EL GUERRERO TOLTECA Y LA ESCLAVA.

 

Irma Gpe. Vela Meza.

 

Diciembre del 2004

 

Empuñaba firmemente la macana con la diestra mientras que en la otra mano sostenía un escudo fabricado con el caparazón de una gran tortuga y cubierto con

piel de venado. Sus atacantes eran cuatro y lo rodeaban. Él giraba, saltaba, se movía entre ellos con agilidad, demostrando una enorme confianza en su

destreza como guerrero. Su bronceada piel, estaba lustrosa por el sudor que manaba de todos sus poros. Los músculos del hermoso cuerpo del joven, intimidaban

a los contrincantes. Antes de tomar la decisión de terminar con ellos, les miró con gesto compasivo y los incitó a que huyeran. Sus adversarios, al igual

que él, estaban dispuestos a vencer o morir. Sintió pena y respeto por ellos, eran dos o tres años menores que él, no le agradaba la idea de tenerlos que

exterminar, sin embargo, así era la guerra. Hoy serían ellos los vencidos, mañana podía ser él. Dando un salto, clavó su macana en la cabeza de uno de

ellos rompiéndole el cráneo, mientras que al mismo tiempo daba una fuerte patada en el pecho de otro y le hundía el esternón. No se detuvo a mirar el daño

causado a sus enemigos, giró bruscamente y con el escudo destrozó el rostro del tercer hombre y descargó nuevamente la macana en el cuello del cuarto provocándole

una muerte instantánea.

 

La lucha no terminó ahí, nuevos contrincantes lo rodearon y con la misma fiereza defendió su vida y la de sus compañeros toltecas. Así vivían los jóvenes

guerreros en aquel imperio que intentaba unificar a varias naciones bajo la dirección de un solo emperador.

 

Iniciaremos este relato diciendo:

 

Érase una vez, un gran guerrero que pertenecía a una orden de caballeros que luchaba fieramente por defender su tierra y hacía frente a todos los que le

atacaran en un combate.

 

Hubo siete órdenes de guerreros: Águila, Serpiente, Ocelotl, Lobo, Venado, Coyote y Chapulín.

 

Nuestro guerrero en cuestión pertenecía a la orden de los guerreros águila, que era la de mayor jerarquía y dignidad.

 

Su nombre era Viento del Valle y él como todos sus compañeros, adoraba al Sol. La fiesta en honor a la deidad se llamaba 'Nawi Ollin'.

 

Todos los jóvenes guerreros participaban en ella y hacían alarde de sus cualidades para el combate.

 

Esta fiesta era celebrada dos veces durante el año, una en marzo y otra en diciembre.

 

Durante los festejos, incitado por otros caballeros, Viento del Valle bebió más pulque del que debía. El joven volvió a su casa entufado por los vapores

de la bebida fermentada.

El padre de Viento del Valle pertenecía a la nobleza tolteca, entre sus antepasados hubo sacerdotes, guerreros y monarcas. Estaba orgulloso de su primogénito,

esperaba que su estirpe continuara con la tradición familiar. Viento del Valle se avergonzó cuando se halló con su padre en una de las numerosas salas

del palacio, jamás se había embriagado, era la primera vez que disfrutaba del néctar del maguey más de lo debido.

 

-Hijo mío, no te preocupes, ve a descansar y mañana hablaremos acerca de tu futuro.

 

-Gracias padre, usted es muy considerado.

 

El joven se retiró a sus aposentos, un esclavo portando una antorcha lo guió a través de las amplias salas y obscuros corredores. Ayudó al joven a meterse

en el lecho, pues el vértigo de la borrachera lo imposibilitó para hacerlo por sí mismo.

 

Viento del Valle tenía siete hermanos y cinco hermanas. Exceptuando a tres de los varones mayores, el resto de sus hermanos y hermanas, lo querían tanto

como él a ellos.

 

Trueno de la Montaña, Ave Solitaria y Venado Veloz; eran los hermanos que le tenían envidia. Al igual que él, habían alcanzado la edad en que podían ser

caballeros y pertenecían al grupo que lo hizo beber más de la cuenta. Pensaban sorprenderlo de regreso a casa y darle muerte. Harían creer que Viento del

Valle había sido victimado por salteadores o enemigos. Estos asesinatos eran frecuentes en la metrópoli a pesar que el emperador Topincitl se esmeraba

por mantener el orden y la disciplina.

