HERMOSA LIBERTAD.
RELATOS Y CUENTOS DEL ESTADO DE VERACRUZ.
Irma Guadalupe Vela Meza.
CAPÍTULO XV.
SORPRESAS DE LA VIDA.
Viernes 12 de Enero.
Esta mañana Estela no se había levantado como todos los días para ejercitarse a la orilla del mar. Se encontraba sentada en la cama de la suite, contemplando a sus hijos dormir y pensando en todo lo ocurrido el día anterior. La confesión de Luis la sorprendió, la aturdió, fue como una espina que se le clavó en el corazón; se mantuvo serena, se tragó la angustia para que su hijo no le perdiera la confianza y le siguiera contando sus inquietudes. Tanto Luis como ella comprendieron que era mejor mantener a Efraín al margen del asunto, una de las cosas más humillantes para un macho es que su hijo resulte gay, pareciera que las tendencias sexuales de una persona lo hacen mejor o peor. Como la mayoría de la gente, Efraín diría que Luis era un inadaptado, un pervertido, una lacra social merecedor de desprecios y la causa de vergüenza para su familia. Para Estela, su hijo era un joven confundido, necesitado de amor, de guía, de una mano que lo ayudara a encontrarse a sí mismo.
También estaba Amanda, su pequeña romántica, que había cruzado la línea de la prudencia y ahora descubría que los príncipes de la vida real no siempre resultan tan gentiles como los vemos en las novelas románticas o en los sueños. Las señales transitorias de su magullado cuerpo se lo recordarían. Había recuperado la confianza, el respeto y amor de sus hijos, pero… ¡A qué precio!.
Como si nada hubiera pasado, los levantó para ir a la escuela y mientras se bañaban pidió que les llevaran el desayuno al cuarto. Los tranquilizó diciéndoles que se encargaría de localizar a Efraín para informarle que estaban viviendo con ella. Después de encaminarlos hacia el colegio, condujo su auto deportivo por la carretera costera con rumbo a la casa de Gustavo. Por el espejo retrovisor se percató que César y Martín la seguían: ¿Por cuánto tiempo tendría que soportar llevar guardaespaldas?... Gustavo había afirmado que en cuestión de horas el tal Hércules Gasperín sería capturado, entonces averiguarían quién lo había contratado. En veinticuatro horas sería la señora de Montenegro, esperaba que para entonces el asunto estuviera resuelto.
La casa de Gustavo estaba construida sobre una elevada franja de tierra, ocupaba dos hectáreas de terreno que se adentraba en el mar como una pequeña península. Su arquitectura y detalles decorativos se adecuaban al lugar como si fuesen parte del paisaje. Los espacios abiertos cubiertos por verdes pastos y frondosos árboles enmarcaban por los cuatro lados, las fachadas simples de una mansión hermosa por la sencillez de su estilo práctico y moderno. Grandes ventanales libres de protecciones y corredores externos rodeaban toda la mansión, a veces se interrumpían en terrazas orientadas hacia puntos estratégicos desde donde se podían contemplar preciosas vistas del mar, del río que desembocaba por un costado, de los manglares, de amaneceres y atardeceres. Por dentro la decoración se mantenía en armonía con el entorno, muebles modernos, elegantes y cómodos, concordaban en estilo y color con todo lo demás.
Estela aún no consideraba este maravilloso sitio como su hogar, lo había visitado una sola vez y su estancia fue tan breve que solo tuvo tiempo de recorrer algunas habitaciones y el jardín. Un criado le abrió el portón de entrada y condujo el auto hacia el frente de la casa, en donde otro sirviente le informó que el mago estaba desayunando en una de las terrazas con vista al mar. Estela miró su reloj, iban a dar las ocho de la mañana, no tenía prisa porque este día lo había solicitado para detallar asuntos relativos a la boda. Como futura esposa de uno de los propietarios, la administración le ofreció un cargo honorífico pensando que por su nueva situación tendría que alejarse frecuentemente de la ciudad para acompañar a su esposo por los diversos países en donde el mago tenía que actuar. Estela no tuvo más remedio que aceptarlo, mientras permanecieran en el puerto se haría cargo de supervisar junto con un equipo de expertos el variado menú del restaurante, podría elaborar algunos platillos si así lo deseaba, incluso tendría la opción de emitir su opinión en cualquiera de las áreas relacionadas con los servicios de bebidas y alimentos.
