De como a los
casi catorce años me hice mujer de
un hombre
muchisimo mayor.
CASI CATORCE
Mi Padre es un
Diplomático Danes, que durante
toda su carrera
siempre a servido en países
hispano
hablantes porque uno de los 5 idiomas
que habla es el español, a
excepción de los
últimos cuatro
años en los que trabajó en
Alemania, razón
por la hemos tenido que viajar a
diversos
países; digamos que me llamo Anneke,
soy hija única,
ahora tengo 25 años, y mi
história
comienza dos meses antes de cumplir 14
años:
Vivíamos en
Jamaica, ya hacía año y medio, y
justo cuando
papá fué trasladado encontró por
casualidad, a
un antiguo servidor suyo, que
había trabajado
para él durante los cuatro años
que sirvió en
República Dominicana haciendo de
su Chofer hacía
como nueve años, se llamaba
Roberto tenía
en ese entonces 52 años, 4 más que
mi papá, y
según él, era muy servicial, amable,
trabajador y
confiable, (en esa época y siendo
mi padre un
europeo muy desconfiado de los
"volubles latinos" le había
hecho varias
"sólidas" pruebas para ver si caía en tentación
y jamás lo
hizo, lo que le sirvió para ganarse
la absoluta confianza
de mi padre); le había
contado que
había vivído y trabajado en
diferentes
países y que estaba en Jamaica
conociendo el
país y buscando trabajo para poder
seguir
haciendolo, y fué allí donde mi padre al
instante le
ofreció empleo, pero ya no
necesitaba un chofer, sino
alguien de confianza
que gobernara
su casa, ya que ahora no tenía
mucho tiempo
para supervisarlo todo y mi madre
tampoco porque
tomaba participación plena en la
actividades de
la Asociación de Damas
Diplomáticas y
ayudaba a mi padre en la
supervisión de
la inversión de los fondos de
cooperación que
su país le daba a Jamaica;
bueno, a mi
madre siempre le a gustado más las
actividades que
quedarse en casa, así que ahora
que yo ya tenía 12 años y
algo más, ya podía ir
dejándome más
"libre" para que sea
"independiente", bueno, el hombre era moreno,
muy alto medía
como 1.88 cm., ojos azules, piel
muy tostada por
el sol más que por su raza
misma, el
cabello algo rizado y negro, y era,
recuerdo, no
muy atlético pero si estaba en su
peso, quizá
kilos más, casi nada, se le veía
bien.
En verdad era
muy respetuoso, sabía ocupar su
lugar, al
principio se encargaba de gobernar la
casa,
preguntándoles todo lo que iba a hacer a
mis padres,
pero creo que se dió cuenta, yo si
me dí cuenta,
de que querían que el decidiera
sólo, porque lo
hacía bien, y en poco tiempo el
tomaba las
decisiones, estaba al tanto de las
cuentas, que
revisaban cada dos semanas,
disponía del
dinero que dejaba mi padre, pero su
principal
ocupacióm era llevarme a mis
actividades,
así que todos los días me dejaba a
las 7:30 am en el Colegio
Americano, y regresaba
por mí a las
6:00, los sábados me llavaba a los
diferentes
deportes que yo practicaba y
regresabamos a las
3:00 p.m. a almorzar, como
generalmente no
había nadie de la familia,
comíamos los
dos solos, creo que como siempre me
veía con el
uniforme escolar o el buzo (casaca y
pantalones)
deportivos, no me tomaba en cuenta,
y me trataba de
"niña" y Ud. nunca me tuteaba,
"niña esto
y lo otro", y fuimos dentro de estos
parámetros, teniendo
confianza, yo le pedía a él
todo lo que
necesitaba incluso las toallas
higiénicas que
a veces no encontraba porque no
las habían descargado en los
depósitos, todo
seguía igual
hasta que pasó el tiempo y cuando
me faltaban dos
meses para cumplir 14 años, "él
me
descubrió".