 

Viento del Valle no tomó el camino acostumbrado de vuelta a casa, esto evitó que los celosos hermanos lograran sus fines.

 

Por azares del destino, no deseaba encontrarse con cierta doncella que sabía que caminaba a menudo por aquel sendero. Le daba vergüenza que lo viera bebido

y trató de evitarla.

 

Flor Perfumada fue una princesa choluleca, hasta el día que su padre perdió la batalla y los vencedores la convirtieron en esclava. A diferencia de sus

cinco hermanas que murieron cuando la ciudadela fue tomada, élla tuvo la suerte de quedar al servicio de la familia de Viento del Valle. Aunque no se le

trataba como noble princesa, tampoco se le trataba como esclava. Dentro de su condición actual, gozaba de ciertos privilegios que la dueña de casa y sus

hijas le otorgaban.

 

Estaba destinada al cuidado de los hermanos más pequeños de Viento del Valle, para Flor Perfumada esta era una tarea fácil, pues disfrutaba de los niños.

Además se le permitía dormir dentro de la habitación de los pequeños. De no ser por los acosos de Trueno de la Montaña, Venado Veloz y Ave Solitaria; Flor

Perfumada hubiera sido feliz.

 

Desde el primer día en que élla y Viento del Valle se miraron, supieron que estaban destinados para amarse por toda la eternidad. Fue algo que ninguno de

los dos pudo evitar. Durante tres años habían logrado guardar el secreto de su amor, pero pronto serían descubiertos y confrontados.

 

La mañana llegó y halló a un Viento del Valle malhumorado por las secuelas del pulque. Después de los ejercicios matutinos para mantenerse en forma, se

dirigió con su padre y hermanos al templo de los guerreros, llamado Kuakuauhtin Inchan, que quiere decir 'la casa de las águilas'; por metáfora, la casa

de los hombres valientes.

 

En lo alto de este templo, había una pieza mediana junto a un patio. En la pieza, sobre un altar, estaba colgada en la pared una imagen del Sol.

 

Águila Audaz y sus cuatro hijos mayores, subieron las cuarenta y cinco gradas para llegar al altar de piedra. La imagen del Sol se levantaba detrás del

altar, tenía forma de mariposa, los rayos eran de oro macizo.

 

Un sacerdote inciensó la imagen, procediendo el ritual propio del culto, mientras que Águila Audaz y sus hijos presentaban las ofrendas.

 

Hacia el medio día, los caracoles sonaron para que la gente acudiera al templo. En pocos minutos, el resto de la población se hizo presente para la ceremonia

solemne en honor al Sol.

 

Cuando todo hubo terminado, Águila Audaz se apartó del resto del grupo en compañía de Viento del Valle y le comunicó con la llaneza que lo caracterizaba:

 

-Es tiempo de que cumplas con el compromiso que hice el día de tu nacimiento. Tu valor en el combate ha quedado de manifiesto en numerosas batallas. Nuestro

señor Topincitl me ha dicho que no es necesario que partas con el resto de los caballeros para cumplir su próxima encomienda. Es buen tiempo para que tomes

mujer, estoy seguro de que Ave Cantora será una buena esposa. Mañana mismo empezaremos los festejos, daré aviso a tu madre.

 

Águila Audaz acababa de decirle a su hijo algo que él no recordaba. Su compromiso con Ave Cantora era algo que había olvidado. Cuando la vió por última

vez, él contaba con diez años y élla con cinco. Desde entonces, habían transcurrido diez años, eran dos extraños y su corazón pertenecía ahora a Flor Perfumada.

¿Cómo decírselo a su padre?. En algunos casos los compromisos matrimoniales eran disueltos por diversos motivos, a veces por heridas de guerra, cuando

el cónyuge quedaba lisiado, también a causa de enfermedades que dejaran secuelas en cualquiera de los dos. Pero Águila Audaz afirmaba que Ave Cantora estaba

en magníficas condiciones y que venía en camino para los festejos prenupciales. Viento del Valle jamás había cuestionado las resoluciones de su padre,

así que meditó cada una de sus palabras:

 

-Padre y señor, siempre he obedecido, pero esta vez me resultará muy penoso cumplir con su voluntad.

 

-¿A que te refieres?.

