Sobrina de 15 y
su tío de 30 (real desde Peru)
(2)
Esta es la
segunda parte del relato real "Mi
sobrina
politica (real Peru)" desde Peru. Mi
sobrina Betsy
se convierte en una pícara y
sensual
adolescente.
Sobrina de 15 y
su tío de 30 (real desde Peru)
(Parte II)
Esta es la
segunda parte del relato real "Mi
sobrina
politica (real Peru)" desde Peru. Mi
sobrina Betsy se convierte en
una pícara y
sensual
adolescente.
Alrededor de
las 3 de la tarde llamé por
teléfono a mi
casa, sólo Betsy estaba en ella.
Cuando me contestó le
pregunté si ya había
terminado sus
quehaceres y le dije: "¿puedo
preguntarte
algo sin que te molestes Betsy?";
ella me
respondió que sí a lo que yo le pregunté
nuevamente:
"¿Quieres
que continuemos lo que estábamos
haciendo
ayer?" Betsy tardó en responderme y me
dijo un "sí"
nervioso y bajito. Yo le respondí
que estaría en
la casa en 15 minutos.
Cuando llegué
Betsy estaba nerviosa y vestía
como siempre un
buzo y polo; luego de ponerme
cómodo de ropa
(con un buzo) la llamé a mi
dormitorio...
Cuando Betsy
entró a mi dormitorio se sentó en
un sillón y
dirigió su mirada hacia la TV sin
decir nada más.
Yo estaba sentado en el borde de
mi cama y
alternaba entre mirarla a ella y a la
TV. Pude advertir que ella
estaba nerviosa pues
trataba de
concentrarse en ver la TV. Yo también
estaba
sumamente nervioso, tenía como un nudo en
la garganta, así que con mucho esfuerzo y
balbuceando le
dije:
"Betsy
ven, échate a mi lado para que veamos la
TV"; ella
no se hizo rogar y se acercó
rápidamente a mi cama
por el lado opuesto al que
yo me
encontraba y se echó a mi lado pero sin
acercarse
demasiado. Mientras hizo esto, Betsy
trató en todo momento de ver
la TV y evitó
cruzar su
mirada con la mía. Yo no le quitaba la
vista de encima
por lo excitado y nervioso que
estaba pues
trataba de estudiar sus reacciones.
Una vez en la
cama y echados yo me puse de
costado
mirándola mientras ella seguía tratando
de ver la TV.
Puse mi mano sobre su vientre sin
decir nada y
ella, sin dejar de mirar la TV,
tomó mi mano y
la puso sobre la cama. Hice lo
mismo un par de
veces más mientras sonreía por
lo gracioso de la
situación y ella reaccionó
ambas veces de
igual forma sin inmutarse.
Es entonces que
le propongo que nos metamos en
la cama para
estar más cómodos. Yo lo hice
primero y Betsy
me siguió sin preguntar por qué
o para qué. Yo
lo hice calmadamente pero ella lo
hizo
rápidamente tapándose con las mantas y
siempre
tratando de no acercarse mucho a mí.
Estando dentro
de la cama procedí a quitarme el
polo y el buzo sin
retirar las mantas. Me quedé
en
calzoncillos. Betsy seguía mirando la TV y
sujetando las
mantas. Yo volví a mi posición
inicial, echado
de costado mirándola.
Nerviosamente
le dije: "Betsy, ¿te quitas la
ropa?"
"¿Para qué
tío?", me respondió ella mirándome
esta vez.
Me puso más
nervioso aún su pregunta pero atiné
a responderle:
"para continuar lo que estábamos
haciendo
ayer".
Betsy volvió a
dirigir su mirada hacia la TV sin
decir nada. Yo
seguía ahí, nervioso y sin
tocarnos
siquiera. Luego de un par de minutos y
bruscamente
ella comenzó a quitarse la ropa
rápidamente por
debajo de las mantas.