Gus le pidió que fuera a la casa por su vestido de novia, lo encargó a Nueva York y él mismo lo diseñó. Estela al principio pensó que se trataba de una broma, luego se enteró que su futuro esposo diseñaba los vestuarios de él y de sus ayudantes.
Gustavo… No me voy a vestir como las muchachitas de tu show. Le había dicho Estela sin imaginar lo que él tenía en mente. Cuando contempló el vestido se quedó sin habla.
El vestido color verde olivo de ceda China era largo, su faldón caía suelto con un corte de media campana, se estrechaba en la cintura y el talle, la pechera estaba recamada con perlas originales y se sujetaba al cuello mediante una aplicación de piel de ante bordada con hilos de oro de dieciocho kilates. Era de hombros sisados y el escote de la espalda le llegaba a la cintura. Junto con el vestido le entregó una estola de visón, unos aretes de brillantes con perlas y un reloj de oro.
Por favor, déjate el pelo suelto, me fascina ver como tu hermoso cabello ondulado te enmarca el rostro.
Oh… Gus, ésto es demasiado, nuestra boda será sencilla, en el Registro Civil sólo nos acompañarán mis hijos y papá. Invité a Mirta y a María con sus respectivas familias a la resección, pero no tengo más amigos.
¿Te olvidas de mis parientes?... Muchos han confirmado que vendrán, así que después de todo el salón privado del Hotel del Mar estará lleno. Habíamos considerado treinta invitados, el número subirá a doscientos. Será mejor que nos apresuremos a decirle al encargado de preparar el menú, que prevea este aumento en el número de invitados.
El teléfono de Gustavo sonó, una buena noticia les esperaba al otro lado de la línea. Estela miró la cara de satisfacción de Gustavo y quiso saber de qué se trataba.
¿Qué sucede?... ¿Quién te ha puesto de tan buen humor?.
Auxi y Moxi, los detectives que contraté. ¡Tienen a Hércules en su poder!. Se terminó la angustia de saberte en peligro, pronto ese tipo va a cantar quién ha sido el autor intelectual de los atentados. Mi amor, tendrás que esperarme aquí, no deseo que te involucres en ésto. Si pensaste que fui duro con Pipo Toledo, Auxi y Moxi son más persuasivos que yo cuando se trata de interrogar a criminales que poseen el historial de Hércules. Debido a la calaña de él, estoy seguro que el interrogatorio será… Digamos que intenso. Mientras me esperas puedes irte familiarizando con la casa y el personal de servicio. Estás en libertad de cambiar lo que no te guste, ésta es tu casa, dispón de ella como te plazca.
Estela vió como Gustavo desaparecía en su todoterreno tras el gran portón de madera que conducía al exterior. César y Martín lo acompañaban, habiendo atrapado a Hércules, la vida de Estela no corría peligro.
Después de explorar todos los rincones interiores de los dos niveles de la casa y de saludar a los siete encargados de la limpieza y mantenimiento, Estela prestó mayor atención a la alcoba que compartiría con su futuro esposo. Una enorme cama redonda ocupaba el centro de la habitación, estaba colocada sobre una plataforma alfombrada, a Estela le recordó un pastel. Los pocos muebles estaban distribuidos formando áreas bien delimitadas. La alcoba se comunicaba con un vestidor y un cuarto de baño que tenía una tina tan grande que seguramente cuatro personas cabrían al mismo tiempo. Sonrió al evocar imágenes de Gus y ella retozando en la tina y en la cama. Luego salió a recorrer el jardín. Entre la multitud de plantas de ornato y flores, descubrió un rincón entre los rosales, se sentó en una tumbona para inspirar el aroma de las flores. A lo lejos, se vislumbraba el malecón boqueño con sus construcciones típicas de techos de palma, con los altos edificios de hoteles y condominios de lujo, los modernos yates de magnates, las modestas lanchas de pescadores, todo bullía en una vertiginosa actividad. Suspiró profundamente, deseaba saber quién había mandado a matarla, aunque tenía miedo de enterarse del nombre del asesino intelectual. Desgraciadamente para ella, su principal sospechoso seguía siendo Efraín. Era el único que se beneficiaría con su muerte, cobraría una exorbitante suma que le serviría para solventar la demanda de los propietarios defraudados de la Laguna del Amor. Pensando en ésto, recordó que precisamente tenía que llamarlo para informarle del motivo por el cual los chicos estaban con ella, Brenda se le adelantó cuando le habló por teléfono para informarle:
Estela, lamento ser quien te de esta mala noticia. Mira… Efraín y yo salimos en un corto viaje de negocios y al retornar nos hemos encontrado con que tus hijos han desaparecido.
