SONETO
 


Te encontré en la mitad de mi camino

cuando ya desmayaban mis pesquisas,

cuando oficiaba en mis paganas misas

con ablandadas hostias y agrio vino.

¿Me aguardabas? No sé... Quizás el Destino

guió a tí mis pisadas indecisas,

y abandonando mis Sacerdotisas,

te consagré mi altar de peregrino.

¿Quién eres? ¿Qué esperabas en mi senda?

¿Por qué humear haces mi incensario de oro

y cual dueña penetras en mi tienda?

No sé... Te amo... Lo demás lo ignoro

Y, pues mi corazón te dí en ofrenda,

los ojos cierro y a tus plantas oro!

Khalil Gibran
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