Estaba parada en la ruta al costado, como cada noche solía hacerlo. Lorna ni imaginaba lo que le sucedería. El auto con los vidrios polarizados se detuvo

y la invitó a subir. Aceptando el pago por ella solicitado. Subió y se sentí en el asiento contiguo al del chofer. El hombre de gafas oscuras no miró para

nada a la jóven del cabello hasta la cintura y los labios pintados de un rojo furioso. El vestido era corto y de un color café. Pensaba que era lo mejor

haber conseguido un solo cliente, estaba un poco cansada esa noche, dado que su regla la agoviaba pero a los hombres n les importaba la regla, dado que

la mayoría usaban condón. Se detuvieron en un campo y él reclinó el asiento donde ella se encontraba, le sacó el vestido con brutalidad y chupó el cuello

dejando una marca grande, luego bajó hasta la bagina, ella hizo un gesto de detenerlo y le dijo que estaba en una fecha especial pero al hombre pareció

no importarle tal apreciación, luego se montó sobre ella y la penetró con una fuerza bestial, ella girtó con placer y pidió que no se detenga, él no se

detuvo y dejó salir el líquido caliente que llenó las entrañas de la mujer, luego la miró fijo a los ojos y de la guantera del auto sacó un revólver sin

dejarla gritar y sin que ella pudiese hacer nada le disparó, una bala entró en la cabeza y la otra al corazón. La sangre se derramaba y ella solo gemía

de dolor por unos pocos segundos. él dejó que muriera, luego dio vuelta el cuerpo y la penetró por detrás el ano aún con temperatura corpórea no opuso

resistencia y dejó que entrara y danzarasobre los muslos de la chica muerta. Ella no era la primera a quien le tocaba tal suerte.

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