Brenda, los chicos pasaron la noche conmigo y esta mañana los dejé cerca de la escuela, ahora mismo me iba a comunicar con Efraín para informárselo.
¿Oye Estela, Efraín intentó contactarlos pero ninguno de los dos respondió a sus llamadas. Fuimos al colegio y nos informaron que no se presentaron. Llamamos a sus abuelos y dicen que no los han visto en días, lo mismo dice su tía María. ¿Tienes alguna idea de dónde pueden estar?.
Estela se preocupó, aparentemente sus hijos no tenían ninguna justificación para haber faltado a clases. ¿Por qué la volvían a defraudar ahora que pensaba que todo aparentemente estaba bien?. Tratando de entender su actitud los disculpó diciendo:
Quizás Amanda se sintió mal y retornaron al hotel o Luis la llevó con el médico. Ahora mismo salgo a buscarlos, dile a Efraín que él también los busque.
Estela, se me ocurre que tal vez se encuentren en tu antigua casa, Efraín los amenazó antes de irnos con suspenderles la mesada si no recogían sus pertenencias. Como tú sólo te encargaste de empacar lo de Miguel, las cosas de Amanda y Luis siguen ahí.
Tienes razón, echaré un vistazo por allá, seguramente olvidaron la advertencia de Efraín y cuando la recordaron se apresuraron a cumplir con lo que les pidió.
Estela se apresuró a salir en busca de Amanda y Luis, olvidando en su prisa informarle a Gus de lo ocurrido. Se acordó cuando iba en camino y le envió un mensaje al celular.
Mientras tanto… Gustavo se encontraba con Auxi y Moxi que estaban impacientes por iniciar el interrogatorio. Hasta el momento Hércules se mantenía en sus trece, negándose a revelar el nombre de la persona que lo había contratado. También se atrevía a desafiar a sus captores, exigiéndoles que lo entregaran a la policía porque estaba seguro de que estaría libre en pocas horas pagando una fianza. Auxi, la hermosa morena de metro setenta, no soportó por más tiempo el cinismo de aquel hombre. Su paciencia tenía un límite, no estaba dispuesta a entregarlo a la policía antes de que confesara.
Hércules, mi amigo Moxi es muy impaciente con los granujas como tú, se alegrará mucho cuando le ordene que te persuada para que cooperes con nosotros.
Moxi era un enorme mastín, mezcla de pastor alemán y labrador. Auxi y Moxi eran un equipo invencible, que enfrentaban a los malos con inteligencia y audacia. Hércules se hallaba atado de pies y manos a una silla, completamente indefenso ante el ataque de Moxi. El perro le mostró sus afilados colmillos y le gruñó feroz. Para agregar leña al fuego Auxi añadió:
El plato favorito de mi socio Moxi son los huevos con salchicha y creo que esta mañana olvidó desayunar, así que supongo que ha de tener mucha hambre.
Hércules palideció, Gustavo, César, Martín y Auxi hicieron un gran esfuerzo por contener la risa. Moxi también hubiera sonreído pero tenía que seguir aparentando ser una bestia ávida de carne. Erizó los pelos del lomo y ladró con más fuerza de lo acostumbrado echando baba por el hocico.
¡Sarta de locos!..... ¡Ustedes no serán capaces de permitir que esa fiera me ataque!.
¿Quieres apostar?... Estamos solos, en un lugar aislado: ¿Quién escuchará tus gritos?. Anda Herculito, sé buen chico y dinos: ¿Quién te está pagando?.
El hombre sudaba copiosamente, lo mantenían amarrado con las piernas abiertas, sabía perfectamente a dónde iría dirigida la primera mordida de Moxi. El animal comprendió que el hombre sólo necesitaba de un empujoncito para soltar la sopa. Dio un salto al frente y le volvió a mostrar su inmaculada dentadura.
¡No!... ¡No!... ¡Lo diré todo!... ¡Confesaré quién me paga pero quítenme ese animal de enfrente!...
