UN PACTO ENTRE MI HIJA Y YO
Al ver que ella respondía a mis caricias y me animaba a
seguir explorando su cuerpo, me puse a mil y aunque hubiera querido parar, ya
no podía, estaba bastante
excitado saboreando ese cuerpo tan
delicioso.
Hola, al estar viendo estos relatos algunos, me dio la
tentación de escribirle uno que me trae movido el tapete y que me excita
demasiado, hace algunos
días estando en mi habitación
empecé a fantasear con mi hija, una chica bastante bella a sus 16 años, de un
cuerpazo escultural, que había tenido la fortuna
de verlo accidentalmente en todo su
esplendor, unas tetitas bien respingaditas, con unos botones cafecitos rodeados
de dos aureolas rositas de muy buen
tamaño para su edad, una cinturita
menudita y bien formada adornada por un ombliguito espectacular, los pelitos de
su pubis muy bien arregladitos y su
panochita rosita tirándole a rojo
tenue, sostenida por dos hermosas piernas, delgadas pero muy apetecibles.
Al mirarla así, me quedé como un idiota, queriendo ver todo
lo posible y guardarlo en mi mente, ella al mirarme se quedó quieta sin poder
moverse, viendo
como me la comía con la mirada,
recorriendo todo ese hermoso cuerpo, mi verga estaba a todo lo que daba, en eso
ella creo que notó algo raro bajo mi bóxer
ya que de inmediato se levantó un
bulto que pareciera que me iba a romper el bóxer, en ese momento sentí
vergüenza, inmediatamente me di la vuelta y salí
apresurado de su habitación,
directamente al baño a darle rienda suelta a lo que mis ojos acababan de ver,
haciéndome una puñeta que jamás me había hecho,
aventando chorros de mecos por todo
el baño, me quedé quieto como ido, ya una vez recuperado empecé a limpiar todo
lo que había manchado, me limpié lo
mejor que pude y me fui a mi
habitación, sin poder quitar de mi mente esa imagen tan agradable que acababa
de tener.
En eso estaba cuando oí que mi hija me llamaba como si
estuviera angustiada o algo parecido no sé como describirlo, el caso es que fui
a donde estaba y
le pregunté que pasaba, estaba como
distraída y no acertaba a decirme nada, le insistía a que me dijera que pasaba
y no tenía respuesta, me empecé a preocupar,
la agarré por lo hombros y la
sacudí para ver si reaccionaba hasta que lo logré, por mi mortificación o más
bien por lo asustado que estaba al verla así,
no me di cuenta que únicamente
traía encima una camiseta muy cortita y dejaba ver sus tanguitas, de color azul
muy chiquitas que se alcanzaba a ver parte
de sus pelitos negros, negros pero
muy bellos, y sus tetitas de dejaban ver por encima de su camiseta y totalmente
erguidos, duros bien paraditos, entones
me dijo, papi, me siento muy mal,
siento mi cuerpo muy caliente y me entró una desesperación que no se como
quitármela, y se abrazó a mi, sintiendo su
cuerpo muy caliente.
Al sentir sus tetitas pegadas a mi cuerpo inmediatamente mi
verga volvió a alborotarse, queriendo controlar eso me aparte un poco de ella,
para que no me
notara la excitación que estaba
experimentando, y por no saber que le estaba pasando exactamente, la verdad
sentí vergüenza, pero ella, se volvió a colgar
de mi volviendo a pegarse a mi
cuerpo haciendo con esto más grande mi excitación, con la verga totalmente
erecta, la sentí que se hizo para adelante quedándole
mi verga exactamente en su
panochita, me quise sacar pero ella me jaló más hacia ella al grado que ya no
me pude contener y se la arrimé y ella respondió
moviéndose en círculos restregando
mi verga en su panocha, fue en esos momentos cuando supe que era lo que le
estaba pasando, que al igual que a mi al
ver mi verga parada, también se
había calentado tanto que necesitaba ayuda para satisfacerse, así estuvimos por
5 ó 10 minutos la verdad no se cuanto tiempo
estuvimos restregando nuestros
sexos, la separé un poco para llevarla suavemente a la cama le levanté la
camiseta y pude ver en todo su esplendor sus bellas
chichis paradas, hermosas, no me
pude contener y me aventé a besárselas al ver que ella respondía a mis caricias
y me animaba a seguir explorando su cuerpo.