Un día una niña
de mi escuela, hija de un
diplomático
francés cumplia 15 años, así que le
organizaron una
fiesta, sus mejores amigas
seriamos su corte y
vestiriamos igual, solo que
nosotras de
azul lavanda y ella de rosa, pusimos
a votación el
modelo y escogimos uno precioso,
con un lindo
escote corazón, dejando al aire los
hombros y falda
recogida algo mini delante y más
largo atrás,
pues bien, mi madre estaba
entusiasmada y
yo más porque seria mi primera
fiesta
"casi adulta", así que nos fuimos a un
spa y me dieron
un cambio total, mi cabello
rubio que era largo lo
recortaron dejándome un
cerquillo, me
maquillaron y me enseñaron como
debía seguir
haciéndolo, es decir me enseñaron a
empezar a comportarme
como una mujercita y dejar
un poco de lado
a la niña de mamá; cuando esa
noche baje al
salón de mi casa hasta a mi padre
se le cayó el
puro de la boca, porque me dijo
boquiabierto
"ya no hay niños en ésta casa", me
dijo que me
veía muy linda pero que parecia
mayor y eso no
le convencia mucho, pero mi madre
que estaba muy
ilusionada al ver mi cara de
decepción le
dijo que yo era así, que ya había
crecido y que
se acostumbrara porque empezaría a
tener compromisos y que siempre me
vería así; la
verdad siendo
hija de europeos me veía mayor que
las chicas de
mi edad, era alta para mi edad, ya
media algo de
1.70 cm. y desde los once me
empezaron a
crecer los senos, solo que como
siempre estaba
o con uniforme, ropa deportiva,
jeans y
camisetas no se me veía como debía
verseme, bueno,
cuando llamaron a Roberto para
que nos
llevara, hubieran visto la cara que
puso, hasta mis
padres se rieron, papá le dijo:
ya vez estoy viejo,
así que a tí te toca cuidar
con tu vida a
mi joya más preciada, ahora que
habrán tantos
moscones merodeando mi casa; él se
rió, pero algo
me dejó turbada, fué la primera
vez en mi vida
que me desnudaron con la mirada,
o al menos eso
sentí, parecia que algo me
quemaba, me sentí rara.
Esa noche en la fiesta,
noté la
diferencia, fué como despertar a un
nuevo mundo, me
miraban diferente, los chicos se
me acercaban y
trataban de sacarme el número del
teléfono, hasta
mis amigos de la escuela, ya no
me hablaban con
la confianza de antes parecia
que recién me
conocieran, su forma de mirarme me
hacía sentir en
las nubes, pero, y ahora con más
experiencia lo
sé, no me miraban con esa carga
de deseo que me
miró Roberto, era otro tipo de
mirada, más
inocente, menos... salvaje.
Al día
siguiente, era Domingo, y los domingos él
salía, yo lo
veía filtrear con una de las
sirvientas, y eran los
Domingos en que mi padre
decía que ambos
salían juntos, mis padres se
reían porque
decían que se irían a hacer
"empanadas", y como yo pregunté, se miraron y mi
madre me dijo
que como ya era grande, eso
significaba que
eran pareja, bueno, a esa edad
entendí que
eran noviecitos, de estar de la
manito, dándose
besitos de mosca que ya estaba
deseando me
dieran; pero justamente ese Domingo
no salió, se
quedó y dijo que se sentía algo
indispuesto. Los Domingos era
el único día en
había casí un
70% de seguridad de que mis padres
se quedarían,
pero la casa no podía quedarse sin
servidumbre,
así que ese día se turnaban para
quedarse una
sirvienta, y así atender a los
miembros de la
familia (yo casí el 90% de las
veces estaba en casa sola
o salía con mis
padres) que se
quedaran y calentarles la
merienda que ya
dejaban preparada para los
agentes de
seguridad externa que tenía la casa,
luego del
almuerzo con mis padres, como a las