 

-Señor, no conozco a Ave Cantora, ni siquiera nos hemos criado en la misma ciudad. No puedo amarla y creo que élla ha de tener el mismo sentimiento hacia

mí.

 

-Hijo, te equivocas. Élla siempre se ha mantenido informada de tus proezas, sabe mucho de ti y además, ha sido educada para ser tu mujer. Lo que piense

u opine, no importa.

 

-¿Tampoco importa lo que yo siento?.

 

-Eso es diferente, si tu no estás de acuerdo con el compromiso podríamos considerar los por menores y buscar otra candidata de acuerdo a el nivel que ocupas

como guerrero. En este momento eres digno de solicitar como mujer a una de las hijas del emperador. Dime… ¿Quién es la joven que te ha robado el corazón?.

 

-Se trata de Flor Perfumada, nunca hemos hablado de nuestros sentimientos con palabras, pero sé que élla me ama tanto como yo.

 

-¡Una esclava!... ¡Imposible!... ¡No puedo permitir que mi primogénito se una a una esclava!. Puedes tenerla cuando quieras, pero jamás hacerla tu esposa.

 

-¿Por qué?... Es una princesa, recuérdalo.

 

-Ahora es una esclava, las esclavas no se casan con los primogénitos de nuestra familia, nunca se ha visto semejante cosa. Somos nobles, nuestra casa está

emparentada con la casa imperial. Olvídate de esta tontería, hoy mismo haré que esa joven salga de nuestra casa, la mandaré con tu tío.

 

-Padre, por favor, no haga eso. Mi tío la enviará a trabajar el campo, élla no está acostumbrada a tales labores, enfermará y morirá. Por favor, si en verdad

me quiere, no haga eso.

 

-Hijo mío, tengo que hacerlo, es por tu bien. Poniendo distancia entre tú y élla, olvidarás este absurdo sentimiento que te has empeñado en llamar amor.

 

Viento del Valle bajó la cabeza y guardó silencio. Esperaba que su padre recapacitara cuando viera su desolación.

 

II.

 

Ignorando el futuro que le aguardaba, Flor Perfumada disfrutaba en compañía de los niños contándoles una historia que su abuela le enseñó cuando élla tenía

siete años. De eso ya habían pasado ocho años y élla la recordaba perfectamente:

 

-Mi abuela decía que de cinco masas y cuatro atoles están hechos los hombres, lo que está simbolizado por las cinco masas que vienen de los cinco diferentes

colores del maíz: blanco, amarillo, rojo, negro y azul; los cuatro atoles son los colores intermedios.

Por eso es que los hombres tenemos la piel diferente, pero en esencia todos somos iguales, porque todos fuimos hechos del maíz.

 

-Mis hermanos mayores son guerreros, ellos están por encima del resto de nosotros. ¿Ves?... Es mentira que todos somos iguales.

 

-Escucha Colibrí, Todos somos diferentes, en aspecto y funciones, pero dentro de cada uno, en el interior de nuestro ser, hay algo que une por igual a hombres

y mujeres. Es el maíz, masa que usó el gran Dios para crearnos.

 

-Flor Perfumada, no te entiendo. Mejor cuéntanos otra historia de tu abuela.

 

-Está bien Conejo, les contaré que cierta vez que mi abuela desgranaba el maíz para molerlo en el metate y hacerlo masa, un pájaro de hermoso plumaje se

posó en un árbol que estaba muy cerca del sitio en donde mi abuela amasaba. El ave le dijo:

 

-Mujer dame de comer, tengo hambre. A lo que mi abuela le respondió: -Mi hombre está por llegar, lo que hago será para él. El pájaro no desistió: -Si me

das la primera tortilla del maíz que estás amasando, te daré cinco de mis doradas plumas. Mi abuela le respondió sin dejar de amasar: -Veo que en verdad

tienes hambre, no necesitas darme ninguna de tus plumas a cambio de la tortilla. Te la daré por hacerte la caridad. Así lo hizo y el pájaro le quedó muy

agradecido. Antes de alzar el vuelo para perderse en el horizonte, le prometió: -Algún día he de volver para mostrarte mi gratitud. Pasó mucho tiempo y

mi abuela se olvidó de aquella ave tan rara. Un día, los guerreros que volvían de una batalla, le trajeron la noticia de que mi abuelo había muerto en

el combate. A partir de aquel día, la escasez imperó en casa, los bienes de su esposo fueron reclamados por sus hermanos y mi abuela se quedó sin casa

y con ocho pequeños que mantener. Se instaló en las afueras de la gran ciudad y entre sus pequeños y élla construyeron una humilde choza para vivir. Las

cosas iban de mal en peor, pronto llegó el día en que no tenía nada para darle de comer a sus niños. Entonces el ave volvió y élla recordó lo que le había

prometido, así que le dijo:

