Mozart, descubrir al genio
Lección: 3
Capítulo: Aparecen los celos
Wolfgang acaba de cumplir los once
años y ya escribe música por encargo, tal y como lo hará toda su vida. A menudo
que pasa el tiempo aumentan sus encargos:
el arzobispo, la universidad, los cafés, fiestas, bodas,
etc.
En septiembre de 1767, Leopoldo olfatea los beneficios que
podría llevar la boda la archiduquesa María Josefa en Viena, de modo, que la
familia se instala
allí para ser su banda sonora. La suerte se ve truncada por
una epidemia de viruela que afecta a los dos pequeños y los obliga a salir de
la ciudad para
recuperarse.
De vuelta a la capital, en enero de 1768, ya no hay ocasión
ni para bodas ni conciertos y, además, corre el rumor de que el auténtico autor
de las obras
no es Wolfgang sino Leopoldo. De
manera que todos aquellos esfuerzos se ven aplastados por esta confabulación.
Nadie quiere formar parte de ella y no se
atreven a confiarle una obra musical. Pero, Antón Mesmer, un admirador del niño decide ofrecer el jardín de
su palacio como lugar para interpretar las
obras creadas por Wolfgang. Se
intentará, así, hacer desaparecer esa idea de la mente de los europeos de la
época. El día de la inauguración de ese pequeño
teatro se estrena Bastien und Bastienne. Su interpretación
tiene consecuencias positivas en Viena y, a finales de 1768, Wolfgang es el encargado de dirigir
una misa compuesta por él. Una vez terminada, el pequeño Mozart vuelve a Salzburgo dónde sigue componiendo por
encargo.
En 1769 es nombrado maestro de conciertos por el príncipe
arzobispo de Salzburgo, pero este cargo no impide que siga viajando por Europa
con su padre. Esta
vez el destino es Italia dónde van acompañados por una abundante colección de recomendaciones recogidas en Viena.