tres de la
tarde, ellos se fueron a dormir pues
regresamos de
madrugada, me pidieron que les
avisara a las
seis de la tarde, y se fueron. Yo
no tenía sueño,
hacía calor y estaba a burrida,
no sabía que
hacer y cuando me salí del comedor,
estaba Roberto en el salón,
me miró y me dijo:
-
"tienes" cara de aburrida, a que si?; - la
verdad si, le
dije, noté que me tuteó, pero no
me pareció
extraño,
- yo también,
así que si quieres vemos tele
juntos, y
charlamos; asentí y fuimos al salón de
estar y
prendimos la tele, yo no sabía que
decir, la verdad no
estaba cohibida porque él
era parte de la
casa, sino que no tenía de que
hablar con él,
pero comenzó a charlar, y era
agradable, se esmeró en ser
cómico, me contó
cosas chistosas
que había visto el día anterior
mientras nos
esperaba en carro a que termine la
fiesta, creo
que las inventaba. Como a la hora,
yo estaba
divertida, tranquila y me dijo, que
había notado
que era una niña sola, y que ya que
mi padre era un
hombre importante y ocupado al
igual que mi
mamá, y como él podría ser algo
parecido a un
padre o meor dicho un tío, y como
no tenía hijos, me ofrecia su mano
de amigo para
lo que yo
quisiera, que lo disculpara si no lo
había hecho
antes, pero que en este año y medio
que habia
pasado en casa, me había tomado
aprecio, y que
si yo queria podía tener en él a
una amigo y
compañero de aventuras con quien
divertirse
"sanamente", acto seguido me dió su
mano, yo la
tomé, y pensé !que bien! el amigo de
mi padre, en
quien confiaba quería ser mi amigo,
pero, como al
paso, me dijo que mejor delante de
mis padres él
me seguía tratando como siempre,
porque ellos
eran gente muy culta y estirada,
que de repente
no iba a entender que me ayudara
en mis aventuras de
adolescente, le dije: bien,
pensando en
esas aventuras, las que no sabía en
que
consistirían.
Al día
siguiente al dejarme en la escuela, al
decirle adios,
me dio que porque no nos
despediamos con
un beso en la mejilla, que los
"panas" se despedían así, algo azorada le dí un
beso en la mejilla, me
tomó la mano, me la beso
y me dijo
"gracias", yo sentía que me había
"adoptado", y eso me daba seguridad. A solas me
trataba con gran confianza,
pero noté al tiempo
que cuando en
la casa no estaban mis padres, la
servidumbre no
se aparecía salvo que la
llamaran, ya no
estaban limpiando y caminando
por la casa
durante el día. a la semana le
pregunté y me
dijo que había ordenado que se
limpiara muy de mañana para
no incomodar a la
"familia", y para que al ver que me él tuteaba,
los empleados
no pensaran mal o se quisieran
tomar esas atribuciones,
y que él lo hacía pero
con respeto a
conciencia de que yo era la
señorita de la
casa; eso me dió más confianza,
así que yo le
empecé a decir "Roby" y él "Ane";
en lo que
quedaba del mes me llevó a comer
helados luego
del colegio como cuatro veces, le
dije riéndome,
que con tanto helado ya me sentía
gorda; me tomó de los
hombros, me hizo girar y
tomando mi
rostro con sus manos me dijo con una
voz que me hizo
tiritar el estómago: se nota que
tienes un cuerpo precioso,
aún con ese feo
uniforme, y
como si no hubiera dicho nada, me
soltó, y pidió
los helados y me empezó a hablar
de otras cosas.
En la noche, no sabía porque,
recordaba su
voz y la manera en que me dijo eso,
sentía algo
extraño, como que se encendia esa
lucesita roja
que te dice algo anda mal, pero me
decía: !es él!
!Roby!, !no pasa nada!, pero a la
vez eso me
gustaba me hacía sentir... distinta.
