Una amigo vino a casa de mis padres.
Hola mi nombre
es Silvia, tengo ahora 19 años y
lo que os voy a contar me ocurrió hace solo unos
meses, precisamente este verano pasado, fue algo
increíble pues nunca había pensado que pudiera
ocurrir de esa manera, pero en fin paso a
relataros la
historia.
Fue el mes de
Julio cuando un amigo de mi padre
llamado Luis vino a pasar unos días a casa, yo
la verdad es que no me acordaba de él pese a que
mi padre cuando me lo presentó me decía que ya
había estado con nosotros en varias ocasiones.
Ellos eran muy
amigos pues se habían criado
juntos
en Cabo de Gata, un pueblo de Almería y
después de terminar los estudios cada uno tomo
un rumbo diferente pero trataban de mantener los
contactos
siempre que pudieran.
Después de las
presentaciones yo me fijé en él,
es un hombre de unos 45 años con el pelo canoso
y con pelo corto, en general es un hombre de
complexión fuerte, alto, ojos verdes y con una
mirada intensa que en todo momento te dice algo,
es un hombre atractivo en general, vamos que
está de muy buen ver a pesar de su edad. Yo
nunca había pensado que un hombre mayor que yo
me hiciera fijarme en él, pues siempre había
pensado
que cualquier hombre de la edad de mi
padre poco tenía que decirme, yo creía que solo
la gente de mi entorno y de mi edad eran los que
me harían sentir a gusto, pero ahora reconozco
que me equivoqué.
Luis llegó
sobre las 10 de la mañana, y después
de las presentaciones, mis padres y él se
reunieron en el salón y empezaron a charlar y a
tomar unos aperitivos acompañados de un vino de
la tierra, sobre las 3 nos sentamos todos a la
mesa a comer y mientras ellos seguían charlando
yo seguía mirándolo, él se dio cuenta y me miró
de una forma intensa y descarada como
queriéndome
decir algo, jamás me habían mirado
así, eso ocurrió en varias ocasiones.
Después de
comer nos sentamos en el sofá y todos
juntos seguíamos charlando y salió el tema de
los hobbies de cada uno, Luis
dirigiéndose a mi
me preguntó por mis gustos y le dije que el
submarinismo, sorprendido por mi respuesta me
dijo que en eso coincidíamos los dos pues solía
practicarlo desde hace tiempo pero que hace unos
años que lo había dejado, y que le gustaría
volver
a meterse en el agua con un equipo y
bajar unos metros para admirar las costas de la
tierra que hace tiempo no veía.
Proseguimos los
dos con la charla, yo le daba
detalles de sitios de costa donde se podía
practicar y él me dijo que cuando vivía allí
solía ir a la playa de los Genoveses en Cabo de
Gata, que es
una playa muy tranquila y donde
casi nadie te molesta y cuando se les hacía
tarde hacían noche en el Hotel Cortijo en el
Sotillo muy
cerca de la playa.
Viendo el
entusiasmo que despedía me ofrecí a
acompañarlo un día, si bien no preparábamos una
excursión todos juntos, mis padres declinaron la
invitación pues ellos no son amantes del mar,
por lo que Luis y yo nos dedicamos a preparar la
excursión para un día laboral cualquiera pues
los fines de semana se pone muy poblada la zona
y se hace imposible la práctica del deporte.
Luis ya tenía
alquilado un equipo autónomo para
él y como yo tenía el mío preparado quedamos
para el martes siguiente. La verdad es que me
atraía la idea de ir con él a la playa, me
sentía a
gusto a su lado.
Llegó el martes
y tras cargar los equipos en su
todo terreno salimos en dirección a Cabo de Gata
por la carretera de la costa, fuimos escuchando
música todo el camino y charlando de cosas
banales hasta que salió el tema de los novios,
yo le dije que salía con un chico que me gustaba
desde hacía tiempo, él me dijo que estuvo casado
pero que había enviudado hacía 5 años y que no
salía con nadie en especial. Lo que si me di
cuenta
es de que cada vez que me miraba lo hacía
de arriba abajo, me miraba mucho las piernas
pues al subir al coche mi falda se había subido
mucho y dejaba entrever mis piernas, creo que a
él le gustaron.
Una vez en la
playa, sobre las 10 de la mañana,
descargamos el material y rápidamente nos
colocamos los equipos y nos dirigimos hacia el
agua, ese día hacía un poco de fresco pero una
vez en el agua no se notaba, bajamos a unos
quince
metros él me enseñaba animales y plantas
de costa que yo nunca había visto pues por esa
zona nunca había estado, me acercó a una especie
de gruta estrecha donde se escondía una morena,
este animal a mi me da especial respeto, pero él
me cogió por la cadera y me acerco a su cuerpo
como para darme protección, yo me estremecí al
sentir su cuerpo fuerte y firme, y vi
a la
morena tan cerca como pudimos acercarnos, al
momento, cuando dejábamos la zona la morena
pareció
que se abalanzó sobre mi, pero él de un
golpe me agarró y me apartó de la ruta del
animal, me acercó a él y me abrazó, nos miramos
fijamente
por las máscaras, nos miramos por unos
segundos y me apretó contra su cuerpo, noté como
su cuerpo respondía a mi contacto y además noté
como mi cuerpo también reaccionaba, mis senos se
pusieron erguidos y duros y noté como mi vientre
se encogía al contacto, al soltarme, él se dio
cuenta de mi excitación pues por encima del
traje de neopreno se notaban mis pezones.