Primero se
quitó el pantalón (buzo) y luego el
polo. Yo le
pedí su ropa para colocarla en una
silla que estaba de mi lado de
la cama y en el
que también
estaba mi ropa. Ella me pasó su ropa
sin soltar las
mantas para nada.
Tomando valor y
sumamente excitado para ese
momento dirigí
mi mano hacia su vientre, ella
seguía mirando
nerviosamente la TV. Comencé a
acariciar su
vientre para subir hacia sus senos
pero noté que
no se había quitado el sostén,
entonces
lentamente y sin dejar de acariciarla
bajé mi mano y
noté que tampoco se había quitado
el calzón.
Ya no pude
contenerme más y echándome sobre ella
bajé los
tirantes de su sostén y le descubrí los
senos y
mientras que sobaba uno me dediqué a
chupar y
mordisquear el otro. Betsy cerró los
ojos y me dejó
hacer sin decir nada. Mientras
estábamos en
estos escarceos yo ya había
desabrochado su
sostén quitándoselo. Seguí
mordisqueando y
besando sus senos, su cuello,
sus orejas;
pude notar que Betsy estaba muy
caliente corporalmente
(temperatura) mientras
mis manos
acariciaban y estrujaban todo su
cuerpo. Ella
estaba tendida con los brazos
abiertos pero
con las piernas cerradas y aún con
calzón.
La tomé por la
cintura y estrujé sus nalgas. No
tenía nada de
caderas, fue un poco extraño pues
mi esposa sí las tiene bastante pronunciadas.
Su
trasero no era
aún como el de una mujer adulta
pero se sentía
delicioso el poder agarrarlo de
esa forma. Yo
tenía el pene sumamente duro y
ella debió ya
haberlo notado aunque aún siguiese
con los
calzoncillos puestos.
Quise quitarle
el calzón pero ella me lo impidió
diciéndome:
"yo lo hago tío". Me quité de encima
de ella y
torpemente, y supongo que nerviosa, se
quitó el calzón
cuidando de no descubrirse;
luego, metió el
calzón debajo de la almohada.
Mientras ella
hacía esto yo, rápidamente, me
deshice de mis
calzoncillos por debajo de las
sábanas, al igual que
ella.
Volví a echarme
sobre ella para besar su cuello
y senos
mientras mis manos volvieron a su
trasero, ella
ahora sí me abrazó torpemente
mientras seguía
con las piernas cerradas. Yo
tomé su sexo
con una de mis manos y poco a poco
le abrí las
piernas para situarme entre ellas y
supongo que ella pudo
sentir mi miembro cerca de
su húmedo sexo.
"¿Haz ...
hecho ... esto ... alguna ... vez ...
preciosa
...?" le pregunté sin soltar su cuerpo
para nada. Ella
me contestó pero no
inmediatamente:
"Nunca tío".
Entonces sin
dejar de besar su cuello dirigí mi
miembro hacia su sexo. Ambos
estábamos mojados y
comencé a
empujar lentamente. No fue fácil. Con
los
movimientos, algo torpes de ella, mi miembro
se salió de su
sexo varias veces y yo tuve que
ponerlo allí
otras tantas.
Pero cada vez
que lo ubicaba en su sexo la
penetraba un
poco más. Ella seguía moviéndose
bastante sin
decir nada no sé si por el dolor o
por la
excitación mientras yo estaba más
nervioso que
excitado.
Su sexo era
bastante estrecho a pesar de lo
mojados que
estábamos y fue complicado avanzar
con la
penetración. La verdad yo nunca sentí su
himen (propio
de las muchachas vírgenes).
Debo aclarar
que cuando me casé, mi esposa
contaba con 18
años y yo con 22, y a pesar de
que con ella tuve mis primeras
experiencias
sexuales ella
ya no era virgen por lo que no
contaba con
experiencia en cuanto a rompimiento
de
virginidades.
