Lluvia relajante
"Bajas ya o te tenemos que esperar otro cuarto de
hora" Dijo Óscar por el micro del portero automático.
"Y eso que te hemos avisado con tiempo"
"Venga Óscar, déjala y que baje cuando quiera" Le gritaban sus
compañeros desde el coche. "Escucha Teresa, voy a
llevarlos al restaurante, tienes 20 minutos para arreglarte
y esperarme en el portal." "De acuerdo, 20 minutos" Respondió la
voz metálica.
"Venga chicos, Vámonos, ya volveré a por ella."-
Informo Óscar a sus acompañantes.
"Ten cuidado, amenaza lluvia"- Dijo Luis
"¿Lluvia? Va a caer la que no esta en los
escritos"- Dijo Claudia
Comenzó a llover mientras volvía a por Teresa. Estaba en el
portal bajo un paraguas y cara de cabreo que asustaba.
"¿Qué te pasa? Se supone que el enfadado debería ser
yo, que he tenido que volver del restaurante bajo este chaparrón."
"Habría bajado antes, pero me han cortado el agua
cuando estaba en la ducha, se ha roto el secador y para colmo me encuentro con
la sorpresa de que mi compañera
de piso me ha quitado el vestido que me iba a poner esta
noche"
"Pues lo que llevas puesto te sienta estupendamente.
Vamos a una cena de fin de curso con los amigos de la facu, no a una recepción
en la Casa Blanca."
"Muy gracioso" Dijo Teresa con retintín.
Levaba puesta una blusa blanca algo escotada y unos ceñidos
pantalones de cuero que se ajustaban perfectamente a su hermoso culo. Su pelo,
negro como el
azabache, le caía sobre los hombros enmarcando sus profundo
ojos y su encantadora sonrisa. Una idea apareció de repente en la mente de
Óscar. Le echo un
vistazo a Teresa, estaba mirando a través de la ventana,
perdida en sus pensamientos:
"Es tranquila, ¿verdad?"
"¿Cómo?"
"La lluvia. Siempre he encontrado la lluvia tranquila.
Solo escucharla y mirarla. Es muy tranquila. Escucha la lluvia caer contra el
cristal del coche y
poder sentir como se lleva todos los problemas. Es tan
bonito, solo deja que la lluvia se lleve todas tus preocupaciones. ¿Lo sientes,
Teresa?"
"Sí" Dijo Teresa con voz distraída mientras miraba
a través del parabrisas.
"Si, mirar la lluvia te ayuda a relajarte. Y te ayuda
especialmente cuando ves los limpiaparabrisas, los limpia te ayudan muy bien.
Se mueven de lado a
lado, de lado a lado llevándose la lluvia. Se llevan la
lluvia y la lluvia se lleva tus problemas. Es muy relajante ver moverse los
limpia de izquierda
a derecha, de derecha a izquierda, mira las ondas de agua
barrer la superficie del cristal, onda tras onda. Es tan relajante, tan
tranquilizante. Olvida
todos tus problemas, todas tus preocupaciones, olvida todo.
Solo relájate, escucha mi voz y mira los limpia moverse de lado a lado."
Óscar dio un rodeo, necesitaba tiempo. Dirigió una mirada
silenciosa a Teresa. Ella no respondió, sus ojos estaban fijos en el balanceo
de los limpia. "Es
tan relajante, solo mirar los limpia balancearse y dejar que
el agua se lleve todos tus problemas. Es tan tranquilizante mirar y escuchar
que te sientes
relajada. Muy relajada. Mira los limpia moverse de lado a
lado, de lado a lado. Solo escucha mi voz y entraras en un maravilloso sueño.
Un agradable y
maravilloso sueño. Cuando pare el coche, cuando deje de
sonar el motor caerás completamente en ese sueño." Mientras decía esto
Óscar había aparcado el
coche, y cuando paro el motor los ojos de Teresa se cerraron
y su cabeza cayo hacia delante. Todavía no estaba en un trance lo
suficientemente profundo
como para ordenarle nada, así que le dijo "Teresa, si
vuelves a oír mi voz y solo mi voz decir "Lluvia relajante" volverás
a dormir mas profundamente que
ahora. No recordaras nada mas, solo que te has quedado
dormida durante el viaje y despertaras cuando te toque el hombro." La cosa
prometía. Le gustaba
Teresa desde la primera vez que la vio hace dos años. Pero
él era muy tímido y no muy agraciado físicamente y ella muy distante, muy
orgullosa. Pero las
cosas iban a cambiar.