 

-¿Vienes para cumplir con tu promesa?... Estoy tan pobre que mis hijitos tendrán que comer piedras y tierra.

 

-Mujer no te preocupes, arranca una de mis plumas y vé a la ciudad. Ofrécela al artesano del emperador y dile que cada día le llevarás una con la condición

de que él te dé suficiente alimento para ti y tus hijitos. Durante mucho tiempo, el pájaro ayudó a mi abuela y cuando mis tíos se hicieron hombres, dejó

de visitarla porque ya no necesitaría de sus plumas para subsistir. Así me lo contó mi abuela y así lo cuento yo. ¿Les ha gustado?.

 

-Flor Perfumada, creo que ese pájaro era el espíritu de tu abuelo. Seguramente se volvió ave para seguir cuidando de sus hijos y esposa.

 

-Colibrí, posiblemente tengas razón, yo también pensé lo mismo que tú.

 

Águila Audaz entró en el recinto de los niños acompañado por su esposa. Nube Blanca se veía mortificada y triste. Flor Perfumada se postró mirando al suelo

mientras que los niños se ponían de pie en una fila frente a sus padres. La voz de Águila Audaz se escuchó fuerte y clara, despidió a sus hijos y se dirigió

a Flor Perfumada con las siguientes palabras:

 

-Flor Perfumada, en esta casa se te ha tratado bien, jamás se te impuso disciplina corporal para educarte porque no ha sido necesario. Has sido por tres

años una joven obediente y lista, por eso entenderás que en virtud de tu desempeño como nana de mis hijos debo recompensarte. Nube Blanca me ha dicho que

desde hace cuatro años dejaste de ser niña para ser mujer. Es tiempo de que tengas un esposo, estoy dispuesto a concedértelo, estoy seguro que en el palacio

de mi hermano encontraremos un esclavo que sea adecuado para ti. Mañana al amanecer partirás, Trueno de la Montaña te llevará y te entregará a mi hermano.

Desde ese momento, quedarás bajo su tutela, espero que sigas comportándote con él obediente y sumisa como lo has hecho hasta hoy.

 

Águila Audaz no esperó respuesta, se marchó de la habitación dejando desolados a Conejo y Colibrí que se ocultaron para escuchar lo que su padre le decía

a su nana. a Flor Perfumada y a Nube Blanca les ocurrió lo mismo que a los niños.

 

-Hija, no temas, enviaré un mensaje al hermano de mi esposo, le pediré que te deje encargada de las labores de la casa. No te enviará al campo. En lo referente

al hombre que te asignarán como esposo, le rogaré que sea un esclavo digno de tu rango y linaje, seguramente encontrará alguien merecedor de ti.

 

-Mi señora, no deseo casarme. Hay muchas esclavas que permanecen solteras al lado de sus amos. ¿Porqué mi señor Águila Audaz no me otorga ese privilegio?.

 

-No lo sé. Le propuse que te permitiera la soltería, pero la determinación de casarte fue inapelable.

 

-Mi corazón tiene dueño, si entrego mi cuerpo a otro hombre deshonraré al dueño de mi querer. Usted sabe lo que una doncella debe hacer antes de que la

obliguen a traicionar a su amado.

 

-¿Estás segura que tu amor es correspondido?.

 

-Sí, estoy segura de ello. El hombre es un guerrero.

 

-¡Por Tonancilt!... ¿Quién es él?.

 

-Es Viento del Valle.

 

-¡Mi propio hijo!... Su padre jamás le permitirá casarse contigo, sería un deshonor. Bajo otras circunstancias, si te hubiera tomado por esposa antes de

convertirte en esclava, le sería lícito. Ahora no, Águila Audaz tiene muy arraigadas las costumbres protocolarias. ¿Sabes?... Pienso que la resolución

de mandarte con su hermano, surgió a raíz de una plática que tuvo con Viento del Valle. Estoy casi segura de que mi hijo le dijo a su padre que tú no le

eras indiferente. No lo sabes, pero debo informártelo. Viento del Valle está comprometido con Ave Cantora, mañana darán principio los festejos por el próximo

matrimonio.

