Mozart, descubrir al genio
Lección: 8
Capítulo: Últimas notas
Mozart pide ayuda para superar ese
periodo. Se vuelve a interpretar Las bodas de Fígaro. Eso dará el encargo de
una ópera basada en el libreto de Da Ponte:
Cosí fan tutte ossia
la Scuola degli amanti. A finales de año muere su nueva hija, Ana María,
que sólo vivirá una hora. La obra ha conseguido un éxito
estimable, pero allí termina al morir el emperador ya que su
sucesor, Leopoldo II, no le concede ninguna atención.
A partir de 1790 la salud de Wolfgang
empieza a degradarse, tal y como lo está su bolsillo. En este año compone poco
y el emperador lo deja a parte de los
actos oficiales. Así, para asistir a la ceremonia de
coronación de Fernando y María Carolina de Nápoles en Francfort vende la
vajilla de plata y los muebles.
Este viaje, lejos de darle trabajo, se convierte en un
fracaso ya que no consigue ningún encargo, sólo el ánimo de sus viejos
conocidos de Munich: Cannabich,
Ramm y otros compañeros. Al llegar
a Viena le está esperando la oportunidad de partir a Londres para escribir dos
óperas en seis meses, pero esta se le
escapa de las manos al no tener dinero para viajar. Quien si
va es Joseph Haydn. A partir de ahora crea de una
manera deslumbrante. En sus obras no hay
ninguna sombra de pena. Además, pronto llegará una buena
noticia de manos del director del teatro Auf der Hieden, Emmanuel Schikaneder:
la oferta de escribir
para el libreto de La flauta mágica. Sin embargo, continuará
el mal estado de salud de su mujer que tiene que ir a Baden
para solucionar esos problemas.
Mientras, el director le presta a Mozart
una casa cerca del teatro para hospedarse y componer. Nace su sexto hijo.
Recibe diferentes encargos: una ópera
del Teatro Nacional de Praga; la Clemencia de Tito; y, una
Misa de difuntos para el conde Franz von Walsegg que lo quiere como
"negro" para escribir, en
su lugar, un Réquiem para su mujer. El viaje a Praga lo deja
agotado. Al llegar a Viena aún tiene que terminar La flauta mágica que se
estrenará el 30
de septiembre con la sala llena, pero ahora no del público
de los salones, sino de la gente del pueblo. Al principio son un poco
reticentes, pero salen
entusiasmados de la que será la última ópera del compositor.
Wolfgang dedica, a partir de entonces, todas sus
fuerzas a terminar el Concierto para clarinete
y el Réquiem. A pesar de la ayuda de su alumno, Franz Xaver Süsmayer,
éste último no quedará concluido.
El 5 de diciembre de 1791 el estado de salud del compositor
vence sus fuerzas. Wolfgang Amadeus Mozart es enterrado el día 6 en una fosa común ante la
única
presencia del enterrador de cuerpos. Todos los allegados que
asistían el entierro habían abandonado el cortejo porqué hacía mucho frío. Su
esposa Constanza
no fue. Murió pobre y tuvo un entierro pobre. Nada dejaba
constancia de dónde estaba enterrado Mozart.
Una vez desparecido se empezó a considerar al compositor
como un genio y todas aquellas alabanzas, que en vida no se le habían dicho,
las pensaron y escribieron
cuando ya estaba muerto.