Me decía: así papito sigue que me está gustando muchísimo,
no pares por favor, pues yo ya estaba a mil y aunque hubiera querido parar ya
no podía, estaba
bastante excitado saboreando ese
cuerpo tan delicioso, empecé a bajar con mis besos por su pecho, su cinturita
su ombliguito, le bajé un poco la tanga,
y le besé sus pelitos gruesos,
hermosos y puede saborear con el olfato el delicioso olor que emanaba de su
sexo, ya no aguanté más y creo que con brusquedad
le saqué la tanga, inmediatamente
ella abrió lo más que pudo sus piernas, pidiéndome que le comiera su panochita
que estaba totalmente mojada las sábanas
estaban empapadas, se la empecé a
lamer y ella se arqueaba hasta que logró poner su clítoris en mi boca, se lo
chupé, lo lamí, arrojándome sobre la cara
cantidades industriales de jugos
tan deliciosos que no me cansaba de saborear y que no quería que esto parara,
en eso estaba cuando sentí que su cuerpo
se arqueaba con fuerza, estaba a
punto de tener un orgasmo, que fue tan intenso que duró por varios segundos la
verdad no sé cuanto, pero fue larguísimo.
Yo seguí ahora con la tarea de dejarle su panochita bien
limpia y cuando creí que lo había logrado la sentí nuevamente arquearse estaba
teniendo otro orgasmo
pero este más intenso que el
primero, yo ya no aguantaba más, me paré y me comencé a pajear ella estaba
inmóvil con sus piernas bien abiertas dándome una
vista maravillosa de su panochita
que seguía emanando mucho líquido, pues eso me puso más caliente y empecé a
jalármela más fuertemente, estaba a punto
de chorrearme, cuando se incorporó
y quedó su cara a escasos centímetros de mi verga y me dijo, espérese yo le
quiero ayudar en agradecimiento al placer
tan inmenso que me hizo sentir
quiero que usted sienta lo mismo que yo sentí.
Agarrándome la verga, dándole para arriba para abajo, me
miró y me preguntó que si así estaba bien, que le dijera como hacerlo porque no
sabía, y como me
dijo antes quería que sintiera el
mejor placer del mundo, si le dije estás muy bien mi amor pero dale un poco más
de velocidad para que pueda acabar, así
lo hizo, y en un santiamén sentí
que me venía, así se lo hice saber, y me preguntó entonces que hago ahora, nada
mi amor tu síguele así y no pares por
favor, dale, dale, dale duro mi
amor no pares me vengo, me vengo está por salir chorros de mecos mi niña, son
tuyos, todos tuyos, son para ti mi amor,
gózalos, si papito dámelos ya que
ya estoy acabando otra vez y quiero que lo hagamos juntos, ah entonces
acuéstate mi amor, y nos pusimos en posición de
69, ella me la mamaba como una experta y yo loco casi le
arrancaba el clítoris bien hinchado de lo caliente que lo tenía.
Nos vinimos juntos en un orgasmo interminable por lo menos
eso me pareció a mi, nos quedamos un rato limpiándonos con nuestras respectivas
bocas hasta que
exhaustos caímos rendidos uno al
lado del otro, se puso encima mío me dio un beso larguísimo tierno y me llenó
de caricias y mimos sin dejar de agradecernos
mutuamente el placer tan inmenso
que ambos nos habíamos proporcionado, entonces hicimos un pacto, que siempre
estaríamos dispuestos uno al otro para ayudarnos
a satisfacernos plenamente, jet'aime