la noche comenzaba y Claudia se
preparaba para su tarea habitual. Su vestido rojo, las botas rojas y su largo
cabello oscuro que caían sobre sus hombros
eran suficientes para que sus
hombres enloquecieran cada vez más. La noche estaba oscura y caminó hasta un
banco cercano a la playa pero lo suficientemente
pegado a la ruta para que los
camioneros pudiesen verla. Se sentó y esperó por el de esa noche. Joel manejaba
su camión a una velocidad no muy fuerte a
tal punto de poder verla. Claudia
solo se puso de pie y él detuvo la marcha. No era demasiado alta pero el
cabello largo llamaba la atención y la furia
roja del vestido y sus labios
atraparon los ojos de Joel. Solo se miraron y ella subió. Siguieron el camino
de la ruta hasta un paraje fantasmal, detuvo
la marcha y empezó a besarla,
desprendió el vestido y le hizo el amor. Su pene entró suavemente a Claudia,
ella dejó que su cuerpo cayera sobre el asiwnto
y dejó que Joel la besara
suavemente hasta que su lengua subsionó el clítoris de Claudia, ella dio un
grito porque él le apreisionaba con sus labios pero
al mismo tiempo le elevó la
temperatura y produjo un orgasmo que ella no pudo olvidar. Luego de eso ella
bajó y regresó a la playa, empezó a caminar y
entró al mar, siguió el camino que las estrellas le enseñaron y nadie la vio regresar.