La
"camaraderia" seguía viento en popa por su
parte: me arreglaba
el uniforme, me pasaba el
brazo por los
hombros, me acariciaba la cabeza
mientras
conversabamos, todo esto en el auto,
porque cuando
llegabamos a casa, él volvía a
tratarme
distante, mis padres llegaban
generalmente a
partir de las 9 de la noche, y ya
no hablabamos. El fin de
semana siguiente mis
padres debían
viajar al interior y yo me
quedaría en
casa, cuando lo supo Roby me dijo
que la
pasaríamos en grande, yo esperaba que mis
padres se
fueran para disfrutar lo que él tenía
planeado, se
fueron el sábado en la mañana y
volverían el
Lunes, el sábado en la noche, me
dijo: aquí
comienza la diversión, y me llevó de
la mano a la
sala de estar, cerró todas las
cortinas
encendió el equipo de video-música y me
dijo que ibamos a tener una
fiesta privada y que
me enseñaría a
bailar salsa, yo estaba nerviosa,
más porque la
empleada que quedaría de turno ese
fin de semana se diera
cuenta, se lo dije, pero
me respondió
que lo había previsto todo, que le
había dicho que
él se quedaria sólo en casa y
que se encargaría
porque yo iría a casa de unas
amigas a pasar
el fin de semana. No me quedé muy
tranquila que
digamos; lo notó, me dijo muuy
serio: si no
quieres me voy y ya!; yo me asusté
y le dije que
no, que empiece la fiesta, tenía
miedo de que se
molestara y pensara que era una
tonta, así que
de no sé donde, él saco una
jarrita llena de un
líquido medio blanco con
espumita, que
me dijo que era un trago que había
aprendido en
Perú, se llamaba Pisco Sour, era un
licor
originario de ese lugar y que le había
encantado
porque era delicioso, que me
encantaría, yo
le dije aprehensivamente que no
habia bebido nunca, el dijo que
lo sabia, y que
por el nivel de
vida que iba a tener debía
aprender, y eso
debía ocurrir en un lugar seguro
como mi casa, y
con personas seguras como "tu
tío Roby que te
quiere mucho", además tenía
cierto
dulcesito que me gustaria, que bebiera
tranquilamente,
no me doleria la cabeza al día
siguiente
porque el licor era de primera y era
legítimo de
origen, "jamás le daria nada malo a
mi ane
amada", y me sirvió un vaso.
Me lo tomé y en verdad me
gustó, era delicioso,
puso un DVD de
música salsa y me tomó de la
cintura y me
dijo que me dejara guiar. Al
principio me
tenía separada de su cuerpo y yo lo
seguía, veía en
la tele a la pareja bailando muy
pegado y
haciendo figuras muy lindas, y la
música era muy
movida, todo eso me gustaba, me
servía más y yo
bebía, me sentía con la cara
colorada y
tenía calor, me preguntó si sentía
calor, le dije
que sí y me dijo que me quitara
la camisa: !pero debajo
tengo solo el sostén!,
-y eso que
importa - me dijo haz de cuenta que
éstas en la
playa conmigo!, además estas sólo
conmigo, y me lo quitó y siguió como si nada,
ni
me miró, yo
solo me deje guiar y bailaba al
compás de él, y
ya había aprendido a seguirlo,
pero estaba
mareada, y me reía mucho, me sirvió
más trago
(tenía preparada otra jarrita), y me
dijo: ahora que
ya sabes, vamos a bailar como
las parejas de la tele, y me pegó
a su cuerpo y
se movia al
compás, cuando me daba vueltas, como
por casualidad
rosaba mis senos lo que me erectó
los pezones, yo
sentía mi respiración más
agitada, y mi
estómago tenía como bichos dentro,
el sintió mis
pezones y como jugando me separó
de su cuerpo,
me miró los senos y me dijo: tus
pezoncitos
estas duritos por el frío.pegó mi
cabeza a su
pecho y me sentí felíz, no sé porque
imaginaba estar
en una baile con un novio,
sentía un bulto
de él a la altura de mi bajo
vientre un poco
más arriba, y sentí como
inchados los
labios vaginales, no me dolia, me
agradaba, y seguía muy
agitada.
En un momento
me tomó de la mano y me llevó al
sofá, me
abrazó, bajó el sonido, y me dijo que
descansaramos,
que ya estaba viejito para esos
trotes, y me
acariciaba el rostro, me dijo que
estaba
preocupado por mi; pregunté porque?, y me
dijo que ya era
una mujercita y que preveía que
los chicos me
estarían rondando, y le preocupaba
que no tuviera
ninguna experiencia con chicos,
que yo era muy
inocente y que quería enseñarme a
lidiar con ellos:
- además es
mejor que yo te ayude, porque tu
padre está muy
ocupado en sus cosas, igual tu
mamá, y me
siento responsable, porque tu misma
escuchaste que
tu papá me dijo que te cuidara
con mi vida, él
aparte de ser mi jefe es mi
amigo, me tiene toda la
confianza del mundo para
dejarme al
cuidado de su casa y de su más
preciado tesoro
que eres tú, así que creo que
debo enseñarte
algunas cosas sobre las mañas de
los chicos y
como debes tratarlos, eso si tú
quieres.
(CONTINUARA)