Mozart, descubrir al genio
Lección: 4
Capítulo: Destino: Italia
Wolfgang y Leopoldo empiezan su
camino en diciembre de 1769. Se siguen un conjunto de paradas y conciertos: Insprück, Roveretto, Verona, Mantua, Cremona
y Milán entre otras. El deseo más grande de Wolfgang es que el Padre Martini
le inicie en el conocimiento de las obras de los viejos maestros tal y como
lo hizo con Bach, con quien coincidió en Londres.
Siguiendo su periplo llega a Roma. Allí consigue descifrar,
gracias a su memoria, el famoso Miserere de Allegri.
Con haberlo oído un par de veces tiene
suficiente. Continúa recibiendo lecciones del Padre Martín.
Este trabajo le será recompensando con la distinción excepcional de miembro de
la prestigiosa
Academia Filarmónica de Bolonia en 1770, cuando aún no tenía
la edad necesaria para acceder a ella. Mientras, en Milán, Wolfgang
ya no es un alumno sino
un compositor que ha hecho, desde el inicio del viaje,
algunos aires para los castrati y un primer cuarteto
de cuerda, teniendo en la mente una ópera que
le fue encargada en Milán. Después del estreno ya se le pide
una para Padua y María Teresa, emperatriz de Austria,
le encarga una serenata para la boda
de su hijo. En marzo de1771 los Mozart
vuelven a Salzburgo, pero no tardan en regresar a Italia en agosto. Entonces,
le encargan una serenata y una ópera-baile.
De modo que deja el país con el triunfo de la representación
de su Ascanio in Alba, mientras Ruggiero,
obra de Hasse, toca su fracaso.
En diciembre muere el arzobispo Segismundo von Schrattenbach y es sucedido
por Hyeronimus Colloredo,
hombre riguroso y ahorrador que cambiará el estilo
musical de la corte. Se puede notar en la primera obra que
compone para él: la obra de su entronización y que lleva el título de Il sogno di Scipione.
Le seguirán siete
sinfonías, numerosos divertimenti y varias piezas religiosas.
Además, Wolfgang continuará creando para sí mismo,
haciendo lo que más
le gustaba: trabajar en óperas.
Se acerca el momento de volver a Italia, dónde había dejado
un sabor de éxito, para llevar a la práctica la obra que se le encargó para el
teatro de Milán.
De manera que en octubre de 1772 emprenden el camino que les
llevará a su destino. Lucio Silla, es el nombre de la obra. Se estrena en
diciembre y su éxito
no es tan fructífero como el anterior. Esto pone fin a su
carrera en Italia, de dónde ya no recibiría ningún otro encargo musical.
Además, irá acompañado
de la prohibición expresa, proveniente de la corte, de no
poder componer para nadie que no fuera para ella en su futuro. Este último
término no se llevó
a la práctica ya que, una vez Wolfgang
termina su servicio en la corte, queda en libertad para aceptar encargos de
cualquier procedencia. A pesar de ello,
las relaciones con Italia se habían acabado definitivamente.