Seguimos
durante casi una hora sumergidos y en
mas de una ocasión, no se si él o yo buscamos el
contacto con cualquier excusa y siempre
reaccioné de la misma manera, ya me notaba como
mi cuerpo empezaba a lubricar, no me lo podía
creer, estaba excitada con un tío mayor, me
doblaba la edad, pero me ponía a cien.
Salimos del
agua y nos dirigimos al coche para
cambiarnos
de ropa, como no había nadie en la
playa, nos pusimos cada uno por un lado del
coche y cuando yo me había quitado el traje y
había quedado solo en bikini lo vi
detrás de mi
observándome descaradamente, me corté un poco al
verlo ahí pero él me dijo, no te preocupes y
sigue me gusta verte, estas muy bien y muy bien
dotada, eso me halagó en mi ego, y me gustó,
seguí quitándome el equipo, esta vez ya
descaradamente frente a él, y me fijé como
crecía
el bulto bajo su bañador, sabía que se
excitaba conmigo.
Como un
caballero se acercó a mi y me ayudó a
colocar las cosas dentro del coche, yo ardía
cada vez que se acercaba y rozaba su cuerpo con
el mío. Sacamos unos bocadillos, unas latas de
cerveza y nos pusimos a almorzar sobre unas
toallas
tendidas en la playa junto a la sombras
de unas rocas, cuando terminamos yo me tendí
boca abajo sobre la toalla y le pedí que me
pusiera un poco de crema, él accedió con gusto,
se puso a horcajadas detrás de mi, sobre mis
nalgas me desabrochó el sujetador del bikini y
me echó crema y dándome un suave masaje me dio
la crema, noté sus manos deslizarse en mi
espalda, pero también noté un gran bulto que
oprimía mi culo yo me había excitado pero él
también, ninguno dijimos nada, pero se que Luis
había notado mi calentura, se apartó hacia las
piernas y sin pedir permiso agarró las bragas y
las
bajó con el fin de seguir dándome el masaje,
me dejó desnuda y mientras me masajeaba los
muslos y las piernas me rozaba por mi
entrepierna que estaba muy húmeda.
En uno de esos
toques noté como rozaba con sus
dedos sobre mi coño y que cuando lo tocó
suavemente durante un rato, colocó su dedo
corazón
y me lo clavó hasta el fondo, sentí un
placer tremendo, él seguía y detrás de uno metió
otro y hasta tres, yo apreté mis piernas en
señal
de gusto, él insistió hasta que no pude
mas y me corrí gritando de placer.
Cuando quise
reaccionar, me había dado la vuelta
y boca arriba él se colocó sobre mi, se
incorporó, abrió mis piernas y las colocó sobre
sus hombros, sin pensarlo puso su boca sobre mi
coño y comenzó a lamerlo con ansia y como un
naufrago
con la primera comida se lo comió de
tal forma que no pude resistir un segundo
orgasmo esta vez aún mas fuerte que el anterior.
Él se coloco en su toalla y yo
cuando me
recuperé me lancé sobre él, le besé la boca el
cuello le mordí las tetillas y me bajé a su
vientre, entre tanto le mordisqueaba en la zona
del ombligo le quitaba el bañador dejando al
aire una enorme polla que no pensé ni un momento
dejarla
escapar, me lancé contra ella y de un
golpe me la metí en la boca, la chupé como si se
tratara de una golosina en la boca de un niño,
Luis gemía de
placer y tras un rato chupando me
lanzó una corrida tremenda en la boca, yo no
podía resistirla dentro y me chorreaba por los
labios mientras seguía chupando, cuando nos
quedamos un poco mas tranquilos noté que él
seguía erguido y duro, no se le había bajado la
polla ni un milímetro así que me coloqué sobre
él lo volví a besar y me subí un poco hasta que
puse mis pechos sobre su boca, los agarró y
succionó como un bebé a su madre, yo comencé de
nuevo a
sentirme excitada por lo me coloqué
sobre su polla y la metí en mi coño de un golpe,
galopé sobre ella como una amazona, me dejaba
caer con fiereza sobre la polla que entraba en
mi coño como Pedro por su casa, debido a los
fluidos que salían de ahí, a la vez Luis culeaba
y me daba unos pollazos tremendos yo me sentí
poseída por un experto cuando no pude mas me
corrí sobre él gritando como un animal y
sabiendo que nadie nos oía, después de mi
corrida
vino la suya, de un golpe me dio la
vuelta y si sacarme la polla siguió follándome
dándome unas enculadas como nunca
había sentido,
se corrió dentro de mi y me llenó de semen por
todos los lados.