Volviendo a mi
historia con Betsy, en un
determinado
momento ella trató de detenerme
diciéndome:
"¡me duele tío ...!". Yo me detuve,
tenía introducido ya casi la
mitad de mi pene y
no quise dejar
esto sin concluir así que le
dije:
"Tranquila
preciosa, ya casi terminamos". Aunque
no era lo más indicado fue
lo primero que se me
ocurrió
decirle.
Ella movió su
cuerpo tratando de librarse de mi
pene pero la
sujeté firmemente y con nuestros
movimientos
logré introducir todo mi miembro en
su sexo.
Entonces comencé el movimiento de mete
y saca pero
Betsy me miró muy molesta sin
decirme nada y
sin moverse ya.
Aunque estaba
muy excitado el verla molesta a
Betsy me alteró
un poco y me puse nervioso.
Seguí tirándomela
y creo que a ella le empezó a
gustar pues
cambió de cara y estaba con los ojos
cerrados y con
los brazos extendidos sobre la
cama. Luego de
un largo tiempo ella me abrazó y
me dijo
"... ya no tío...".
No queriendo
forzarla ni que se moleste más
conmigo retiré
suavemente mi pene de su sexo y
me bajé de
encima de ella echándome a su lado.
Con lo nervioso
que estaba no pude terminar
(eyacular) pero
eso no me molestó pues pude
disfrutar de un cuerpo que
aunque aún no era el
de una mujer me
llevó a apreciar los placeres
que sólo puede
brindar el cuerpo de una
adolescente.
Mientras estábamos
echados la abracé y le di un
beso en los
labios para luego decirle: "eres
preciosa
Betsy".
Ella se sentó
en la cama siempre cubriéndose con
las mantas y me
pidió que le pasara su ropa.
Torpemente y
presurosa Betsy procedió a vestirse
mientras yo
hacía lo mismo pero sin cubrirme y
más
calmadamente.
Como ella
terminó de vestirse primero me dijo
que me retirara
de la cama porque iba a volverla
a tender (hacer
la cama).
Yo me senté en
un sillón para ver la TV mientras
ella retiraba
las mantas, supongo que para
cambiar las
sábanas. En eso ella me llama para
que vea algo en las
sábanas. Me acerqué y vi
unas manchas
ligeras de sangre, ambos nos
miramos y ella
sonriendo pícaramente me dice:
"me has roto tío".
Yo también
sonreí y le indiqué que lavara
inmediatamente
las sábanas no sin antes bañarse
primero. Yo
también me fui a bañar para irme a
trabajar
nuevamente.
Aunque esta
primera experiencia no fue muy
placentera para
ambos, no por ello dejamos de
repetirla.
Betsy comenzó a
tratarme con más cariño y
confianza que
antes. Esto siempre que estábamos
solos, por ello
yo siempre trataba de estar más
en casa y de llevarme el
trabajo a casa lo más
posible.
Una tarde, a
unos días de la primera vez y sin
haber hablado
nada de lo sucedido, vuelvo a
proponerle ver la TV
juntos y en mi cama. Betsy
no se hace de
rogar y una vez en la cama le digo
que sería mejor
nos metamos dentro de la cama.
Ella accede y una vez dentro
de la cama yo la
abracé y
comencé a besar en el cuello y detrás
de sus orejas.
Ambos nos comenzamos a excitar y
le pido que se
quite la ropa. Ambos nos
comenzamos a
desnudar, ella siempre debajo de
las mantas,
cuando terminó dobló su ropa y me la
pasó para
ponerla en la silla donde también
estaba la mía.
Al volverla a abrazar me doy
cuenta de que
esta vez sí se había quitado el
sostén y el
calzón también.
Luego de sobar
y chupar sus senos y de acariciar
todo su cuerpo
volví a subirme sobre ella y
coloqué mi pene
en su sexo. Esta vez ella estaba
más mojada que
la vez anterior y empecé el
movimiento de
mete y saca, me di cuenta de que
en esta ocasión
ella lo estaba disfrutando mucho
más que la vez anterior.
