, su

 

firmeza y sus tamaños.

 

Ello me excitaba, me hacia sentir dolor al

 

apretar mis tetas pero yo recordaba los de sus

 

huevos en mi mano.

 

Por momentos yo hacía arcadas porque me costaba

 

respirar con todo ese pedazo de carne que pegaba

 

en el fondo de mi garganta.

 

El lo comprendía y se retiraba un tanto y

 

tomándole las piernas lo volvía a acercarme

 

Pero era tan delicioso sentir ese gusto de sexo

 

en mi boca que me hubiera quedado toda la mañana

 

chupándole.

 

Luego me volvió a poner en cuatro patas y con su

 

verga comenzó a jugar en la puerta de mi vulva,

 

acariciaba mis labios, frotándola contra mi

 

clítoris.

 

Y abrí más las piernas como una loca lo más que

 

puede

 

Estaba recaliente jamás mi marido Juan me había

 

llevado a semejante placer y sin ninguna

 

vergüenza por liberar mis ganas de ser

 

penetrada, fue hasta que sentí su glande

 

detenerse justo en la puerta de mi vagina.

 

Luego comenzó a penetrarme poco a poco.

 

Yo tenia la concha toda mojada y bien dilatada

 

que no presentaba resistencia a esa enorme

 

verga, pero la que hubo él la iba venciendo con

 

pequeños bombeos, con una presión siempre hacia

 

el fondo.

 

Creía que ahora si se destrozaría mi vagina.

 

Llegó, ausente la noche anterior pero es que

 

Francisco se había transformado saliéndose de su

 

normalidad

 

Estaba actuando primitivamente cuándo se

 

copulaba por la descendencia.

 

Produciéndome dolor, pero ese mismo dolor que

 

simultáneamente se transformaba en placer;

 

Ese dolor que estimulaba mis sensaciones más

 

primitivas también de ser inundada de leche.

 

Yo estaba extasiada gozando la sensación cuando

 

lo sentí apoyando su sexo contra mi culo. Eso me

 

asustó aunque con Juan desde hacia un tiempo me

 

había desvirgado analmente, especialmente en los

 

periodos que lo hacíamos era los de mi regla,

 

con Francisco la cosa cambiaba.

 

Pero estaba el poseído y creo que yo le ayudé a

 

hacerme el culo.

 

Sin dilatarme mucho, suavemente lo empujó dentro

 

de mí, haciéndome arquear la espalda ante esta

 

sensación de esa cosa que dilataba mi esfinge.

 

Francisco me destrozas le alcancé a decir, y

 

como respuesta dijo aguanta es la cabeza lo que

 

duele, espérame. Y cuando el creyó suficiente me

 

llenó,

 

Mi grito fue terrible, mis lágrimas se juntaron

 

junto con mis manos que apretaron las sabanas

 

hasta casi desgarrarlas. Un dolor, parecido a un

 

fuego recorrió el largo del conducto de mi culo.

 

Me llenó completa. Sentía los vellos de su piel

 

rozando mis nalgas. Se movía, primero suavemente

 

y después con fuerza hundiéndose y saliendo de

 

mis entrañas. Pasaron los minutos sin dejar de

 

movernos, gemíamos de placer hasta que los dos

 

nos conseguimos en el punto más alto y acabó

 

dentro de mí. Caímos sudados en la cama. Los dos

 

apoyados con la boca en la cama y la cola, hacia

 

arriba Al tiempo antes de dormirme, sentían como

 

por dentro de mis muslos recorría el semen de

 

él.

 

Un dolor profundo me despertó, no podía creerlo,

 

Era como una palmada fuerte en mi culo y me di

 

vuelta mirando, pensando en Francisco.

 

Pero él dormía junto a mí.

 

Ezequiel,

 

¿Que haces dije?

 

Y me di vuelta para mirarlo.

 

Me puse roja

 

Vi a Ana, con un zapato en la mano que arrojaba

 

al piso y me estampaba un sonoro cachetazo.

 

Puta, mil puta ándate de ésta casa, infame.

 

Epilogo

 

Después de tres días la amiga de Laura le llevó

 

el sueldo conformado, y la ropa que había dejado

 

en su pieza la de todos los días.

 

Además de unos cuantos, efectos personales.

 

Esa mañana Laura se cambió como pudo y salió

 

para no volver nunca más.

 

Razones creo que tenía ambas mujeres.

 

Por esa misma amiga, que le recomendó el

 

trabajo, Laura a las semanas se había enterado

 

del inicio de la separación de Ana y Francisco

 

también al tiempo cuando caminaba con la

 

esperanza de ver a Francisco, vio el cartel de

 

la venta de la casa y se enteró por un vecino

 

que los conocía al matrimonio del cuidado de

 

Ezequiel, en una institución privada.

 

Laura nunca más desde ese mañana vio a

 

Francisco, aunque le buscó y dos veces él, le

 

cortó el telefono cuando la atendió.

 

Juan y Laura pasaron un tiempo lamentando del

 

despido, después entraron en un cono de peleas

 

por falta de plata y trabajo. Laura a un tiempo

 

se fue de la casa de Juan.

 

Nunca más volvió, pero no salió sin que su

 

esposo supiese que llevaba un hijo en sus

 

entrañas.

 

La llegada anticipada de Ana, fue que el

 

congreso ante la ausencia de dos auspiciantes se

 

recortó, y ella decidió salir antes para que

 

Laura no tuviese inconvenientes en su

 

matrimonio, con Juan.

 

Ironía de la vida.

 

Gustavo Gabriel Camisasca.

 

Contemporáneo

 

Buenos Aires

 

Argentina

 

Escrito en Almagro, que es un

 

Barrio de la Argentina.

 

En noviembre del 04.