 

-¿Quiere decirme que él me engaña?.

 

-Mi hijo es un caballero, un guerrero, sería incapaz de hacerlo.

 

-Mi señora, con todo respeto… Sus demás hijos también lo son y su conducta no es correcta.

 

-Ellos son diferentes, su abuelo los malcrió, también influyó el hecho de que mi esposo siempre ha tenido como favorito a Viento del Valle, eso a causado

la envidia de sus hermanos. Para Águila Audaz, Viento del Valle es único. Tú lo has visto, sus demás hijos no le importan.

 

-¿Usted permitiría que Viento del Valle me tomara por mujer?.

 

-Si así fuera, lo tendría que aceptar porque él ya es un hombre y debe elegir lo que debe hacer. Pero mi deber como esposa es sujetarme a la voluntad de

Águila Audaz. ¿Lo entiendes?.

 

-Sí, lo sé porque recibí la misma educación. No tengo alternativa, yo también debo cumplir con mi deber, usted sabe lo que haré de camino al palacio del

hermano de su esposo.

 

-Sí hija, sé lo que harás. Quemaré copal para que tu espíritu se eleve y llegues pronto a la morada de los dioses.

 

-Gracias mi señora, ha sido muy buena conmigo, siempre le estaré agradecida.

 

Las mujeres se despidieron con los ojos húmedos de lágrimas y mantuvieron en secreto su conversación.

 

Antes de que el sol saliera, Flor Perfumada se encontraba preparada para emprender el viaje. Por respeto a su ama, decidió no quitarse la vida esa noche.

De haberlo hecho, hubiera manchado el hogar de sus amos y asustado a los niños. Lo haría en el camino, conocía bien a Trueno de la Montaña y sabía que

en el momento que salieran de la ciudad intentaría forzarla. El veneno que le causaría la muerte lo llevaba a buen recaudo en un pequeño recipiente de

barro que pendía de una cuerda al derredor de su cuello. Lo ocultaba bajo su ropa, por eso no era visible para los demás.

 

Ella hubiera querido despedirse de Viento del Valle, pero él no volvió a casa, pensó que en realidad él estaba conforme con la voluntad de su padre y no

deseaba enfrentarla. Aún así, lo seguía amando y deseaba lo mejor para él.

 

Viento del Valle, se sintió abatido al comprender que tendría que desafiar la voluntad de su padre para hacer la suya. Caminó sin rumbo por varias horas,

hasta que llegó la noche. Se dio cuenta de que debía retornar a casa, enfrentar a su padre y al de Ave Cantora y salir desterrado de la ciudad pero con

Flor Perfumada tomada de su mano. Mientras volvía a casa, repetía una y otra vez:

 

-Un cazador usa su mundo lo menos posible, pero con ternura y delicadeza.

 

Buscar la perfección del espíritu es la única tarea digna de nuestra hombría y del guerrero.

 

El guerrero debe ser impecable. El guerrero debe ser libre, flúido, imprevisible.

No debe tener rutinas, ni tener historia, tampoco debe tener apegos materiales.

 

Un guerrero debe hacerlo todo como si fuera su última batalla sobre la Tierra.

 

El guerrero forja su paciencia, que es el arte de perseguir su objetivo sin proyectar nada de antemano, viviendo con plenitud el momento presente.

 

Aunque tenga que partir, aunque me convierta en un paria, seguiré siento guerrero en mi interior y educaré a mis hijos como tales. El futuro de Flor Perfumada

y el mío, es incierto, pero estando juntos haremos frente a cualquier adversidad. Oh, he pasado muchas horas fuera de casa, está amaneciendo, debo darme

prisa para llegar al lado de Flor Perfumada y decirle que la tomaré por mujer.

 

Antes de que Viento del Valle traspasara el umbral de la casa, Conejo y Colibrí corrieron a su encuentro:

 

-Hermano, te esperábamos ansiosos.

 

-Ahora no Colibrí, llevo prisa, no puedo jugar con ustedes.