Debido a su
inexperiencia ella, por lo excitada
que estaba,
hacía movimientos bruscos y torpes
haciendo que mi
pene se salga de su sexo; pero
no perdíamos
las ganas y volvíamos a hacerlo.
Luego de más
media hora creo que Betsy se cansó
y me dice
"ya no tío". Esta vez no iba a
permitir que mi
sobrina se quedase sin mi leche
así que le
contesté sin bajarme de ella:
"tranquila
preciosa, ya falta poco; esta vez
tienes que
sacarme mi leche".
"¿Tu
leche? Yo no quiero nada", me dice
pícaramente.
Esta vez sí estaba excitadísimo y
quité las
sábanas que nos cubrían, ella intentó
volver a
cubrirse pero yo las boté al piso. Sin
soltarla la
jalé más hacia mí y tomando sus
piernas las
coloqué en mis hombros para moverme
cada vez más rápido
sosteniéndola de su cintura.
Betsy trató se
soltarse pero yo la tenía
sujetada
firmemente mientras le decía: "ya sale
mi leche
preciosa, ya sale ..."; pude apreciar
su bello
cuerpo, sus pequeños senos, su rostro
sonrojado, sus
gestos de placer y sus pequeños y
escasos vellos.
Sin permitir que mi
pene se salga de su vagina
me bajé de la
cama y poniéndola al borde,
siempre con sus
piernas en mis hombros, me movía
cada vez más
rápido y pude sentir lo mojada que
estaba ella, lo
caliente de su sexo, lo apretado
que estaba, en
sí sensaciones que nunca había
sentido.
El único método
anticonceptivo que uso es el del
coito
interrumpido (eyacular fuera de la vagina)
a veces
combinado con el del ritmo. Los condones
no los uso por
lo incómodos y porque disminuyen
el placer.
Ella estaba en
la cama con los brazos extendidos
disfrutando de
sus primeras lecciones de sexo,
lo pude ver en
su rostro. Cuando sentí que ya me
venía saqué
rápidamente mi pene y terminé sobre
sus senos y
estómago. Allí me di cuenta de que
la fuerza con
la que uno eyacula es directamente
proporcional a
lo excitado que uno esté.
Ella se asustó
cuando sintió mi semen caliente
en sus senos y
vientre, yo la tranquilicé
explicándole
que esa era mi leche y que no había
de que
preocuparse. Nos echamos ambos cansados,
esta vez sin cubrirnos.
Como la ví
incómoda con mi semen sobre ella
busqué papel
sanitario y la limpié suavemente.
Esta vez le di
un beso más prolongado en los
labios y le
agradecí por lo feliz que me había
hecho.
Volví a besarla
en la boca y debido a su
inexperiencia
ella no sabía que hacer por lo que
le indiqué que
abriera la boca un poco y me
dejara hacer.
Con estas
indicaciones pude deleitarme con sus
gruesos labios,
le pedí que me diera su lengua
para poder
chupársela suavemente. Esta vez ella
fue algo torpe
pero terminamos excitados ambos
otra vez.
En esto
estábamos cuando ella me propone ir a
bañarnos juntos
a lo que yo gustoso acepto.
Rápidamente
ella se me adelanta por lo que pude
apreciar su
bello cuerpo, una belleza que sólo
el cuerpo de
una adolescente puede expresar
aunque no tenga
la voluptuosidad de una mujer
adulta.
Una vez en la
ducha, mientras el agua caliente
corría por
nuestros cuerpos, ella se enjabonó
primero y me
pide que le enjabone la espalda.
Comedidamente
enjabono su espalda y cuello
tratando de
acariciarla, pero no me quedo allí
pues bajé mi
mano hasta sus nalgas y metí mi
mano para llegar
a su sexo desde atrás mientras
que con la otra
sobaba sus senos.
