POEMA FINAL POR NOSOTROS
 


Está bien, vas con otro, y me apeno y sonrío,

pues recuerdo las noches que temblaste en mi mano,

como tiembla en la hoja la humedad del rocío,

o el fulgor de la estrella que desciende al pantano.

Te perdono, y es poco. Te perdono, y es todo,

yo que amaba tus formas, más amaba tu amor,

y empezó siendo rosa lo que luego fue lodo,

a pesar del perfume y a pesar del color.

Hoy prefiero mil veces sonreír aunque pierda,

mientras pierda tan solo el derecho a tu abrazo,

y no ser el que olvida, mientras él quien recuerda,

y tu bajes el rostro y él lo vuelva si paso.

Quien te lleva no sabe que pasó mi tormento,

y me apena su modo de aferrarse a lo vano,

él se aferra a la rosa, pero olvida que el viento,

todavía dirige su perfume a mi mano.

Y por ser quien conozco tus angustias y anhelos,

te perdono si pasas y si no me saludas,

pues prefiero el orgullo de perderte con celos,

a la angustia que él siente de tenerte con dudas.

Y mañana quien sabe, no sabré si fue rubia,

si canela, o si blanca la humedad de esta pena,

y quizás te recuerde si me adentro en la lluvia,

o tal vez me de risa si acaricio la arena.

Mi corazón se queda aunque mi amor se vaya,

porque el recuerdo nace de un ansia de olvidar.

Tu amor tiene la tibia ternura de una playa,

mi amor es inestable como el viento y el mar.

Aunque mi amor se vaya no has de quedarte sola,

pues te dejo el reflejo de la luz que encendí:

Tu amor es una playa, mi amor es una ola,

y necesariamente he de volver a ti....

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