Sedante 

 

Reposaba en la cama y ya no era posible moverme, los ojos se me cerraban y estaba fuera de mí. Pienso que la fiebre era alta y ya no respondían las medicinas.

Era la hora de irme pero necesitaba esperar unos segundos, me me agradaban todos esos elementos que lo único que hicieron fueron agrabarme, porque el agrabamiento

era inevitable. Caminaban por el pasillo unos pasos muy breves y tal vez inseguros, como los de alguien que camina sin ver por donde va. Pero vinieron

hacia mí. Yo sí pude verla, no importa como era poruqe mis ojos no lograban distinguirla bien, pero pude ver que era ella la mujer que yo amaba, y pienso

que tuve el suficiente sentido común como para hacer lo que deseaba. Ella se posó extendida sobre mí dejando sus cabellos sobre mis piernas. Sus pies tocaron

mi cabeza y mi lengua entró subcionando todo su sexo, a pesar que pude ver que de sus ojos brotaban lágrimas, pude ver como de su bagina salió algo muy

caliente que fue lo último que pude tomar mejor que cualquier medicna de las que mal me producían. Nos movimos despacio pero lo fuerte como para que todos

eos aparatos no me siguieran tocando, el hoxígeno ya no estaba conmigo y a pesar que lo necesitaba, no lo pedí, al fín pude dejar de respirar habiendo

tenido la felicidad de ver a la persona que amo sin nada de ropa, con el blanco de su piel, el rojo de los ojos al derramar lágrimas y el saber que un

día iba a volver para poseerla por completo.

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