En el baño
tenía un espejo grande que permitía
verse uno de
cuerpo entero. Como no cerramos la
cortina de la
ducha podíamos vernos ambos
totalmente. La
escena fue indescriptible y muy
erótica, su
cabello largo y mojado la hacía ver
más sensual y
entre los manoseos que nos dábamos
ambos
terminamos excitados otra vez. Mi pene
volvió a estar
duro y poniéndome detrás de ella
le dije que se
apoyase en las llaves de la ducha
(inclinándose
un poco). Ella lo hizo
diligentemente y sin
pensarlo dos veces la
penetré
nuevamente. El agua seguía cayendo por
nuestros
cuerpos, comencé a moverme rápidamente;
por el espejo pude
ver en el rostro de Betsy lo
excitada que
estaba, ella también comenzó a
mirar en el
espejo lo que estábamos haciendo.
Creo que desde
esa vez a Betsy le excitaba el
verse a sí
misma en plena faena pues en
posteriores
ocasiones siempre buscó acomodar los
espejos para
poder vernos en ellos.
Bueno, estando en la ducha
me vine sobre su
espalda. La
volteé y la abracé para darle un
largo beso en
la boca. Fue tan excitante.
Terminamos de
ducharnos, nos vestimos y nos
pusimos a ver
TV. Ella estaba sumamente alegre y
cariñosa
conmigo.
Como ya me
sentí más confiado en que lo que
pasaba entre mi sobrina y yo
iba a ser un
secreto entre
ambos comencé a agarrarla cada vez
que podía. Me
ponía detrás suyo y le apretaba mi
pene en su
trasero mientras que sobaba sus
senos, a veces
mientras estaba sentado en el
sillón y con
buzo la llamaba para que se siente
entre mis
piernas y sienta la dureza de mi pene.
A los 3 días de
la última vez que tuvimos sexo
mi sobrina y yo
se presentó otra oportunidad que
no
desaproveché.
Nuevamente,
luego de cambiarme para estar más
cómodo la llamé
para ver la TV en mi cama. Ella
vino
rápidamente y se metió dentro de la cama.
Supongo que ella ya sabía a dónde
íbamos y
también supongo
que le gustaba el sexo aunque
aún no tomaba
la iniciativa en casi nada.
Al ver que
Betsy ya estaba dentro de la cama le
dije que se
quitara la ropa mientras yo también
lo hacía. Una
vez desnudos comencé a acariciar y
besar su
trasero, sus senos, su cuello y sus
orejas. Me
percaté de que su punto débil estaba
en su cuello
pues al besarla allí mi sobrina se
deshacía por
decirlo de alguna forma.
Parece que Betsy sentía aún
vergüenza de verse
desnuda pues
siempre buscaba la forma de que
ambos estemos
cubiertos por las sábanas.
Me dirigí a
chuparle su conchita y pude
disfrutar sus
jugos pues estaba mojada. No sé si
ella estaría
muy excitada o si no le gustaba
mucho pero me
detuvo diciéndome: "ya no tío".
Posteriormente
me di cuenta de que no le gustaba
el sexo oral
pues la mayoría de veces no me
dejaba chuparle
la conchita ni tampoco le
gustaba chuparme el pene.
Retomando la
historia, me eché de espaldas y
retirando las
sábanas le indiqué que bajara un
poco y tomando
una de sus manos le enseñé a
masturbarme. Lo
hizo torpemente, creo que vio en
mi cara que no
lo estaba haciendo bien y se
molestó soltando mi pene
bruscamente y echándose
en la cama se
tapó con las mantas.
La abracé y
besé diciéndole: "ya aprenderás a
hacerlo
preciosa". Ella me contestó: "no quiero
aprender a
hacer nada". Yo sonreía ante este
berrinche y
volví a su cuello. Cuando noté que
ya estaba
excitada otra vez, le indiqué que se
echara boca
abajo. Luego coloqué una almohada
debajo de su
bajo vientre para que su trasero se
levante y pueda
penetrarla por detrás.