Durante la cena y sin que nadie se diera cuenta Óscar se las
arreglo para que Teresa se "sintiera" indispuesta. "Óscar, no me
encuentro bien. ¿Podrías llevarme
a casa?" Dijo "¿Qué te pasa, Tere?" Dijo
Claudia "No sé, me duele mucho la cabeza y me arde el estómago"
"Seguramente sea una indigestión. Venga vamos"
Óscar sabía que en cuanto salieran por la puerta iban a ser
el centro de todos los cotilleos de la facultad. Un pequeño precio a pagar.
Tenia que profundizar en el trance y darle algunas ordenes
mas precisas. Así que cuando se montaron en el coche le dijo:
"Teresa" "¿Sí?" "Lluvia relajante".
Sus músculos faciales se relajaron y sus párpados cayeron.
"Teresa, escúchame. Mi voz es como la lluvia cayendo. Cada palabra te
relaja mas, cada palabra
te hace caer más y más profundamente en este maravilloso
sueño. Te encanta oír mi voz, Teresa, adoras oírme hablar. Quieres hacer
cualquier cosa que digas
porque te gusta mucho mi voz. Cualquier cosa, ¿no estas de
acuerdo?
"Sí... Cualquier cosa..."
Paso el resto del viaje profundizando en su trance más y más
hasta que llegaron a su piso. "Debes confiar en mi. Después de todo te he
ayudado a librarte
de tus problemas. ¿Confiaras en mi?" "Si..."
Susurro Teresa. "Bien, bien, debes confiar en mi. Después de todo soy tu
amigo. Un buen amigo. Un amigo amable.
De hecho, soy algo mas que un amigo para ti, Teresa ¿No
estoy en lo cierto?" "Si..." "Teresa, te voy a pedir que
hagas algo por mí, ¿Lo harás?" Tras un
momento ella asintió. " Bien. Teresa, ¿podrías
desabrocharte la blusa?" No del todo, solo unos pocos botones, eso es
todo, esta todo bien, puedes confiar
en mi. Adelante. Quieres hacerlo"
Teresa dudo un poco mientras dirigía su mano hacia el primer
botón, pero pronto desabrocho la mitad de los botones, lo suficiente para que
Óscar pudiera
ver el sujetador. Lanzo su mano para agarrar una teta,
Teresa gimió, pero no hizo nada para impedírselo. Óscar la masajeaba suavemente
mientras le hablaba
a su hipnotizada amiga: "Teresa, cuando despiertes no
recordaras haber estado dormida ni enferma. Te encontraras perfectamente. No
obstante, comenzara
a tener pensamientos eróticos sobre mí. Pensamientos muy
eróticos. Cuando te vayas a la cama ahora, pensaran en mis manos recorriendo
todo tu cuerpo. Soñaras
conmigo haciéndote el amor. Soñaras con eso y lo estará
esperando. Cada vez que me veas, sentirás que esas sensaciones crecen hasta que
hasta que quieras
hacerme el amor." Óscar recompuso la blusa de Teresa y
la despertó. "Buenas noches, Óscar" "Buenas noches, Teresa"
Cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero.
Óscar miro por el retrovisor y vio a Teresa apoyada en la
pared, mirándole. Había funcionado.
La durmió varias veces para reforzar la sugestión, y para
disfrutar un poco, un strip-tease, un par de magreos, una cubana... además,
manipulaba su mente
para que empezara a verlo de forma diferente.
Finalmente llego el momento que había esperado. Se
encontraban estudiando en la biblioteca, Teresa paso un dedo por su nuca,
dándole a Óscar un escalofrío
de placer y le susurro "Vamos fuera un rato"
Parecía nerviosa "Estooo ¿Óscar?" "Si" dijo Óscar como si
la cosa no fuera con él. Me estaba preguntando si
tenias planes para esta noche. Porque si no los tienes me
pregunto si quisieras tomar algo conmigo.
