Señales de humo
Una historia que nos a no perder la esperanza en Dios y en
su gracia salvífica
El único sobreviviente de la inundación de un barco a causa
de una terrible tormenta terminó en una isla completamente inhabitada. El
hombre, desesperado,
rezaba incansablemente a Dios
pidiendo por su rescate; todos los días miraba hacia el horizonte en busca de
alguna señal de algún barco pero nada parecía
asomarse.
Cansado, decidió construir una pequeña choza donde pudiese
protegerse de las inclemencias del clima y poner en un solo lugar sus pocas
pertenencias. Pero
un día, mientras escarbaba en el
duro suelo en busca de alimentos se dio con la sorpresa de que su pequeña y
pobre choza era consumida por el fuego de
las llamas. Lo peor había pasado,
pues todo se había perdido. El hombre estaba devastado
y entró en una profunda depresión.
- "¡Dios mío como pudiste hacerme esto!", lloró
amargamente.
Al día siguiente, muy temprano por la mañana, el hombre
despertó por el sonido de un barco que se aproximaba a la isla. Venían a
rescatarlo.
- "¿Cómo supieron que estaba aquí?", preguntó a
los hombres que lo rescataron
- "Vimos tus señales de humo", contestaron ellos.
Es muy fácil perder la esperanza y desalentarnos cuando las
cosas no salen bien. Sin embargo, jamás debemos perder la fe en Dios porque Él
está siempre
pendiente de todo lo que nos
sucede, aún cuando nuestras dificultades nos sumerjan en un profundo dolor y
sufrimiento, Él estará ahí para confortarnos
con su gracia y amor.
Recordemos la próxima vez que cuando nuestro corazón esté
ardiendo en llamas, puede ser una señal de humo para que Dios con su infinito
amor y gracia venga
a nuestro auxilio.
Y, para todas aquellas cosas negativas que solemos decirnos
a nosotros mismos, Dios siempre tuvo y tiene palabras reconfortantes y muy
esperanzadoras.
Nosotros decimos: "Es imposible"
Dios dice: "Lo imposible para los hombres es posible
para Dios" (Lucas 18, 27)
Nosotros decimos: "Estoy muy cansado"
Dios dice: "Yo os daré descanso" (Mateo 11, 28-30)
Nosotros decimos: "Nadie realmente me ama"
Dios dice: "Yo te amo" (Juan 3, 16; 13, 34)
Nosotros decimos: "No puedo seguir"
Dios dice: "Mi gracia es suficiente" (II Corintios
12, 9)
Nosotros decimos: No puedo hacerlo
Dios dice: "Todo lo puedo en Aquel que me
conforta" (Filipenses 4,13)
Nosotros decimos: "No estoy disponible"
Dios dice: "Siempre estoy disponible" (II
Corintios 9, 8)
Nosotros decimos: "No me puedo perdonar"
Dios dice: "Yo te perdono" (I Jhon
1, 9; Romanos 8, 1)
Nosotros decimos: "Tengo miedo"
Dios dice: "No te he dado un espíritu de temor"
(II Timorenses 1,7)
Nosotros decimos: "No soy lo suficientemente
inteligente"
Dios dice: "Yo te he dado sabiduría" ( I Corintios 1, 30)
Nosotros decimos: "Me siento solo"
Dios dice: "No te dejaré ni te abandonaré" (Hebreos 13, 5)
-----------