<BGSOUND SRC="musica.mid" LOOP="INFINITE"> ANHELOS

 

ANHELOS.

 

RELATOS Y CUENTOS DEL ESTADO DE VERACRUZ.

 

Irma Gpe. Vela Meza.

 

Febrero 2005-02-09

 

 

CAPÍTULO I.

 

EL MEJOR PARTIDO.

 

Amado Lafarge se encontraba sobre su espléndido alazán viendo como la hermosa casa que heredara de sus antepasados, se elevaba majestuosa en sus dos niveles,

a unos trecientos metros de la ribera del río. Sus altos techos cubiertos con teja escama se podían ver a gran distancia.

 

Todo iba bien, poseía un huerto dedicado al cultivo de naranjas y plátanos, quinientas cabezas de ganado vacuno lechero, una fábrica de queso y demás productos

lácteos, al derredor de la isla de Chapachapa tenía cinco hectáreas destinadas al cultivo de chalote. Además, recientemente había instalado una panadería

en el poblado de Martínez de la Torre, lo cual le hacía visitar frecuentemente la villa para vigilar su reciente inversión.

 

Cuando se aproximó a la casa, un mozo corrió a su encuentro para tomar las riendas del caballo y trasladarlo al establo.

 

-Trata bien a Polus, lo hice correr mucho. Cepíllalo y dale doble porción de avena.

 

-Sí patrón, como usted diga. ¡Ah señor!... madame Nita desea verlo, lo está esperando en el recibidor.

 

-No le digas que he llegado, entraré a la casa por la puerta de servicio para que no me vea. Estoy fastidiado con su cantaleta de los últimos días. Lo único

que deseo por ahora, es darme un buen baño.

 

-¡ Lafarge!... ¡Ven aquí ahora mismo!. ¡Es imposible que sigas posponiendo este asunto!.

 

La abuela de Amado descubrió que su nieto estaba a punto de escabullirse como otras tantas veces. Blandiendo su bastón en el aire, con voz desafiante, gritaba

desde el pórtico de la casa.

 

Amado se quitó el sombrero, secó el sudor de su rostro con un pañuelo de lino, hizo una mueca de fastidio y se dirigió al encuentro de la anciana.

 

-Vamos, date prisa, hablaremos en la biblioteca, no quiero que las criadas chismosas se enteren del asunto.

 

-Grand-mère, toda la región está enterada de que le has puesto un ultimátum a tu disoluto nieto para que se case.

 

-¿Si?... ¿Qué has hecho al respecto?... ¡Nada!. ¡Sigues perdiendo el tiempo en los tugurios!. ¡Escúchame bien!. ¡Tienes treinta años y no voy a permitir

que sigas desperdiciando tu vida!.

 

-Cher grand-mère, tengo veintinueve y no he desperdiciado mi vida. Tú lo sabes mejor que nadie.

 

-¡No me contradigas!. Cuando digo que estás desperdiciando tu vida, no me refiero a lo material, sabes muy bien a que hago alusión. Sigues soltero, no tienes

novia ni expectativas matrimoniales. ¿Qué harás con tanta riqueza si no tienes con quien compartirla?.

 

-Mon petit amour grand-mère vous, Nita, tú eres mi novia, todo lo que hago es por ti y para ti.

 

-Vous êtes un sínico. ¡Quita!... ¡No me vengas con zalamerías!. ¡Esto es serio!.

 

La abuela se entristeció y continuó hablando con un tono de voz más dulce:

 

-Hijo, estoy vieja, no quiero morir sabiendo que te dejo solo. ¿Por qué no sigues el ejemplo de tus hermanos y te casas?. Hay muchas mujeres, no todas son

como Martha, estoy segura de que puedes encontrar una muchacha buena, que te quiera y que te de hijos.

 

-Esa mujer está fuera de mis pensamientos y corazón. El problema es que jamás volveré a amar, el desengaño me dejó muerto para el amor.

 

-¡Tonterías!... ¡Una espina saca a la otra!. Si esa mujer no supo valorar tus sentimientos… ¿Qué importa?... Hay muchas mujeres en el mundo y todas están

cortadas con diferente tijera.

