SONETO

    (De Eugenio Castro)

Tu indiferencia aumenta mi deseo

como aumenta la sed junto a una fuente,

y si cierro los ojos ciegamente

con los ojos cerrados aún te veo.

No importa que mi inútil galanteo

siga implorando amor inútilmente,

pues me resigno a tú desdén creciente,

que es lo único tuyo que poseo.

Pero, aunque sé que nunca serás mía,

y que otro amante más feliz, un día

estrechará tu cuerpo en primavera,

aún te sigue este amor que no te alcanza,

pues, si es amor amar con esperanza,

sólo es grande el amor que nada espera.

SONETO (De Guillermo de Almeida)

"Esa mujer que yo he de amar un día

será tan clara, tan gentil y bella,

que pensaré que descendió una estrella

para llenar de luz mi alma vacía.

Cuando ella pase, loco de armonía,

se irá mi corazón en pos de ella,

y el celeste perfume de su huella

me embriagará de su ensueño..."

Esto decía,

cuando alguien me llamó. Y vi a lo lejos,

clara, gentil y bella, a los reflejos

crepusculares, una estrella triste.

Y una voz dijo: "Te besé la frente,

pero soñabas tan profundamente,

mi pobre soñador, que no me viste..."

 

 

 

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