Ahora Gustavo Montenegro retornaba satisfecho a su casa, por fin sabía el nombre de la persona que intentaba asesinar a su amada. pronto Auxi y Moxi se harían cargo de capturar a esa persona y de entregarla a la policía. César y Martín ya iban en camino de la comisaría para entregar a Hércules. Tomó su teléfono móvil para comunicarle a Estela que todo estaba resuelto, le sorprendió que no respondiera, llamó por la línea normal a su casa, el ama de llaves le dijo que la señora Estela se había marchado y que no le informó a nadie hacia dónde se dirigía. Gustavo frunció el ceño… ¿A dónde habrá ido?. Se preguntó preocupado, vió un mensaje que lo inquietó aún más:
“Gus, voy a mi antigua casa, Brenda me informó que Luis y Amanda no están en la escuela, quizás los encuentre ahí”.
El rostro de Gustavo se congestionó de dolor, Estela se hallaba sola, a merced de una mente retorcida que en cualquier momento podía dañarla sin que ella sospechara que la obnubilada mente de ese ser sólo deseaba su muerte por placer.
Aceleró al máximo el vehículo y en su afán por llegar a tiempo cometió varias infracciones, para su buena suerte ningún agente de tránsito presenció su temeridad. Cuando llegó a la antigua casa de Estela se bajó del todoterreno sin preocuparse por estacionarlo bien, por apagar el motor o por cerrarlo. Desesperado gritó su nombre mientras intentaba abrir la puerta a patadas. Los vecinos se asustaron, creyeron que se trataba de un loco, llamaron a la policía. Gustavo notó que el BMW de Estela no se veía por ningún lado. Uno de los curiosos, atraído por el escándalo se detuvo a una distancia prudente.
Señor… ¿Ha visto a la señora Bonilla o a sus hijos esta mañana por aquí?. Me urge localizar a la señora o a sus hijos Amanda y Luis. Por favor, es cuestión de vida o muerte, dígame usted si ha visto a cualquiera de los tres.
Ejem… Bueno, verá usted, no vaya a creer que me gusta meterme en la vida de los demás, pero sí, hará cosa de media hora que la señora Estela vino y se marchó inmediatamente con otra señora en un BMW plateado.
Gustavo no perdió más tiempo, en seguida dio parte a la policía para que buscaran el auto, explicándoles que su amada se encontraba en poder de una psicópata. también informó a César, Martín, Auxi y Moxi que Estela corría un grave peligro al estar en manos del ser despreciable que por tanto tiempo se fingió su amiga con el fin de destrozarle la vida.
Estela ahora sabía de dónde provenían los maquiavélicos planes de asesinarla, se arrepintió de culpar a Efraín, pues ahora se daba cuenta de que esta loca actuaba por su cuenta. Se admiró de la forma en que había entretejido una telaraña de engaños e intrigas en torno a su familia, intentando apartarlos, sembrando la discordia y el desamor.
¿Por qué Brenda?... ¿Qué motivo tienes para odiarme así?.
¡Estela!... ¡Sigues siendo una idiota!... ¡Mis motivos son obvios!... ¡El dinero, el poder, la satisfacción de quitarte al marido y destruir a tus hijos!... ¡Como el estúpido de Hércules falló en sus tres primeros intentos por asesinarte, tuve que renovar tu póliza de seguro!. ¡El tarado de Efraín ni se enteró de lo que hice, anda apurado por salvar su negocio y no sabe que le he alterado los libros de contabilidad para sustraerle grandes cantidades de dinero que deposité en un banco del extranjero!... ¡Es un cerdo pendejo, piensa que estoy enamorada de él cuando lo único que me inspira es asco!. ¡Me tuve que someter a sus acosos pero supe sacarle provecho a mi desgracia, hasta me vengué descarriando a sus hijos!. ¡Cuando te elimine Efraín cobrará tu seguro de vida sin saber que yo le robaré todo ese dinero y me largaré del país!. Brenda rió de un modo siniestro, anormal, su locura era evidente. Estela no podía hacer nada, constantemente la apuntaba con una pistola, en cualquier momento se le podía escapar un tiro. La obligaba a conducir rumbo a la carretera, seguramente la mataría cuando considerara que estaban suficientemente lejos de la ciudad.
Todos pensarán que se trató de un asalto, creerán que deseaban robarte el auto, tú te resististe y… ¡Pun!. Una vez más se retorció de risa acercando peligrosamente el arma a la cabeza de Estela.