Ver su pequeño trasero en esa
posición y su
conchita sin
nada de vellos y totalmente
enrojecida me
excitó mucho. Mi sobrina tenía
escasos y
pequeños vellos sólo en la parte
superior de su
sexo formando un pequeño
triángulo es
por ello que desde atrás su sexo no
tenía nada de
vellos. Sin perder tiempo la
penetré suavemente
al comienzo para terminar
moviéndome cada
vez más rápido. Betsy no decía
nada, aunque
estaba mojada no sabía si ella
había alcanzado el orgasmo.
Me vine sobre su
espalda y nos
quedamos tendidos largo rato ambos
boca abajo.
A los pocos
días se presentó una nueva
oportunidad que no
desaprovechamos. Estando en
la cocina la
agarré por detrás mientras ella
lavaba algo.
Introduje una de mis manos por
debajo de su
polo y comencé a sobar sus senos,
ella seguía con
lo que hacía sin inmutarse. Besé
su cuello y mi
otra mano se metió en su buzo y
haciendo a un lado su calzón
busqué su sexo
encontrándolo
ya mojado. Quise meter un dedo en
su conchita
pero ella no me dejó cerrando sus
piernas. Como
ya estábamos ambos excitados le
dije al oído:
"preciosa, ¿vamos a la cama?";
ella nunca
respondía inmediatamente y a los
pocos minutos
me dice "ya".
Yo la solté y
mientras ella se secaba las manos
le propongo:
"vamos a ver quien se desnuda
primero" y
me alejé corriendo en dirección al
dormitorio. Ella sonriente me
alcanzó presurosa
y metiéndose
dentro de la cama comenzó a
quitarse la
ropa rápidamente mientras yo también
lo hacía. La
dejé ganar.
Esta vez luego
de saborear sus jugos le indiqué
a Betsy que
tomará mi pene con su mano, esta vez
ella se esforzó
en masturbarme mejor que la
última vez. Ella se alegró
cuando vio en mi
rostro el
placer que me estaba proporcionando.
Quise avanzar
más esta vez y le dije que pusiera
mi pene en su boca. Ella me miró sorprendida y
empujándole
suavemente tomó mi pene con su boca.
Es claro que lo
hizo con suma torpeza pues me
lastimó varias
veces con los dientes, traté de
aguantarme para
que no se sienta mal por su
inexperiencia.
Pero Betsy vio en mi rostro que
no estaba
chupándomelo bien y volvió a
molestarse
echándose y cubriéndose con las
mantas.
Yo sonreía y le
explique que no había problema,
que ya
aprendería a hacerlo. Ella aún molesta me
preguntó con
algo de cólera: "¿mi tía te hace
eso?". Era
la primera vez que mencionaba a su
tía sexualmente
hablando. No supe qué
responderle, pues no
quise compararla y mucho
menos
lastimarla. No le contesté nada y comencé
a trabajar su
cuello para que se le pase el
berrinche.
Cuando volvimos
a estar excitados ambos le
indiqué que se
coloque de cuatro patas (como
comúnmente se
dice) para comérmela desde atrás.
Antes de penetrarla pude
apreciar su cintura y
su trasero.
Tenía una figura un tanto infantil y
no muy sexi que
digamos pues como ya mencioné no
tenía nada de caderas aún, es
decir, no tenía
las curvas
características del cuerpo de una
mujer.
Pero el morbo y
esa sensación de lo prohibido
que causaba el que sea mi
sobrina y encima una
chiquilla
pusieron más duro mi miembro.
Comencé a
comérmela desde atrás mientras que con
mis manos me
deleitaba con sus senos. Luego de
un buen rato me
vine en su espalda. Descansamos
un rato y luego
de limpiarla nos pusimos a ver
la TV aún
desnudos y en la cama.