 

-Hermano, casi no hemos dormido por esperarte.

 

-Conejo… ¿Por qué lo han hecho?... ¿Dónde está Flor Perfumada?... ¿Por qué les permitió tal cosa?. Si nuestros padres se enteran la reprenderán.

 

-No lo podrán hacer porque élla ya no está aquí.

 

-¿Qué dices Colibrí?.

 

-Colibrí dice la verdad, Flor Perfumada ha sido enviada a casa de nuestro tío, Trueno de la montaña la entregará a él para que la casen. ¿Tú lo vas a permitir?.

 

Viento del Valle miró a sus hermanitos, ellos le dijeron que no hacía mucho tiempo que se habían marchado, que debía alcanzar a Flor Perfumada porque élla

pensaba quitarse la vida en cuanto salieran de la ciudad. El joven no perdió mas tiempo, aunque estaba agotado, sacó fuerzas de lo más recóndito del ser

para correr a todo lo que daban sus piernas y detener a Flor Perfumada. Olvidó que Trueno de la Montaña iba con ella y que no sería fácil apartarla de

él.

 

III.

 

Trueno de la Montaña caminaba a grandes zancadas y Flor Perfumada se veía en serias dificultades para mantener el paso, porque él era mucho más alto que

élla. Andaban en silencio, ni siquiera se miraban. Flor Perfumada llevaba sus pertenencias envueltas en un petate que se ciñó a la espalda, de vez en cuando,

se tocaba el pecho para cerciorarse que el pequeño recipiente de barro seguía ahí. Cuando el sol hizo su aparición, ellos estaban fuera de los límites

de la ciudad. Por primera ves, Trueno de la Montaña se volvió hacia ella y con burla le dijo:

 

-Ahora sí que te bajarán los humos de princesa, entre Venado Veloz, Ave Solitaria y yo nos encargaremos de ti. Cuando llegues con mi tío, no te quedará

ni el rastro de lo que fuiste.

 

Flor Perfumada no se dejó intimidar por las palabras de él, levantó el rostro y lo miró con valentía. Trueno de la Montaña se disgustó, consideró que esa

demostración de valor era una insolencia. Señaló hacia un cerro y le indicó:

 

-Mira bien, allá están mis dos queridos hermanos, tú sabes muy bien a quienes me refiero. Pronto, muy pronto te arrepentirás de habernos negado tus favores.

¿Creías que Viento del Valle te haría su mujer?. Que ingenua eres, él es el primogénito. Nuestro padre jamás lo permitirá, si me hubieras elegido a mí,

otra cosa hubiera sido. Venado Veloz, Ave Solitaria y yo, no estamos comprometidos y podemos elegir a la mujer que queramos. Ahora no tendrás más remedio,

te convertirás en nuestra mujerzuela, quieras o nó. Ten mucho cuidado con decirle algo a nuestro tío, recuerda: nosotros somos su familia, tú eres una

insignificante esclava.

 

Flor Perfumada intentaba no poner atención a las palabras de Trueno de la Montaña, se detuvo un momento para beber agua de su guaje, él se lo impidió. Le

arrebató la jícara y bebió primero él. Con gesto grosero se la devolvió y la instó para que bebiera. Ella derramó el contenido del recipiente sobre la

tierra en un abierto ademán de rebeldía.

 

-Eres una tonta: ¿Te das cuenta que lo único que provocas con esa actitud es que nos empeñemos más en someterte?. Será más divertido de lo que habíamos

imaginado. Vamos camina, tengo prisa por llegar al cerro y reunirme con mis hermanos.

 

Flor Perfumada le dirigió una última mirada llena de desprecio. Trueno de la Montaña se aproximó y le golpeó el rostro con el puño cerrado, la muchacha

cayó de espaldas sin emitir ninguna queja. Flor Perfumada escupió sangre y para asombro de Trueno de la Montaña, se puso rápidamente de pie sin importarle

el dolor que sentía por el labio roto. No hubo más palabras, ni retrasos.