La sirena de una patrulla se escuchó cada vez más cerca, un alta voz les indicó que detuvieran el auto y se orillaran. Estela suspiró aliviada, hasta que Brenda le prohibió que se detuviera y le ordenó acelerar para darse a la fuga. Los policías identificaron el vehículo, por medio de las placas constataron que se trataba del BMW reportado, avisaron a la base pidiendo refuerzos y se mantuvieron a una distancia prudente intentando no perderlo de vista.
Brenda, no podemos eludir la patrulla, será mejor que nos detengamos, te prometo que no diré nada que te pueda perjudicar.
¿Te crees que soy una ilusa?. Digas lo que digas, esos polis no me dejarán marchar, no terminaré mis días encerrada en una prisión acusada por secuestro, intento de homicidio, fraude, malversación de fondos y ve tú a saber cuántos otros muertos me quieran cargar. Aquí sólo hay dos caminos: escapar o morir en el intento. ¿Qué te parece?... Ahora todo depende de tí, métele duro al acelerador y deja atrás a esos metiches. Estela sabía que Brenda de todos modos la mataría, decidió tomar al toro por los cuernos y en un instante en que dejó de apuntarla, dio un viraje a cien por hora que hizo que el auto se saliera de la carretera y girara como un trompo. Estuvieron apunto de volcarse, un árbol frenó la catástrofe cuando chocaron contra él. La puerta del lado de Brenda quedó trabada, Estela aprovechó la confusión de la mujer para liberarse del cinturón de seguridad, bajarse del auto y alejarse lo más rápido que le fuera posible. Cuando Brenda reaccionó y logró salir del coche, Estela ya corría lejos del alcance de su pistola y los policías se encaminaban en dirección a ella.
Cuando Gustavo pudo estrechar a Estela entre sus brazos, sintió como si volviera a respirar. Para Brenda todo había terminado, en el momento en que el mago y su amada se reunían, ella se hallaba rindiendo declaración en la Comisaría Federal. Amanda y Luis siempre estuvieron en el colegio, ajenos a todo lo que Brenda había tramado para atraer a Estela hacia una trampa. Efraín también ignoraba los nefastos planes de su querida Brenda. El escándalo social se difundió durante las primeras horas de la tarde cuando los periódicos vespertinos y noticiarios difundieron la reseña de lo acontecido. Esta vez Amanda se preocupó más por el bienestar de su madre, sin importarle el escándalo se lo demostró con todo el amor que sentía por ella. Luis hizo lo mismo, los sucesos de los últimos días los unieron aún más y dejaron una huella profunda que los ayudaría a madurar. Efraín se mostró confundido, no podía creer que se encontraba unido a una loca que intentó dañar a sus hijos corrompiendo sus jóvenes almas y que intentó asesinar a Estela. Después, al descubrir que le había estado robando, se sintió como un viejo tonto y ridículo, engañado por una mujer que por su edad podía ser su hija.
EPÍLOGO.
Verano del 2005.
Tres años habían pasado, las imágenes de la boda con Gustavo se mantenían frescas en su pensamiento, la recordaba como uno de los días más felices de su existencia. Hoy, apoyada sobre el rústico barandal de la terraza de su alcoba, se dedicaba ociosamente a disfrutar de sus recuerdos mientras contemplaba una vez más la hermosa vista de la barranca que se extendía bajo sus pies. Una tormenta veraniega desplegaba sus negros y grises nubarrones a lo ancho y largo de la zona, confiriendo al paisaje un halo de místico recogimiento. Un rayo rasgó el cielo, el retumbar del trueno llegó con las primeras gotas de lluvia. Estela permaneció en donde estaba, esta vez no había vidrios de por medio, entre ella y el abismo sólo había un pasamano de madera. Recostó la cabeza sobre el amplio pecho de su compañero, amigo y amante, se dejó envolver por sus brazos y en silencio observaron cómo las nubes se acumulaban por debajo de ellos, hacia el fondo del cañón, semejando un mar de espuma sobre el que podían andar con los ojos de la imaginación. Por primera vez estaba contemplando una tormenta por encima sin estar encerrada en la cabina de un avión. Gustavo la apretó contra su pecho y le besó la nuca formando un camino de besos hacia las orejas y las sienes. Eran felices, ambos compartían un sentimiento que los compenetraba íntimamente, más allá del tiempo y la distancia, más allá de la carne y los sentidos, ahí donde el amante y el amado se complementan recíprocamente amando y siendo amado con la misma intensidad, como si el sentimiento se reflejara simétricamente en un espejo.
