Mozart, descubrir al genio
Lección: 2
Capítulo: Empiezan los viajes
En 1762 la familia entera empieza a viajar a otros países y
ciudades. Comienzan su ciclo en las cortes germánicas y los países europeos y Wolfgang conoce
y practica diferentes estilos. Los niños no dejan de
sorprender a todo aquél que los ve.
Los continuos viajes, las ropas y todo lo imprescindible
para tirarlos adelante va a cargo del casero de la familia: Lorenzo Hagenauer, sin ninguna pretensión
de ganar dinero, al fin y al cabo, todo lo que invirtió lo
perdió. Primero viajan a Munich, después, de camino a Viena, se paran en Passau y en Linz. Es
en la capital austriaca dónde empiezan a denominarle el
"pequeño maestro brujo". Ya se ha llegado a extender su reputación,
pero pronto el pequeño Mozart
enferma y durante unas semanas no aparece en la vida pública,
cosa que dará el tiempo suficiente para que la gente se olvide de tan
sorprendente niño.
A pesar de todos los esfuerzos del padre para hacer revivir
el entusiasmo de los cortesanos por su hijo, no consigue más que volver a
Salzburgo con la
bolsa bastante vacía.
Es desde allí que prepara un nuevo viaje por Alemania,
Bélgica, Francia e Inglaterra teniendo en cuenta cada detalle: el coche de
caballos, los acompañantes,
los hoteles dónde se hospedarán, la gente a la que
visitar... todo ello financiado nuevamente por Hagenauer.
Salen de Salzburgo el día 9 de junio de 1763 con el objetivo
de llegar a París pero, de camino, son de parada obligada las ciudades de
Munich, Augsburgo,
Ulm, Ludwigsburgo,
Schwetzingen, Heidelberg, Mannheim, Works, Magúncia,
Francfort, Nobleza, Bonn, Colonia, Aquisgrán, Lieja y Bruselas. El 18 de noviembre
de 1763 la familia llega a París. Leopoldo anhela que sus
hijos toquen en el palacio de Versalles, pero desde
el principio todo eran barreras hasta que
llega a contactar con un filósofo: el barón Melchor Grimm. A partir de entonces, empiezan los imparables
conciertos en distintos salones de distinguidos
aristócratas. Se van de París con las manos llenas de
regalos, el 10 de abril de 1764, para llegar a Londres el día 20. Wolfgang ha cumplido los ocho años
y ya es capaz de descifrar las partituras de algunas
composiciones de Bach y Haendel que se encuentran en
la corte real británica, que es de más fácil
acceso que la francesa. La familia pasa un año entero en la
capital ya que el padre enferma. Mientras, Wolfgang
aprovecha para leer, escuchar música y
coger amistad con Bach. Todo ello le sirve para empezar a
componer sonatas y sinfonías. También entonces, empiezan a salir estudiosos que
dudan de su edad
y de sus actuaciones. Lo estudian de todas las formas: le
miden las orejas, el cerebro, los brazos, etc. Al final, el naturalista Mister
Saines Barrington
no encuentra ninguna explicación científica al caso del
pequeño genio.
Después de su larga estancia en Londres, el 1 de agosto de
1765, la familia Mozart sale rumbo a Salzburgo. El
viaje no será directo sino que aprovecharán
su paso por distintas ciudades para continuar con la labor
de dar a conocer a los niños. La primera parada es en Calais,
siguen Dunkerque, Lille (dónde
Wolfgang y Leopoldo tienen
problemas de salud), Gante y La Haya (dónde enferma la pequeña). Una vez
recuperados vuelven a dar conciertos, ahora en Ámsterdam,
después París y, más adelante, Lyon,
Ginebra, Lausana, Berna, Zurich y Munich. El 30 de
noviembre de 1766 llegan a Salzburgo con 7.000 florines, con una
enorme cantidad de objetos de valor y con una fama europea
de gran alcance conseguida por las exhibiciones que el padre consiguió para su
hijo de diez
años.