Ella estaba con
su cabeza sobre mi pecho
mientras yo le
acariciaba el pelo. Ella
juguetonamente
tomó mi pene flácido y comenzó a
acariciarlo. Su
caricias surtieron el efecto
deseado y mi
pene estaba listo otra vez, pero
Betsy no lo
soltó y siguió moviendo su mano de
arriba abajo.
Sin soltar mi miembro lo aprieta y
sujetándolo
desde la base lo sacude y me
pregunta:
"¿ todo esto me entra?".
Yo me reí y le dije que
habían más grandes y que
mi pene era de
tamaño medio (16 cm). Ella me
soltó y
apegando su cuerpo hacia el mío jaló uno
de mis brazos
diciéndome: "abrázame tío".
Me puse de
costado y ella también; la abracé
fuertemente
pues en ese instante sentí mucha
ternura por mi
sobrina. Le dije que sacase el
trasero y ella
doblando su cuerpo apegó su
trasero a mi
pene. Sentí riquísimo y con una de
mis manos
ubiqué mi pene en la entrada de su
sexo para meterlo de golpe
sin dificultad pues
ella estaba
sumamente lubricada.
En esta
posición estuve comiéndomela un buen
rato mientras
me entretenía en sus senos y en su
cuello. Noté
que a mi sobrina ya le comenzó a
gustar lo que
hacíamos y que lo disfrutaba
bastante.
Me levanté y sin dejar que ella
se mueva (seguía
de costado y
con las piernas recogidas) me
arrodillé para
penetrarla en esta posición.
Comencé a
comérmela otra vez, pero debido a la
posición mi
pene entraba hasta lo más profundo
de su vagina,
haciéndome sentir mucho placer. En
esta posición pude sobarle los
senos sin
dificultad así
como sus nalgas llegando a rozar
su culito casi
accidentalmente.
Estábamos
gozando como nunca pues Betsy estaba
con los ojos
cerrados y la boca abierta, toda
jadeante y con
la cara roja de excitación. En
ese momento
ella me sujeta de la cintura
tratando de impedir
que siga moviéndome pero yo
no dejé de
hacerlo. Betsy me dice: "ya no tío,
ya no, me voy a
... orinar ...".
Supuse que mi
sobrina estaba a punto de llegar a
su primer
orgasmo y que no sabía distinguir esto
de la sensación
de orinar debido a su inocencia
y/o
inexperiencia.
Esto me excito
aún más y sin soltarla apresuré
mis movimientos
diciéndole: "Preciosa, no te
preocupes, no
te vas a orinar es que estás muy
excitada y parece que te vas a
orinar pero no
vas a
hacerlo".
Seguí
comiéndomela con mayor frenesí y le dije:
"No te
contengas preciosa, suéltate y grita si
quieres".
En ese momento noté como su vagina
sufría los
espasmos propios del orgasmo femenino
y sus músculos
aprisionaron mi pene llegando a
sentir como fluían sus
jugos; no pude contenerme
más y
volteándola me vine sobre sus senos.
Betsy estaba
muerta de placer y sumamente
cansada al
igual que yo. Luego de limpiarla nos
quedamos
dormidos.
Todos estos
encuentros sucedieron cuando
estábamos solos
mi sobrina y yo y durante el día
unas tres veces
a la semana y por unos 6 meses.
Ya les contaré
como mi sobrina demostró lo
caliente que
era cuando acepta tener sexo
conmigo por las
noches mientras su tía dormía en
la habitación
contigua.
Si les gustó la
historia escríbanme a
piscisaqp@hotmail.com
para que me comenten su
parecer. En
base a sus comentarios dedicaré
tiempo a
continuarlo.
Agradezco a las
muchachas que me escribieron
pues veo que los lectores no sólo
son hombres.
Invito a las
chicas de cualquier edad que me
escriban
indicándome que partes de mi relato les
gustaron más.
En base a sus comentarios dedicaré
más tiempo a continuar esta historia.