SONETO LLOVIENDO
 


No hace falta que llueva como llueve este día,

y, sin embargo, llueve desde el amanecer.

Si hay rosas y retoños, ¿para qué llovería?

Si ya todo florece, ¿qué más va a florecer?

Llueve obstinadamente y en la calle vacía

las gotas de la lluvia son pasos de mujer.

Pero cierro los ojos y llueve todavía,

y al abrirlos de nuevo no deja de llover.

Yo sé que no hace falta que llueva, pero llueve.

Y recuerdo una tarde maravillosa y breve,

que fue maravillosa porque llovía así...

Y es tan triste, tan triste, la lluvia en mi ventana,

que casi me pregunto, dulce amiga lejana,

si no estará lloviendo para que piense en ti.
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