Cuando empezaron a subir por las faldas del cerro, salieron a su encuentro Venado Veloz y Ave Solitaria. Las burlas e insultos no se hicieron esperar. Entre

los tres truhanes mortificaban a la muchacha, haciendo alarde de lo que harían con ella al internarse entre la vegetación. Discretamente, Flor Perfumada

cogió el recipiente de barro, le quitó el tapón de cera y se lo llevó a los labios. De un solo trago bebió todo el contenido. Cuando Venado Veloz se dio

cuenta y se lo arrebató, era tarde. La cogió por los brazos y zarandeándola la increpó:

 

-¿Qué has hecho?... ¿Eso que bebiste es veneno?. Élla asintió con un gesto y les dijo:

 

-A pesar de que ustedes me hayan querido convertir en una esclava sin dignidad ni decencia, sigo siendo una princesa y como tal debo morir antes que mi

honor sea mancillado.

 

En ese momento, Ave Solitaria y Venado Veloz se arrepintieron de lo que pensaban hacerle. Se apresuraron a sostenerla y manifestaron su intención de llevarla

con el curandero. Trueno de la Montaña se interpuso en el camino de ambos y blandiendo la macana los amenazó. Viento del Valle llegó y viendo lo que ocurría,

se interpuso entre Trueno de la Montaña y sus otros dos hermanos:

 

-¡Corran!... ¡Sálvenla!... ¡Díganle al curandero que no escatime en recursos!.

 

Ave Solitaria y Venado Veloz obedecieron inmediatamente a su hermano mayor. Sin dar importancia a las intimidaciones de Trueno de la Montaña, entre ambos

alzaron a la joven y después de hacerla vomitar, cargaron con élla rumbo a la casa del mejor curandero de la ciudad.

 

Trueno de la Montaña se lanzó iracundo en contra de Viento del Valle. Alzó el brazo con la macana para romperle el cráneo, Viento del Valle lo esquivó y

con agilidad le enganchó con el antebrazo el cuello. Le asió por la muñeca el brazo en que sostenía la macana y le apretó tan fuerte el cuello y el brazo,

que Trueno de la Montaña se vió obligado a soltar el arma. Cuando estuvieron en condiciones iguales, se enfrentaron en un combate a mano limpia. Ambos

eran buenos guerreros, ambos tenían las mismas posibilidades. Trueno de la Montaña era menor que su hermano por diez meses, pero era más alto y corpulento.

Además manejaba a la perfección las trampas en la lucha. Antes de que ocurriera una desgracia, una voz conocida los interrumpió:

 

-¡Deténganse!... ¿Qué pretenden demostrar?... ¡Apártense!... ¡El emperador se los ordena!.

 

Los jóvenes obedecieron la orden de su emperador Topincitl, se postraron respetuosos ante él. El monarca se encontraba de cacería y al verlos se aproximó.

Con enfado contempló que dos de sus mejores guerreros estaban a punto de causarse graves daños. Les pidió explicaciones y los escuchó pacientemente. La

palabra del emperador era infalible, cuando emitía una decisión se debía acatar, de lo contrario podría perderse la vida, los derechos de nobleza y las

propiedades.

 

-Tú, Trueno de la Montaña. Retornarás a la casa de tu padre y le dirás lo que tú y tus hermanos intentaban hacerle ha esa esclava. Espero que les ponga

un castigo ejemplar, de no ser así, yo me encargaré de imponérselos.

Tú, Viento del Valle. Vendrás conmigo, iremos a la casa del curandero, si es voluntad de los dioses, la muchacha vivirá para casarse contigo. Si el curandero

no ha logrado salvarla, tendrás que seguirla a la casa de los muertos.

 

Viento del Valle no sintió temor alguno, cualquiera de las dos resoluciones del monarca le parecían apropiadas porque le permitirían estar al lado de Flor

Perfumada por siempre.

 

Águila Audaz, como era de esperar, le propinó a sus tres vástagos un castigo ejemplar que fue del agrado de Topincitl y Viento del Valle se unió a Flor

Perfumada por toda la eternidad. Ave Cantora fue esposada con Venado Solitario y no sufrió por el cambio, ambos jóvenes se habían encontrado frecuentemente

en diversas ceremonias festivas y se estimaban mucho.

 

Nube Blanca, Conejo, Colibrí y los demás pequeños; se alegraron pensando que Viento del Valle y Flor Perfumada disfrutaban de su amor en cualquier lugar

en donde estuvieran.

 

FIN.

 

 

 

     SECCIONES DE AYUDA     

     Regresar a la sala de los Relatos!

 

   Regresar a la Biblioteca!