"Claro, será estupendo"
"Me lo he pasado estupendamente" Dijo Teresa. Ella
y Óscar se dirigían a su piso. "Sabes, pensaba que eras un chico
mas..." "Aburrido, tonto" Dijo Óscar
"Tranquilo, estoy acost..." Fue interrumpido por
un súbito beso de Teresa, las manos de Óscar recorrieron su espalda y se
posaron en su firme culo. "Veras
Óscar, últimamente he estado pensando mucho en ti, y se me
ha ocurrido que tal vez podríamos..." Estaba muy azorada, roja como un
tomate "Olvídalo, lo
siento. Me lo he pasado muy bien, eres un chico magnifico,
tenemos que rep..." "Lluvia relajante" Dijo Óscar después de un
ahogado suspiro. No había llegado
tan lejos para nada. "Teresa, ¿Quieres hacer el amor
conmigo?" "Si" dijo Teresa "¿Quieres hacer el amor conmigo
esta noche?" "Sííí" "¿Eres virgen?" Óscar
siempre había tenido la idea de que uno debía tener su
primera relación sexual cuando uno estuviera preparado, no de manera forzada
"No" Contesto Teresa
"Bien, cuando chasquee los dedos despertaras y me
contaras lo que sientes. No tengas miedo al rechazo, solo se honesta y confía
en mi, siempre confía en
mi." Óscar chasqueo los dedos y Teresa despertó. Le
lanzo una mirada picara "Óscar, quiero follar contigo. Ahora."
"¿Estas segura? Mira, no vayas demasiado
rápido." Disimulaba lo mejor que podía. Teresa le
abrazo y le dio un beso, primero suave, después comenzaron a rozarse las
lenguas. "Responde esto a tu
pregunta. Vamos para arriba."
Óscar se desnudo rápidamente y se tumbo sobre la cama,
preparado para realizar su anhelado sueño. Teresa se desvistió lentamente, en
su mente estaba la
idea de darle el máximo placer a Óscar, primero la camiseta,
después la falda, las medias muy lentamente, por ultimo el sujetador y las
bragas. Tenia unas
tetas muy bonitas, del tamaño justo, altas y firmes. Se tumbo
sobre Óscar y se besaron de nuevo. Óscar se zambullo entre sus tetas,
besándolas, lamiéndolas
y chupando sus erectos pezones. Teresa gemía de placer muy
ruidosamente. Menos mal que su compañera se encontraba en una fiesta y no
volvería seguramente
hasta la mañana del día siguiente.
Teresa se introdujo la verga en su coño y comenzó a moverse
de adelante y atrás rítmicamente. Empujaba ambos muslos contra la verga de
Óscar. Óscar acariciaba
su cuerpo, pellizcando sus tetas mientras la introducía cada
vez más. Estaban ebrios de placer, Óscar por razones obvias y Teresa por el
trance hipnótico
al que había esta sometida los últimos días. Ambos
alcanzaron el clímax a la vez mientras ella empujaba su cuerpo contra el de
Óscar. Se volvieron a abrazar
y a besar.
Sorprendentemente, Teresa se deshizo rápidamente de los
brazos de Óscar y se puso a gatas, levantado su hermoso culo frente a Óscar.
"Fóllame aquí, quiero
que me folles el culo" Esto si que era una sorpresa. No
pensaba "sugerírselo" hasta la quinta o sexta vez, pero Óscar no
sabia que una de las mayores fantasías
de Teresa era ser sodomizada. Óscar no podía rechazar una
invitación como esa. Introdujo su polla en su fantástico culo y comenzó a
empujar. Teresa se
aferro a sus nalgas, usándolas para sentir mas todavía la
polla de Óscar moverse dentro y fuera de ella. Gemía salvajemente sintiendo
descargas de placer
por todo su cuerpo. "Más, sigue, sigue, más fuerte, más
fuerte" Óscar introdujo su polla lo mas profundo que pudo. Teresa no
dejaba de moverse, espasmos
de placer recorrían todo su cuerpo, Óscar tres cuartos de lo
mismo. "Me corro, me corro" Y Óscar descargó su semen dentro de su
ano mientras ella respiraba
afanosamente. Se abrazaron y cayeron exhaustos sobre la
cama. No les tomo mucho tiempo volver a empezar
Había sido increíble. Teresa dormía ahora después de una
noche de placer, con la cabeza apoyada en el pecho de su amante mientras él
acariciaba su hermoso
pelo negro. Óscar no creía que la fría y distante Teresa
pudiera ser una amante tan maravillosa. La verdad es que últimamente había
cambiado debido a las
sugestiones de Óscar, era más simpática y más agradable.
Óscar se preguntó si alguna vez la compañera de piso de Teresa accedería a dar
un paseo en coche
bajo la lluvia.