Después de
descansar durante unos momentos nos
fuimos al agua para lavarnos un poco y quitarnos
la arena del cuerpo y algunos líquidos mas. Una
vez aseados miramos el reloj y vimos que se
había hecho un poco tarde para regresar a
Almería, por lo
que una vez de acuerdo llamamos
a mis padres para decirles que pasaríamos la
noche en algún hotel de la zona y que por la
mañana
regresaríamos a casa.
Llegamos al
hotel El Cortijo en Sotillo,
alquilamos una habitación doble para pasar la
noche y para no despertar sospechas. Subimos a
las habitaciones, nos duchamos y quedamos en el
bar para tomar unas cervezas y cenar, una vez en
bar Luis me habló de lo que había pasado en la
playa y pidió perdón, a lo que yo le corté
diciéndole que yo había deseado antes lo que
había pasado por lo que le pedí que no se
sintiera
culpable de nada.
Tomamos unas
cervezas y mientras charlábamos
vimos una mesa de billar que había en un rincón
del bar, por lo que tras pedir permiso fuimos a
echar una partida, la mesa de hallaba situada en
un rincón apartada de la vista de los clientes y
solo una lámpara de techo iluminaba el tapiz
llenando
de sombras el alrededor. Yo no sabía
jugar por lo que Luis me enseñaba a coger el
taco, se colocaba detrás de mi y me colocaba las
manos en posición correcta para jugar, por
supuesto él ganó la partida, pero también noté
como su polla se ponía a tono cada vez que se
ponía
tras de mi para enseñarme a jugar. Le pedí
echar otra partida, él accedió y seguimos de la
misma manera él se acercaba por detrás para
colocarme las manos, y en uno de esos
acercamientos pasé la mano por detrás y le cogí
el paquete, estaba tremendamente excitado al
igual que yo, él me levantó la falda y me
acarició las nalgas y mi coño por detrás, se
apartó un momento y miró hacia la barra para ver
si había clientes mirando, al regresar aflojó la
bombilla
de la lámpara de techo y la mesa quedó
totalmente a oscuras, me dío la
vuelta y comenzó
a besarme mientras me desabrochaba la blusa y
dejaba al descubierto mis tetas
que acarició y
besó hasta que me abandoné en sus brazos, quería
morirme de gusto en ese momento, lo dejé hacer y
él magistralmente me desnudó y me sentó sobre la
mesa de billar sin dejar de acariciar mi cuerpo,
bajó hasta mi vientre y me comió el coño por
encima del tanga, cuando estaba a punto de
correrme, con los dientes agarró
mis braguitas y
las arrancó de un tirón, siguió lamiendo y
chupándome hasta que no pude mas y me corrí en
su
boca.
Me dejó un
momento descansar y me colocó de un
golpé boca abajo sobre la mesa con
los pies en
el suelo, dejando mis glúteos abiertos y al
aire, él se colocó detrás de mi y comenzó a
rozar su polla por mis nalgas y por el exterior
del
coño, yo estaba de nuevo excitada y él lo
sabía, mientras seguía rozándose contra mi,
cogió una bola de billar y la hacía rodar sobre
mi espalda, noté una sensación muy excitante, la
bola fría me estremecía cada vez que rozaba mi
espalda, me movía buscando su polla, pero no me
dejaba metérmela, la acercó a mi culo y la hizo
rozar contra mi ano, que jamás había notado nada
de eso, aunque extraño no me asustaba la
situación, Luis seguía presionando con su polla
en
mi culo, dio un poco de saliva para suavizar
la situación y seguía presionando, consiguió
meter la cabeza haciéndome un poco de daño pero
me
gustaba.
Seguía
empujando cuando bajó su mano con la bola
hacía mi coño, la hizo rozar y cuando la bola
estaba totalmente húmeda presionó con ella
contra mi coño y sola se introdujo en mi vagina,
yo la notaba entrar haciendo hueco entre las
paredes mientras por detrás entraba la polla de
Luis, por dentro notaba como la
polla y la bola
chocaban y me producía un placer nunca
experimentado, mientras mas daño me hacía Luis
dándome enculadas y moviendo la
bola mas gemía
yo de placer y él aumentaba la fuerza pues
también se estaba poniendo cada vez mas burro,
cuando ya no pudimos mas nos corrimos a la vez
conteniendo los gemidos por si alguien los
escuchaba, nunca había sentido tanto placer.
Cuando terminamos me vestí
y tiré el tanga a una
papelera y nos fuimos sin cenar directamente a
la habitación.
Pasamos la
noche juntos os podeis imaginar que
no dejamos de follar durante toda la noche hasta
que terminamos agotados y nos dormimos una horas
hasta que de nuevo en mi casa y ante mis padres
tuvimos
que inventarnos alguna historia
diferente y creíble para que quedaran
tranquilos.
Esta es la
historia, que en otras ocasiones se
repitió pero cada vez de una manera diferente,
Luis es una
caldera tanto follando como
inventando cosas, tiene unas ideas que no
cualquiera aguantaría pero que yo las acepto
todas pues son tremendamente placenteras y como
sé que todo queda entre él y yo pues me limito a
disfrutar lo que puedo.
Ya estoy deseando que el
próximo verano regrese,
y si no es así prepararé un viaje hasta donde
vive para estar unos días a su lado.
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