Los hijos, el amor por ellos y por todos lo demás, eran los fragmentos que flotaban en ese etéreo fulgor que relucía en menor o mayor grado según el vínculo que los unía a todo y todos.
Amanda, a sus dieciocho años, se había transformado en una joven centrada que recorría el camino de la vida con precaución, evitando correr riesgos innecesarios. Al igual que su hermano Luis, seguía viviendo en la casa de su madre y visitaba frecuentemente a su padre, incluso en ocasiones lo acompañaba en uno que otro viaje de placer. Su inquietud por el bienestar de los demás la inclinó a estudiar Trabajo Social, carrera que iniciaría cuando retornaran de estas vacaciones en Chihuahua.
Miguel seguía estudiando arquitectura, mantenía buenas relaciones con todos, siempre estaba pendiente de su madre y hermanos, pero desde que se marchó de casa había emprendido su propio camino. Estela sabía que físicamente Miguel cada día estaría más lejos de su familia, también sabía que el lazo amoroso que los unía jamás se rompería. Miguel los amaba y siempre tendrían un lugar en su corazón.
Luis, solo pensaba en convertirse en futbolista profesional y era seguro que lograría su meta, pues ya tenía muchas ofertas para integrarse en un equipo de primera división. Durante muchos años se había preparado para ello, esperaba terminar el bachillerato para irse de casa en busca de su destino. Mientras tanto disfrutaba sanamente y le gustaba mucho acampar, explorar, practicar el deporte del rapel. Estela le sugirió que estudiara Educación Física, el joven prometió pensarlo, aún tenía un año para hacerlo. La mariposa seguía tatuada en su cadera, nunca volvió a platicar con su madre acerca de sus tendencias sexuales, sin embargo Estela vió con agrado que salía con chicas e incluso le presentó a una novia.
Don Luis, el amado padre de Estela había muerto unos meses después de la segunda boda de su hija, la parca lo sorprendió una noche mientras dormía plácidamente. Su compañero de cuarto que era un par de años más joven que don Luis, no se dio cuenta de lo ocurrido hasta que intentó despertarlo. Todos lamentaron su muerte, fue un buen padre, abuelo y amigo. Viviría en el recuerdo de los que le conocieron y amaron.
Efraín, recuperó todo lo que Brenda le había robado, hizo frente a las deudas y evitó la quiebra de su empresa. Lamentó mucho el engaño de Brenda, intentó recuperar su antigua vida, se atrevió a buscar a Estela unas horas antes de que se casara con Gustavo para convencerla de que volviera con él, en el fondo de su corazón sabía que eso era imposible, lo intentó porque su filosofía era: “No hay peor lucha que la que no se hace”. Resignado al camino solitario que había elegido, en menos de un mes encontró consuelo a su pena en una rubia despampanante de sinuosas curvas y cabeza hueca. Antes de los tres meses la cambió por una morena cuerpo de uva, a esta siguió otra y otra hasta que todos perdieron la cuenta de las mujeres que habían pasado por la vida de Efraín. Lo único que todas tenían en común, es que ninguna de ellas rebasaba los veinticinco años. Por lo visto su gusto por las jovencitas se mantenía intacto.
Brenda, la inigualable Brenda, todavía se encontraba en un sanatorio para enfermos mentales, cuando se recuperara, si es que alguna vez lo hacía, tendría que enfrentar a la justicia por cargos de fraude, desfalco, intento de homicidio, asociación delictuosa, etc. Su cómplice Hércules fue encerrado en un penal de alta seguridad, aunados a los cargos del atentado en contra de Estela, surgieron muchas cuentas pendientes. El matón a sueldo sumó tantos años de condena, que tendría que vivir tres veces para cumplirlos.
Así termina este relato, ya saben; los buenos siempre vencen y los malos se van por el caño. Por lo menos podemos crear con letras una ficción que aunque está lejos de la realidad del mundo, porque aquí en la vida de nuestro tiempo muy a menudo el malo siempre gana y la justicia de los impíos es la que marca el ritmo de las naciones, nosotros, deseamos siempre la paz, la armonía, el amor, por eso con un poco de fantasía invento algo en donde siempre triunfe el amor y el mal sea erradicado. Este rollo está muy largo, así que mejor escribo:
Finde la novela.
SECCIONES DE AYUDA
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