Esta historia que les contare es lo mas caliente que me ha pasado en la vida, estaba de visita de casa de mis padres y por la tarde decidí salir a saludar

a unas amigas que viven cerca de allí. Cuando llegué, encontré a Rosa, una hermosa mujer de unos 38 años con unos pechos grandes, duros y bien formados,

al verme llegar se alegró mucho pues tenia tiempo que no nos veíamos, salió a recibirme con un fuerte abrazo, traía un vestido de gasa muy delgado que

dejaba ver sus turgentes nalgas bien formadas, me invito pasar a la sala de su casa y comento que no había nadie, que su hija de 17 años había salido con

unas amigas y llegaría mas tarde; ahí estuvimos conversando un buen rato sobre lo que había sucedido durante tanto tiempo, me invito un trago el cual acepté

de buena gana por que hacia muchísimo calor, sirvió tragos para ambos y se sentó muy cerca de mi, desde mi posición pude verle las tetas a través del escote

de su vestido, lo cual me puso muy caliente, pero pues era amiga de mis padres ¡la que me conocía desde que era niño!, así que decidí concentrarme y tratar

de no mirar, sin embargo después de varios tragos encima ella comentó algo acerca de mi edad y agregó que me había puesto muy guapo, anteriormente era

muy delgado pero ahora a los 29 años había engordado y tenia un aspecto muy atlético. Al calor de las copas ella continuo diciéndome cosas agradables sobre

mi aspecto y yo le respondí que ella no se quedaba atrás, que debía tener muchos pretendientes, que su esposo debía tener cuidado por que de lo contrario

se la iban robar un día, entonces ella me comentó que se había separado hacia un tiempo y que no tenia ninguna relación con nadie, entonces se acerco mas

a mi, empezó acariciar mi pierna, subiendo poco a poco y lentamente hacia el muslo, en ese momento yo ya estaba muy caliente, la abracé para besarla, nos

dimos un beso muy húmedo y caliente, mientras mis manos acariciaban sus preciosas tetas, empecé a desvestirla muy lentamente quedándose únicamente con

su minúscula tanga rosa, tenia un cuerpo exuberante y deseoso de ser amado, ella estaba desesperada y me saco la verga del pantalón, me dio una tremenda

mamada que parecía que se lo quería comer, yo estaba gozando como loco mientras le acariciaba su precioso culito, después ella se levanto y me dijo que

le mamara las tetas pues eso la ponía muy caliente, para pronto empecé a hacerlo, me senté en el sillón, ella se monto sobre la verga mientras le pegaba

tremenda mamada de tetas, empecé a culearla despacio y suave mientras le acariciaba el culito, entonces me ensalive el dedo medio y se lo incruste en el

ojo del culo, ella respingó pero no dijo nada, al contrario se estremeció de placer diciendo: quiero que me metas la verga por el culo!, la puse en cuatro,

unte saliva en el culo y se la metí de un solo golpe, ella chillaba de placer mientras se restregaba las tetas con frenesí, entonces para mi sorpresa vi

a su hija Marcela parada en la entrada del comedor observando como me cogía a su mamá en la sala y ambos nos quedamos paralizados, tratamos de cubrirnos

con lo que pudimos pues estábamos muy sorprendidos y asustados de la reacción de Marcela, entonces para nuestra sorpresa ella se empezó a desabrochar la

blusa acercándose hacia donde estábamos, su madre no daba crédito a lo que sucedía sin embargo de su mente le traicionaba pues empezó a escurrirse como

loca, su panocha le palpitaba y estaba viniéndose nada mas de pensar que un hombre se cogería a las dos, yo por mi parte estaba fuera de mi y es que Marcela

era exactamente igual que su madre físicamente, su misma cara, su mismo pelo y sus mismo cuerpo solo que mas joven y con medidas menos exuberantes que

las de su madre; cuando terminó de quitarse la ropa estaba en un caloncito color crema que hizo que la verga se me pusiera mas dura que un marro, se puso

junto a mi y empezó a agarrármela, empezó a masturbarme lentamente mientras yo le metía el dedo a su panochita, que ya estaba también muy húmeda debido

a que nos estuvo observando un buen rato, así pues de un lado la madre me besaba y acariciaba mientras por abajo la hija me masturbaba y mamaba la verga,

entonces Rosa dijo que nos fuéramos a su recamara para estar mas cómodos, ya en su cama, que era enorme, ambas se acostaron entonces empecé a cogerme a

Marcela, mientras su Rosa le acariciaba sus tetitas, después invertimos, mientras me cogía a la madre, Marcela le acariciaba las tetas, ver como me cogía

a dos mujeres casi iguales, solo distintas por la edad me ponía la verga mas dura, así que cogimos en todas las posiciones imaginables, entonces Rosa sacó

no se de donde un tremendo consolador el cual se ajustó en la panocha mientras veía como yo me cogía a Marcela en cuatro, puso sus tetas cerca de mi y

yo se las mamaba mientras ella se hacia tremenda paja con el consolador, cuando ya estábamos muy lubricados Marcela se vino como dos veces mientras su

madre le mamaba las tetitas y le insertaba el consolador en su panochita, y yo hacia venir a su madre pegándole tremenda cogida por atrás; cuando ya estaba

por venirme puse a las dos acostadas boca arriba sobre la cama y les vacié la leche sobre sus cuerpos. Quedamos los tres ahí acostados totalmente exhaustos

y agotados de tremenda cogida.......