 

- grand-mère, no voy a volver a caer en el mismo agujero, Martha me dejó plantado al pie del altar para huir con su amante. No volveré a proponerle a ninguna

otra matrimonio y como ninguna muchacha decente querrá convertirse en mi mujer antes de pasar por la iglesia, mejor dejemos las cosas así.

 

-Sé de muchas que lo haríanpor amor, pero también conozco los motivos que moverían el corazón de muchas otras para hacerlo. Por eso debemos irnos con cautela.

 

-Yo también lo conozco, soy el soltero más codiciado del pueblo. No permitiré que ninguna vieja me enrede en sus redes, porque sé que lo único que les interesa

es el dinero.

 

-No hables así, hay muchas jóvenes buenas, honradas, honestas, que se enamorarían de ti y te amarían por lo que eres y no por lo que vales. Eres un amargado,

te menosprecias sin razón.

 

-Está bien, soy un amargado: ¿Qué más da?. Así soy feliz. La paso muy bien con las esposas de mis amigos.

 

-Déjate de ironías, cuando estés viejo, sin amor y sin descendencia, te arrepentirás. Recordarás a la abuela y dirás: ¡que razón tenía la abuela!.

 

-Está bien Nita, tú ganas, búscame una novia y te daré gusto.

 

-¡Eres un majadero!... ¿Cómo puedes pretender que te escoja la mujer?... ¡Granuja!.

 

-Pues si quieres que me case, ese será el trato. Consigue tú a la mujer que yo me encargo de darte bisnietos.

 

-Está bien, mequetrefe, te demostraré que hay muchas muchachas honradas, que no todas las mujeres son como las que tú te empeñas en frecuentar.

 

Amado besó a la anciana en la frente, le tomó la mano entre las suyas mientras la veía directamente a los ojos.

 

-Grand-mère, se que no renunciarás a tus planes de casamentera, espero que no te equivoques, porque si lo haces, ambos sufriremos.

 

La señora Anita quería mucho a su nieto amado. Desde que él tenía diez años había venido a vivir con élla. Sus dos hermanos mayores y él quedaron huérfanos

de padre y madre un trágico verano cuando el río se desbordó y la casa que tenían muy cerca de la ribera fue arrastrada por el torrente. Por eso, ahora

la había construido a trecientos metros de distancia del río.

 

Los dos hermanos de Amado estaban felizmente casados, tenían sus ranchos en el pueblo vecino.

 

Amado Lafarge hubiera seguido el camino de sus hermanos, en lo referente al matrimonio, si su novia de toda la vida no lo hubiera abandonado en la víspera

de la boda para fugarse con un capitán del ejército federal.

 

En una carta le explicaba que ella nunca lo había querido, que se vió obligada por sus padres a comprometerse con él porque era considerado uno de los hombres

más ricos del lugar, pero que élla estaba enamorada de otro y que no podía seguir adelante con el engaño.

 

El primer impulso de Amado fue el de buscarla, decirle que la perdonaba y que la seguía amando. Siguió su pista hasta el puerto de Nautla y la encontró.

El mismo día que la encontró, Martha se había casado con su capitán. Amado comprendió que la muchacha había sido presionada por sus padres, aún así, nunca

le perdonó la falta de confianza. Si le hubiera dicho desde un principio en que situación se encontraba, él la hubiera ayudado a deshacer el compromiso.

Pero Martha no había confiado en él y lo había animado a concebir falsos anhelos.

 

Con una máscara de indiferencia retornó a San Rafael, continuó con sus ocupaciones cotidianas, volviéndose un cínico que jamás tomaba en serio a las mujeres.

Lo mismo andaba con una que con otra, frecuentaba las cantinas y lupanares. Eso sí, jamás se le había visto borracho y tampoco se sabía que tuviera ningún

hijo bastardo.

 

Cuatro años habían pasado desde el desafortunado suceso, doña Nita opinaba que era hora de que su nieto sentara cabeza y olvidara de una vez por todas a

Martha. Así que no descansaría hasta que su nieto se casara.

 

 

 

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